domingo, 11 de noviembre de 2012

El filicidio a través de la historia

La intención del ensayo "Filicidio y Cultura" era destacar dos hechos antropológicos de la evolución humana, ambos negados por la cultura:
1. El Filicidio en sentido amplio según Rascovsky, y
2. La Antropofagia.

Dicha intención quedó postergada por el revuelo que generó la mención del aborto provocado, un tema secundario y colateral del ensayo que sólo aparecía en uno de los 4 puntos de la Discusión, presentado como una sugestiva omisión de Rascovsky. Entonces, la atracción magnética que genera el aborto intencional y la controversia interminable que genera, acaparó toda la discusión, y desplazó el enfoque histórico-antropológico sobre el Filicidio y la Antropofagia.

La intención de este 2º aporte es reubicar el sentido original del ensayo en los ítems (1) y (2), y replantear el tema colateral del aborto provocado en el ítem (3), a partir de la discusión generada.
(1) Para Arnaldo Rascovsky (1907-1995) las instituciones humanas reiteran conductas filicidas ancestrales en cada generación y las perpetúan en forma encubierta. Rascovsky destaca que la variante filicida histórica más constante y eficaz es la guerra.1 Ésta encubre la persistencia del filicidio ancestral y lo ejecuta simbólicamente en el cuerpo de infantería, el más sacrificado del campo de batalla. En este homicidio disfrazado de heroísmo se basa la amedrentación letal al resto de los jóvenes (hijos). La guerra constituye la institucionalización de la primitiva matanza y aterrorización de los hijos, con la concomitante negación-idealización de los perseguidores reales, los padres, simbolizados por la Patria. El grito bélico:

¡Viva la Patria! ("Vivan los Padres"), oculta la realidad siniestra: "Mueran los hijos".

Pero, además, Rascovsky profundiza su elaboración al sostener que el "pecado original" de la hominización y la culpa que origina y desarrolla la sublimación cultural, se originan en el filicidio y no en el parricidio.
Esta afirmación equivale a sostener que el filicidio es "el" crimen humano primario, que se ha mantenido oculto, negado y reprimido a través de toda la Historia.
Según Rascovsky, si nos remontamos al proceso de hominización y a los orígenes de la cultura, el Filicidio no sólo precede sino que es la causa del Parricidio, una tesis metapsicoanalítica argumentada con extraordinaria erudición y, por lo tanto, muy difícil de refutar. De hecho, no ha sido refutada, ni siquiera discutida, lo que equivale a una demostración indirecta, ya que "el que calla otorga".
Como la tesis de Rascovsky contradice la base de la teoría freudiana, es comprensible que resulte intolerable para mentalidades psicoanalíticas ortodoxas, y muy incómoda para las menos ortodoxas. Todas ellas han optado por ignorar la obra de Rascovsky, en una sorprendente actitud de negación intelectual.
La tesis de Rascovsky es mucho más intolerable aún para la mentalidad paternalista-tradicional-convencional de inspiración religiosa monoteísta (Dios Padre-Patria y Hogar).
Como esta última mentalidad domina (consciente o inconscientemente) casi todas las dirigencias institucionales, se comprende el rechazo consciente y la negación inconsciente por la obra de Rascovsky. Y también se comprenden las tentativas de descalificarlo personalmente con acusaciones moralistas por actos privados (que él no ocultaba) y que no tienen nada que ver con la dimensión original y revolucionaria de su obra intelectual.
Es una deuda que tiene la comunidad psicoanalítica con la sociedad: abordar alguna vez el tema central de Arnaldo Rascovsky: el Filicidio y la Cultura.

