miércoles, 13 de febrero de 2013

Una psicoanalista y un cineasta detenidos en Irán

La psicoanalista iraní detenida en un hospital de su país, Mitra Kadivar, fue liberada hoy en Teherán a causa de la presión ejercida por una iniciativa internacional promovida por su colega francés Jacques-Alain Miller, apoyado por las escuelas que componen la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y por numerosa cantidad de intelectuales de diversos países.
Entre los movilizados se encontraban el escritor y periodista Bernard Henri-Lévy, el sociólogo Gilles Lipovetsky, la cantante y ex modelo Carla Bruni, los escritores Philippe Sollers y Pascal Quignard y, entre los argentinos, el psiquiatra Horacio Etchegoyen y el ensayista Tomás Abraham, según informó la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).
Kadivar, formada en Francia, sufrió arresto y vejaciones (estuvo atada a una cama, drogada con un antipsicótico de alta potencia) y fue amenazada continuamente con tratamientos de electroshock que no llegaron a materializarse, solo por ejercer el psicoanálisis.
El que no corre la misma suerte -y por quien tampoco nadie se ha movilizado- es el cineasta Jafar Panahi, cuya última película, "Closed Curtain" (sacada de Irán por vías extralegales) se estrenó ayer en la muestra de Berlín, ratificando sus posibilidades de alzarse con el premio mayor.
Panahi fue condenado en diciembre de 2010 a seis años de prisión (en suspenso), y a veinte de inhabilitación para salir de su país, conceder entrevistas y hacer cine por "actuar contra la seguridad nacional", el mismo cargo que pesaba sobre Kadivar.

Las voces de todo el mundo lo lograron
La campaña internacional por la libertad de la presidenta de la Asociación Freudiana de Teherán fue liderada por Jacques-Alain Miller desde el Instituto Lacan Special Consultant de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.

 Por José Manuel Ramírez*
Jacques-Alain Miller lanzó una campaña para lograr la libertad de la psicoanalista iraní Mitra Kadivar, presidenta de la Asociación Freudiana en Teherán, que se encontraba detenida "por un problema de vecindario" en un hospital en Teherán, precisamente donde practica y difunde entre sus alumnos la doctrina freudiana y lacaniana. Ayer fue liberada. Para su liberación se hizo un llamamiento no sólo a los psicoanalistas de todas las latitudes y de todas las escuelas e instituciones, sino también a figuras políticas de talla internacional y se han colectado las firmas de numerosas personalidades y psicoanalistas del mundo.
La primera consecuencia de esta Campaña fue la morigeración en la medicación que se le prescribía en su detención, que impedía la actividad consciente a Mitra, así como permitirle el uso de Internet para enviar mails.
Para conocer el pensamiento de Mitra es posible leer un artículo que tituló "El misterio de los Congresos", donde dice: "Tengo la sensación de haber oído desde siempre el nombre de Freud, pero no fue hasta 1978, cuando preparaba mi tesis de medicina -una tesis sobre el sueño y los sueños-, cuando tuve mi primer contacto con el texto freudiano, en la Standard Edition. No podía imaginar entonces que nunca llegaría a salir de esa tesis, ni de aquellos textos". Y agrega esclarecedoramente más adelante: "Pero, aún así, he tenido que moverme, a mi pesar, durante estos treinta años; estaba en la lógica de las cosas. El propio Freud nos lo había advertido: '¡Le tiendes un dedo al psicoanálisis y él se queda con toda tu mano!'. Así que en eso estoy, porque Freud exigió que hubiera congresos, lo cual significa que no son tan inútiles, tanto para el goce como para el saber, aparentemente. En todo caso, son indispensables en el plano político. Hay que reunirse, como grupo social que se es, y hacer algo juntos. Algo que esté lo más lejos posible de un desfile militar o de rezar juntos. Se va hablando por turno. ¿Es eso todo? Por supuesto que no".
Para acompañar su artículo emotivo e intimista cita a un poeta iraní Saadi quien en el Siglo XII decía: "Los hijos de Adan son parte de un cuerpo/ Creados todos de una misma esencia/ Si una pena afecta a un miembro del cuerpo/ Los otros también están incómodos/ Si tú no sufres por la pena de los otros/ No merecerás estar en este cuerpo."
En una entrevista que le realizaron a Jacques-Alain Miller en lepoint.fr, el 7 de febrero último, le preguntaron qué sabía de Mitra Kadivar, detenida-hospitalizada en Teherán, a propósito de la Campaña en ese momento recién lanzada.
Miller respondió: "La conozco, sí. En el curso de los 90, vino a París a analizarse con uno de mis colegas de la Escuela de la Causa freudiana, muy discretamente. Pienso que él era el único que la conocía. Luego, a principios de siglo, ella puso fin a su análisis con el acuerdo de su analista, quien me habló entonces de ella por primera vez. Ella vino a verme, me mostró una gran cantidad de documentos que atestiguaban que había dictado numerosos ciclos de conferencias sobre Freud y sobre Lacan en Teherán desde hacía varios años. Y me dio algunos de sus textos traducidos al francés. Me contó que había creado la primera asociación psicoanalítica de Irán, la que había sido registrada en debida forma por las autoridades competentes. ¿Cómo decirlo? Me dejó patitieso. Vi una persona extremadamente determinada, muy instruida, muy rigurosa en su enseñanza y en su idea de la práctica, en suma, una purista, que leía los textos de Lacan, que se había procurado mis cursos de la Universidad de París 8, que seguía los trabajos de la ECF. Jamás hubiera sospechado que había en pleno Teherán una actividad tan intensa, animada por una mujer cuyo deseo era tan decidido".
En la misma entrevista, Miller destacó que "Mitra se dio cuenta perfectamente de que los proyectores están a punto de encenderse, y de que no les será fácil a sus psiquiatras retirarle Internet, volver a atarla a su cama, y blandir las jeringas. Por mi parte, pienso que el Dr. Ghadiri (quien la atendía) es un hombre muy inteligente, que sabía perfectamente lo que hacía al darle la conexión. La correspondencia que ella mantiene conmigo desde la última semana prueba que no es para nada esquizofrénica, y muestra hasta qué punto ella es sutil. Como no podrán martirizarla de nuevo, deberán terminar dejándola ir".
Es justo lo que ha ocurrido, luego de 7 días obtuvo la liberación. En los días previos a la esperada decisión, Mitra escribió un mail de agradecimiento a Miller. "Acabo de descubrir el sitio que usted ha creado para mi liberación, mitra2013.com. Usted ha estado más atento que nunca, usted y sus amigos, MIS amigos. Y el Sr. Bernard-Henry Levy, que frecuento a menudo en la Web de La Règle du jeu. No se cómo agradecérselo, a usted personalmente y a todos mis amigos de allí. Espero poder estar cerca de todos ustedes lo más rápidamente posible. Es verdad que me he convertido en Mitra, o cómo quitársela de encima, lo que me da esperanzas de ver realizado mi anhelo de verles muy pronto. Con mi infinito agradecimiento, le saluda, Mitra".
El momento esperado llegó, fue liberada, se verá ahora cómo seguirá el recorrido de su historia. El psicoanálisis está lleno, ya desde la época de Freud, de historias tortuosas, pero que él mismo ha contribuido a sacar a la luz y a no tenerles miedo.
Para más información sobre la actividad de Mitra se puede consultar http://www.wapol.org/institutlacan/es/ y blog mitra2013.com.
*Psicoanalista. Editor página de Psicología Rosario/12.

