lunes, 10 de diciembre de 2012

Entrevista al dr. Pan Wei, Univ. de Pekín: “El multipartidismo no se ajusta a una sociedad cohesionada como la china”

PAN WEI DIRECTOR DEL CENTRO DE ASUNTOS GLOBALES Y CHINOS 

[Georguina Higueras. El país. 8/12/12] Tiene 52 años y es considerado uno de los grandes pensadores de la corriente neoconservadora, que apela a la meritocracia y a los principios de Confucio (551-479 a.C.) como valores que cimentan la sociedad china y en los que debe apoyarse el país para consolidar su reconquista del centro del mundo, lugar que ocupó hasta el siglo XIX.
Pan Wei, muy crítico con la democracia occidental, estuvo al final de noviembre en Madrid para participar en la presentación de China 3.0 ¿Qué piensa la nueva China?, una colección de ensayos de los principales intelectuales y pensadores chinos que ha publicado el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. Catedrático de la Universidad de Pekín, una de las más prestigiosas del país, Pan Wei es autor de un informe, sobre cómo preservar la estabilidad de China, manejado por la cúpula del Partido Comunista Chino (PCCh).
Él afirma que ninguno de los nuevos siete miembros del Comité Permanente del Politburó —máximo órgano máximo de poder en el que se sienta la dirección colegiada deChina— le ha contactado, aunque señala que “se perciben las trazas” de su teoría en el informe final del 18º Congreso del partido, celebrado en Pekín el mes pasado. Pan Wei, que vivió 10 años en Estados Unidos y tiene un doctorado por la Universidad californiana de Berkeley, considera “la educación el motor del avance chino” y arremete contra los nuevos ricos y la cultura del dinero. “Me divorcié de mi esposa —que se hizo multimillonaria— porque no hacía más que especular con la tierra y las propiedades inmobiliarias”, comenta.
Respuesta. Confianza, responsabilidad y capacidad para abordar los problemas del país.
P. ¿Cuales son esos problemas?
R. El primero es la corrupción en la cúpula del partido. Hay que impedir que los familiares de los altos mandos utilicen las influencias para hacer dinero, porque esto hace que la gente deje de confiar en el partido y en el Gobierno. La buena dirección se basa en la confianza mutua, sin ella es extremadamente difícil conseguir que se hagan las cosas.
P. China lleva tres décadas con un crecimiento económico en torno a los dos dígitos, pero el Banco Mundial asegura que este año será del 7,7%. ¿Le preocupa este descenso?
R. Sí. Es necesario mantener un crecimiento rápido porque el partido comunista se comprometió a igualar el nivel de vida de la población con el de los países desarrollados para el año 2049, es decir 100 años después de la fundación de la República Popular. Alcanzar esta meta supone finalizar el renacimiento de la civilización china e iniciar la era de la modernización, cuyo significado es distinto del occidental. Para China la modernización significa un país fuerte como cualquier otro occidental y una población rica como la de cualquier país desarrollado.
R. Sí, pero tendremos que crecer a una media mínima del 7% anual. De esta forma, podemos doblar el Producto Interior Bruto y la renta per cápita cada 10 años.
P. Pero si solo se benefician unos pocos…
R. La desigualdad es un serio problema porque es el dinamismo del crecimiento rápido lo que genera la brecha entre ricos y pobres y si reducimos esta, es difícil mantener el ritmo de crecimiento. Es como la electricidad, dinamismo e igualdad son polos opuestos.
P. Y ¿cómo se soluciona?
R. Externalizando las manufacturas. China está rodeada de países con mano de obra muy barata, como India, Vietnam, Laos, Camboya, Myanmar o Indonesia. Conforme se reduzca la brecha entre la población urbana y rural y escasee la mano de obra hay que deslocalizar —de hecho ya hemos comenzado— las manufacturas para mantener un ritmo alto de crecimiento.
P. ¿Se puede dirigir un país en base a datos macroeconómicos sin tener en cuenta la opinión de la gente?
R. El partido comunista estaba antes ligado, muy ligado al pueblo, pero con el paso del tiempo se ha burocratizado. Ahora es el partido del Gobierno y se ha alejado de la gente. Solo son funcionarios.
P. Pero tiene 82 millones de miembros.
R. La mayoría no cuenta. Ahora todos los estudiantes se hacen del partido con el único objetivo de tener un puesto en la Administración, pero si no lo consiguen y trabajan en la empresa privada, el partido deja de preocuparles porque no les sirve para nada. Por tanto, el partido no es tan fuerte como parece y al estar lejos del ciudadano carece de vitalidad.
P. ¿No se solucionaría con elecciones?
R. En Occidente los partidos son responsables ante sus electores, pero China es diferente. Nosotros no somos una sociedad dividida y el partido no tiene que responder ante un grupo social sino ante todos los ciudadanos. Su sentido de la responsabilidad esta enraizado en la sociedad.
P. ¿Esto es un principio de Confucio?
R. Es un sentido que emana del pueblo. Los mandos del partido en lugar de considerarse una clase privilegiada, deben volver a su raíces entre la gente común.
P. Pero viven aislados en Zhongnanhai (la Ciudad Prohibida comunista) y no tienen ningún contacto con el pueblo.
R. Ese es el problema. Hasta los años 70, estuvieron entre el pueblo y si no vuelven los echarán y perderán el poder.
P. ¿Eso es posible?
R. Pasó en la Unión Soviética, ha pasado en Libia y puede seguir pasando.
P. ¿Como pueden volver a la gente?
R. Si viven una vida simple, como usted, como yo. Sin privilegios, sin guardias y si tienen sentido de la responsabilidad.
R. Eso forma parte de la críticas occidentales a China sin tener en cuenta que en Occidente también ocurre, como Bush padre y Bush hijo. Pero no se dice nada de la experiencia acumulada por estos nuevos líderes, ni de la vida, a veces muy dura, que llevaron los veteranos dirigentes, como el padre de Xi Jinping. Además, también hay otros mandos de origen humilde, pero nacer pobre no impide hacerte corrupto.
P. Entonces no cree que China llegue a ser un país democrático.
R. Sí, pero una democracia con características chinas, con más libertad de expresión, pero menos individualismo. El multipartidismo divide y no se ajusta a una sociedad cohesionada como la china. El modelo chino alienta la solidaridad y la unión entre la gente para generar consenso, por eso se ajusta bien a los países en vías de desarrollo que lo que menos necesitan son más divisiones sociales. Tras los avances logrados, es un modelo inspirador, con más libertades y más democrático que el existente en Rusia o Bulgaria.

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