viernes, 8 de febrero de 2013

El pueblo judío

El pueblo judío es un grupo étnico descendiente de los antiguos israelitas del Oriente Próximo. La religión constituye, por tanto, un aspecto de la pertenencia étnica al pueblo judío, así también como prácticas culturales, sociales, lingüísticas, etc. La definición precisa de judío es controvertida y puede variar dependiendo de que se haga mayor énfasis en la identidad religiosa o en la secular (étnica y sociológica). Los judíos han sufrido una larga historia de persecución en diferentes lugares y su población ha ido variando a lo largo de los siglos. Hoy en día, la mayoría de las autoridades estiman que la actual población judía mundial oscila entre los 12 y los 15 millones, la mayoría de ellos residentes en Estados Unidos e Israel. 

El término judío (hebreo: יהודי / Yehudi) procede de Judá (o Yehuda, en hebreo, quien era uno de los hijos del patriarca bíblico Jacob). Judá (o su variante griega Judea) designaba también a una entidad política que existió en la región oriental del Mediterráneo, al menos desde mil años antes de la Era Común y hasta un siglo después. Los habitantes de Judea eran los judíos, término que luego fue ampliándose también a los que habían emigrado desde Judea y a sus descendientes. En castellano, el término judío procede del latín judaeus, a su vez derivado del griego Ioudaios (Ἰουδαῖος). Existe equivalencia etimológica en otras lenguas; por ejemplo, Jude en alemán, juif en francés, jueu en catalán, Jew en inglés, xudeu en gallego, chodigo en aragonés, jøde en danés, zsidó en húngaro, etc. La palabra Judío ('Alaba al Eterno') no aparece en la Torah (los 5 libros de Moshéh), sino que viene a aparecer en el resto de los libros del Tanaj; esto no significa que la palabra Iehudi/Judío ('Alaba al Eterno') sea peyorativa frente a la palabra Ivri/Hebreo. 

Judíos y judaísmo Hasta el siglo XVIII, los vocablos judíos y judaísmo eran prácticamente sinónimos. Sin embargo, la llegada de la Haskalá (ilustración judía) supuso un cambio radical en la mentalidad de muchos judíos que se vieron a sí mismos como miembros de un mismo pueblo, pero separados de la tradicional adhesión a la fe judaica. Ana Frank era judía. Su diario relata la historia de su vida en Ámsterdam durante la persecución a los judíos en la Segunda Guerra Mundial. Murió en el Holocausto. [editar] Identidad judía Generalmente, el uso del término judío se utiliza para referirse a tres grupos: aquellos que tienen orígenes étnicos judíos, aquellos que practican el judaísmo y aquellos que se identifican como tales por su identificación cultural e histórica. La halajá, la ley judía, da otra definición de la identidad judía. De acuerdo con la legislación judía, judío es aquel que: a) es hijo de madre judía (ley que deriva del pasaje de Deuteronomio 7:1-5)[5] o b) aquella persona que se convierte formalmente al judaísmo bajo la supervisión halájica de un reconocido Bet Din (corte judía) presidida por tres dayanim (jueces). Este proceso de conversión está desarrollado en textos legales judíos, tales como el Talmud, el Shulján Aruj y las interpretaciones de la ortodoxia rabínica. Pero además de esa definición ortodoxa existen otras definiciones, como las de las corrientes reformistas, reconstruccionistas y liberales, que afirman que es judío aquel que tiene un padre judío (en el sentido genérico, es decir, un padre o una madre). El humanismo judío afirma que es judío "quien se siente judío" sin importar si tiene ascendencia judía o si hace una conversión religiosa. 

Por conversión 
Si bien el judaísmo no fomenta la conversión y a lo largo de la historia no se conocen casos en donde el pueblo judío haya sometido a otro a convertirse, la misma está contemplada. Para hacerlo es necesario tener un estudio amplio sobre la Torá, capacitado por un Moré (Maestro). Los filtros para la conversión al judaísmo, si bien varían según las distintas corrientes, suelen ser muy exigentes, puesto que se busca por parte de los rabinos que la conversión sea sincera y sin motivaciones ulteriores. En el pasado hubo ejemplos de conversiones en masa al judaísmo, como es el caso del pueblo de Samaria, que sin ser descendientes de Jacob en un sentido físico abrazaron el judaísmo aunque nunca perdieron del todo sus creencias y costumbres, por lo cual los judíos de Jerusalén nunca los vieron con total agrado. Otro caso de conversión en masa es la de los jinetes partos. 

Pérdida de la condición de judío 
En cuanto a la pérdida del judaísmo, acorde con la ley judía (Halajá), no existe modo de perder el judaísmo. Quien nace judío o se convierte, no pierde su condición de judío incluso después de cometer uno de los tres peores pecados: paganismo, asesinato o aberraciones sexuales. A pesar de esto la ley judía utilizó otra arma contra pecadores de mayor escala: el expulsar de la comunidad (“El Herem” o “El Nidui”). El poder de separar de la comunidad se remonta a las primeras épocas bíblicas, pero se empezó a usar en forma sistemática durante la época talmúdica en el Segundo Templo de Jerusalén, y se continuó su uso durante la era moderna. Baruch Spinoza, Uriel da Costa son algunos de los judíos más importantes que fueron depurados. Marx y Freud vivieron algo parecido. Cabe acotar que, de acuerdo con la ley judía, existen caminos para ser aceptado nuevamente en la comunidad, y esto marca el hecho de que, según ésta, no existe pérdida de la judeidad. 

