sábado, 8 de junio de 2013

La reeducación por el trabajo: China

Wang Ling y Qian Guoliang protestan contra la destrucción de viviendas para proyectos de contrucción olímpicos, Pekín, China, 2007. Por sus actos de protesta, Wang Ling fue condenado a 15 meses de "reeducación por el trabajo" © Private
La “reeducación por el trabajo”  es uno de los métodos usados en China para hacer desistir a activistas de su lucha en defensa de los derechos humanos. Esta forma de detención administrativa permite a la policía enviar a personas a centros de reeducación por periodos de hasta cuatro años sin supervisión judicial, privando a las personas detenidas del derecho a un juicio justo, a asistencia letrada y a la presunción de inocencia.
La decisión de enviar a una persona a un centro de reeducación por el trabajo o, por el contrario, llevarla ante los tribunales se basa en la evaluación subjetiva y discrecional de la policía respecto a si un acto constituye “conducta ilegal” (y por tanto está sujeto a reeducación por el trabajo) o si es un delito más grave (y por consiguiente sujeto a juicio). La indefinición del lenguaje utilizado para definir los tipos de conducta que pueden ser castigadas con reeducación por el trabajo permite a la policía detener a personas que ejercen pacíficamente sus derechos humanos, a personas que practican su religión fuera de los canales oficiales y, en general, a cualquier persona acusada de “crear problemas”.
Se estima que cientos de miles de  personas están actualmente internadas en campos de reeducación sin haber sido sometidas a ningún tipo de juicio previo. Algunas de las personas recluidas en estos centros presentan graves problemas de salud debidos a la tortura sufrida durante la detención (es frecuente que esto ocurra con los practicantes de Falung Gong).
Amnistía Internacional siempre ha pedido a las autoridades que supriman totalmente la reeducación por el trabajo e incluyan todos los delitos punibles con privación de libertad bajo el ámbito del Código Penal, y, consecuentemente, transfieran todas las facultades de imposición de penas de privación de libertad de la policía a tribunales competentes, independientes e imparciales.
Los comentarios de un alto cargo del partido comunista chino de que van a revisar la "reeducación por el trabajo" abren una vía a la esperanza, aunque habrá que esperar a ver si, en esta ocasión, se emprenden realmente las reformas, así como el alcance de las mismas. Fuente: Amnesty International

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