viernes, 18 de abril de 2014

Consecuencias psicológicas de las guerras de Irak y Afgansitán


El tiroteo en la base militar de Fort Hood en Texas, ocurrido la semana pasada, abre un nuevo capítulo en la polémica sobre el creciente número de veteranos que se quitan la vida o protagonizan actos violentos. De acuerdo con la estadística, desde 2008 en EE.UU. son más los soldados que se suicidaron que aquellos que murieron en acto de servicio. 
 
Según un estudio de la Kaiser Family Foundation, más de la mitad de los veteranos del último periodo de guerras conoce a un militar que se ha suicidado o que al menos lo ha intentado, mientras que más de un millón sufre accesos repentinos de violencia. Además, uno de cada cinco exsoldados sufre depresión. De acuerdo con el último estudio del Instituto de Medicina, en la última década a más de 936.000 militares o veteranos de EE.UU. se les ha diagnosticado problemas mentales.  


El año pasado las autoridades publicaron nuevos datos que reflejan que una media de 22 veteranos pusieron fin a su vida. Los militares constatan, entre otras cosas, que en los últimos años se incrementó la cantidad de trabajo y piden mejorar la asistencia médica y el trato psicológico, que también debe ser más accesible.
 
En opinión del analista internacional, Roberto Antonio Wagner, los soldados que combatieron en Irak o Afganistán sienten a menudo que lo hicieron "en vano", sobre todo en los casos de Irak y Afganistán, de resultados decepcionantes. "Son nuevos tipos de guerras, son guerras no convencionales que añaden un factor de más estrés al soldado, de mayor presión psicológica",  dijo en declaraciones a RT el analista.
 
"Cuando uno está sujeto a todos estos horrores y estos sacrificios y cree que ha sido en vano, ha sido por gusto, entonces esto altera aun más la condición de los soldados", señala Antonio Wagner.

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