lunes, 27 de mayo de 2013

Las maestras de la República

La terrible depuración ejercida por el régimen franquista intentó desterrarlas para siempre. La historia posterior, escrita por los vencedores, las olvidó y la lucha antifranquista no supo rendirles el homenaje que se merecían. Eran mujeres modernas, cultas e independientes que se implicaron en la renovación pedagógica y en la consecución de los derechos de las mujeres y en actividades sindicales, sociales y políticas que eran fundamentales para el impulso cultural, social y político que necesitaba el país. Eran las maestras de la República.
"La República apoyó mucho a las mujeres y a la Educación así que de una manera natural tenían que surgir las maestras de la República. Mujeres que rompieron el modelo de mujer tradicional y que tuvieron que ganarse el respeto de la sociedad como personas valiosas intelectualmente y como mujeres que son capaces de llevar la escuela adelante", explica a Público Pilar Pérez, directora del documental Las maestras de la República, un proyecto producido por UGT, que rinde homenaje a aquellas mujeres que dedicaron sus vidas a enseñar a través de sus pizarras la libertad, la democracia, la justicia y la igualdad.
La trayectoria de estas mujeres durante la República, sin embargo, tampoco fue fácil. El documental muestra las tremendas dificultades que encontraban las maestras republicanas cuando llegaba a una escuela en un área rural y debían ganarse el respeto de alumnos y padres en una sociedad donde el patriarcalismo era la nota predominante y la mujer debía quedar en casa para cuidar de los suyos.
"Nunca ha sido fácil ser mujer pero en aquella época menos", dice Pilar Pérez, que asegura que realizar el documental y comprobar la lucha de las mujeres por la igualdad le ha permitido reforzar el principio inexorable de que "nunca hay que dejar de luchar". "Aunque a veces parezca que no avanzamos", asegura Pérez.

La represión

El 18 de julio de 1936 el sueño de la igualdad y de la educación universal saltó por las nubes. Hasta 60.000 maestros fueron examinados ideológicamente durante la Guerra Civil y los primeros años de dictadura franquista. La represión, en el caso de la mujer, fue doble: por maestra y por mujer. "Se las acusa de ir contra la moral y de ser republicanas. Tenían que ser mujeres tradicionales que iban a misa. Y no ser así era un motivo para acabar fusilada, encarcelada o exiliada", explica Pérez.
Este es el caso de Pilar Ponzán Vidal, maestra de una escuela de Jaca (Huesca) cuyo expediente de depuración sentenció la "separación definitiva e inhabilitación para cargos dirigentes y de confianza". "Los expedientes estaban integrados por los cuestionarios rellenos por el alcalde de la localidad, el cura párroco, el jefe de puesto de la Guardia Civil y un ciudadano de 'entidad relevante'.
"Con todo este material, la Comisión emitía su dictamen", explica a Público el historiador Herminio Lafoz. En el caso de Pilar fue separada definitivamente. No obstante, no fue lo más trágico. Pilar también fue sometida a un Consejo de guerra en el que se pidió la pena de muerte por "votar izquierdas", "leer prensa de izquierdas" e ir "poco a la Iglesia", entre otros cargos. La persecución de las profesoras tenían también un doble objetivo. Por un lado, que ningún profesor enseñase nada contrario a los fundamentos del nuevo régimen y, por otro, que la mujer se recogiera en el domicilio y abandonara el espacio público que había conseguido ocupar en la breve experiencia

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