domingo, 18 de mayo de 2014

A más soja transgénica, más agro-tóxicos, más violencia en Latinoamérica



En la actual cosecha 2013-2014- el enclave sojero sudamericano aumentó más del 10% su extensión de plantíos. La superficie sembrada en esta cosecha alcanza entre 55 y 56 millones de hectáreas, es decir entre 550 y 560 mil km2. Una superficie mayor que la de Francia.

Acumulación de capitales excedentes en las metrópolis

¿Cuáles son las causas económicas que generan este vuelco de ingentes volúmenes de capitales para extraer bienes naturales por medio agroindustrias de transgénicos u otros commódities como la celulosa, minería a cielo abierto, pozos de fracking, etc.? Se trata de emprendimientos con fuerte inversión de capital inmovilizado que tienen predominio como motor de acumulación de capital imperialista en el continente americano.

David Harvey desde el marxismo, individualiza la causa inicial de estos procesos: se trata de la sobre-acumulación de capital en las metrópolis. Ella amenaza con disputas o competencias indeseables inter-capitalistas o la desvalorización o devaluación del capital no invertido. Esto que Harvey llama “ajuste espacio/temporal actúa como una metáfora de las soluciones a las crisis capitalistas a través del aplazamiento temporal y la expansión geográfica. La producción del espacio, la organización de nuevas divisiones territoriales de trabajo, la apertura de nuevos y más baratos complejos de recursos, de nuevos espacios dinámicos de acumulación de capital y de penetración de relaciones sociales y arreglos institucionales capitalistas (reglas contractuales y esquemas de propiedad privada) en formaciones sociales preexistentes, brindan diversos modos de absorber los excedentes de capital y trabajo existentes” /1 en las metrópolis.

La categoría del arreglo espacial (o arreglo espacio/temporal) definida por Harvey se apoya en la afirmación de que los ciclos de acumulación capitalistas construyen geografías a su medida. El origen de esta necesidad se debe buscar en la tendencia recurrente del proceso de acumulación a caer en crisis de sobre-acumulación, directamente relacionadas con el modo de valorización del capital fijo /2.

Estos arreglos espaciales afectan tanto a los territorios agrícolas como urbanos. Esta categoría que Harvey utilizó para explicar las burbujas inmobiliarias es aplicable también a las agro-industrias, a la minería a cielo abierto, al fracking, a la construcción de hidroeléctricas, etc. “Por un lado, una cierta porción del capital total queda literalmente fijada en alguna forma física por un tiempo relativamente largo. Es decir los excedentes de capital pueden ser absorbidos por: (a) el desplazamiento temporal a través de las inversiones de capital en proyectos de largo plazo”...“(b) Desplazamientos espaciales a través de la apertura de nuevas capacidades productivas y nuevas posibilidades de recursos y de trabajo en otros lugares. La combinación de (a) y (b) es particularmente importante cuando analizamos el capital fijo independiente inmovilizado” /3.

El arreglo espacial brinda las instalaciones físicas necesarias para que la producción y su absorción por el mercado mundial se realicen en el espacio y el tiempo. Desde la ocupación de tierras para plantíos de monocultivos transgénicos o forestales; o las plantas industriales para procesar commodities; la construcción de represas, hidroeléctricas, plantas de procesamiento de biomasa, gasificadoras y los pozos de extracción de gas de esquisto (fracking), para abastecer de energía los proyectos; o la acción minera a cielo abierto; la instalación de infraestructura vial, puertos y aeropuertos, sistemas de transporte marítimo, ferroviario, y de carreteras y avanzados medios de comunicación. Todo esto no es un sector menor de la economía, y es capaz de absorber ingentes cantidades de capital e inmovilizarlo por años, dando beneficios por décadas. Se trata de un proceso global de conquista geopolítica de fuentes de recursos naturales, claves para la expansión del Capital. Es un arreglo espacial que supone un relanzamiento del proceso de acumulación de capital mediante un nuevo conjunto de relaciones geográficas que generan nuevas escalas espaciales.

Se expande el Enclave Sojero Sudamericano

El enclave sojero es una de las manifestaciones actuales de la expansión global de un proceso de acumulación de capital en base territorial. Según las últimas estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la producción de soja transgénica forrajera o para la industria aceitera a nivel global alcanzaría en la campaña 2013/2014 las 287 millones de toneladas, casi un 7% más que en 2012/2013 (cuando alcanzó 268 millones de toneladas), convirtiéndose así en un nuevo récord mundial de producción /4.

