viernes, 9 de noviembre de 2012

Exilios. Causas. Exiliados famosos y por países


Exilio alemán
Una primera etapa del exilio alemán puede considerarse la que transcurre desde 1933 hasta 1940, durante la cual la mayoría de autores alemanes se exiliaron en países europeos. En 1940 toda Europa occidental y central queda bajo el dominio nazi o gobiernos pro-nazis, y algunos países europeos neutrales, como España, con un gobierno fascista que había recibido ayuda militar de Hitler y Mussolini para derrocar a la Segunda República Española, y que es invitada a formar alianza con el Eje, Suecia, que suministra materias primas a Alemania nazi, y Suiza, que sufre grandes presiones para conservar su neutralidad y que niega la entrada a muchas personas ante las presiones de Alemania. La mayoría de autores entonces huyeron a EE. UU., México o la Unión Soviética.
Algunos de los países europeos representativos para el exilio son:

Francia
Fue uno de los principales países de exilio, formándose núcleos sobre todo en París. A Francia huyeron intelectuales como la autora alemana judía Anna Seghers, Bodo Uhse (quien colaboró con las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española), Franz Werfel o Arnold Zweig.
Las propias publicaciones francesas dieron cabida en sus páginas a los artículos de los exiliados. Asimismo, se publicó un periódico diario en alemán para los exiliados, Pariser Tageblatt (Diario parisino), más tarde llamado Pariser Tageszeitung (Periódico parisino).
Francia, junto a Suiza, fue el principal país donde se representaron obras de teatro. Asimismo se funda una editorial, Carrefour Verlag.
Francia fue derrotada por Alemania en julio de 1940 y se instaló un gobierno afín en el sur de Francia (Gobierno de Vichy) que comenzó una persecución contra muchos refugiados alemanes. Muchos autores, como Anna Seghers huyeron al sur de Francia con la esperanza de conseguir un pasaje de barco para Estados Unidos. Marsella era el último refugio en Europa para huir del avance alemán.

Checoslovaquia
Hasta su caída ante el nazismo entre 1938 y principios de 1939 (cf. Tratado de Munich), Checoslovaquia fue uno de los principales países de refugio y muy hospitalario; para los exiliados alemanes no era necesario un permiso de residencia y el gobierno checo los acogió activamente.
En Praga se publicó el periódico Arbeiter Illustrierte Zeitung (Periódico Ilustrado Obrero), prohibido en Alemania con el ascenso de Hitler. Se relocaliza una editorial, Malik Verlag.

Países Bajos
Los Países Bajos fueron uno de los países europeos más solidarios con los exiliados alemanes, si bien no se le consideraba un país muy seguro, pues había caído fácilmente ante los alemanes. Tuvo gran importancia en cuanto a editoriales, como Querido Verlag (Editorial Querido), de Klaus Mann, o Allert de Lange. Se publicó la revista Die Sammlung (La colección).

Reino Unido
El Reino Unido tuvo una política muy restrictiva, lo que se tradujo en que aceptaron tan sólo una quinta parte de exiliados en comparación con los Países Bajos. Los exiliados debían demostrar que no serían una carga para el Estado británico, y algunos políticos se mostraban reacios a causa de la Política de apaciguamiento. A partir de 1938 su actitud se relajó, si bien en 1940 se internaron en campos de concentración a muchos exiliados alemanes. No hubo editoriales ni publicaciones importantes en el Reino Unido.

Países escandinavos
Tuvieron una política muy restrictiva. Suecia, que mantenía relaciones comerciales con Alemania, reconocía la "J" de Juden (Judío) timbrada en los pasaportes alemanes de ciudadanos de dicha religión.
Bertolt Brecht es el autor más destacado que pasó por Suecia y Finlandia (su periplo le llevó por Austria, Suiza, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Gran Bretaña y EE. UU.). También destacan, y permanecieron en Suecia, Nelly Sachs, Peter Weiss y Willy Brandt.

