lunes, 11 de febrero de 2013

Entrevista con Bernard Cassen: "No hay coraje político para enfrentarse a los mercados"

LORENA ORTEGA, EL PAÍS.

Hace una década que Bernard Cassen (París, 1937), uno de los líderes mundiales del altermundismo, ex director de Le Monde Diplomatique y fundador de la Asociación por la Tasación de las Transacciones Financieras y por la Ayuda a los Ciudadanos (ATTAC) en Francia, acuñó el lema Otro mundo es posible. Todavía lo sigue pensando, pero insiste en la necesidad de tener políticos “con coraje” que se planten ante los mercados. Cassen, que asiste estos días al Rototom de Benicàssim, cree en la necesidad de cancelar parte de la deuda de los países y prevé que los jóvenes pasarán de la indignación a la rebelión.

Pregunta. ¿En qué momento perdieron los gobiernos su capacidad de decisión frente a los mercados?

Respuesta. Fueron los gobiernos los que organizaron la globalización y fijaron las reglas: la liberalización de capital, la libertad de inversiones y el libre comercio de mercancías y servicios. El viraje se produjo hace 30 años, en la época de Margaret Thatcher en Inglaterra; pero el mayor cambio se dio con el Acta Única Europea de 1986. Entonces capitularon y ahora han perdido todas las herramientas de control. Es como un avión en el que la tripulación ha perdido el control.

P. ¿Se puede revertir la situación?

R. Se necesita una ruptura real, no pequeños ajustes. Hay que establecer un control sobre la economía y las finanzas. Pero ningún gobierno está dispuesto a llevar a cabo una para la que se necesita coraje político porque abre un periodo de confrontación sin que el éxito esté garantizado. Pero con las normas actuales lo único que está garantizado es la catástrofe.

P. Es poco optimista…

R. Soy un optimista natural. En la actualidad, incluso gobiernos de derecha y la Comisión Europea están dispuestos a proponer, que no a imponer, una tasa sobre las transacciones financieras. El hecho de que se levante esta bandera es al menos un síntoma de que se debe hacer algo.

P. ¿Qué opina del Gobierno español?

R. Ha capitulado. No hay ninguna diferencia entre las medidas que ha tomado Zapatero y las que tomaría el PP. Pero hay que entender que es difícil para una potencia media como España estar en la vanguardia. Pero si un país abre el camino, detrás tendrá mucho apoyo.

P. ¿La compra de deuda por parte del Banco Central Europeo puede tranquilizar a los mercados?

R. De ninguna manera. Los mercados financieros siempre exigen más, tienen hambre todo el tiempo. La compra de deuda española es una solución a muy corto plazo. España no está en una situación tan complicada de deuda pública, pero la privada es tremenda y se convertirá rápidamente en pública. Esas deudas son insostenibles. El Banco Central Europeo debe prestar dinero al mismo interés que pide a los bancos privados. Es escandaloso que lo reciban al 1% y hagan préstamos al 5%. Es una estafa y un escándalo. El problema es saber quién va a pagar las consecuencias: los bancos o los ciudadanos. Y parece claro que serán estos últimos porque las entidades financieras no aceptan ninguna reestructuración. Y sin cancelación parcial de la deuda pública no habrá ninguna solución.

P. ¿Apoya las medidas de austeridad aprobadas en España? R. Claro que no. Es lo que hizo el gobierno inglés con los resultados que se han visto. Existe, en parte, un sentimiento de injusticia en todo el país y todo eso puede estallar sin que se pueda saber dónde y cuándo, pero ya hay condiciones prerrevolucionarias y de eso tienen miedo los gobiernos. No hay garantía de nada, es un futuro abierto.

P. ¿Qué pasará si los gobiernos no pueden pagar sus deudas?

R. Hay varios escenarios. La reestructuración puede ser organizada por los propios bancos en su propio beneficio. O pueden ser los gobiernos progresistas (que ahora no hay) los que organicen la salida en detrimento de los mercados financieros con medidas como la supresión de los flujos con paraísos fiscales o la lucha contra fraude fiscal. Y hay que optar entre bajar gastos o aumentar los recursos. Ahora se se reducen gastos en detrimento de los servicios públicos. Pero hay otro camino: Aumentar los recursos vía tributaria y hacer pagar a los que tienen dinero. El dinero existe y hay que sacarlo de donde está, el problema es simple pero la solución más complicada.

P. ¿No llega un poco tarde el despertar del movimiento social?

R. No. Llega cuando puede llegar. Pero es interesante que la gente se pregunte porqué votar cuando se enfrenta a un sistema bipartidista en el que PSOE y PP son iguales. El problema del movimiento social es que, en un momento dado, debe desembocar en una traducción política que, en la actualidad, acaba dentro de un sistema bipartidista. Ése es el desafío y no tengo la solución.

P. ¿Qué futuro les espera a los jóvenes? ¿Otro mundo sigue siendo posible?

R. Creo que van a pasar de la indignación a la revuelta. El futuro a corto plazo es imposible de prever. Antes del 16 de diciembre nadie hubiera pensado en Túnez que la inmolación de un joven iba a conducir a la caída de Ben Alí, y ocurrió antes con la caída del muro de Berlín. Hay que estar preparado ante cualquier eventualidad.

P. Alemania y Francia han retomado la idea de implantar la tasa Tobin en la zona Euro pero no han tardado en salir voces en contra.

R. Eso es la excusa para no hacerlo. Te dicen que es una buena idea pero que debe generalizarse a todo el mundo. Si se hace en un país, claro que habrá fuga de capitales, pero hay métodos de control para evitarlo. Si hay voluntad habrá solución política.

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