lunes, 3 de diciembre de 2012

La alimentación tradicional puede resolver gran parte de la desnutrición que hay

Entrevista a Barbara Burlingame, investigadora que trabaja en el Programa Alimentario Mundial de la Organización de de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, como responsable de una iniciativa en la lucha contra el hambre y la subalimentación de los niños. Ha venido a Madrid como presidenta del Jurado del Premio Daniel Carasso, un galardón internacional que reconoce los esfuerzos hechos por un investigador en alimentación y dietas sostenibles a largo plazo y que este año ha recaído en Jessica Fanzo. 

Pregunta. Mientras casi 900 millones de personas sufren hambre, más de 1.500 millones tienen sobrepeso. Hay alimentos para todos, pero mal repartidos, ¿no?
Respuesta. Ése es el problema. Hoy 870 millones de personas pasan hambre y 2.000 millones tienen sobrepeso u obesidad y otros 2.000 millones tienen problemas nutricionales por una inadecuada alimentación. Es un problema de acceso y distribución porque sí hay suficiente comida para todos.

P. Según la FAO es necesario promover dietas sostenibles y la biodiversidad de los alimentos para mejorar la salud. ¿Cómo?
R. Durante mucho tiempo la FAO había evaluado la situación teniendo en cuenta la parte energética de la comida. En este momento, la biodiversidad alimentaria se ha convertido en un concepto clave. Hay arroces con más o menos proteínas. Existen especies de plátanos sin vitamina A y otras en cambio con 8.000 microgramos, esencial para satisfacer las necesidades nutricionales de un niño al día, y evitar así casos de ceguera. El otro motivo por el que hacemos énfasis en la biodiversidad alimentaria es porque se ha perdido gran parte de ella por los monocultivos. La mayor parte del arroz que se consume en el mundo proviene de tres variedades, mientras que hace 100 años eran miles.

P. ¿Qué porcentaje de recursos fitogenéticos utilizamos hoy?
R. El 80 por ciento del suministro energético en alimentación viene sólo de seis tipos de cultivos. Respecto al porcentaje, no lo sé.

P. ¿Es más de un 50 por ciento?
R. Sí, sí, mucho más.

P. Cada vez son más las sociedades que basan su dieta en un consumo elevado de carne. En España antiguamente la carne se comía -por su precio- una vez a la semana y hoy es raro el día que uno no come carne. ¿Cuáles son las consecuencias de este cambio de dieta?
R. Es una dieta muy alejada de la mediterránea. Además, la huella ambiental de comer carne es muy elevada. Una ingesta elevada de carne está asociada a un alto riesgo de padecer enfermedades cardíacas y otras enfermedades crónicas, como demuestran diversos estudios.

P. ¿Qué opina de los transgénicos?
R. La biodiversidad necesita ser explorada para poder identificar unos genes útiles dentro de unas plantas. En muchos casos no es necesario salir del genoma para mejorar el cultivo. En cualquier caso, hay mucha incertidumbre por lo que desde la FAO se ha dicho que hay que proceder con cautela.

P. ¿Qué porcentaje de tierra ya no es cultivable por la degradación del suelo?
R. Hay una gran desertificación. Además, gran cantidad de tierra se ha convertido en cultivable para biocombustibles. Una de las actividades que se están realizando en este sentido es aprovechar tipos de cultivo que permiten regenerar la tierra cultivable existente y así no tener que usar nuevas tierras.

P. Desde 1999 hasta 2005 el hambre iba disminuyendo. ¿Por qué aumenta desde 2006?
R. Por la crisis de los precios de los alimentos, la poca seguridad en países en conflicto, la actitud de ciertos países, los desastres...

P. Reducir el hambre y la pobreza a la mitad para 2015, como marca el primer Objetivo de Desarrollo de Milenio, va a ser imposible de alcanzar...
R. Nos quedan tres años. Pero lograr que los 870 millones de personas que sufren hoy hambre pasen a 400 va a ser difícil de conseguir. Ahora estamos abordándolo desde la sostenibilidad. La agricultura es parte de la solución, pero a veces es parte del problema.

P. Últimamente se habla de la situación dramática en el Sahel, sobre todo en Nigeria. Pero, ¿en qué países la situación de hambruna es más dramática?
R. En el África subsahariana hay malnutriciones, niños que mueren con menos de cinco años y no sólo es una cuestión alimentaria, sino también sanitaria.

P. La historia del hambre se puede cambiar. Dígame algún ejemplo positivo.
R. Uno de mis ejemplos favoritos se ha dado en las islas del Pacífico, donde la falta de vitamina A era un problema, con casos de ceguera en niños... Analizamos la alimentación tradicional que ya no comían, y vimos que la cantidad de nutrientes de éstos era muy elevada. Hoy las poblaciones locales están recuperando estas dietas. Este ejemplo denota que la alimentación tradicional puede resolver gran parte de los problemas nutricionales que hay en el mundo.  

Consecuencias de la desnutrición

El desmedro postnatal (baja talla para la edad) afecta en forma dramática el crecimiento de los niños y se detecta con la antropometría y los índices bioquímicos
  1. Impactos funcionales: (J. Nutr, 1995)
    • Efectos de larga duración en la actividad física.
    • Atraso en la menarquia de niñas
    • Disminución de la mineralización y densidad de los huesos en adolescentes.
    • Disminución del nivel cognitivo.
    • El estudio INCAP demostró que la desnutrición temprana tiene efectos negativos de largo plazo en los adolescentes y adultos.
  2. Consecuencias a lo largo del curso de la vida
    La hipótesis de Barker de que la desnutrición del niño antes del nacimiento y durante la infancia, que se manifiesta en patrones de crecimiento fetal e Infantil comprometidos, también programa al individuo a un mayor riesgo de ECNT : presión arterial elevada, concentración de fibrinogeno, intolerancia a la glucosa; que son determinantes de las enfermedades cardiacas crónicas.
    Al momento varios estudios están mostrando que la hipótesis de Barker tiene sustento.
Se conoce que niños a los que se les suspendió la leche materna muy tempranamente e hicieron cuadros de desnutrición, tienen mayor riesgo de obesidad en años posteriores.
Niños con retardo en talla tienen mayor posibilidad de presentar hipertensión y ser obesos en la adultez, mayor riesgo de diabetes, lo cual demuestra que la agresión nutricional no solo repercute al individuo cuando esta sufriendo de desnutrición, sino que sus consecuencias estarán presentes a lo largo del curso de la vida.

Fuentes 
La Razón digit@l
 violeta-maria.blogspot.com.es

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