Austria
Austria: se constituyó en un país de paso o refugio temporal, pues contaba con un gobierno filofascista (austrofascismo). Algunos autores permanecieron hasta el Anschluss (anexión de Austria por parte de Alemania) en 1938. Por ejemplo Elias Canetti o Hermann Broch, quien fue apresado, pero un movimiento solidario internacional, incluyendo a James Joyce, consiguió presionar hasta lograr su liberación.

Suiza
Permaneció neutral durante Segunda Guerra Mundial, pero a cambio tuvo que mantener buenas relaciones con Alemania. Sólo entraban a Suiza exiliados famosos y con dinero, y se rehusaba normalmente a los judíos. Suiza se constituyó como lugar de paso en los primeros tiempos del nazismo.
Emil Oprecht tuvo gran influencia en los teatros de Zúrich y Basilea , además era propietario de una editorial que publicó y financió obras de teatro y la revista Maß und Wort, (Medida y Palabra) de Thomas Mann.

España
Muchos de los alemanes lucharon en la Brigada XI, a la que pertenecía la unidad que aparece en imagen.
España no fue un país que acogiera exiliados del nazismo per se. En su lugar, tras el inicio de la Guerra Civil en 1936, muchos exiliados alemanes vieron a España como un lugar donde podían llevar a cabo activamente su lucha contra el fascismo.
En Alemania, Italia, Austria y otros lugares de Europa había gobiernos de carácter fascista contra los que había poca o ninguna oposición por parte de la población. Muchos exiliados llegaron con las Brigadas Internacionales para poder luchar activamente contra lo que veían un enemigo común.
Alemanes e italianos podían, además, luchar contra aquéllos que los habían obligado a abandonar sus países, pues tanto Hitler como Mussolini enviaban armas y personal militar para apoyar al ejército de Francisco Franco.
Lucharon o colaboraron con la Segunda República Española autores como Ludwig Renn (quién comandó la sección alemana, pues tenía experiencia de la Primera Guerra Mundial), Bodo Uhse, Gustav Regler (quien fue herido en la Batalla de Guadalajara) o Alfred Kantorowicz.
Asimismo, muchos escritores estuvieron en algún momento en España como reporteros. Por ejemplo, Erika y Klaus Mann, quienes hicieron en 1938 un reportaje para la prensa francesa; Egon Erwin Kisch, quien hizo un reportaje sobre el desalojo de los cuadros del Museo del Prado para protegerlos durante el asedio a Madrid; Maria Osten, que hizo un reportaje para la revista El Mono Azul dirigida por Rafael Alberti, sobre la vida cotidiana en Madrid, o Ernst Toller, pacifista que llevó a cabo una labor práctica a favor de los niños.
También destaca la figura de Robert Capa, quien es el autor de la celebérrima fotografía de La Muerte de un Miliciano.
Otros intelectuales alemanes no fueron a España pero realizaron escritos a favor de la República; por ejemplo: Thomas Mann, Anna Seghers o Heinrich Mann. Colaboraron también con emisiones de radio dirigidas a las tropas alemanas desde Radio Barcelona y Radio Madrid, además de la emisora de habla alemana en Madrid, Deutscher Freiheitsender.

El exilio americano y soviético
En 1940 el ejército nazi, que previamente se había anexionado y repartido Polonia con la Unión Soviética, lanza un ataque sobre Europa occidental: caen los Países Bajos, Bélgica y finalmente Francia. Meses atrás también habían caído Dinamarca y Noruega. En principio, la Blitzkrieg alemana parece imparable, y sólo el Reino Unido queda para hacer frente a la maquinaria bélica nazi (cf. Batalla de Inglaterra).
Muchos escritores alemanes se encontraban en Francia u otros países europeos ahora bajo el dominio de Hitler, o de gobiernos títeres afines a la Alemania nazi, y vuelve a hacerse necesario huir. Esta vez el objetivo preferido es América, sobre todo Estados Unidos.

