lunes, 3 de diciembre de 2012

Notas al concepto de fascismo en el mundo actual

“Nos han educado para ver el fascismo como un monstruo, no para entenderlo. El fascismo es, entre otras cosas, un fenómeno político de masas que empieza por reivindicaciones sociales y agresiones al régimen democrático. El fascismo del que más miedo hay que tener no es el de grupúsculos agresivos aislados, sino de aquel que consiga movilizar a las masas. Y para ello sonará como música en nuestros oídos, como ya pasó dos generaciones atrás.
Se nos ha educado también para confundir democracia con un bien absoluto. No lo es, es una arquitectura de poder que debe tender a satisfacer a la mayoría. Y ya eso es mucho.
Ambos términos están perdiendo, en el uso común, su significado original.

Hoy, España se sienta en un polvorín con los siguientes ingredientes: transición mal resuelta, corrupción de partidos, cultura del pelotazo y grandes empresas y medios de comunicación como hilo conductor entre el franquismo y la que puede ser segunda transición. Todo ello en medio de una crisis similar a la de los años 30 de la que se quiere salir asfixiando a las rentas del trabajo. Es decir, el descontento acumulado puede venir a dar en movimientos de corte fascista de nuevo cuño. Para evitarlo es necesario ser exquisitamente escrupuloso con el comportamiento político. Por tanto, este tipo de discurso en un contexto como el actual puede salir caro.
  • -Si la crítica se dirige genéricamente a los políticos y los asocia con la corrupción en lugar de explicar que son los representantes de la ideología liberal los que van contra los trabajadores, esta crítica está poniendo la alfombra roja a los movimientos de corte fascista que pueden venir.
  • -Si se pone el foco en parlamentarios corruptos y se saca el foco de los beneficios empresariales corruptores, se está azuzando a la población hacia una vía antidemocrática.
  • -Si nunca el foco se pone sobre políticos que defienden en el parlamento y fuera del parlamento los intereses de los trabajadores, se impide canalizar la fuerza de la protesta hacia una solución política que nos proteja.
Esta anticipación en el discurso no supone callar, sino seleccionar sobre qué se habla y en qué términos. Y no parece exagerado hablar del fascismo que puede venir porque el fascismo no es un monstruo, sino algo muy seductor con dos necesidades: atacar la democracia y seducir a la población.
No hagamos entonces su trabajo.” Fuente: dedona

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