(2) En esta presentación, por último, se ensaya una ampliación del concepto de filicidio al extender su perspectiva evolutiva a la Prehistoria, para incorporar así otro hecho negado por la Cultura: la antropofagia ancestral de la especie.
En el lapso más prolongado de la evolución humana, el Paleolítico y el Neolítico inicial (Prehistoria y orígenes culturales), la Antropofagia fue un método filicida practicado en forma habitual por la especie Homo.
No obstante, ni Freud ni Rascovsky se refieren a la Antropofagia en sus célebres elaboraciones metapsicoanalíticas del Parricidio y el Filicidio en el origen de la cultura. Esta omisión puede explicarse por dos motivos principales:

1. Ambas hipótesis se basan en la represión y el tabú del incesto, ¬una exigencia cultural históricamente muy reciente,¬ que coincide con el Neolítico inicial y el origen de la cultura (unos 9.000 años AC), cuando se institucionaliza la religión, la teocracia y la familia patriarcal en las primeras ciudades, y se impone la represión sexual y el tabú mencionado.
Pero ambas hipótesis ignoran los 3 millones de años anteriores, correspondientes al período Paleolítico, o sea, toda la Prehistoria. Todavía hoy, suele pasarse por alto la importancia de ese pasado, porque su conocimiento es de adquisición muy reciente 9.

2. Cuando Freud elaboró su teoría, el conocimiento y la ciencia de la Prehistoria recién comenzaban, y cuando Rascovsky elaboró la suya esa ciencia contaba con 7 décadas de existencia*. O sea, que la omisión de Freud es comprensible, y la de Rascovsky no tanto. Pero este último detalle sería el origen de otra discusión que nos apartaría del eje temático.

Retomando el tema de la antropofagia, la Paleontología demuestra que los homínidos fueron grandes carnívoros durante millones de años, desde el Paleolítico inferior, cazando todos los animales disponibles, grandes o pequeños, y disputándoles la carroña. También se sabe que, según las necesidades circunstanciales, podían sustituir o completar esta dieta con frutos y otros productos vegetales,9,11,16 lo cual no significa que fueran herbívoros. Todo el grandioso y vibrante arte rupestre (parietal y escultórico) del final del Paleolítico demuestra categóricamente que el hombre prehistórico dependía de la carne para su alimentación (de mamut, bisonte, búfalo, rinoceronte lanudo, oso, jabalí, reno, alce, caribú, ciervo, antílope, equinos, vacunos, aves y también focas, peces y moluscos).* También dependía de la caza para otra necesidad vital: la vestimenta de abrigo provista por las pieles animales.

* La Prehistoria es una ciencia muy joven que se desprende de la Geología y la Arqueología hace un siglo y medio. Nace en 1846, cuando Boucher de Perthes, un aficionado de Amiens, publica la obra Antiquités celtiques et antediluviennes, donde establece por primera vez las conexiones evidentes entre restos humanos arcaicos y los objetos de hueso y sílex que los acompañaban.19 El desarrollo internacional de la nueva ciencia comienza en 1870 y desde 1900 el arte prehistórico aparece ante los ojos de los modernos. La admisión de la autenticidad de la Prehistoria tropezó en sus comienzos con enormes dificultades por oposición. La ciencia oficial europea era creacionista-antievolucionista-diluvialista y totalmente contraria a una Humanidad prehistórica de millones de años, incompatible con la enseñanza bíblica que sostenía la inmutabilidad de las especies y su creación divina en fecha reciente. Los autores del libro La Humanidad Prehistórica, publicado en Barcelona en 1969, relatan en el Prólogo del libro que "todavía en las aulas universitarias se les enseñó que la fecha de la creación del mundo era el año 4.004 a.C.", y agregan que, a pesar de todas estas miserias y limitaciones, la Prehistoria ha sido la mayor revelación de la modernidad dentro de la gran Historia humana.9 Otros autores afirman que la Prehistoria es la conquista capital del siglo XIX, ya que permitió al hombre tener por primera vez una visión realista de su pasado.19

Ahora bien, en ese lapso prehistórico nómade, el más prolongado de la evolución, los machos ignoraban su "paternidad" y el incesto era normal, como sucede en el reino animal. Además, en las constantes migraciones forzadas por el hambre, la tribu nómade no podía acarrear con todas las crías.31 Esto facilitó, en los constantes desplazamientos por hambruna de la vida nómade, el infanticidio y la antropofagia filicida, una práctica corriente de difusión universal, "de la que prácticamente ninguna raza o pueblo estuvo ajeno", según las pruebas y testimonios disponibles,3,12,19,23 y que sigue vigente, todavía hoy, en las comunidades en estado paleolítico, como los papúas de Nueva Guinea en la Melanesia holandesa (ver 2ª Nota al Pie de pág. 4).
Según los antiguos egipcios, los hombres fueron caníbales hasta que el gran dios Osiris los instruyó en el arte de plantar y les enseñó a fabricar útiles agrícolas.
Las pruebas de la habitualidad prehistórica del canibalismo aumentan a medida que se perfeccionan la paleontología y la arqueología, como las informaciones que se reproducen más adelante.13,27

