viernes, 20 de junio de 2014

Decrecimiento

Últimamente oímos con frecuencia hablar del decrecimiento, pero todavía poca gente conoce realmente la historia y las ideas de este movimiento. A esto se añaden numerosos artículos, entre ellos el de algún conocido politólogo como Vinçent Navarro, que muestran la falta de conocimiento y la ligereza con que mucha gente opina sobre este asunto, cometiendo errores de bulto, quién sabe si malintencionados o producto de su ignorancia. Como es un tema extenso, he decidido dividirlo en dos entradas diferentes: una sobre el origen y la historia del movimiento y otra sobre su situación actual, sus características y sus niveles de actuación en la práctica. Vayamos hoy con su origen.
Primera etapa del decrecimiento
Tras más de dos décadas de extraordinario crecimiento económico, a finales de los años sesenta empieza a nacer una conciencia ecológica global que cuestiona la sociedad de consumo. Las protestas sociales de mayo del 68, confieren a un incipiente movimiento ecologista un método de acción, iniciándose la construcción de una ideología política.
decrecimiento - informe meadows
También en ese año, una treintena de economistas y científicos de todo el mundo se reúnen en Roma con el objetivo de analizar el impacto de las actividades humanas sobre la biosfera. Nace así el Club de Roma, que un año más tarde confía al profesor del Instituto Tecnológico de Massachussets, Dennis Meadows, una investigación prospectiva y global sobre el futuro del planeta. Meadows reúne a un equipo de 17 investigadores que, utilizando un modelo de dinámica de sistemas desarrollado en el MIT, llevan a cabo dicho estudio. Los resultados se publican en el histórico informe Los Límites del Crecimiento. Su conclusión principal fue que en cien años se alcanzarían los límites absolutos de crecimiento de mantenerse los incrementos de población, industrialización, contaminación, producción de alimentos y explotación de los recursos naturales que había en ese momento. El informe hace una llamada al crecimiento cero, un estado estacionario donde la re-estructuración de la economía hacia las actividades no materiales de tipo cualificado, tales como el ocio, la educación, las relaciones humanas o la cultura, lleve a un desacople entre el crecimiento y el desarrollo (una idea que por cierto no era nueva y ya fue tratada por los economistas clásicos).
Aunque las críticas de los economistas ortodoxos no se hicieron esperar, este informe se convierte en el fundamento científico que confiere autoridad al movimiento ecologista, introduciéndose el tema de los límites del crecimiento en el debate político.
Nicholas Georgescu-Roegen
También en esa época nace la economía ecológica, donde se distinguen dos enfoques principales. Por un lado, el matemático y economista Nicholas Georgescu-Roegen funda labioeconomía, una disciplina que asocia las leyes físicas de la termodinámica a la actividad económica. Georgescu-Roegen descubre la importancia crucial de la segunda ley de la termodinámica en el proceso económico. Simplificando, esta segunda ley nos dice que un sistema cerrado siempre tiende a un estado de máxima entropía, lo que significa que en cualquier proceso energético se produce un aumento inevitable de esta magnitud física, encargada de medir la parte de la energía que no es capaz de realizar un trabajo. Dicho de otro modo, en el proceso se produce una disipación de la energía útil, aunque la energía total del sistema se conserve de acuerdo con la primera ley de la termodinámica (principio de conservación de la energía). Pensemos por ejemplo en la combustión de un pedazo de carbón: la energía liberada se transformará en calor, que aprovecharemos para calentarnos, y en humo y cenizas. Aunque la energía total del sistema se conserve en estos tres componentes, tras la combustión habrá aumentado la entropía del sistema o, lo que es lo mismo, habrá disminuido para siempre la energía disponible en él. Quemar un trozo de carbón cambia un recurso natural de baja entropía por un residuo de alta entropía, mucho menos capaz de realizar un trabajo. Por fortuna, la Tierra no es un sistema cerrado: un insumo enorme de energía nos llega en forma de radiación solar constantemente. Pero, por desgracia, nuestro actual consumo de recursos energéticos de baja entropía, que son fundamentalmente los combustibles fósiles y la biomasa, es infinitamente más rápido que el tiempo invertido por la biosfera en transformar la energía solar en dichos recursos. Sintetizando: el proceso económico es altamente entrópico. De esta forma, Georgescu-Roegen determinó que el crecimiento industrial no se integra en la economía de la naturaleza, sino que sobrepasa los límites de la biosfera a escala temporal humana, constatando los límites físicos y económicos del progreso técnico. Una idea simple e intuitiva, pero a la que Roegen dio un fundamento científico contundente. El tiempo le ha dado la razón, aunque los economistas eludan esta cuestión central, apoyándose con frecuencia en el segundo enfoque de la visión ecológica de la economía.