URSS
La Unión Soviética tuvo una política selectiva y restrictiva, pues sólo acogía a comunistas o simpatizantes comunistas.
Aquellos escritores que fueron acogidos dependían, para publicar, de la política interna de Iósif Stalin, si bien tuvieron todo tipo de facilidades económicas. Se estima que la URSS aceptó a unos 500 exiliados.
El poeta Johannes R. Becher dirigió la edición alemana en Moscú de la revista Internationale Literatur. Entre 1936 y 1939 se publicó la que es considerada por muchos la mejor revista literaria de la época, Das Wort, en la cual, siguiendo la política de Frente Popular, se aceptaban trabajados no sólo de comunistas, sino también de todo tipo de antifascistas. Por ejemplo, colaboraron con esta revista, si bien físicamente no estuvieron en Moscú, autores como Bertolt Brecht, Lion Feuchtwanger y Willi Bredel.
En agosto de 1939 se produce un giro de 180 grados en la política soviética: se firma el Pacto Molotov-Ribbentrop, un tratado de no agresión entre Alemania y la URSS, en el que en secreto se acordaba la división entre ambas potencias de Polonia, que caería en septiembre de ese año cuando, tras tres semanas de imparable avance alemán, decenas de divisiones soviéticas invadían Polonia por el este, hasta encontrarse con las tropas alemanas y completar la partición.
Este hecho se tradujo, en el ámbito intelectual, en la prohibición de cualquier actitud antifascista, la cual no volverá sino hasta 1941 (cf. Operación Barbarroja). Durante esta época se trabaja sobre la Historia de la Literatura, dejando el presente de un lado. En algunos casos muy concretos, se produjo la deportación de algún intelectual alemán a las autoridades nazis, o su encarcelamiento en Siberia.
Característico del arte en la Unión Soviética a partir de 1934 fue la presión oficial por la implantación del llamado realismo socialista: durante la década de 1920 se había tenido la sensación, en la Unión Soviética de estar creando una realidad y una sociedad nuevas, incluyendo su cultura y su arte, y la experimentación artística estaba en auge. Cuando Stalin fue consolidando su poder, buscó detener la evolución artística y volver a modelos más tradicionales, a un arte que entendiera el pueblo. Esto resultó en la vuelta a los modelos literarios del siglo XIX, del realismo, más tradicionales y menos plurales.
Muchos autores alemanes en particular, y antifascistas en general, se vieron muy decepcionados con el pacto nazi-soviético, y ante la actitud del gobierno de Stalin. No obstante, muchos intelectuales alemanes que pasaron el exilio en Moscú, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, y constituirán el núcleo cultural de la nueva República Democrática Alemana.

Estados Unidos
Estados Unidos era probablemente el país donde más oportunidades había. Las autoridades fueron extremadamente generosas, más de 7 500 personalidades de las artes, ciencia, cultura, etc., fueron acogidos. La mayoría se asentaron en Nueva York y Hollywood. Algunos ejemplos son los de Albert Einstein, Marlene Dietrich, Vicki Baum, Fritz Lang, Bertolt Brecht o Thomas Mann.
Quizás los peores parados fueron los escritores. Los científicos, o filósofos (cf. Escuela de Fráncfort), etc., encontraron trabajo en universidades estadounidenses, pero los escritores en general no.
Se les ofreció a muchos contratos de un año en los estudios de Hollywood, pero no se consiguieron adaptar artísticamente. Se esperaba de ellos que se nacionalizaran estadounidenses y encontraran un trabajo. Para muchos exiliados esto les planteaba el problema que se consideraban representantes de la verdadera Alemania, en oposición a la Alemania nazi, y por lo tanto no querían naturalizarse y establecerse allí indefinidamente, sobre todo los de mayor edad.

