martes, 13 de noviembre de 2012

Los niños del exilio de la Guerra Civil Española

Los bombardeos y el sitio al que fue sometida la zona republicana, tras el levantamiento de julio de 1936, obligó a las autoridades a evacuar a los niños. Primero a lugares alejados del frente y posteriormente a paí­ses como Francia, Inglaterra, Bélgica, México… todos ellos solidarios con la República y aliados como la URSS.
La mayoría de los niños provenía del País Vasco, Asturias y Cantabria, zonas que habían quedado aisladas del resto de la República por el avance franquista. Varios de los traslados se realizaron en barcos mercantes, en los que los menores viajaban hacinados en las bodegas. Según el acuerdo con la Unión Soviética, las edades de los niños debían estar comprendidas entre los cinco y los doce años, aunque se tiene constancia de casos de ocultación o falsificación de la edad real, y algunas fuentes señalan que la edad oscilaba entre los 3 y los 14 años. Junto a ellos viajaban un reducido grupo de adultos, de edades entre los 19 y los 50 años aproximadamente, principalmente para ejercer funciones educativas (otros acudían como personal auxiliar).

Evacuaciones

La URSS, en una mezcla de solidaridad y propaganda, fue el destino de unos cinco mil niños. A su llegada, el Estado se hizo cargo de ellos: se ocupó de su enseñanza, incluso con profesores en español, de su educación, de su alimentación… en definitiva, de su infancia.
Pero las cosas iban a cambiar; el “pacto de no agresión” (25 de agosto de 1939) firmado por URSS (Molotov) y Alemania (Ribbentrop), paí­ses que apoyaban a los republicanos y nacionales respectivamente, cambiarí­a su “placentera” vida. Su educación dejó de ser un prioridad y comenzaron a ser utilizados como “ayuda” en diversas actividades (sobre todo agrí­colas). La mala alimentación, la escasez de medicinas y los trabajos fí­sicos comenzaron a hacer mella en su salud. Las enfermedades, como la tuberculosis o el tifus, los diezmaban.

Ni%C3%B1osGuerra

Las cosas empeoraron en 1941, Hitler invade URSS. Salieron de una guerra civil y los niños se ven involucrados en guerra mundial. El Estado abandonó a los niños, muchos ya adolescentes, a su suerte: alistados en el ejército Rojo de Stalin para poder comer (muchos de ellos murieron en el frente), convertidos en raterillos que darí­an con sus huesos en la cárcel o en campos de trabajo (Gulag), niñas que se prostituí­an… Niños sin futuro que, desesperados, incluso preferí­an regresar a la España de Franco.
¿Cuál serí­a el grado de desesperación para querer volver, cuando España está sometida a la dictadura del causante de su exilio?
El sistema soviético y las fuerzas vivas del PCE (Pasionaria) no permitieron su salida, ya que no serí­an “buenos vendedores” del comunismo. Las palabras de la Pasionaria, según Jesús Hernández (dirigente del PCE y exiliado en la URSS), fueron:
“No podemos devolverlos a sus padres convertidos en golfos y en prostitutas, ni permitir que salgan de aquí­ como furibundos antisoviéticos”
Terminada la contienda, en 1939, los niños del resto de paí­ses habí­an comenzado a regresar, excepto los de México y la URSS (que no mantení­an relaciones con el Régimen de Franco). En los años 50, tras la muerte de Stalin,  Franco también quiere sacar partido de los niños evacuados hace veinte años a la URSS. A través de la Falange, comienza una campaña para conseguir la repatriación de los niños/hombres que quisieran regresar; aparecerí­a como “el salvador de los niños perdidos”. En el año 1957 llegó el primer gran grupo a Castellón,  en el buque Crimea regresaban 412 españoles. En total regresarí­an la mitad de los cinco mil. El resto, muertos o habí­an decidido quedarse en la URSS.
Unos y otros quisieron sacar rédito polí­tico y propagandí­stico de los niños.
A partir de los años 90 se comenzaron a reconocer sus derechos: recuperar la nacionalidad, pensiones, prestaciones económicas, cobertura sanitaria…

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