En la cosecha 2012-2013 Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay sembraron 50 millones de hectáreas con soja transgénica, es decir 500 mil Km2 de un único monocultivo. En la actual cosecha 2013-2014- el enclave sojero sudamericano aumentó más del 10% su extensión de plantíos. La superficie sembrada en esta cosecha alcanza entre 55 y 56 millones de hectáreas, es decir entre 550 y 560 mil km2. Una superficie mayor que la de Francia.

Brasil con sus 30 millones de hectáreas sembradas (o 300 mil km2) con soja transgénica -una superficie del tamaño de Italia- aumentó un 9% su producción. Argentina con sus 20 millones de há. (200 mil km2) plantados con soja, ha ocupado con el transgénico “estrella” una superficie mayor que la de Hungría y Portugal sumadas.

Para la campaña en curso se estima un aumento en la producción, para los tres principales proveedores internacionales. Así, Estados Unidos avanzaría 8%, hasta 89,5 millones, Brasil crecería 9%, hasta 89 millones y Argentina sumaría 11%, para quedar en 54,5 millones. De esta manera, Brasil y Argentina supondrían en 2013/2014 el 50% de la producción mundial de soja, y el enclave sojero sudamericano alcanzaría entre 158 y 159 millones de toneladas si agregamos los aproximados 9 millones de toneladas previstos para Paraguay, los esperados 3,7 millones para Uruguay y los más de 2,4 millones para Bolivia. Con esas cifras en millones de toneladas de soja para la cosecha 2013-14 y un 55% de la producción mundial, el Enclave Sojero Sudamericano es el mayor productor de semillas bio-degradadas del mundo, con todas las consecuencias ambientales y para la salud humana de la región que eso significa /5.

En términos de superficie plantada, además de las 30 millones de hectáreas plantadas por Brasil y los 20 millones de ha. de Argentina, Paraguay alcanzaría los 3,1 millones de ha., Uruguay subiría a 1 millón 500 mil há y Bolivia cubriría una superficie entre 1 millón y 1 millón 160 mil há.

Más agro-tóxicos

La “promesa” de los proveedores de semillas genéticamente degradadas, que con ellas se utilizarían menos productos tóxicos resultó un gran embuste en doble sentido: se usa más cantidad y se introducen nuevos productos aún más dañinos que el glifosato, como el herbicida 2,4-D (componente del agente naranja), el glufosinato de amonio o el benzoato de emamectina. La mayoría de ellos prohibidos en varios países. Y la situación es similar en todos los países del enclave.

Desde 2008, Brasil es el mayor consumidor de agro-tóxicos del mundo. Así que los récords brasileños de producción del grano transgénico, se conquistan junto a resultados indeseables asociados. En 2013 fueron consumidos en el país mil millones de litros de “defensivos agrícolas” (eufemismo con que los llaman las corporaciones químicas), una cuota de 5 litros por habitante. Pero esta cifra no refleja la realidad de los estados como Mato Grosso donde la soja OGM es la cultura dominante. El agro-tóxico Endosulfan, comprobadamente perjudicial a los sistemas reproductivo y endócrino, aparece en 44% de las 62 muestras de leche materna analizadas por un grupo de investigadores de la Universidad Federal de Mato Grosso (UFMT) en el municipio de Lucas de Rio Verde, ícono del agro-negocio. Es que allí se vuelcan anualmente, en media, 136 litros de venenos por habitante. En 100% de las muestras fue encontrado al menos un tipo de agro-tóxico y en 85% de los casos fueron encontrados entre 2 y 6 tipos. En el mismo municipio, aparecen además otros tres productos supuestamente prohibidos: el Paraquat - que provocó en la ciudad un brote de intoxicación aguda en niños y ancianos en 2007, el Metamidofos (acaricida e insecticida) y el Glifosato. Este último, hasta la cosecha 2012-13 el más venerado veneno de Monsanto, estuvo presente en 70 de 79 muestras de sangre y orina de maestros del área rural, junto con otro tóxico aún no prohibido, el Piretroides /6.