Este sería el enfoque del ecologista Howard Thomas Odum, uno de los padres de la eco-tecnología. Para Odum, Georgescu-Roegen se equivocaba, ya que el sol asegura el reciclaje total de la materia al cabo de miles de años, de modo que basta con utilizar mejor los ecosistemas para seguir creciendo todavía un cierto tiempo. Sin embargo, antes de morir, Odum acabó reconociendo la inevitabilidad del decrecimiento a causa de la rarefacción de los combustibles fósiles, que obligará al uso de los recursos renovables a un consumo lo suficientemente bajo para que se permita la restitución de los stocks.
En un línea parecida a Odum, el economista Kenneth Ewart Boulding se apoya en la idea del reciclaje ilimitado, estimando que el aumento de entropía del proceso económico se puede retrasar mediante el uso de las energías renovables, la nuclear y el progreso técnico en la producción, el almacenaje y la distribución.
Estos dos enfoques de la economía ecológica producen una división del movimiento ecologista, y aquí es donde quería llegar. Por un lado, surgen los primeros objetores de crecimiento, que ven en la teoría de Georgescu-Roegen la base científica de su crítica al crecimiento económico, adoptándolo como padre fundador del futuro movimiento del decrecimiento. Por otro lado, encontramos a un ecologismo tecnocrático y conciliador con el capitalismo, que confía en que la transición a las energías renovables, la eficiencia energética y las soluciones tecnológicas bastarán para no agotar los recursos naturales.
El ecologismo de estos primeros objetores del crecimiento es más profundo y subversivo, y no es condescendiente con un crecimiento económico que considera totalmente incompatible con la capacidad de la biosfera de sostener la vida. Sin embargo, será el segundo enfoque el que, gracias a su capacidad de organización en partidos políticos y en poderosas organizaciones de defensa de la naturaleza, abandere la causa ecologista, que triunfará especialmente en los años noventa bajo el concepto de desarrollo sostenible. De esta forma, los partidarios del decrecimiento, desorganizados y sin la ambición política necesaria, caerán durante tres décadas en el ostracismo.
decrecimiento - green-business
Un hecho que es importante señalar es que estos primeros objetores de crecimiento ven en la auto-gestión su principal modo de acción. El decrecimiento es un movimiento auto-gestionario en su origen, algo que volvemos a ver hoy en día en las experiencias de transición a una sociedad del decrecimiento que se llevan a cabo en muchos países.
Por último, me gustaría señalar un hecho importante que también influyó decisivamente en el triunfo de la ecología política: la crisis del petróleo del 73. Aunque esta crisis parecía apoyar las tesis del decrecimiento, paradójicamente contribuyó a su olvido, ya que el paro masivo que se produjo como consecuencia de la crisis económica desencadenada impulsó, por encima de cualquier otra consideración política, el crecimiento económico basado en el aumento de la producción a toda costa. Entonces el mundo se lo pudo permitir, porque la crisis del petróleo era coyuntural. Hoy en día, la crisis energética es estructural, debido al advenimiento del pico en la producción del petróleo convencional y a la escasez de recursos en general, lo que quizás explique la no aplicación de políticas keynesianas para relanzar la producción… pero este es tema para los economistas y yo no lo soy.