Los autores que fueron contratados por los estudios de cine de Hollywood pronto se encontraron con que la realidad del cine estadounidense era muy distinta a la del europeo. En Europa el cine se había considerado un arte más, y se habían adoptado muchas de las ideas vanguardistas. Cada producción cinematográfica era un proyecto artístico en el que todo el equipo colaboraba para conseguir una obra de arte, que reflejara las inquietudes e innovaciones de la época. En EEUU, sin embargo, el cine era de carácter mucho más comercial, y se consideraba una industria, donde lo que importaba era el éxito económico y no la expresión del arte. Bertolt Brecht se queja amargamente en un poema: Hollywood es un mercado donde se venden mentiras y yo me pongo a la cola de los vendedores para ganarme el pan.
En el teatro los dramaturgos también se encontraron con un teatro de carácter naturalista, más convencional que las grandes experimentaciones e innovaciones que se habían dado en el teatro alemán.
También algunos autores encontraron cierto rechazo de la población, tanto en forma de antisemitismo como de anticomunismo.
A pesar de todo, la mayoría de los exiliados permanecieron en EEUU tras la Segunda Guerra Mundial.
Tras la Segunda Guerra Mundial la posición de EEUU se radicalizó, y se inicia la caza de brujas de intelectuales como Bertolt Brecht o Thomas Mann quienes son investigados e interrogados por el Comité de Actividades Anti-americanas, por el único motivo de su ideología. Ofendidos, molestos, y temiendo mayores represalias, deciden regresar a Europa.

México
México también fue un país muy generoso. Aquellos que fueron rechazados en Estados Unidos, generalmente por pertenecer al Partido Comunista, tuvieron que solicitar asilo a este país, que también acogió a muchos judíos. A diferencia de EEUU, en México la pequeña colonia de exiliados alemanes permaneció ideológicamente muy organizada. Destacaron autores como Anna Seghers, Ludwig Renn, Egon Erwin Kisch, Bodo Uhse o Gustav Regler, quien había abandonado el partido tras el Pacto Molotov-Ribbentrop.
En México se publicaron muchos trabajos de estos escritores, en editoriales como El Libro Libre. Allí se creó la revista Freies Deutschland (Alemania libre) que ulteriormente se convirtió en el periódico del partido en la RDA, y el Neues Deutschland (Nueva Alemania)-que todavía existe en la RFA-. También mantuvieron una vida cultural muy intensa, con actividades y clubes como el club Heinrich Heine.
Tras la Segunda Guerra Mundial la mayoría regresó a Alemania, a la recién formada RDA, donde se integraron en mayor o menor medida en la vida cultural.

Latinoamérica
Los países latinoamericanos en general no fueron destinos donde exiliarse, ya que la inestabilidad política en muchos de estos países no permitía saber si podrían llegar a colaborar con los nazis o no. No obstante, y en muchos casos debido a la corrupción de los consulados, fueron importantes como lugares de paso, para escapar desde Europa.
Entre los autores que sí se quedaron, destacan Erich Arendt que permaneció en Colombia o Balder Olden en Uruguay.
Notorias fueron dos revistas publicadas por exiliados: Das andere Deutschland (La otra Alemania) en Buenos Aires, y Deutsche Blätter (Páginas alemanas) en Santiago de Chile. No obstante, no había grupos detrás de estas revistas como ocurría en otros países, sino solamente individuos.
En 1945 casi todos volvieron a Europa. Quizás una de las pocas excepciones fuera la de Udo Rukser.

Otros exiliados famosos

Marlene Dietrich
Aterrada por el incremento del nazismo en su tierra natal, la legendaria actriz Marlene Dietrich (en la fotografía con George Jessel en 1938) rehusó regresar a Alemania, convirtiéndose en ciudadana norteamericana en 1939. Pronunció numerosos discursos en contra del nazismo y viajó alrededor del mundo para entretener a las tropas americanas en Alaska, Europa y el norte de África. También trabajó como voluntaria en hospitales y creó bandas de radio durante la Segunda Guerra Mundial.

Charlie Chaplin 
En 1952, el actor, director y compositor Charlie Chaplin (en la foto con Paulette Godard en la película “Tiempos Modernos” de 1936) viajó a Londres con su familia para promocionar su nuevo filme titulado “Candilejas”. Durante el viaje, la Comisión Anticomunista Norteamericana liderada por el senador Joseph McCarthy canceló la visa de Chaplin, impidiéndole regresar a los Estados Unidos. La familia Chaplin decidió entonces asentarse en Suiza, en donde vivieron los siguientes 25 años.
  
Imelda Marcos
Imelda Marcos, la ostentosa esposa del presidente Filipino Ferdinand Marcos, ocupó varias posiciones gubernamentales en su tierra natal durante la presidencia de su esposo. El 25 de febrero de 1986, Ferdinand Marcos y toda su familia volaron a Hawai después de que su régimen fuera derribado en una revolución popular que duró cuatro días.