Por lo tanto, la idea de un Homo prehistórico vegetariano, frugívoro e insectívoro es ilusoria. No sólo desconoce su ancestral capacidad predatoria carnívora y antropofágica, sino que, además, parece ignorar hechos antropológicos clave:
1. Su inigualada capacidad de cazador carnívoro le permitió sobrevivir al rigurosísimo invierno del hemisferio Norte, expandirse por las zonas heladas del Ártico, y emigrar a América atravesando Siberia y Alaska en la edad de hielo, una migración transcontinental que duró milenios y que se originó, justamente, en la persecución de los grandes animales de cuya carne (y pieles) dependía la existencia del hombre prehistórico.16
La voracidad carnívora del homo prehistórico fue de tal magnitud que, a medida que perfeccionó el arte y las armas de la caza, y se multiplicaba y se expandía así la especie, la matanza descontrolada fue arrasando en todos los continentes, incluso Australia, la megafauna pre-existente, como el mamut, el mastodonte, el bisonte, el perezoso lanudo y los ancestros gigantes del canguro, el murciélago, roedores, peces y muchas otras variedades extinguidas.29,32,34,35,41
Cuando desaparecen los animales silvestres, el cazador nómade no tiene otra alternativa que volverse agricultor y ganadero sedentario. Esa fue la causa del desarrollo de la agricultura, de la domesticación del ganado y el origen de las primeras ciudades. El proceso está demostrado en los cambios registrados en la estratificación arqueológica de los restos alimentarios humanos a través del tiempo.20

2. Que las incipientes culturas neolíticas mesoamericanas (Olmeca, Maya y Azteca), a pesar de ser agrícolas y de cultivar y alimentarse con maíz, seguían practicando simultáneamente (y en gran escala) la antropofagia ancestral. En el apogeo de Tenochtitlán, la metrópoli imperial azteca, eran sacrificados y devorados "ritualmente" entre 20 mil y 50 mil jóvenes por año,2,3,28,30 un holocausto histórico que piadosa y pedagógicamente se intenta ocultar, pero que está documentado y admitido por todos los historiadores, y por la historiografía prehispánica oficial de México.4,5,8
En las celebraciones antropofágicas posteriores a los sacrificios humanos, un muslo de las victimas se reservaba para la cocina del palacio imperial, el tronco se destinaba a la alimentación de las fieras y aves de presa de los zoológicos imperiales, y los miembros restantes se repartían para ser ingeridos por los asistentes notables.2,3 La carne humana era tan valorada, que figuró entre los primeros regalos que Moctezuma envió a Hernán Cortés, cuando éste inició su marcha hacia Tenochtitlán.2 Esto indica que la antropofagia no sólo era una costumbre profundamente arraigada en la sociedad neolítica mesoamericana, sino que se había convertido en un refinamiento gastronómico de la "nobleza" o dirigencia imperial.*

* Innumerables muestras del arte rupestre perduran en unas 100 cuevas y grutas rocosas diseminadas por toda Europa, y aún van saliendo otras a la luz. Las más famosas son las cuevas de Altamira, descubierta en España cerca de Santander en 1879; y las de Lascaux (descubierta en 1940), Niaux y Rouffignac en Francia.1 Los motivos y modelos predominantes del arte prehistórico son los animales y la caza de la edad del reno de hace unos veinte milenios.

