miércoles, 13 de marzo de 2013

La masacre de Zong

En la época del tráfico de esclavos, era habitual que en los barcos negreros se desataran epidemias, debido a las pésimas condiciones en las que transcurría el viaje. Y era también habitual que los africanos enfermos fueran arrojados al mar.

De todos los casos de este tipo el más conocido y escalofriante es el de la masacre del Zong. El Zong era una barco negrero inglés que zarpó de las costas africanas con un cargamento de esclavos rumbo a Jamaica el 6 de septiembre de 1781.

El capitán del barco se llamaba Sir Luke Collingwood, y el cargamento era de unos 440 esclavos, muchos más de los que podía transportar en unas mínimas condiciones de salubridad y alimentación. Además parece ser que el capitán equivocó el rumbo y la travesía duró más de lo previsto. El hacinamiento y la desnutrición hicieron desatarse una epidemia que mató aproximadamente a 60 esclavos, además de a 7 miembros de la tripulación. La mayoría de los supervivientes quedaron tan debilitados que se dudaba que nadie diera algo por ellos en Jamaica.

Ante esta situación, el 29 de noviembre el capitán Collingwood reunió a sus oficiales y les dijo que si los esclavos morían por enfermedad, la pérdida sería para los propietarios del buque, pero que si con algún pretexto relacionado con la "seguridad de la tripulación" podían justificar el arrojar vivos al agua a los esclavos, entonces el responsable sería la Compañía de Seguros, en lo que se consideraba "echazón legal".

Así que dicho y hecho. Inmediatamente comenzaron a arrojar al agua a los esclavos enfermos o, incluso a aquellos que simplemente estaban demasiado débiles como para que nadie pagara dinero por ellos. En total 133 seres humanos fueron arrojados al agua, en una terrible masacre perpetrada por gente sin ningún escrúpulo ni sentimiento humano.

Cuando finalmente el barco llegó a su destino el 22 de diciembre, vendieron los esclavos que pudieron, y los que no, los dejaron encadenados y abandonados en los muelles, donde la mayoría murieron de hambre y de sed.

Al regresar a Liverpool, los propietarios del buque reclamaron a la Compañía de Seguros 30 libras esterlinas por cada uno de los 133 esclavos que habían arrojado al mar. El argumento era que la nave no tenía la suficiente agua para mantenerlos vivos el resto del viaje, y que por lo tanto era una situación de emergencia y estaba justificado. Sin embargo este argumento fue refutado posteriormente, ya que el barco tenía 420 galones de agua al llegar a su destino.

Al final los tribunales británicos desestimaron la demanda contra la aseguradora. La idea de que el capitán y la tripulación podían ser acusados de homicidio no se le ocurrió a nadie. Nadie fue acusado ni procesado por el asesinato premeditado de 133 personas.

Cuando la masacre del Zong se hizo pública causó un gran impacto en la opinión pública británica, y contribuyó a asentar el movimiento abolicionista que en esa época empezaba a cobrar fuerza, destacando personas como Thomas Clarkson, Granville Sharp, James Ramsay o el ex-esclavo Olaudah Equiano. Fuente: http://keikai.blogspot.com.es/2006/12/la-masacre-del-zong.html

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