El caso es que la recuperación económica, fuertemente impulsada por el despegue brutal de la economía financiera que se produjo durante los 80 y 90, hizo que no se volviera hablar de decrecimiento hasta este nuevo milenio. En su lugar, es el desarrollo sostenible, el green business, el capitalismo pintado de verde, el que se hace hegemónico en el final del siglo XX.
Segunda etapa del decrecimiento
Hoy asistimos al renacer del decrecimiento. Sus partidarios han aprendido la lección y esta vez sí empiezan a organizarse y cohesionar una corriente de pensamiento social, política, económica y filosófica, que cobra cada vez mayor sentido y actualidad en esta situación de crisis económica y ecológica global.
Si tuviéramos que situar esta segunda etapa del movimiento decrecentista lo haríamos en febrero de 2002, en Francia. En este mes de febrero se publica en la revista francesa S!LENCE un número especial sobre el decrecimiento, y el día 23 comienza un coloquio fundador que tiene lugar en el Palacio de la UNESCO de París, organizado por las asociaciones La ligne d’horizon et Les amis de François Partant, Le Monde Diplomatique y el Programa Gestión de las Transformaciones Sociales de la UNESCO. En este coloquio se abordan los diferentes aspectos del desarrollo y se crea la red de Objetores de Crecimiento para el Post-Desarrollo. Nace oficialmente el movimiento que hoy conocemos como decrecimiento.
Una palabra polémica
Un tema polémico en el decrecimiento es precisamente el empleo de este término, que aún sigue generando debate. El primero en utilizarlo fue el filósofo y ecologista André Gorz en 1972, en un artículo del Nouvel Observateur en relación al informe Meadows. En 1973, el también filósofo André Amar, lo utiliza en un artículo sobre la moral y el crecimiento en la sociedad occidental, publicado en un monográfico sobre los objetores de crecimiento de la revista francesa Les Cahiers de la Nef. Posteriormente, fue utilizada en el título de un libro de Georgescu-Roegen (al menos en su traducción francesa, Demain la décroissance. Entropie, écologie, économie).
En cualquier caso, la palabra fue adoptada por este movimiento por su contundencia y claridad para señalar su oposición a la ideología dominante del crecimiento económico. Hay que entender que esta palabra no es más que un eslogan, una provocación. En palabras de Paul Aries, es una “palabra-obús” que busca pulverizar el reduccionismo económico dominante. Sin embargo, hay que reconocer que ha generado mucha confusión, precisamente porque transmite la equivocada idea de que el decrecimiento es simplemente una inversión del sentido del proceso económico hacia valores negativos, es decir, un “crecimiento” negativo. En esta confusión caen habitualmente estos articulistas poco amantes del estudio y habituales del análisis superficial de los fenómenos. También hay que reconocer que en el seno del movimiento se ha intentado reemplazar este término por otros, como el decrecimiento sostenibledecrecimiento feliz… en fin, una controversia a la que personalmente no doy importancia mientras se tenga claro de qué se está hablando.