Una vez que la familia huyó del Palacio Malacañang, se descubrió que Imelda Marcos había dejado atrás 15 abrigos de visón, 508 vestidos, 1.000 bolsos y 1.060 pares de zapatos. Desde entonces, la denominada ""Mariposa de Hierro"" es probablemente más conocida por su vasta colección de zapatos. 

Benazir Bhutto
Benazir Bhutto, que en su día ejerció como Primera Ministra de Pakistán, fue también la esposa del ex presidente pakistaní Asif Ali Zardari e hija mayor del ex primer ministro de este país, Zulfikar Ali Bhutto.

Bhutto fue nombrada Primera Ministra del país en 1988 a la edad de 35 años, aunque fue cesada de su cargo veinte meses más tarde acusada de corrupción. En 1993 fue re-elegida y alejada nuevamente de su posición en 1996 bajo acusaciones similares por el presidente Farooq Leghari. Fue exilidada dos veces en su vida y murió asesinada el 27 de diciembre de 2007.
  
Albert Einstein
Nacido en Ulm, Alemania, en 1879, el científico más famoso del mundo (al que podemos ver en la fotografía aceptando el Premio Nobel en 1921) huyó eventualmente de Europa debido al aumento del antisemitismo y al crecimiento del partido nazi. En 1932, Albert Einstein, quien entonces era ciudadano suizo, aceptó un trabajo en la Universidad de Princeton.

En los Estados Unidos, Einstein y su esposa trabajaron incansablemente en favor de los judíos alemanes, preparando aplicaciones para visas y otros tipos de ayuda.
  
Pablo Neruda
El poeta chileno Pablo Neruda (al que podemos ver en esta fotografía tomada en 1971 cuando fue galardonado con el Premio Nóbel de Literatura) era un comunista declarado que ejerció como senador para el Partido Comunista Chileno. En 1948, el conservador presidente chileno, González Videla, prohibió el comunismo en Chile y emitió una orden de arresto en contra del poeta. Durante varios meses sus amigos lo mantuvieron oculto en el sótano de una casa del puerto chileno de Valparaíso, consiguiendo posteriormente que escapara al exilio en Argentina a través de un paso de montaña cerca del lago Maihue.

Neruda nunca dejó de escribir con tinta verde, el color de la esperanza. Sus manifiestos, sus poemas de amor y su poesía surrealista se han convertido en un referente de la literatura mundial.
  
Paul Robeson
Paul Robeson era un exitoso atleta, cantante, actor, abogado y activista político que apoyó los derechos de las personas de color antes del Movimiento de los Derechos Civiles. Pasó ocho años de su vida en el exilio cuando su pasaporte fue revocado por los Estados Unidos luego de varios sentidos discursos a favor de la Unión Soviética. En esta imagen tomada en mayo de 1948, Robeson gesticula y afirma ante el Comité Judicial del Senado en Washington DC que prefiere ir a la cárcel que contestar a la pregunta de si es comunista o no.
  
El Dalai Lama
El Dalai Lama vive en el exilio desde 1959, año en el que se produjo una fallida sublevación tibetana en contra de la ocupación China. El gobierno exiliado del Tíbet se encuentra localizado en Dharamsala, India.
  
Liu Xiaobo
Manifestantes a favor de la democracia llevan a cabo una vigilia con velas encendidas en pro del encarcelado disidente chino Liu Xiaobo (mostrado en el póster) en Hong Kong.

Liu fue galardonado con el Premio Nóbel de la Paz 2010 por “su larga y no violenta lucha en favor de los derechos humanos fundamentales en China”.
  
Aung San Suu Kyi
El opositor político birmano Aung San Suu Kyi fue galardonado con el Premio Nóbel de la Paz en 1991 por su lucha no violenta a favor de la democracia y de los derechos humanos en Birmania. Aunque muchos creen que Suu Kyi fue elegido como Primer Ministro de la nación en 1990, fue sometido a un arresto domiciliario en Myanmar antes de la elección.

Fuentes

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