Los países del Enclave evitan que se realicen estudios sobre las consecuencias en la salud de los agro-tóxicos. En Argentina, médicos independientes han hecho un cálculo aproximado de 12 millones de personas afectadas por los agro-tóxicos en distintos niveles de gravedad. El caso ejemplar, difundido en 2 videos, es el de Fabian Tomasi que trabajó con pesticidas desde los 20 años de edad y que a los 46 (22/10/2013) estaba al borde de la muerte /7. Pero en relación a los problemas de salud que acarrean la fumigación de agroquímicos la principal evidencia la dio el movimiento Madres de Ituzaingó, un barrio de la ciudad de Córdoba. El juicio de las “Madres” contra los productores que fumigaban sobre el barrio tuvo la importancia de relacionar los agro-tóxicos con las dolencias de adultos y las enfermedades y deformaciones de nacimiento detectadas en niños. Y condenar a los responsables. Pero no se identificó a los verdaderos culpables: las instituciones estatales que autorizan los transgénicos y las corporaciones que comercializan las semillas bio-degradadas y los agro-tóxicos.

El movimiento comunitario que avanzó en ese sentido fue el de la localidad de Malvinas Argentinas que en una lucha que lleva varios años está impidiendo que Monsanto instale allí una planta para tratamiento de las semillas genéticamente modificadas de maíz. Los enfrentamientos han sido con las autoridades de la provincia e incluso con matones sindicales de la CGT peronista que defendían a la transnacional estadounidense. Existe también una resistencia importante de los pueblos Qom y Wichi, que intentan ser desalojados de sus tierras ancestrales por el agro-negocio en el norte argentino/8.

En Uruguay la fumigación aérea con pesticidas no está prohibida y los reglamentos al efecto son muy laxos, como en todos los países de Sudamérica. Y en los últimos años se han acumulado muchas denuncias de este tipo de problemas. En especial en escuelas rurales. No existe un seguimiento sobre la salud de los pobladores en las zonas afectadas por las fumigaciones. Ni controles constantes sobre el grado de contaminación en las víctimas de esa “tecnología” productiva. Tampoco se realizan exámenes sistemáticos para identificar plaguicidas tóxicos en el agua de reservatorios, cañadas, ríos, lagunas, tanques, etc. en las regiones de los plantíos transgénicos. Ni se investiga la contaminación con productos químicos de los vegetales o las frutas que se comercializan en el país. Y los grandes medios así como el gobierno censuran cualquier información al respecto. O como los inspectores del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) que ante graves denuncias de contaminación por agro-tóxicos intentan acallarlas o desestimarlas. Recién en enero de 2014 se aprobó una disposición de la Junta Departamental de Montevideo -no es una resolución que lo exija en todo el país- que obligaría a los 800 alimentos envasados que poseen transgénicos, identificarlos en el etiquetado.

Y toda esta negligencia respecto a una de las peores amenazas a la salud y comprobadamente cancerígenas que existen en la actualidad en el país y en el mundo, se tolera y disimula a pesar que, según la OMS, Uruguay en 2014 es el que tiene mayor índice de cáncer en América Latina y se ubica entre los peores países del mundo en esa estadística. Respecto a nuevos casos Uruguay está en la situación más grave junto con América del Norte, Europa Central y Australia. También en mortalidad tiene las peores cifras /9. Con la improvisación que la caracteriza, la presidenta de la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer en Uruguay, Dra. María Julia Muñoz -ministra de salud pública en el gobierno de Tabaré Vázquez y futura ministra si él vuelve a ser presidente- minimizó el hecho y aseguró que si “Uruguay está en un lugar similar que el primer mundo es porque comparte con esos países dos cosas: la mala dieta y la buena calidad de datos” . Es decir que, por lo que a ella le corresponde, se trata de un hecho positivo: desde la Comisión Honoraria que ella preside se llevan buenas estadísticas. Y los índices son malos para Uruguay porque los demás países de Latinoamérica no tienen buenos registros al respecto. Con un personaje como este es inútil esperar que se tomen controles, se investiguen y se impidan las consecuencias para la salud que ya están produciendo los alimentos deteriorados por contener transgénicos. Y menos aún que se detenga la agro-incultura de los monocultivos de semillas bio-contaminadas y las pulverizaciones aéreas de químicos tóxicos.