Mitra Kadivar, una mujer fuerte
Palabras de Jacques-Alain Miller, recogidas por Olivier Recasens
7 de febrero de 2013

LePoint.fr: Usted lanza hoy en Le Point una campaña internacional a favor de la psicoanalista iraní Mitra Kadivar, quien se halla privada de libertad desde hace seis meses. ¿Qué sabe acerca de ella?

JAM: La conozco, sí. En el curso de los 90, vino a París a analizarse con uno de mis colegas de la Escuela de la Causa freudiana, muy discretamente.
Pienso que él era el único que la conocía. Luego, a principios de siglo, ella puso fin a su análisis con el acuerdo de su analista, quien me habló entonces de ella por primera vez. Ella vino a verme, me mostró una gran cantidad de documentos que atestiguaban que había dictado numerosos ciclos de conferencias sobre Freud y sobre Lacan en Teherán desde hacía varios años. Y me dio algunos de sus textos traducidos al francés. Me contó que había creado la primera asociación psicoanalítica de Irán, la que había sido registrada en debida forma por las autoridades competentes. ¿Cómo decirlo?
Me dejó patitieso. Vi a una persona extremadamente determinada, muy instruida, muy rigurosa en su enseñanza y en su idea de la práctica, en suma, una purista, que leía los textos de Lacan, que se había procurado mis cursos de la Universidad de París 8, que seguía los trabajos de la ECF. Jamás hubiera sospechado que había en pleno Teherán una actividad tan intensa, animada por una mujer cuyo deseo era tan decidido.

¿Conoce usted Irán, ha estado allí?

No, y Laurent Fabius nos ha hecho saber, por una carta firmada de puño y letra  que aplazáramos nuestro deseo de ir allí. ¡Un ministro de la República que se preocupa por los hechos y los gestos de algunos psicoanalistas mientras, al mismo tiempo, tiene que manejar la diplomacia tan compleja de la guerra de Mali, sin embargo, no vamos a hacer caso omiso de sus consejos! Además, imagínese que Mitra misma no desea vernos acudir a su cabecera. Me ha escrito hace dos días que pretendía organizar elle misma la visita de lacanianos extranjeros a Irán una vez liberada.

¿Qué le ha dicho ella específicamente?

Esto. Cito su mail del lunes a las 6 hs 50 de París  (son dos horas más tarde en Irán): “Permaneceré en el hospital psiquiátrico hasta el fin de mis días, pero no permitiré que la Universidad de Teherán y el Departamento de psicoanálisis de París 8 celebren sus bodas a mis expensas. And what about mis alumnos que no son de la Universidad de Teherán ni del Departamento de psicoanálisis?” Yo negociaba en efecto, por interpósitas personas, para que dos de nosotros, los profesores Briole y Guéguen, pudiesen acceder a Mitra dictando en Teherán conferencias sobre Freud y Lacan que parecía ser el deseo en la University of Medical Sciences que engloba al hospital en el que ella está retenida. Usted puede imaginar la delicadeza de la operación y las sutilezas de mis interlocutores para decir sin decir.

¿Y qué le respondió usted a Mitra?

Respondí inmediatamente: “¡La adoro!”

¿Cómo es eso?

Tengo debilidad por las mujeres fuertes, por decirlo así. ¡Ella hace lo que cree justo, sólo cuenta consigo misma, y que el mundo  perezca! Pereat mundus!

Fuentes

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