sábado, 2 de marzo de 2013

Los campos de refigiados saharauis

Los campos de refugiados de la provincia de Tinduf se encuentran en la región del mismo nombre del suroeste de Argelia. Están habitados por refugiados saharauis y su denominación proviene de los nombres de las ciudades de Sahara Occidental de la que proceden la mayoría de ellos: El Aaiún, Auserd, Smara y Dajla.

Cada umo de estos campamento es una wilaya que se estructura en núcleos menores de población llamados dahiras. Su población es de varias decenas de miles de habitantes, pero la cifra exacta varía en función de la fuente.

La RASD y el Frente Polisario tienen sus bases en estos campamentos. También se encuentran las dependencias del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y de algunas ONG.

Su capital administrativa es Rabouni, población donde se encuentran los servicios de protocolo, la presidencia, los ministerios y las administraciones de los servicios públicos de la RASD.

Las condiciones de vida son duras. La mayoría de la población vive en tiendas, sin agua corriente, y depende casi totalmente de la ayuda internacional externa para subsistir, que ha ido decreciendo con los años. El ACNUR y el Programa Mundial de Alimentos estiman que dos tercios de las mujeres sufren de anemia, y un tercio de los niños sufre de desnutrición crónica. Los refugiados trataban de auto-ayudarse mutuamente, pero la situación ha cambiado: los jóvenes buscan trabajo en las ciudades vecinas, o emigran a otros países como España, y esto preocupa seriamente al gobierno.

El enviado de la ONU dice que la situación del Sahara es "insostenible"

Son cientos de jaimas en el desierto, a 18 kilómetros de la ciudad del Aaiún. Empezaron a instalarse hace una semana ante el desconcierto de la policía marroquí que, para cuando quiso reaccionar, contaba ya por miles los saharauis allí concentrados. Quienes llegan sin techo propio, se cobijan bajo el de los demás. Familias enteras.
En la playa de la ciudad y en otros puntos como Bujador, intentos similares han sido “brutalmente disueltos”, según la información facilitada por el Frente Polisario. Pero no en este primer asentamiento, donde el factor sorpresa volvió a jugar a su favor. Ahora están cercados por agentes de policía y militares que impiden, según denuncian los activistas desde el interior, no sólo la llegada de más saharauis, sino la entrada de alimentos, agua o medicinas desde hace 4 días. De hecho, algunas personas enfermas están siendo trasladadas al exterior, ante la falta de tratamientos como la insulina.
Entre tanto, nos cuentan, los activistas están tratando de explorar otra ruta, más peligrosa y habitualmente transitada por contrabandistas, para conseguir hacer llegar los víveres. Todo antes de rendirse porque, según declaran eufóricos, es la primera vez desde la última Intifada en 2005 que se moviliza un número de ciudadanos tan importante y que en ningún caso, aseguran, baja de las 8.000 personas, aunque es dífícil de calcular con exactitud. Ayer, cuando dos generales del ejército marroquí se reunieron con el comité organizador de la acampada para proponerles que una delegación se traslade a Rabat a negociar la disolución de la misma, recibieron una negativa contundente. Dicen que negociar sólo se negocia la independencia, y con el Frente Polisario. Que entre tanto, ellos de allí no se mueven.
La intención de esta protesta es, según sus portavoces “denunciar la marginación que sufrimos los saharauis, los colonos se benefician de la explotación de nuestros recursos naturales mientras que nosotros somos ciudadanos de segunda categoría, repudiados incluso en los documentos”. Se refieren, con esto último, a las letras SH que acompañan el pasaporte de cualquier saharaui, y que permite a las administraciones públicas diferenciarles sin necesidad de levantar la vista del mismo.
También denuncian el acoso laboral, la falta de atención médica y la violación de los derechos humanos. Todo lo que no quieren que se le pase por alto al enviado personal del secretario general de la ONU, Christopher Ross, que el domingo aterrizó en Argel y visitará en los próximos días los campos de refugiados saharauis de Tinduf, donde se encontrará con los dirigente del Frente Polisario, para más tarde viajar a Mauritania y finalmente a Rabat.
De momento, Ross ya ha afirmado que "mantener el 'statu quo' actual del Sahara Occidental no es sostenible a largo plazo" y ha hecho un llamamiento a las partes par dar una "muestra de voluntad política e intentar salir del impase".
Tras reunirse con el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, el diplomático americano matizó que la insostenibilidad de este "statu quo" se basa "en los costes que puede tener y en los peligros que puede representar"."El objetivo de esta visita, la cuarta que hago desde mi nominación, es desbloquear los contactos necesarios en las negociaciones entre el Frente Polisario y el Reino de Marruecos con la cooperación de los Estados de la Región", explicó Ross. El mismo objetivo de los dos encuentros informales que ha organizado entre las partes desde su nominación y que no han dado resultado alguno. Hoy, Ross hizo hincapié en que ambas deben demostrar voluntad política para superar la situación actual y "conseguir negociar sin condiciones previas y de buena fe, para llegar a una solución justa, duradera y mutuamente aceptable que lleve a la autodeterminación del pueblo del Sahara Occidental".
Por su parte, el presidente de la RASD, Mohamed Abdelaziz, en una carta dirigida al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha pedido protección para los ciudadanos acampados. Los organizadores confían en que, ante la presencia de Ross, no se lleve a cabo ninguna masacre. Además, los activistas más conocidos o más incómodos para el Reino alahui se han abstenido de participar, para que sea la ciudadanía en su conjunto quien asuma el protagonismo. “Y evitar mayores tentaciones de un ataque”. Fuente: http://www.guinguinbali.com/index.php?lang=es&mod=news&cat=3&id=981

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