sábado, 31 de agosto de 2013

La guerra del Paraguay



El conflicto bélico del Paraguay no fue una guerra más. 

Fue una gran matanza cercana a la condición del genocidio en el caso del pueblo paraguayo. El Brasil sufrió 168.000 bajas y un gasto de 56.000.000 de libras esterlinas. La Argentina tuvo 25.000 muertos y un gasto de 9 millones de libras esterlinas. El Uruguay padeció de 3.000 mil muertos y experimentó una deuda de 248.000 libras esterlinas. Pero Paraguay fue la gran víctima. Antes del inicio de la guerra su población era de 1.300.000 personas. 

Al final del conflicto, sólo sobrevivían unas 200.000 personas. De éstas, únicamente 28.000 eran hombres; la mayoría de las cuales eran niños, ancianos y extranjeros. Del poderoso ejército paraguayo de 100.000 soldados, en los últimos días sólo quedaban cuatrocientos. Al expirar la guerra, luego de la infructuosa defensa de Asunción en Lomas Valentinas, más de diez mil paraguayos protagonizaron una caravana de la que sólo unos pocos sobrevivieron. Tras doscientos días, los espectrales viajeros llegaron a Cerro-Corá. Rodeado de selváticas y tórridas extensiones, López decidió una resistencia final. Su hijo, el coronel Panchito, de solo quince años, morirá protegiendo a sus hermanos menores y a su madre, Elisa Lynch. López mismo perecerá, afirmando con seguro orgullo: "¡Muero con mi Patria!".

Antes de la conflagración asesina, el Paraguay prometía un notable desarrollo industrial. Fue el primer país sudamericano en poseer ferrocarril. Luego del extermino de buena parte de su población, la nación paraguaya nunca pudo recuperar su antiguo esplendor. 

La guerra del Paraguay fue más destructiva que otros conflictos de aquella época como la Guerra de Crimea, la Guerra de Secesión de Estados Unidos o La guerra Franco-Prusiana. En la raíz del conflicto está la imprudencia de Venancio Flores al aliarse con Brasil para conseguir el poder político en su propio país, la ambición de los brasileños respecto al Uruguay, y los interese ingleses en mantener un "estado tapón" (el Uruguay) para impedir que Argentina o Brasil monopolizarán la navegación por el Río de la Playa o el río Uruguay. Sin eximirla de sus responsabilidades, Argentina fue el garante de la conservación de la independencia y la soberanía territorial paraguayas. Argentina sabía de las intenciones del Brasil de anexarse la tierra del mariscal que sucumbió en Cerro-Corá. Mediante arduas gestiones diplomáticas, se logró la firma del tratado Irigoyen-Machain por el que se determinaron límites territoriales definitivos y se consiguió la retirada de los brasileños del Paraguay el 22 de junio de 1876.

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