Transgénicos: solo consecuencias funestas

Los gobiernos del Cono Sur se jactan del crecimiento de la producción de granos de estos países. Pero el avance de los monocultivos con semillas transgénicas empeoró la realidad agrícola de la región. La ampliación de los costos productivos con la siembra directa provoca una alteración del tamaño mínimo factible para este tipo de plantíos de soja, maíz o algodón. Con eso, los menores establecimientos se tornan inviables lo que acelera la exclusión de los agricultores familiares. Y al reducir el número de productores reduce también el abanico de productos ofertados. Es una política de deterioro rural que excluye todo lo posible el trabajo humano y exige una inmensa inversión en “tecnología” agrícola. Más tractores, fumigadoras terrestres -conocidas popularmente como mosquitos- o aéreas, cosechadoras computarizadas y drones (usados para controlar la marcha de los plantíos).

Ante las transformaciones biológicas defensivas de hongos, insectos y hierbas “dañinas” para resistir los pesticidas asociados a las semillas bio-degradadas, la “tecnología” e insumos abastecida por la gran industria imperialista amplía en forma sistemática el volumen y la toxicidad de los agro-tóxicos utilizados, amenazando la calidad de la vida y la salud de los que permanecen en zonas rurales y de los pobladores de ciudades aledañas. A la vez que al hacer más repetitivas las aplicaciones de venenos consume más combustibles, empobrece y deteriora la tierra y afecta la bio-diversidad, etc. /10.

El gobierno “progresista” de Brasil privilegia al monocultivo transgénico frente a la agricultura familiar. Para la zafra 2013-14, mientras preveía una ampliación del crédito estatal para el agro-negocio llevándolo a R$ 136 mil millones (más de U$S 56 mil millones); para la agricultura familiar dedica 34 veces menos: R$ 4 mil millones (poco más de U$S 1,6 mil millones) /11. Es decir su inquietud no se centra en los alimentos saludables, la soberanía alimentaria del país y el aumento de campesinos y trabajadores rurales, sino en la producción de commodities. El negocio es cada vez más beneficioso... para las transnacionales que proveen semillas, agro-tóxicos y maquinaria agrícola sofisticada. Apenas nueve fabricantes multinacionales de transgénicos y pesticidas facturaron U$S 8.900 millones en la safra 2011/2012 (eran U$S 2.500 millones en 2000).

Este año el costo de producción con la utilización de la variedad transgénica tuvo un incremento de casi 10%, superando desde la cosecha anterior los costos de la agricultura orgánica. El mayor volumen de gastos es en el plantío en razón de la “tecnología” que el producto posee y exige. Allí se consume el 54% del total del costo de producción, que va a manos de las corporaciones /12. Y esta situación se extiende a los demás plantíos de semillas transgénicas: recordemos que en esta zafra la variedad transgénica ocupa 65% (710 mil hectáreas) de la producción total de algodón en el país; y en la zafra de 2013 del total de maíz producido en el país, 89,9% era transgénico. Hoy ya se plantan 18 especies de estos maíces mutantes producidos por Monsanto, Syngenta, Basf, Bayer, Dow Agrosciences y Dupont, Con un agravante para los bebedores de cerveza: las marcas Antárctica, Bohemia, Brahma, Itaipava, Kaiser, Skol y todas aquellas en que consta como ingrediente “cereales no maltados”, de acuerdo a la legislación brasileña pueden sustituir hasta el 45% de la malta de cebada por maíz transgénico. ¡Lo que anuncia un saludable festejo cervecero en esta Copa del Mundial de Fútbol!

Para los gobiernos “progresistas” el crecimiento del agro-negocio tiene como consecuencia un relativo -en relación a los beneficios obtenido por las transnacionales y el capital financiero- aumento de los ingresos estatales lo que favorece el “asistencialismo” y garantiza por tanto una cierta calma social. Además de proveerlos de divisas, que permiten equilibrar las cuentas externas, infla el PBI, indicador económico perverso que engaña sobre un supuesto “progreso” de los países y no sirve como índice ni de la pobreza, ni de la desigualdad, ni de la salud en ellos. Con esta estrategia se está procesando una acelerada concentración de la propiedad de la tierra, extranjerización de la economía y del territorio y en términos sociales, una verdadera contra-revolución agraria.