3. Que antes de la revolución agrícola-urbana, todas las tribus nómades americanas (hordas en el sentido freudiano), como los caribes, guaraníes y lules, practicaban la antropofagia directa (no ritual) de exterminio contra las tribus enemigas. Los cautivos varones eran castrados para que engordaran más rápidamente y las mujeres jóvenes eran embarazadas y "cuidadas" para, oportunamente, devorar al feto o al recién nacido, y luego a la madre, entre otras aberraciones inimaginables de crueldad extrema.3 **

Ahora bien, los europeos que colonizaron América y se espantaron por la antropofagia no estaban en otro planeta. Estaban en otro continente, poblado por su misma especie, el homo sapiens sapiens, o sea por humanos modernos,26 pero en una fase evolutiva anterior, retraso debido a la multimilenaria travesía transcontinental por Siberia y Alaska. Las tribus americanas nómades, evolutivamente, seguían en el Paleolítico y las incipientes culturas urbanas mesoamericanas e incaicas iniciaban el Neolítico, homologable al de las primeras ciudades mesopotámicas de Eurasia, que se habían desarrollado unos 5.000 años antes.
De ahí que sea lícito suponer que una antropofagia equivalente a la americana se hubiera practicado en el mismo período en Eurasia, si bien aquí la fosilización milenaria entorpece o impide las comprobaciones. Sugestivamente, los enterramientos atribuidos a actos de canibalismo prehistórico en Eurasia sólo contienen esqueletos de niños y/o mujeres.12,13 Como sucedió en América, la antropofagia en Eurasia desaparecería a medida que progresaba la domesticación del ganado, un fenómeno que coincide con el cultivo sedentario, la urbanización y la cultura.

O sea que la especie Homo es ancestralmente carnívora, fue antropofágica durante millones de años y herbívora-frugívora-insectívora por necesidad. De ahí que priorizar este último aspecto no carnívoro del hombre prehistórico equivale a afirmar que el hombre actual es vegetariano. Una comprensible "expresión de deseos" antropocéntrica, para negar el horror de la ferocidad y el canibalismo ancestrales.*** De nuevo el rechazo consciente y la negación inconsciente por el innombrable crimen original de la especie, convertido en el tabú más antiguo y poderoso de la cultura, que esconde el terror a la propia antropofagia latente.

* En uno de sus shows a sala llena en Buenos Aires, Armando Manzanero hizo este chiste macabro: "Tengo sangre europea... Cuando los europeos llegaron a México, mis familiares se los comieron" 36.
** Iguales matanzas se perpetraban habitualmente, hasta 1962, en Nueva Guinea, Melanesia, por las tribus mal llamadas "cazadores de cabezas", que permanecían en la fase paleolítica nómade. Ese nombre incorrecto encubría la realidad innombrable: eran tribus caníbales "cazadoras de hombres" con el único fin de devorarlos 18.
*** Esta manera de imaginar la historia es análoga a la forma en que opera la etnología etnocéntrica, la que pretende entender y evaluar otras culturas en términos de los valores, creencias y prácticas de la cultura propia. Sin embargo, una de las ideas rectoras en la obra de Kuhn sobre La Estructura de las Revoluciones Científicas es que, así como hemos aprendido a vencer "nuestras arraigadas resistencias etnocéntricas", cuando se trata de entender el mundo social de otras culturas, también "podemos aprender a hacer lo mismo al estudiar las concepciones del mundo natural vigentes en otros períodos históricos" y no proyectar en las fuentes históricas los conceptos, problemas y criterios de la ciencia presente.20 p. 69

