martes, 30 de julio de 2013

Niños sin infancia en los conflictos africanos

Más de dos décadas después de la teórica adopción por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Convención sobre los Derechos del Niño, la utilización de menores con fines bélicos continúa siendo una realidad. ¿El último en demostrar su falta de compromiso moral? República Democrática del Congo, donde el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) denuncia que cerca de 2.000 niños están siendo utilizados como soldados en el conflicto al Este del país.
«Los responsables deben ser identificados, detenidos y procesados en el menor tiempo posible», reconoce Barbara Bentein, representante de Unicef en la región.
En la actualidad se estima que al menos 300.000 niños -menores de 18 años- son utilizados en cerca de 20 enfrentamientos globales. En este sentido, la organización Child Soldiers International señala al continente africano como el punto más crítico. Solo entre enero de 2010 y junio de 2012, miles de jóvenes intervinieron en crisis armadas como las de República Centroafricana, Costa de Marfil, Chad, Congo, Libia, Ruanda, Somalia y Sudán (norte y sur).

Menores de 9 años

Sirva de muestra el caso somalí. A finales de 2011, Unicef aseguraba queen ese año cerca de 600 menores fueron reclutados por las diferentes facciones armadas que combatían (y combaten) en el país.
Sin embargo, esta infamia moral no se limita tan solo a los rebeldes islamistas de Al Shabab. Doce meses antes, la representante del secretario general de la ONU para los Niños en Conflictos Armados, Radhika Coomaraswamy, advertía de que el Gobierno somalí estaría captando para sus filas a decenas de menores soldado, algunos de tan sólo nueve años.
De igual modo, Coomaraswamy aseguró sentirse «muy decepcionada» por la decisión del presidente estadounidense, Barack Obama, de seguir prestando apoyo financiero al Gobierno de, por entonces, Sharif Sheikh Ahmed, pese a su más que palpable violación de derechos humanos.
Aunque los motivos parecen obvios. En la actualidad, tanto EE.UU. como Somalia y Sudán del Sur son los únicos países del mundo que se mantienen sin ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989. Un texto que impide la participación de menores en conflicto así como su tráfico.
Mientras, la sangría educativa continua. Entonces, la organización Global Campaign for Education, reconocía que el índice de escolaridad de Somalia era de tan sólo el 10% y su analfabetismo del 70%; lo que convertía al país africano en el «peor lugar del mundo para los menores en edad colegial».
Así que ante la ausencia de escuelas, no es extraño que el conflicto continúe retroalimentándose.
Fuente: ABC

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