sábado, 20 de abril de 2013

Laurence Rees: «Hitler hoy no puede repetirse, pero la historia nos da avisos»

El escritor británico analiza los motivos de la fascinación que despierta el Führer en «El oscuro carisma de Hitler.

Ni Mussolini, ni Stalin, ni Mao han tenido tanto «éxito» editorial como el Führer, aunque algunos de ellos también mataran divinamente. A dilucidarlo dedica Laurence Rees «El oscuro carisma de Hitler» (Crítica).
Para el escritor británico este «éxito» se debe a varios factores: «El primero es que se trata de una fascinación europea, pues llegó a controlar una de las culturas más avanzadas del siglo XX. Y lo hizo en una época en la que la aceptación de la democracia parecía creciente, hasta el “crack” del 29. En segundo lugar, si consideramos que el liderazgo carismático se caracteriza por una fuerte conexión entre el caudillo y millones de seguidores, vemos que Stalin no la tenía; Mao y Mussolini sí. Aunque eran mentalidades distintas y la que estuvo detrás del Holocausto además era única. Hitler llega al poder aupado por millones de alemanes que no solo lo apoyan sino que le aman; y provoca la guerra más destructiva que se haya conocido y con un odio sin parangón».

Lucha por el espacio vital

Rees describe el proceso que siguió para construir su imagen carismática reescribiendo su propia vida en «Mein Kampf». «Lo más increíble es que ningún escritor de ficción podría haber creado un personaje como él, porque sería increíble. Ese libro es una visión coherente y horrenda del mundo como lucha a muerte por el espacio vital y contiene su pensamiento político. Hitler lo escribe muy pronto, pero luego no habla de él. Era un tipo muy instintivo, más listo que inteligente. Sabía que debía callar si quería que le votaran. Luego tuvieron que leerlo… pero ya era demasiado tarde».
Los alemanes sentían que tenía algo valioso que ofrecer, incluso sus élites más cultas. Por ejemplo, los médicos. «¡Uy, los médicos! Entrevisté a uno japonés que había participado en horribles experimentos durante la ocupación china y lo había hecho encantado. También los soviéticos participaron en la represión medicando a los disidentes políticos como si fueran dementes… Mucho antes de que se instalaran en Auschwitz las cámaras de gas para el exterminio de judíos, gitanos y otros “subhumanos”, comenzó a gasearse a locos y discapacitados en algunos manicomios. Empezaron aplicando la esterilización como medida de eugenesia, algo que ya se hacía en Suiza, y se acabó en la más implacable “eutanasia”. No crean que todos los médicos estudian esa carrera por ser… compasivos».
A medida que la guerra avanzaba, en el Régimen nazi fue produciéndose una espiral de radicalismo. «¿Qué puede haber más emocionante que trabajar con alguien que te dice: “Sueña en grande, solo tienes una vida, haz algo increíble con ella”? Combinado con un antisemitismo étnico, no de tipo religioso, según el cual los judíos son la causa de todos los males; y con un racismo profundo, para el que tampoco los eslavos o los gitanos son seres humanos, esto produce un cóctel poderosísimo de emociones. El resultado es cruel, maligno y ridículo».
Hoy vivimos una crisis económica comparable a la que se vivió en los años 30. ¿Podría repetirse Hitler? «No puede haber otro Hitler, ni puede volver a producirse algo como aquello. Sí creo que la Historia nos da avisos. Hitler obtuvo el 3 por ciento de los votos en 1928 y cinco años después era canciller de Alemania. Él no había cambiado, pero la situación sí. No me parece que sea un mero accidente que en Grecia se haya producido un gran avance de la extrema derecha con esos partidos conducidos por líderes carismáticos.

Un investigador en la BBC


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