martes, 26 de febrero de 2013

Grecia: se exige "pureza de raza"

Miembros de Amanecer Dorado
No sólo la crisis económica parece ser un problema para el Gobierno heleno: la pureza de la raza griega ha sido protagonista de las políticas de Samaras desde que comenzó a ejercer como primer ministro en junio de 2012.
Su partido, Nueva Democracia (ND) ha vuelto a exasperar a los socios de izquierda de la coalición tripartita de Gobierno al proponer que sólo los griegos de nacimiento puedan acceder a las academias militares y de policía, una medida requerida por las agrupaciones nacionalistas y toda una 'victoria' para los neonazis de Amanecer Dorado.
La propuesta podría ser aprobada en el Parlamento si a los 125 diputados de ND se le unen los 18 del partido nacionalista Griegos Independientes y los 18 parlamentarios neonazis. Sumarían 161 votos, 11 por encima de la mayoría absoluta de la Cámara. Sin embargo, sólo 85 diputados de Nueva Democracia parecen apoyar el plan, dificultando su aprobación.
Athanasios Bouras, el político conservador firmante de la enmienda, ha defendido la propuesta argumentando "grandes problemas asociados con la defensa nacional" y el “grave problema” de la inmigración ilegal.

Victoria neonazi

Tal postura ha sido celebrada como una "gran victoria" en la página web del partido neonazi Amanecer Dorado: "ND sigue ahora claramente nuestra agenda política en un vano esfuerzo por limitar la fuga de votantes a nuestra asociación", ha señalado el partido en un comunicado.
Los neonazis ya pidieron el pasado 18 de febrero poner una barrera de entrada en el Ejército para los ciudadanos de orígenes extranjeros, siendo secundados ahora por la mayoría de ND: "El honroso uniforme de los soldados griegos no será entregado a un albanés, asiático o africano y las Fuerzas Armadas del país no van a ponerse al servicio de los agentes extranjeros", han asegurado los neonazis, acusados de espolear la creciente violencia racista en Grecia con la creación de grupos de ‘vigilantes’ contra los extranjeros.
Desde su creación, el Gobierno de Antonis Samaras ha puesto de relieve el gran problema de la inmigración en Grecia: alrededor de 1,5 millones de inmigrantes podrían estar viviendo en un país de 11 millones de personas.
En agosto comenzó la ofensiva del Gobierno contra los ‘sin papeles’ con la 'operación Xenios Zeus': unos 78.000 inmigrantes han sido detenidos en los últimos meses para cumplir el objetivo electoral de Samaras de “barrer” las calles helenas de la "inmigración ilegal".
Además, su Gobierno ha propuesto una modificación de la ley de ciudadanía para limitar los derechos de la segunda generación de inmigrantes.
“Es muy posible que esta nueva propuesta sea una medida para presionar a los partidos de izquierda de la coalición tripartita. Expresa claramente que una gran parte del partido de Samaras está en contra de igualar los derechos de ciudadanía de los griegos y la segunda generación de migrantes”, señala a este diario Kostas Papadopoulos, militante en varias ONG anti racistas.

Indignación en la izquierda

Las críticas a su decisión de limitar la entrada al Ejército por cuestiones de nacionalidad no se han hecho esperar. Las más fuertes han llegado desde los propios socios de izquierda de la alianza tripartita que gobierna el país junto a ND: "Es una propuesta inconstitucional porque el único puesto reservado por la Constitución para los griegos de nacimiento es el de presidente de la República", señalaron los socialistas del Pasok. "Incluso en EEUU sólo hay restricción por cuestiones de nacimiento para la Presidencia", añadieron.
El pequeño partido Izquierda Democracia (Dimar) se desmarcó calificando de "oscurantismo medieval" la medida: "Aquellos que pretenden convertir las Fuerzas Armadas en un campo de confrontación ideológica y política socavan la unidad del país en tiempos de crisis" ha comunicado el partido.
La decisión del partido de Samaras ha supuesto un nuevo desencuentro entre ND, Pasok y Dimar. La coalición tripartita griega es muy débil y el abandono de la misma por parte de alguno de los dos partidos izquierdistas supondría la caída del gobierno y la convocatoria de elecciones.
Dimar lleva tiempo criticando los movimientos de ND para agradar a Amanecer Dorado: "Ellos no quieren perder votos a costa de los neonazis ni de Griegos Independientes", señala el activista Papadopoulos.
También se han dado reacciones, aunque de apoyo, en el seno del estamento militar: "Llegó la hora de limitar el acceso a las academias militares sólo a los griegos de nacimiento", escribió en Twitter Michail Kostarakos, el jefe de las Fuerzas Armadas, un movimiento criticado por la izquierda al no poder darse opinión política.
La decisión ha supuesto agitar de nuevo las críticas al ejército griego, el mayor de Europa en proporción con el número de habitantes del país: 160.000 soldados integran las Fuerzas Armadas de un Estado de 11 millones de habitantes donde todavía existe el servicio militar obligatorio. Eso sí, la crisis está espoleando las peticiones de baja de los profesionales por los recortes de sueldo: una decena reclama su marcha al día. Ninguna institución parece haberse librado de la crisis helena.

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