decrecimiento - codigo barras
Estado actual del decrecimiento, características y niveles de actuación
Como podemos ver, el decrecimiento no es una teoría ni una ideología, como erróneamente se dice con frecuencia. Es una corriente de pensamiento naciente que desea acabar con el mito del crecimiento económico, y que tiene implicaciones filosóficas, sociales, políticas y económicas. En ella, se pueden observar incluso interpretaciones o tendencias diferentes. Al ser un movimiento joven, es más fácil definirlo por oposición que dando una definición positiva, ya que no hablamos de un sistema de ideas elaborado, sólidamente construido y terminado. Sin embargo, podemos incluir en esta definición una serie de ideas claras que dan cohesión al movimiento, a saber:
- es un movimiento profundamente ecologista, que tiene clara la necesidad imperativa de integrar en el proceso económico la finitud de la biosfera. Mientras el sistema económico actual pretende adaptar el planeta y la humanidad a la voluntad del productivismo, el decrecimiento desea adaptar nuestro modo de vida a los límites de la biosfera,
- se opone al desarrollo sostenible, considerado como una integración perniciosa de la crítica ecológica en el capitalismo,
- se opone al productivismo, ya sea de origen capitalista o socialista, al reduccionismo económico dominante y a la mercantilización de todos los ámbitos de la vida humana,
- tiene carácter autogestionario, como vimos en la primera parte. Es consciente de la fuerza del individuo y de su responsabilidad en el desarrollo de una economía local mucho más respetuosa con el medioambiente,
- rechaza el patrón de necesidades impuesto por la sociedad de consumo mediante la publicidad,
- hace una critica filosófica a la falta de auto-limitación de la sociedad occidental actual,
- se opone al capitalismo por su incapacidad de garantizar un reparto justo de los recursos del planeta y su gran capacidad destructora del medioambiente. Aquí me parece importante señalar que no se trata de una crítica marxista del capitalismo que cuestione la propiedad de los medios de producción o el trabajo asalariado,
- en contra de la opinión de gente mal informada o deshonesta, el decrecimiento no es absoluto maltusiano, muy al contrario, piensa que este planeta tiene recursos suficientes para toda la humanidad y aún más, señalando que el problema de la escasez se debe a la acumulación y el desperdicio obsceno de la riqueza por parte de una minoría, cuyo modo de vida no puede ser generalizable (ni deseable, ya que a partir de un determinado nivel de vida se produce un desacoplamiento entre este y la calidad de vida).
Seguro que me olvido de alguna característica, pero me parece que estos son los elementos más importantes. Podríamos decir, por lo tanto, que el decrecimiento es un movimiento que persigue realizar una transición a un sistema socio-económico que integre los limites físicos del planeta y adapte nuestro modo de vida a la capacidad de carga de la biosfera.
En cuanto a sus niveles de actuación en la práctica, podemos distinguir tres:
un nivel individual llamado frecuentemente simplicidad o frugalidad voluntaria, que no es más que una forma de estar en el mundo consciente de nuestra huella ecológica y del impacto ambiental de nuestras acciones, poniendo por encima de la adquisición de bienes y servicios materiales, muchas veces innecesarios, las relaciones humanas, que son las que más contribuyen a nuestra felicidad,
- un nivel colectivo tenemos las llamadas experiencias colectivas de transición, experiencias de auto-gestión energética, constructiva, agrícola, monetaria, etc. que se llevan a cabo especialmente en el ámbito rural,
- un nivel político, la acción política directa mediante el activismo, el asociacionismo, la creación de partidos del decrecimiento o la influencia en los partidos tradicionales introduciendo estas ideas en el debate interno.
Estos niveles de actuación se integrarían para dar cohesión al movimiento y, poco a poco, construir un proyecto común sólido y realizable.
Como hemos visto, el decrecimiento nació en Francia, pero actualmente se extiende con rapidez, especialmente en los países mediterráneos de Europa. En Francia hace tiempo que se ha introducido, para bien y para mal, en el debate político. Se han dado algunas divisiones entre sus principales portavoces, pero hay un frente común de lucha y crecen por doquier las experiencias colectivas de los objetores del crecimiento. Incluso hay una revista mensual de tirada nacional, La Décroissance, que ha llegado a imprimir hasta 40.000 ejemplares. El segundo país en importancia es Italia, donde precisamente este lunes 16 de junio habrá unas jornadas sobre el tema, nada menos que en el parlamento, que contará con la asistencia de diputados del país. En España empezamos a oír hablar de este movimiento, aunque creo que estamos en una etapa inicial de bastante confusión. Pero sin duda la organización llegará poco a poco y el movimiento cobrará importancia, también en gran medida por la necesidad de solidaridad y organización en la sociedad civil que la crisis impone. En muchos países latinoamericanos se están interesando por este movimiento, en gran medida por la influencia cultural indígena, que es absolutamente consciente de la importancia de la dependencia del hombre de la madre naturaleza. Aunque su importancia en los países anglosajones es menor, se conoce el movimiento, que ellos denominan degrowth, e inspira numerosas experiencias de transición en Canadá, EEUU o el Reino Unido. Fuente: nosinmibici

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