viernes, 9 de noviembre de 2012

Las cárceles suecas no son un paraíso, pero...

 
La prisión sueca de Kolmarden, emplazada en un lugar pintoresco ocupado anteriormente por un antiguo sanatorio, es una de las más modernas y confortables prisiones que se conocen. No hay más que ver las celdas, parecidas a las de un colegio universitario, para hacerse la idea de que es un centro de "seguridad light". Los presos, delincuentes adultos no violentos, disfrutan de ordenadores, gimnasio, televisión por cable y biblioteca. Los dispositivos de seguridad son mínimos, al igual que el gasto por recluso, que es de 800 coronas suecas al día. Tiene una capacidad para 185 presos, aunque no ha llegado aún a llenarse y está lejos de las frecuentes congestiones carcelarias. A los internos se les deja a su aire y lo que importa es que estén presentes a la hora del recuento; si uno falta a la cita sabe que le espera otra prisión donde no disfrutará de las ventajas de ésta. Su filosofía es la opuesta a las habituales en las cárceles de alta seguridad: la aparente libertad y responsabilidad les ayudará a ser más responsables en el futuro. 

Ir a la cárcel en Suecia... Las llaman "cárcel de paraíso" a algunas de ellas, y si se las compara con las de nuestros países, tienen toda la razón. Si bien en Suecia las prisiones tipo A de máxima seguridad son similares a las de otros países desarrollados, en éstas están muy pocos prisioneros, menos del 10%. Las demás, en especial las tipo F, -a las que irían por ejemplo quienes manejaren borrachos- son llamadas "open prisons", y abarcan al 25% de los prisioneros. De éstas, se puede salir, ir a clases, o incluso conseguir un trabajo.

Sin embargo, todas las prisiones de todo tipo, tienen muchas comodidades, en mayor o menor grado. Televisión, a veces con cable, celdas individuales, impecablemente limpias, con opción a visita conyugal en una suite privada dentro de la misma cárcel.

Además, todo prisionero tiene unos amplios derechos, como por ejemplo, al contacto con el mundo exterior, las visitas son bastante libres, no son supervisadas por un agente como en otros lugares. Pueden usar teléfono, monitoreados solo en casos que por seguridad se crea que se debe intervenir la llamada. Dan facilidades para la educación: puede estudiarse primaria y secundaria ahí mismo en muchas de ellas, y muchos presos siguen la universidad en modalidad a distancia.

En cuanto a recreación, dependiendo del centro carcelario, existen múltiples opciones, desde la posibilidad de tomar prestados libros de las librerías municipales, juegos de pin pon o billar, lugares para acondicionamiento físico, canchas deportivas, y acceso a periódicos.

Además de asistencia médica y espiritual si se es creyente.  No existen castigos como el confinamiento o similares, la sanción es el aumento del tiempo en prisión o la negación de la posibilidad de libertad condicional y de los días fuera, que consisten en que los presos por infracciones menores, y los presos al final de sus condenas, pueden salir de las prisiones y reportarse a ellas en X número de días.

Debido a convenios internacionales, los presos extranjeros pueden pedir, o sus países pueden pedir, cumplir sus condenas en sus países de origen, sin embargo y por obvias razones, nadie hace uso de este derecho, y cuando a algún gobierno se le ocurrió solicitarlo, los prisioneros pidieron al consulado que por favor los deje en paz.

 “Las celdas están impecables y, como los fines de semana en la cárcel no se proporcionan alimentos, los presos pueden encargar comida al exterior con presupuesto carcelario. Uno de ellos dijo que prepara barbacoas todos los fines de semana con sus compañeros y en los menúes abundan los filetes” subrayó el diario que tituló su nota 'Están Como en un Hotelazo'.

Israel y Suecia firmaron un convenio para que sus respectivos presos puedan cumplir sentencia en su nación de origen, sin embargo, “el cónsul general israelí en Estocolmo fue a visitar a tres presos connacionales, pero dos de ellos lo echaron de la habitación y le exigieron no ser molestados” al transmitirles la posibilidad de ser trasladados a Israel para cumplir con sus condenas.

El propio cónsul reconoció en su informe al Ministerio de Exteriores israelí sobre las negativas de los reclusos, su consideración de que le pareció haber visitado “un hotel más que una cárcel”, argumentando el por qué dijeron no los presos a abandonar sus alojamientos en las prisiones de Suecia.

Sin embargo, según refiere Gabriel en un foro, "en Suecia no respetan los derechos humanos legales como en casi todo el resto del mundo. Te pueden detener hasta por 90 horas incomunicado, sin ver a un abogado, eso es de entrada, por cualquiera motivo que se les antoje. En el resto del mundo no es así, tienes derecho a ver a un juez en 24 horas y a un abogado en seguida.

Segundo ... Que materialmente las cárceles suecas sean mejores que las de latinoamérica, eso es una realidad, pero, no es genial.

Cuando recién te detienen vas a un cubículo en el que apenas entra tu cama, sin baño y con la luz encendida 24hrs. No es muy divertido. La comida es una porquería.

Las cárceles son cárceles en todos lados, son mejores o peores según la economía del país." A esto, una ciudadana sueca responde: "
La instancia previa es otra cosa, como en todos lados, y depende del tipo de delito.

Luego, cada caso es único, los asesinos no van a cárceles con TV, obvio, ni se mezclan los homicidas con los que cometieron delitos leves. También hay programas de rehabilitación y lugares especiales para jóvenes adictos, etc. 
"

Fuentes

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