sábado, 8 de junio de 2013

El gigante sin libertades: China

Liu Xiaobo. © Private

El reconocimiento y respeto real de los derechos humanos es la asignatura pendiente en China. La pena de cárcel que cumple actualmente el premio Nobel de la Paz, Liu Xiaobo por la publicación de la Carta '08, en la que se reclamaban derechos democráticos, es un ejemplo de la situación en que se encuentran miles de activistas de derechos humanos en el país. Defensores y defensoras de los derechos humanos sufren hostigamiento, detención, procesamiento, reclusión bajo arresto domiciliario o desaparición forzada. Esta represión alcanza a todos los ámbitos de la vida del país: personas que luchan por sus derechos económicos, sociales y sanitarios, o culturales y étnicos, o que lo hacen por el logro de derechos democráticos. Y, por supuesto, a las personas que se hacen eco de estos sucesos como, por ejemplo, periodistas y ciberactivistas. La censura en Internet no solo no remite, sino que ha empeorado durante los últimos años y ha dado lugar, en la primavera de 2011, a la detención de más de cien personas por sus comunicados sobre la “revolución jazmín”. El sistema judicial adolece de graves problemas, que se manifiestan en los juicios sin garantías y en una persecución a la abogacía que se ha ido intensificando. La práctica de una religión no autorizada, como por ejemplo el Falung Gong, es perseguida, utilizándose con frecuencia la tortura como método para que las personas renuncien a sus creencias. Esto es así a pesar de que la libertad de expresión y asociación, esta recogida en el artículo 35 de su Constitución que dice “los ciudadanos de la República del Pueblo de China disfrutan de libertad de expresión, de reunión, de asociación, de movimiento y de manifestación”. Fuente: Amnesty International

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