Varios hechos antropológicos apoyan esta interpretación:
1) El primer acto alimenticio y la primera alimentación de los mamíferos tiene una connotación antropofágica real e imaginaria.
2) El hombre es tan esencialmente carnívoro que, en pleno siglo XXI, sin necesidad y sólo por placer gastronómico, persiste en el hábito ancestral de masacrar animales refinadamente creados y domesticados por él, sólo para ser sacrificados y devorados. Con el agravante adicional de que esta práctica es absolutamente antieconómica y antidietética. No es casual que el autor de este trabajo pertenece al país de mayor consumo de carne por habitante del mundo; el segundo es EE. UU.*
3) La mitología de las religiones más importantes de Occidente (judaísmo y cristianismo) recrean en sus textos y liturgia filicidios antropofágicos, como la eucaristía cristiana.
4) Los clásicos y más difundidos cuentos infantiles europeos, Caperucita Roja, La Bella Durmiente y Hansel y Gretel, cuyos autores Charles Perrault y los hermanos Grimm los adaptaron de antiquísimas tradiciones orales, incluían originalmente el canibalismo de niños, el que fue suprimido en las versiones modernas.17, 23
5) En el imaginario colectivo adulto hay que destacar:
a) La fantasía del "niño asado", detallada por la psicoanalista Marie Langer en su clásico tratado Maternidad y Sexo,23
b) La persistencia del mito ancestral ántropo-hematofágico del vampirismo. Aparece en todas las mitologías 25 y actualmente goza de una inmensa popularidad, personificado en Drácula. Hoy, no hay quien no sepa quien es Drácula, el vampiro. El personaje fue creado en 1897 por el escritor irlandés Bram Stoker, que nunca pisó Transilvania ni Rumania, pero que logró algo que sólo alcanzan los clásicos: crear un mito, o sea, borrar los límites entre ficción y realidad.24, 25 Las versiones cinematográficas de la obra, incluida Nosferatu, reactivaron el irracional pánico universal por el vampirismo, ya que cualquier campesino iletrado sabe que los murciélagos son insectívoros y absolutamente inofensivos. De manera que el pánico y rechazo generalizado puede ser interpretado como la proyección colectiva de una voracidad hematofágica latente (o residual) en la especie humana. El chivo-emisario se convierte aquí en vampiro-emisario.
c) El mito es polimorfo y se realimenta constantemente, como en la saga Crepúsculo, la serie de libros de Stephenie Meyer, próximo best-seller 2009, un fenómeno cultural que ya se compara con el de Harry Potter, con versión en pantalla grande, que recaudó 70 millones de dólares en su primer fin de semana en EEUU. El chico sexy que le gusta a la protagonista resulta ser un vampiro. Y el amigo fiel que está para sostenerla en las caídas a la espera de que ella finalmente lo mire con otros ojos resulta ser... un lobizón.38
d) Hoy el homicidio no antropofágico y el incesto son crímenes que no sorprenden a nadie. Serían transgresiones "tolerables", porque corresponden a tabúes "débiles" por recientes. En cambio, un acto antropofágico conmociona la opinión pública mundial. El antropófago es intolerable porque transgrede el tabú más primitivo y poderoso de la cultura.

* En el ensayo La Vaca de Juan J. Becerra, hay constantes referencias a la sangre y la violencia. Mediante un procedimiento acumulativo que busca despertar conciencias sin moralizar, se perfila la idea de que la ganadería significa la matanza sistemática de seres vivos para ser devorados por otros "sin ningún remordimiento". El ensayo termina siendo un feroz alegato anticarnívoro que remite al ilustre antecedente de Robert Louis Stevenson, con su afirmación de que "comemos bebés que, secillamente, no son los nuestros". Por eso Becerra concluye que el asado argentino "es menos una operación alimenticia que una bacanal de ex caníbales" 37,40.

De ahí que casi no exista bibliografía sobre Antropofagia, salvo excepciones que confirman la regla.3 El crimen innombrable es censurado por la cultura y algunas escasas excepciones, trabajosamente halladas, figuran en las referencias del ensayo presentado.

Se transcriben dos informaciones adicionales recientes:
1) Burgos, España (Agencia ABC). Bs. As.: La Nación, Arqueología, julio 24 de 2006.

Huellas de canibalismo en el Homo antecessor.

Hace 800.000 años el Homo antecessor practicaba el canibalismo de manera habitual. Un equipo de investigación español ha encontrado numerosos fósiles con marcas de descarnación y las herramientas utilizadas, que avalan la teoría de que el grupo humano asentado entonces en la sierra burgalesa canibalizaba a los otros y, en concreto, a los niños. Y lo hacían con unos cuchillos con borde abrupto y filo muy marcado que representan el 30 % de las herramientas encontradas. Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca, explicó que hasta ahora se pensaba en un "evento corto y puntual de canibalismo entre miembros de la misma especie y grupo", pero los fósiles hallados indican que "aquí vivió durante centenares de años un grupo de caníbales que tenían una costumbre cultural que iba más allá de lo gastronómico". Se trata de una nueva teoría que da un vuelco científico al conocimiento del Homo antecessor.