En Uruguay, desde la década de los 70 del siglo pasado hay un proceso continuo de concentración de la tierra, que tiene dos momentos de aceleración en 1980 y en el 2000. Este último, al inicio de este milenio, es el más empinado. El resultado es que en poco más de 4 décadas el número de explotaciones se redujo a la mitad, mientras que el tamaño promedio de estas, aumentó a casi el doble. Es un proceso de involución, de retroceso, en sentido contrario a la reforma agraria reclamada por el Frente Amplio en los 70. Y algo que lejos de haber disminuido con el gobierno del FA, se aceleró durante sus dos ejercicios.

“En cuanto a la extranjerización es en especial destacable que”...”entre 2000 y 2011 los uruguayos pasaron de controlar del 90,4% al 53,9% de la superficie productiva nacional, mientras que las personas jurídicas (sociedades anónimas en su mayoría) pasaron de controlar de un 1% a un 43,1% del territorio (agropecuario del país), apropiándose de esta forma de casi 7 millones de hectáreas en sólo 11 años” /13. Estas sociedades anónimas representan fondos de inversión, o explotaciones productivas de corporaciones extranjeras.

El enclave y su superficie que se extiende por los cinco países del Cono Sur ha conseguido que sus semillas modificadas genéticamente gocen de un “amplio apoyo político” de los gobiernos respectivos y de un “sistema regulatorio en funcionamiento” que ha sido diseñado por las corporaciones del agro-negocio. Condiciones indispensables -según los ejecutivos de Monsanto- para la expansión de este plantío /14.

Monocultivos, extracción de madera, hidroeléctricas y mineras promueven violencia rural

Según el informe de la ONG Global Witness /15, antes del mundial de fútbol, Brasil ya obtuvo otro título: primero en el mundo en muertes de defensores ambientales. Con 448 asesinatos de ambientalistas entre los 908 casos registrados en todo el mundo entre 2002 y 2013, Brasil se lleva la “copa” del crimen ambiental. Para tener una idea de la magnitud del enfrentamiento actual recordemos que el número supera los muertos y desaparecidos políticos en el período de veinte años del régimen militar en el mismo país, entre 1964 e 1985.

Pero ¿qué tiene esto que ver con el enclave sojero? Pues dejemos que lo explique Oliver Courtney, director de la ONG refiriéndose a todo el continente americano: “Acuerdos están siendo hechos a puertas cerradas. Son negocios que envuelven tierras pertenecientes a personas, pueblos o comunidades que vivieron en sus regiones por generaciones. Sus tierras están siendo tomadas sin su consentimiento, sin que ellas sean consultadas, y son expulsados a la fuerza de ellas, con frecuencia con consecuencias fatales, como muestra nuestro estudio”

Para Global Witness las causas de los conflictos que provocan asesinatos de ambientalistas son:

1 - modelo de propiedad de la tierra, concentrado y desigual que favorece a los grandes propietarios de tierras frente a pequeños productores familiares, indígenas o campesinos.

2 - extracción de madera de los bosques naturales -como en Amazonas o en el chaco paraguayo- y la consecuente utilización de la tierra usurpada para la pecuaria o los plantíos de soja forrejera.

3 - desarrollo económico basado en grandes obras para obtener energía hidráulica o el uso de recursos minerales.

Se extienden los tugurios en los márgenes de las ciudades

La contracara de esta expropiación/expulsión de población rural es que de los 30 mayores barrios marginales del mundo, por su población, los cinco primeros son Latinoamericanos /16:

1. Neza/Chalco/Izta (Ciudad de México) /17 con 4 millones de habitantes.

2. Libertador (Caracas) con 2,2 millones de habitantes.

3. El Sur/Ciudad Bolívar (Bogotá) con 2 millones de habitantes.

4. San Juan de Lurigancho (Lima) con 1,5 millones de habitantes.

5. Cono Sur (Lima) con 1,5 millones de habitantes.

En esta lista puede llamar la atención que no estén las populosas favelas brasileñas. No se incluyen porque tanto en Rio de Janeiro como en São Paulo las favelas no están concentradas en un único y continuo territorio. São Paulo tiene 2.087 favelas, el equivalente a 33% de las favelas nacionales, y Rio tiene 1.332 (21%), pero las características de esos barrios marginales son muy distintas en los dos Estados En el municipio de Rio, predominan las comunidades mayores, con más de mil domicilios (57,8%) y los complejos de favelas en medio de la ciudad; en São Paulo, esas comunidades quedan principalmente en la periferia de la urbe y son menores, en la mayoría (69,5%) con menos de mil habitantes. En total Brasil tiene más de 11 millones de personas viviendo en 6.319 favelas distribuidas por todo el país /18.

