viernes, 18 de enero de 2013

El caso de Rosa Luxemburg

Rosa Luxemburg (nacida Rozalia Luksemburg) nació en Zamosc en marzo de 1871, siendo la menor de 5 hijos. Esta ciudad, ubicada en el sureste de la Polonia rusa, contaba con una importante comunidad judía, incluyendo una fuerte población jasidíca y ortodoxa que se oponía ferozmente a la influencia creciente de la Haskala (Iluminación) en el mundo del judaísmo europeo del Este. La familia, sobre todo la madre, nacida Löwenstein, observaba las tradiciones religiosas. El padre, heredero de un exitoso negocio de maderas, estaba dispuesto a asimilarse y se interesaba en los asuntos políticos de Polonia. Dominaba perfectamente el polaco, pero practicaba el yiddish y el alemán en sus negocios. El abuelo materno originario de Poznan, descendía de una impresionante línea de ancestros rabínicos e intérpretes talmúdicos de Alemania y Polonia. La madre estaba profundamente enamorada de la Biblia, pero era también conocedora de las obras de Goethe y de Schiller.
Rosa Luxemburg establecida en esta época en Varsovia, no presenció el funeral de sus padres cuando ellos fallecieron y nunca visitó sus tumbas, ya que la relación con ellos fue ambivalente. La conducta "petit bourgeois" de ellos y su judaísmo transparente siempre la molestó. Además inconscientemente les reprochaba de no haber detectado a tiempo la dislocación de su cadera, que la dejó desfigurada y parcialmente discapacitada, con una pierna más corta que la otra. Nunca mostró atracción alguna hacia el judaísmo, ni nunca mencionó el legado rabínico maternal. En Varsovia, la metrópoli con la población judía más importante de Europa, la adolescente no se identificaba con el mundo de los hombres barbudos, con yarmulkes, payes y kaftanes, las mujeres con pelucas, los schnorrers y los vendedores callejeros gesticulando en yiddisch. Eso no era el mundo que Rosa anhelaba y, a diferencia de su madre, nunca pudo adaptarse a su herencia judía e integrarla en su importante cultura laica En la Universidad fue admitida con una beca y pronto descubrió cuán diferente era de la mayoría de sus compañeros rusos y polacos. Muchachas judías, como Rosa no podían fácilmente asimilarse a la cultura polaca que hacía énfasis en su legado católico y exhibía un orgullo nacional inflexible. Así que los obstáculos a la asimilación en su adolescencia fueron considerables. Los sobrellevó gracias a su tenacidad, ambición y curiosidad intelectual. Su implicación posterior con el socialismo polaco y alemán fue el paso determinante hacía una asimilación total a la cultura del movimiento laboral internacional. Pero nunca fue totalmente aceptada por los nacionalistas católicos ni por los socialistas polacos. Para ellos siempre fue una judía desarraigada, sin tradiciones y sin patria. El hecho de tratar de escapar de su ambiente familiar, de dejar de ser judía en nada cambió la percepción de sus oponentes políticos polacos. Sus rasgos semíticos, sus ojos de un café intenso, su pequeña estatura, añadidos a un espíritu cáustico y una inteligencia sobresaliente, la excluían de los demás. Además su obstinada resistencia a un patriotismo polaco y después germano fue un factor determinante al rechazo que sufrió.
Luxemburg demostró una constante hostilidad a la noción de una separada etnicidad judía así como de la cultura del yiddish, que formaban parte de las demandas del Bund para conseguir una autonomía nacional judía. Según un veterano bundista "Luxemburg odiaba a los Judíos y más todavía odiaba al yiddish. Es una característica de muchos asimilados." Según ella los judíos tendrían que aprender el idioma de la población circundante, sea el polaco o el ruso, y a la larga el proletariado judío se mezclaría con la clase trabajadora cristiana. Cualquier otro camino llevaría solamente a una situación sin salida." Ella esperaba que el judaísmo polaco llegaría a ser menos separatista y por consiguiente  que os judíos ttuvieran que abandonar sus costumbres y festividades tradicionales y adoptar las costumbres polacas.
Partiendo de este razonamiento, Luxemburg consideraba que cualquier forma de solidaridad étnica judía era antagónica a una hermandad proletaria internacional. Esto fue su objeción fundamental hacía el Sionismo, inclusive antes de que Theodor Herzl llegara a darle una formulación política precisa, en 1896. Argumentaba que en Palestina se formaría el mismo sistema social basado en la explotación del obrero, similar al existente en Rusia.