Aclaración:
La escuela de paleontología de Atapuerca es la que propuso el nombre de Homo antecessor para el homínido antecesor del Homo sapiens.11, 39
2) Washington (Agencia DPA). Bs. As.: La Nación, Ciencia/Salud, dic 6 de 2006.
Conductas caníbales en los Neanderthal
Los hombres de Neanderthal posiblemente se hayan vuelto caníbales en tiempos especialmente difíciles, según indican nuevos estudios sobre huesos hallados. Investigadores españoles que hallaron fósiles de hombres de Neanderthal de 43.000 años de antigüedad del norte de España encontraron rastros de cortes y quebraduras en los huesos que hacen pensar en el canibalismo. Además, un análisis de dientes de algunos hombres de Neanderthal indicó que en sus años de crecimiento éstos vivieron varias fases de alimentación insuficiente.
Con el progreso de la Paleontología y la Arqueología en América a partir del siglo XIX, la antropofagia y las circunstancias horripilantes que la rodeaban dinamitaron las ingenuas y románticas pretensiones de "volver al estado de Naturaleza", el mito del "buen salvaje", y también las tentativas indigenistas de restauraciones autóctonas.
Nadie se ha detenido a reflexionar que la antropofagia, practicada con toda naturalidad por los naturales de América, fue la causa principal del rechazo europeo por todo lo indígena y de la descalificación racista que todavía perdura. El terrible descubrimiento además, deslizó por primera vez en las refinadas mentes europeas, la terrible sospecha de que el hombre primitivo era antropófago. A pesar de los inmensos logros culturales de las incipientes culturas americanas, ellos no alcanzaron a compensar el comprensible espanto de los europeos por el canibalismo vernáculo de América. Y el hecho de que ningún investigador mencione a la antropofagia como la causa más importante del racismo anti-indígena es la mejor demostración de la férrea censura inconsciente impuesta por la cultura al tema que nos ocupa, a pesar de que ese factor de rechazo constituye el atenuante más comprensible de la discriminación mencionada.
Pero hay que cuidarse de no relegar la antropofagia a un pasado remoto. En todas las hambrunas de la historia moderna, como las que tuvieron lugar durante las dos últimas gruerras mundiales, se registraron episodios de canibalismo en el campo y en las grandes ciudades. Lo mismo sucedió en las conmociones provocadas por las reformas agrarias de
Rusia y China.*
(3) El tema colateral del aborto provocado acaparó casi todas las discusiones posteriores a la presentación del ensayo y hubo que destinar una reunión adicional para continuar la discusión.
La vehemente reacción que tuvo lugar hizo desaparecer a la Antropofagia del escenario y su lugar pasó a ser ocupado por el Aborto. Esa "desaparición" y reemplazo temático obedeció a varios factores entre los cuales se destacan tres:

1. Temporal: la Antropofagia es un fenómeno arcaico, pero el Aborto provocado es una problemática actual,
2. La desaparición del tema de la Antropofagia y su reemplazo por el tema del Aborto pudo haber sido el mecanismo inconsciente del grupo (incluido el presentador) para negar el canibalismo, el tabú más poderoso de la Cultura.
3. Se malinterpretó en forma condenatoria la expresión "filicidio intrauterino" aplicada al aborto provocado. Rascovsky y su discípulo Julio Aray utilizaban esa expresión porque "así era percibido en el imaginario social y en el inconsciente colectivo". Así explicada, dicha expresión no es condenatoria sino una interpretación psicoanalítica discutible, pero no condenatoria.
Sin embargo, es evidente que etimológicamente la palabra Filicidio es condenatoria porque equivale a homicidio. Ahora bien, la comprensible negativa feminista a considerar el aborto como un mecanismo filicida, está actualmente jaqueada por un imprevisto que puede revolucionar todo el paradigma. Por primera vez en la historia, el invento de la ecografía posibilita el aborto selectivo femenino. Antes, esa discriminación de género sólo era posible después del parto, mediante el infanticidio de la recién nacida, una práctica ancestral en todas las áreas rurales, donde es fácil hacer desaparecer un pequeño cadáver. En las ciudades en cambio, donde el infanticidio es inocultable, el método antidemográfico por excelencia siempre fue el aborto y éste siempre fue indiscriminado. Pero hasta el año 1980; a partir de ese momento la ecografía permite la discriminación genérica del aborto.
Las naciones más pobladas de la tierra, China y la India, han prohibido la solicitud privada de la ecografía para evitar el alarmante y creciente desequilibrio de género desencadenado por dicha práctica. De no revertirse esa tendencia, ambas naciones podrían convertirse, según los analistas, en futuras comunidades sin mujeres. 3,4,5 Y es muy probable que la tendencia se extienda mundialmente.