Grupos étnicos

Ashkenazim 
Ashkenaz es el nombre dado a Alemania por los judíos y ashkenazí («alemán») es el nombre que recibían los judíos de Alemania. Se usó luego para describir a los judíos provenientes de Europa de modo general. Su idioma es el yídish, que es un dialecto germano con influencia hebrea y eslava. Habitaron principalmente en Alemania, Polonia, Ucrania y Rusia. No son judíos ashkenazim los que tienen raíces en los siguientes países de Europa: la Península Ibérica y regiones de Italia, Grecia, Turquía, los Balcanes, Inglaterra, Holanda y Francia. Los judíos ashkenazim adoptaron las interpretaciones de las mitzvot de las escuelas rabínicas de Israel, y los judíos orientales, las de las escuelas babilónicas. 

Sefaradim 
Sefarad es el nombre hebreo para la Península Ibérica (España y Portugal). Sefardí es la palabra para designar a los judíos de España y Portugal. Hicieron grandes contribuciones a la cultura ibérica, pero fueron expulsados por motivos religiosos de España en 1492, por orden de los Reyes Católicos. A los descendientes de estos judíos se les siguió llamando sefardíes, sefaraditas o sefarditas, sin importar en qué parte del mundo hayan nacido. Su idioma es el judeoespañol o ladino, que es un dialecto del castellano. Muchos de estos judíos expulsados terminaron acompañando a los conquistadores al Nuevo Mundo, instalándose en México, Sudamérica y Puerto Rico. En 1924, el general Primo de Rivera concedió la ciudadanía española a los judíos sefardíes por "razones históricas", lo cual salvó muchas vidas durante la Segunda Guerra Mundial. Un caso muy claro fue el del cónsul Ángel Sanz Briz, que salvó a miles de judíos del Holocausto en Hungría, diciendo que los judíos sefardíes eran ciudadanos españoles y por tanto tenían apoyo total de su gobierno, aunque para salvar vidas se hizo pasar a muchos no-sefardíes por sefardíes. En 1991, el Museo del Holocausto Yad Vashem de Israel distinguió su acción y reconoció a sus herederos el título de Justo entre las Naciones, inscribiendo su nombre en el memorial del Holocausto. En 1994 el gobierno húngaro le concedió a título póstumo la Cruz de la Orden del Mérito de la República Húngara. Fue el primer diplomático español que apareció en un sello de correos de España. 

Mizrajim o edot hamizraj Mizrají (mizrajim en plural) es el nombre dado a las comunidades judías que inmigraron de los países del Medio Oriente, notablemente de Yemen, Irak e Irán. Muchos los denominan erróneamente sefaradim dentro del mismo Israel, aunque nada tienen que ver con la Península Ibérica. El término correcto para denominarlos en hebreo es edot hamizraj (comunidades del Oriente). Toman su interpretación de los preceptos de las escuelas rabínicas de Babilonia. Son los judíos del mundo árabe e iranio. Véanse también: Askenazí, Mizrají y Sefardí. 

Lenguas judías
Tradicionalmente, se conoce como idioma hebreo la lengua litúrgica del judaísmo (también conocido como lashon ha-kodesh, 'lengua santa'), el lenguaje en el que el Tanaj fue escrito, el habla de los judíos durante siglos y, junto con el árabe, uno de los dos idiomas oficiales del Estado de Israel. Tal y como lo conocemos hoy, el hebreo (o hebreo moderno) es fruto de la obra del lingüista Eliezer Ben Yehuda que llegó a Palestina en 1881 y revivió un lenguaje que únicamente se utilizaba en los servicios religiosos judíos, pues durante más de dieciséis siglos quedó en desuso. Por otro lado, en la mayoría de los casos, allá donde se asentaban en la diáspora, los judíos desarrollaban un lenguaje propio consistente en la mezcla de vocablos nativos y hebreos. Así, el ladino de los judíos de la Península Ibérica o el yídish de los judíos de la Europa Central. Otros idiomas menores son el judeo-arameo, judeo-persa o judeo-árabe. 

Población
Antes de la Segunda Guerra Mundial la población judía del mundo era de aproximadamente 18 millones. El Holocausto redujo este número en unos 6 millones. Hoy se estima que hay un número aproximado de 15 millones de judíos que habitan en 134 países.