Aunque Rosa Luxemburg nunca hizo alusión al Bundismo y al Sionismo como una forma de "separatismo judío", como lo hicieron Trotsky o Lenin, quienes consideraban que la política del Bund llevaría a la división y al desmenbramiento del movimiento de la clase obrera, indudablemente compartió sus puntos de vista. El antisemitismo no era un problema específicamente judío, pero sí la resultante de una serie de problemas sociales creados por la sociedad capitalista burguesa y que desaparecería con el capitalismo.
El 12 de mayo de 1898 llegó a Berlín. después de haber conseguido la nacionalidad alemana gracias a un matrimonio ficticio, siendo su meta principal la de intervenir en los asuntos políticos alemanes. El SPD (partido socialista alemán) era el partido dominante de la Segunda Internacional y fue en su ala izquierda que buscó asentar su influencia. Pero como mujer ambiciosa, ultrarevolucionaria y procedente del Este los momios estaban en su contra. Su ascenso meteórico en el Partido, su temperamento apasionado, su superioridad intelectual y su sarcasmo cáustico le aseguraron múltiples enemigos.
Ella escogió no combatir públicamente o en privado los comentarios xenófobos, antisemitas o misóginos. En los debates públicos trató de mantenerse inmutable a los ataques sobre su origen étnico que tuvo que soportar en el seno del SPD y fuera de él. Generalmente presentó estos ataques como la prueba de la debilidad de sus oponentes. Pero es revelador que hizo pocas alusiones, en su voluminosa correspondencia privada, sobre el amplio antisemitismo imperante en la Alemania Imperial. El contraste entre el silencio sobre este asunto y la realidad es notable
En 1905, cuando buscaba sacar las enseñanzas de la Revolución rusa en beneficio de la clase trabajadora alemana, la campaña contra la "sangrienta Rosa" en la prensa burguesa llegó a tomar un matiz abiertamente antisemita. Caricaturas vulgares de ella y de otros prominentes miembros del SPD aparecían, insinuando una conspiración del "Gran Sanhedrin". Sus imperfecciones físicas eran acentuadas y la "Rosa con su larga nariz en forma de trompa" era descrita como siendo el centro de un complot semita, utilizando así el agresivo estilo adoptado más adelante por el periódico nazi ELSTÜRMER.
La prensa conservadora y antisemita llegó a exigir la expulsión de Alemania de esta judía polaca subversiva y vagabunda revolucionaria. Gustav Noske, el experto del SPD en asuntos militares y navales, sentía una clara antipatía hacía esta europea del Este que intervenía en los problemas del proletariado alemán, y notaba que los marxistas judíos del Este en el SPD tenían un don especial para transformar el socialismo en un dogma. Obviamente le molestaba la presencia de estos judíos cosmopolitas.
En 1919, cuando Noske llegó a ser el Comisario del Pueblo para los Asuntos Militares en el nuevo gobierno socialista, Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht fueron brutalmente asesinados por oficiales del Freikorps, llamados para sofocar la revuelta espartaquista, dirigida por el Partido Comunista. Luxemburg, cofundadora del Spartakusbund, había participado a regañadientes en la revuelta de los obreros en enero 1919. Según el capitán Waldemar Pabst, que fue personalmente responsable de llevar a cabo los asesinatos, Liebknecht tendría que morir a balazos- era un alemán, mientras que Luxemburg, une judía, tendría que perecer en lo que pareciera un pogrom. La matanza fue finalmente llevada a cabo por la misma organización paramilitar ultranacionalista de donde Hitler, más adelante sacaría sus más prominentes reclutas. El cuerpo golpeado de Luxemburg fue sumariamente tirado al canal Landwehr de Berlín.
En menos de dos años los fanáticos de la derecha y los militares alemanes mataron deliberadamente a un significante número de líderes socialistas de origen judío. En 1922 Walther Rathenau, un muy asimilado y prominente industrial judío fue también asesinado por los Radicales Derechistas que pensaban que era uno de los "Sabios de Sión". El asesinato de Rosa Luxemburg fue un desastre para el futuro de de la infortunada Republica de Weimar y envenenó las relaciones entre los Socialdemócratas alemanes y los comunistas.
El resultado de este odio fratricida y desunión de la izquierda abrió el camino al triunfo de Hitler catorce años después. Fuente: diariojudio.com

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