miércoles, 2 de enero de 2013

Los suicidios por problemas laborales desborda a Francia

La línea de metro que nace en La Défence, el barrio de negocios de París, está blindada por una barrera de vidrio que solo se abre cuando el metro está parado en la estación. Cuando parte, el acceso a las vías se cierra herméticamente. Cualquier precaución es poca para evitar que los deseperados busquen en ellas un consuelo mortal al volver de la oficina. "Las últimas cifras de suicidios es catastrófica", reconocía hace una semana el presidente de la SNCF, la red ferroviaria gala, Gullaume Pepy. 

Estos actos aumentaron un 30% en 2012. Desde enero casi 400 personas consumaron el acto fatal en las instalaciones ferroviarias. La mitad de las muertas se produjeron en la región parisina. Por eso no es casual que la línea que conduce al centro de negocios de la capital –punto negro de este mapa siniestro_ se una de las pocas de la red que está cerrada. 

En el hervidero económico de la ciudad se incuba un malestar que se extrapola a toda la nación y que a menudo se asocia al estrés laboral. La oleada de suicidios en France Telecom (entre 2008 y 2009, 35 rabajadores acabaron con sus vidas) es la cara visible del problema. El pasado verano la Justicia sentó un precedente al imputar a la empresa. Cree que el grupo pudo tener responsabilidad, en concreto, su entonces presidente, Didier Lombard. 

Aunque el proceso durará años, es un alivio para muchas familias de trabajadores. "Estoy convencido de que no hubo intento premeditado de crear sufrimiento en la plantilla, aunque está claro que ha existido. Mi intención es reconocerlo y evitar que vuelva a pasar", dice el nuevo presidente del grupo, Stéphane Richard. 

En Francia el suicidio es un tabú. Se dan cifras y se intenta buscar soluciones a esta lacra que en 2009 acabó con 11.000 personas.

A menudo estas muertes se asocian al estrés laboral. Uno de cada cinco empleados franceses asegura tener problemas de salud ligados a la tensión en el trabajo y el 9% de los mandos tiene ideas suicidas, según OpinionWay. Los expertos creen que la presión, los cambios de organización y la excesiva importancia que se da al éxito profesional en Francia son solo una parte del problema. "Hay que reflexionar en paralelo a la crisis y al suicidio", declara Michel Debout, presidene de la asociación Bien Etre et Santé. 

El de France Telecom no es el único caso. La alarma se extiende a otros mástiles del orgullo patrio como La Poste, Renault, Areva o Thales. Uno de los sectores más tocados es el del orden. Este mes se han sucicidado cuatro policías en ocho días. El último en Nochebuena. Los cuaro se dieron muerte en el lugar de trabajo. Este es uno de los requisitos para que la muerte voluntaria sea reconocida como accidente laboral.

Según el médico laboralista Bernard Salengo, el estrés deja ya más víctimas que el tabaco y cuesta al Estado entre 2.000 y 3.000 millones de euros. Por eso el Gobierno pecdente tomó medidas y aprobó un plan de urgencia para incitar a las empresas a negociar planes de luchar estas tensiones. 

El relevo en la cúpula de France Telecom dio a la plantilla cierto alivio. Cada año un gabinete externo sondea a los trabajadores. Si en 2009 solo el 35% decía sentirse orgulloso de pertenecer al agrupo, ahora esta cifra se eleva al 81%. la motivación, señalan en la operadora, es el primer paso para sanar la herida. Fuente: El Mundo

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