* En China, durante las hambrunas del pasado que se remontan a muchos siglos atrás, hubo siempre fenómenos de canibalismo entre los campesinos, especialmente con niños. Con este antecedente, en marzo de 2006, el primer ministro de Italia protagonizó un episodio diplomático insólito. En un acto electoral en Nápoles, Silvio Berlusconi declaró: "En la época de Mao Tse Tung a los niños no se los comían pero los hervían para abonar los campos". El período mencionado por Berlusconi fue el del "Gran Salto hacia Adelante", que colectivizó las propiedades rurales, provocando una hambruna gigantesca y la muerte de más de 30 millones de campesinos. El exabrupto provocó una crisis diplomática y perturbó la campaña electoral. Roberto Calderoli, de la Liga Norte, acusada de racismo, xenofobia y separatismo, aprovechó y dijo: "La verdad es que los chinos a los niños también se los comían". El ministro de economía, Giulio Tremonti, cargó las tintas y dijo que "los chinos nos están comiendo vivos" con sus exportaciones que compiten con los productos italianos. El gobierno chino protestó con indignación y Berlusconi respondió: "He citado un hecho verdadero, certificado por documentos", y disminuyó la magnitud del escándalo al afirmar que "las protestas de China han sido obra de un solo funcionario".21,22

Si se concretara semejante amenaza, la Humanidad habría logrado desactivar la "bomba demográfica" con una victoria pírrica perfecta, digna de la Inquisición: eliminar a las mujeres.
Hecha esta salvedad, el reclamo de las mujeres contra toda acusación filicida, aún en forma de interpretación psicoanalítica, es comprensible. Simplemente porque las mujeres son las únicas protagonistas "psicosomáticas" del aborto, ya que ponen la mente y su cuerpo en una emergencia que no carece de riesgos. Los varones, cuando se involucran, son partícipes secundarios. Esta desigualdad de género se agrava por la percepción femenina de que, como afirma el aforismo citado por Galeano: "Si los varones parieran, el aborto sería legal" 14.
La problemática del aborto traspasa los límites de la experiencia masculina posible por la imposibilidad absoluta del varón de vivenciar el embarazo y sus conflictos ("inconmensurable", es la palabra empleada por Thomas Kuhn, el filósofo de los Paradigmas, para describir la diferencia abismal y absoluta entre universos conceptuales distintos).20 Con el agravante adicional de que el inconsciente masculino alberga una ancestral envidia por la maternidad y celos por el binomio madre-hijo. Esta es la causa esencial de la violencia masculina en general, de la doméstica en particular y de la condenación del aborto, un castigo "culpógeno" cultural, que recae casi exclusivamente sobre la mujer.
Los varones, ante la desigualdad "inconmensurable", están condenados a teorizar sobre el aborto, o sea, hacer ejercicios intelectuales sobre el tema, o sea, competir desde la abstracción de una "gestación mental", valga la metáfora. Durante los siglos en que las mujeres estuvieron marginadas de las profesiones, estos ejercicios intelectuales masculinos fueron necesarios para legislar los aspectos familiares, médicos y jurídicos vinculados con el aborto. Actualmente, la influencia creciente de las mujeres profesionales hace innecesaria ¬y tal vez inconveniente¬ la intervención masculina.
Más justo y sensato sería que, en las discusiones sobre el aborto, opinaran las mujeres y los varones escucharan.

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