Frente a esta realidad de sobrevivencia degradada de las poblaciones rurales en los márgenes de las ciudades, los tecnócratas de ONU destacan un proceso de urbanización explosivo, cuando en realidad lo explosivo es el aumento de la población en suburbios y arrabales sin ninguno de los beneficios de la vida ciudadana y con todas las posibles lacras del amontonamiento y promiscuidad en barracones precarios, en terrenos peligrosos y contaminados sin ninguna clase de servicios públicos.

El discurso apologético de los tecnócratas de ONU sobre las bondades de las ciudades tercermundistas como espacios para “mejorar la vida” intenta colaborar con las transnacionales e instituciones imperialistas artífices de este desplazamiento forzoso de poblaciones en el continente. En la introducción de ONU Habitat 2011 afirman que: “Las tendencias poblacionales en curso, nos indican claramente, cómo lo más específico de la sociedad contemporánea ocurre al interior de nuestras ciudades. De tiempo atrás es sabido cómo las urbes atraen por su gran capacidad concentradora de potencialidades para mejorar la calidad de vida y el bienestar humano, fruto de la aglomeración”/19. Cuando en realidad se trata del hacinamiento de la miseria desprovista de derechos. Este discurso cínico tiene el objetivo de justificar el “éxodo rural” hacia las ciudades, presentándolo como una aspiración deseable de la población perseguida y desalojada. Y no como un proceso de expropiación y expulsión forzada para abrir espacio a la extracción de riquezas naturales por las corporaciones. Es decir un arreglo espacial continental para relanzar un proceso de acumulación de capital en base territorial en los países periféricos subdesarrollados.

Estas condiciones deplorables de vida en las ciudades no tienen perspectiva de mejorar o disminuir en el escenario capitalista. Por el contrario los investigadores del proyecto Observatorio Urbano de la ONU advierten que en 2020 la pobreza urbana del mundo que hoy en promedio es el 31,2% llegará al 45% o 50% del total de los moradores de las ciudades /20.

La violencia en las ciudades

Los enclaves productivos que se extienden en el continente al margen de las necesidades e intereses de las poblaciones de los países, utilizan tecnologías pensadas para prescindir y excluir la mano de obra humana. Por eso este proceso tiene consecuencias directas sobre las ciudades latinoamericanas: la expulsión de pobladores rurales hace crecer los barrios miserables en las ciudades y conduce a variados conflictos y múltiples acciones represivas de los estados contra los descontentos. En los tugurios suburbanos recalan como parias los expulsados del mundo rural, que terminan como minoristas del narcotráfico, como excluidos, perseguidos, presos o ultimados, o en el mejor de los casos como ejército de reserva del trabajo tercerizado o precarizado en las industrias y los servicios.

Ante la resistencia popular que se desata por estas injusticias, la solución que encuentran los gobiernos, es la acción policial y militar. Sería interminable detallar todo lo que implica esa represión desatada sobre los pobladores de las ciudades de los países que componen el Enclave Sojero Sudamericano. Daremos sólo algunos ejemplos emblemáticos

Como muestra destacada de una “reforma” urbana contraria a los intereses de la población tenemos el arreglo espacial realizado en Brasil con la coartada de la Copa Mundial de Fútbol. En todas las capitales estaduales de la Copa se realizaron desapropiaciones de terrenos y demolición de casas en forma despótica sin respetar el derecho de los pobladores. Los ingenieros pintaban una cruz sobre la pared de la vivienda que querían derribar y con la amenaza de las máquinas demoledoras removían a los pobladores y de inmediato arrasaban con las casas. Un estudio del arquitecto Lucas Faulhaber, hecho en la Universidad Federal Fluminense (UFF) estima que 64 mil familias fueron removidas a la fuerza por obras de infraestructura y revalorización inmobiliaria urbana solamente en Rio de Janeiro por motivo de la Copa mundial de fútbol. A escala nacional se supone que este abuso afectó más de 250 mil familias. Un sistema ejecutivo para hacer un arreglo espacial que favoreciera a la especulación inmobiliaria con nuevas urbanizaciones y a los cárteles de las constructoras de estadios, a costa de las tierras expropiadas a las poblaciones más carentes. De esta operación la FIFA y sus corporaciones asociadas extraen su porcentaje.

