viernes, 11 de enero de 2013

Han Han y la libertad de expresión en China

Han Han es sin duda el escritor joven más famoso e influyente de China; convertido en símbolo de la generación nacida en los 80, sus libros se convierten casi automáticamente en bestsellers y su blog ha tenido en los últimos años más de 580 millones de visitas.
En medio de la polémica en torno al semanal Nanfang Zhoumo, cuyos periodistas llevan enfrentados con los censores de la provincia de Guangdong desde hace casi una semana, Han Han escribió el 7 de enero un artículo en su blog donde critica el sistema de propaganda en China y apoya a los periodistas chinos. Su texto NO ha sido borrado de su blog (aquí lo tienes en chino) y ha sido también publicado en inglés por el South China Morning Post. A continuación ofrecemos una traducción en español de este interesante artículo (ha tenido más de 13.000 comentarios) en medio de la que ya es una de las mayores polémicas en torno a la libertad de expresión de los últimos años en China:
  
Siempre hay un poder (总有一种力量) 
Por Han Han (韩寒)

Ya que han borrado dos de mis “comentarios” (weibo) en Sina Weibo, voy a tener que escribir algo más.
Desde que era un niño, y a lo largo de toda mi adolescencia, el Nanfang Zhoumo (南方周末) ha ejercido una profunda influencia en mí. Sin embargo, hasta que no escribí numerosos artículos y edité mi propia revista, no supe bien lo que significa que “hay un poder que te hace llorar y otro que te hace perder la orientación”. Ese otro poder es el que vigila lo que dices, lo que escribes y lo que haces. Todos los artistas y los medios están bajo su control, y sin embargo, ni siquiera podemos ver a aquellos que hacen uso de él o comunicarnos con ellos. A veces, simplemente te quedas muerto al entender que te tapan la boca y le dicen a todo el mundo que eres genial.
Puedes tener lo que llaman “libertad”, porque ellos pueden condenar tu libertad. Ya sea literatura, información o televisión, tienes que emplear toneladas de energía para poder ganarte su aprobación. Y aunque quieras conocer bien las normas, ellos tampoco dicen claro cuáles son. De esta forma, hacen que todo mundo considere que las están rompiendo de un modo u otro. Así que, la única manera que tienes de aceptarlas, es volverte uno de ellos. Siempre acabamos censurándonos a nosotros mismos, asustados, temblando de miedo y no paramos de intentar adivinar lo que quieren. Te desgarran la ropa y te sujetan por el cuello mientras te dicen que tienes que correr más rápido y cantar mejor para poder mantener así su posición honorable en el mundo.
Nuestros escritores, directores, periódicos o revistas difícilmente pueden estar al nivel mundial. Claro que siempre puedes echarle la culpa a la incompetencia de nuestros profesionales; también puedes decir que todo lo étnico pertenece al mundo; puedes preguntarte por qué tenemos que satisfacer los gustos de los demás; puedes mirar hacia Irán y decir que su censura es mucho más estricta que la nuestra; incluso puedes decir que a todos los niños del mundo les gustan los osos panda. Quizás yo no tenga el talento suficiente, pero al menos no voy a permitir que otros me censuren y me corrijan gratuitamente, ni tampoco que me aten o dobleguen. Por eso, hoy no sólo apoyo públicamente al periódico que me gusta y a los periodistas y editores que respeto, sino que apoyo a todos aquellos medios de comunicación y profesionales que se encuentran en circunstancias mucho peores y que han tenido finales mucho más lamentables. Y por supuesto, a nosotros mismos.
Como lector, el Nanfang Zhoumo me ha dado mucho. Él te da fuerza cuando te sientes débil y esperanza cuando crees que la has perdido. Por eso, espero que nosotros podamos darle fuerza en estos momentos de debilidad y pesimismo para que pueda seguir adelante.

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