sábado, 8 de junio de 2013

Las caricaturas en contra de la minoría judía prepararon el camino hacia el Holocausto, recuerda un ex embajador norteamericano


Robert Seiple, primer embajador del gobierno de EEUU para la libertad religiosa en los años 1998-2000, durante la Presidencia de Clinton, criticó duramente a aquellos que publicaron las viñetas insultantes del Profeta Muhammad y manifestó que “las viñetas propiciaron el Holocausto también.” “La cuestión no es la libertad de expresión, sino el ser o no civilizado,” indicó Seiple, que añadió que los gobiernos europeos deben “aprender las lecciones del pasado” antes de que sea “demasiado tarde.” “El hecho de ridiculizar lo sagrado no puede tener cabida en un mundo civilizado,” indicó Seiple. “Si lo mismo hubiera ocurrido con Jesucristo, muchos cristianos se hubieran sentido con razón muy ofendidos.” Seiple recuerda que las caricaturas publicadas en Alemania durante la época del Tercer Reich contribuyeron a crear la atmósfera que llevó al Holocausto. Los nazis habían publicado muchas caricaturas de los judíos durante toda la época del Tercer Reich, en los que pintaban a los miembros de esta minoría como corruptores de las mujeres alemanas, usureros inmisericordes y enemigos acérrimos del pueblo alemán. Estas caricaturas ayudaron a convencer, pues, a los alemanes de que los judíos eran enemigos monstruosos a los que había que eliminar. Seiple cree que los musulmanes deben aprender de las reacciones de los judíos hacia las muestras de antisemitismo. “¿Por qué los judíos reaccionan duramente ante el ejemplo más pequeño de antisemitismo? Porque ellos recuerdan que la opinión pública mundial tardó mucho en reaccionar en el pasado. El mundo fue lento en actuar contra la humillación y exterminio que ellos sufrieron en Europa. Los líderes europeos deben también mirar al pasado y evitar actuar demasiado tarde o hacerlo sólo cuando se hallan presionados.” Seiple considera que la tesis del “choque de civilizaciones” de Samuel Huntington se convertirá en realidad sólo si falla el sentido común. “Somos todos hijos de Abraham y continuamos su tradición, que constituye nuestra herencia común. Todos debemos abstenernos de protagonizar enfrentamientos. De otro modo, asistiríamos a un baño de sangre no visto nunca antes en la historia.”

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