En Rio de Janeiro en el período 2007-2013 bajo el mandato de Sérgio Cabral como gobernador, donde la tenacidad de los pobladores ha sido más fuerte, el estado ha desarrollado las acciones más violentas. Una práctica común de la policía carioca es calificar sus ejecuciones de “sospechosos” (por el color de su piel o la vestimenta) con el eufemismo de “auto de resistencia”. Es decir, el supuesto delincuente se resistió armado y debió ser ultimado. En las operaciones llevan armas no registradas para “plantarlas” en esos casos. La práctica es tan escandalosa y sin ninguna clase de disimulo que los organismos de DDHH comenzaron a denunciarla y a exigir procedimientos verificables de estos hechos. Entonces la policía militar de las Unidades de Policía Pacificadora que vigilan las favelas de Rio, en actividad o como milicias -grupos criminales parapoliciales-, comenzó a producir desapariciones de supuestos “indeseables”. El resultado es que durante los mandatos del gobernador Cabral en poco más de 7 años se registraron casi 35 mil desaparecidos, un verdadero genocidio que supera las desapariciones en Chile bajo Pinochet y lo asemeja con la actuación de la junta militar argentina /21.

Pero esta violencia no es exclusivida de Rio. Entre 1990 y 2010, 11 mil personas fueron víctimas de la violencia policial, solo en el estado de São Paulo. La situación es a tal punto extrema que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ya recomendó la supresión de la policía militar en Brasil por considerarla la principal responsable de la violencia en las ciudades. 

Esta matanza despiadada de los excluidos urbanos, que se repite con distintas tonalidades en las principales ciudades del país, se complementa con un número exorbitante de presos en las cárceles brasileñas. La población en las cárceles llegó a 548.000 reclusos en 2013, con un ritmo de crecimiento ocho veces superior a los índices internacionales. Esta evolución observada a lo largo de una década significa que la proporción de presos per cápita brasileños creció en 10 años un 71,2%, mientras en el resto del mundo esa expansión fue del 8% /22. La principal preocupación de los familiares de presos es que ellos no salgan con vida de su reclusión: en los últimos 12 meses hubo 62 asesinatos en prisiones de Maranhão, por otros presos y por guardias.

Lejos de disolver las PM el gobierno de Dilma Rousseff por el contrario, ha adquirido todo tipo de armamentos para reprimir las posibles protestas contra la Copa del Mundo que se desarrollará en junio de este año. Incluso camiones tanque lanza agua como los utilizados en Chile y Turquía para disolver manifestaciones. Y ha convocado a las fuerzas armadas para que se sumen al combate de los “revoltosos” contra la Copa.

En Uruguay durante los dos gobiernos del Frente Amplio los presos se duplicaron: pasaron de 5.000 a 10.000. Según un Censo Nacional de Reclusos realizado en diciembre de 2010 en todo el país por el Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales en convenio con el Ministerio del Interior, esta es la fotografía de la población carcelaria compuesta por el escalón más bajo de la explotación capitalista: “El 35% de los presos y presas tiene entre 18 y 25 años, y el 34,5% entre 25 y 35 años. El 40,4% tiene primaria como nivel educativo superior; solo el 26,6% ha culminado este nivel y el 13,8% no logró terminar primaria. Entre los censados se constató una temprana 'inserción en el mercado de trabajo': el 50,6% tuvo su primer trabajo 'estable y remunerado' antes de los 17 años, por tanto, la mayoría de los encarcelados “empezó a trabajar siendo menor de edad"..."El 42,1% (al momento de ser procesado) tenía un empleo, es decir, eran 'asalariados privados permanentes'; un 30,2% eran trabajadores 'por cuenta propia' sin local de su propiedad.” De los datos que surgen del estudio, se desprenden las razones más evidentes del origen de su ingreso en el delito: “salarios miserables, empleos basura, desempleo estructural, inaudita pobreza, familias quebradas por las ‘necesidades básicas insatisfechas’, exclusión socio-cultural. En una palabra: víctimas de la desigualdad social que el programa económico del progresismo recicla a diario”/23.