Israel
Áreas metropolitanas con mayor población judía Posición Área urbana Población judía 1ª Tel Aviv-Gush Dan 2.575.000 2ª Nueva York 2.051.000 3ª Los Ángeles 668.000 4ª Distrito de Haifa 597.000 5ª Jerusalén 575.000 6ª Miami 498.000 7ª Beerseba 310.000 7ª París-Isla de Francia 310.000 9ª Filadelfia 285.000 10ª Chicago 265.000 Israel es el único país en el que los judíos constituyen la mayoría de la población. Israel se independizó del Mandato Británico de Palestina el 14 de mayo de 1948. Desde entonces, la población judía en Israel ha aumentado en cerca de un millón de personas por década, entre inmigrantes y nacidos israelíes, en lo que ha supuesto uno de los cambios poblacionales más importantes del pueblo judío durante 2.000 años. Durante los sesenta años de existencia de Israel, han emigrado judíos de diferentes países: supervivientes del Holocausto, judíos sefardíes, judíos mizrajíes, judíos persas, judíos de Yemen, de la India, judíos etíopes, judíos de Sudáfrica, etc. En la década 1990 cerca de un millón y medio de judíos llegaron a Israel procedentes de la extinta Unión Soviética. 

Diáspora
Actualmente la mayor comunidad judía de la diáspora se encuentra en Estados Unidos, con cerca de 5,2 millones de judíos. En toda América hay grandes comunidades judías, siendo extensas las de Argentina, Brasil, Canadá, Chile y más pequeñas en Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Perú, Uruguay, Venezuela y otros países. En Europa Occidental la mayor comunidad judía se encuentra en Francia con unos 500.000 judíos aproximadamente, la mayoría de ellos o sus descendientes procedentes de países árabes de África del Norte, como Argelia, Marruecos o Túnez. En el Reino Unido viven cerca de 265.000 judíos. En la Europa del Este, habitan alrededor de 400.000 judíos en Rusia (si bien existen datos estimativos más altos) y decenas de miles en países del antiguo Bloque soviético. Los países árabes de África del Norte y de Oriente Medio tenían en 1945 una población judía de cerca de 900.000 habitantes. Tras la independencia de Israel, la mayoría de los judíos de estos países, como consecuencia de la persecución a la que se vieron sometidos y debido a factores económicos y culturales, emigraron a Israel, Norteamérica y Europa en la década de los '50 (véase Éxodo judío de países árabes). Hoy en día, cerca de 8.000 judíos siguen viviendo en estos países, la mayoría en Marruecos y Túnez. Caso especial es el de Irán, país no árabe pero musulmán, que tiene una población de poco más de 10.000 judíos frente a los 100.000 que poseía antes de la revolución islámica de 1979. Boda judía en Alepo, Siria (1914). Moses Mendelssohn, fundador de la Haskalá o Ilustración judía. Fuera de Europa, Asia y América existen comunidades judías considerables en Australia y Sudáfrica. 

Cambios poblacionales: asimilación 
Ya en la Antigua Grecia hubo judíos que se asimilaron con la sociedad no judía que los rodeaba. Esta asimilación, que podía ser por la fuerza o por libre elección, consistía, básicamente, en dejar de practicar el judaísmo y desechar la identidad judía. Algunas comunidades judías (como la de Kaifeng, China. Ver: Judíos de Kaifeng) han desaparecido completamente debido a la asimilación. Sin embargo, como consecuencia de las persecuciones a las que se vieron sometidos los judíos durante la mayor parte del milenio pasado en las que se les prohibía integrarse con la sociedad no judía, la asimilación no era un fenómeno alarmante dentro del pueblo judío. La llegada de la Haskalá en el siglo XVIII y la consecuente emancipación de los judíos en Europa y América en el siglo siguiente cambió la situación, lo que permitió a numerosos judíos participar y ser parte de la sociedad secular. Esto, junto con el nacimiento de corrientes judías alejadas de la ortodoxia tradicional, como el reformismo, mucho menos exigentes en cuanto a la interpretación de la Torá, ha tenido como resultado un aumento considerable de la asimilación, cuya principal característica es el matrimonio mixto, esto es, judíos que han contraído matrimonio con no judíos. En Estados Unidos, donde reside la comunidad judía más numerosa después de Israel, hay cerca de un 50% de matrimonios mixtos. Ya que, según la ley judía, para ser judío se ha de tener madre judía, la mayoría de los hijos de estos matrimonios dejan de ser judíos. Además, pierden tanto la idea de pertenencia a un colectivo concreto (judío) como las tradiciones religiosas de sus progenitores. Esto provoca un descenso considerable en la población judía. Hay quienes denominan este fenómeno como el "Holocausto blanco" o "silencioso".

Cambios poblacionales: persecuciones 
A lo largo de la historia, numerosos conquistadores, imperios y naciones han oprimido a los judíos o han intentado eliminarlos completamente. Los métodos empleados han ido desde la mera expulsión hasta el genocidio. Los ejemplos más representativos: las persecuciones del Imperio Romano, las Cruzadas, las expulsiones de judíos en España, Portugal, Inglaterra, Francia, Alemania y otros países, las masacres de judíos en Ucrania por los cosacos de Chmielnicki, los pogromos en Rusia y, sobre todo, el Holocausto, en el que fueron asesinados seis millones de judíos, entre ellos un millón y medio de niños. De acuerdo con James Carroll, “los judíos representaban el 10% de la población total del Imperio Romano (…) hoy deberían ser aproximadamente 200 millones”.

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