Como vemos, en Uruguay, como en la mayoría de los países del continente, el principal blanco de la represión es la juventud pobre, desocupada o con trabajo precario. Recordemos en primer lugar que el país tiene el porcentaje más alto de desocupación juvenil de Latino América: más del 20%. “En Uruguay el 20% de los jóvenes entre 17 y 24 años no estudia ni trabaja. En los menores de 25 años la desocupación casi triplica la cifra para la población en general. En los hospitales públicos 1 de cada 5 nacidos vivos es hijo de una madre adolescente. Los nuevos casos de VIH/SIDA se dan principalmente entre jóvenes de 25 a 34 años, con mayor incidencia en las mujeres” /24.

Hasta el año pasado las denuncias por malos tratos provenían de las cárceles de adultos. Pero, en octubre de 2013 el suizo Eric Sottas, director de la Organización Mundial contra la Tortura (OMT) hizo la denuncia pública de que “Hay claras situaciones de tratos degradantes y torturas psicológicas y físicas en varios locales del Instituto del Niño y del Adolescente del Uruguay (INAU)” Los malos tratos se agravan sobre 720 menores que dependen del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (Sirpa). Los observadores internacionales calificaron como "preocupantes" las condiciones de reclusión y edilicias de cuatro centros: Desafío, SER, Centro Femenino y Centro de Privación de Libertad. "En esos centros recibimos testimonios de malos tratos tanto de funcionarios como de adolescentes". “Los cuelgan, ya sea de los barrotes o de un fierro, con las manos esposadas arriba de la cabeza, previamente los desnudan y los mojan con agua helada y los empiezan a golpear” afirmó la abogada Sandra Giménez representante de padres y madres de adolescentes internados /25. En un país que mantiene la impunidad de los torturadores y asesinos de la Dictadura, hay una invitación explícita a reproducir los mismos comportamientos.

Por su parte en los centros de reclusión femenina de menores la OMT pudo comprobar que el 77% de las internas tenían distinto grado de sobre-medicación. Algunas estaban tan dopadas que no alcanzaban a mantenerse en pie sin ayuda. También se comprobó que existe un elevado hacinamiento en los distintos locales.

Llegaron para quedarse, hay que expulsarlos

Los transgénicos llegan para quedarse por décadas. Monsanto y las demás empresas de biotecnología y agro-tóxicos tienen proyectos a largo plazo para el Enclave Sojero Sudamericano. El desplazamiento forzoso de gente hacia las ciudades que provocan los transgénicos, la minería a cielo abierto, la forestación de monocultivos y otras tecnologías extractivistas, condena a la indigencia y la desdicha y las protestas que se desatan son reprimidas con violencia y sin piedad.

Debemos recibir el rechazo a este arreglo espacial como anuncios e intentos de encarar una transición hacia un nuevo régimen social. Debemos considerar las exigencias y programas levantados en todos esos conflictos ambientales en América como fases de la lucha por una nueva sociedad que está demandando una relación diferente de la humanidad respecto a la naturaleza.

Hoy somos testigos y protagonistas de la negación de nuestros pueblos a tecnologías propias del capitalismo, de sus medios de producción, subordinados al valor de cambio y contrarios a las necesidades humanas. Es vergonzoso que el presidente Mujica haya declarado en EUA “Venimos a buscar conocimiento e investigación en el campo de las ciencias biológicas, particularmente agrarias” Es decir venimos a mendigar que nos sigan ultrajando con la genética degradada del oligopolio que dirige Monsanto. Ni la tecnología vigente ni la ciencia capitalista son neutras y útiles en su conjunto para una nueva sociedad. El extractivismo metropolitano actual está basado en técnicas funcionales a la acumulación de capital. Las poblaciones de América están rompiendo con esos perversos mitos sobre la técnica y la ciencia vigente como las únicas posibles y aprovechables. Están transitando el mismo camino que nos lleva también a negar el Capital y exigir nuevas relaciones sociales y políticas humanas. Fuente: argenpress

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