viernes, 9 de noviembre de 2012

El cinturón de castidad como tortura


Un cinturón de castidad es un cinturón o braga de hierro, cerrable con llave, que supuestamente se obligaría a usar a algunas mujeres en la Edad Media para evitar las infidelidades o deslices sexuales. Su efectividad se basa en el hecho de que, una vez cerrado el candado y retirada la llave, resulta imposible que un hombre introduzca el pene en la vagina de la mujer dado la presencia de púas en el cinturón al nivel en que ésta se encuentra; por lo que constituye un bloqueo para iniciar el coito. Se usaba cuando los esposos se iban a guerra. Les ponían a sus mujeres el cinturón y existían 2 llaves: una la tenia el marido y otra el sacerdote. Si el marido no veía a la esposa en un año, el sacerdote en un plazo de 4 años decidía quitarle el cinturón. 

El objeto ganó popularidad en Inglaterra en el siglo XIX gracias a un libro cuyo contenido lo describía como "una de las cosas más extraordinarias que los celos masculinos hayan realizado". El libro describe cómo era usado el objeto para asegurar la fidelidad de las damas que se quedaban solas en casa mientras los aguerridos maridos iban a luchar a las Cruzadas. Esta es la opinión más habitual, aunque equivocada. El cinturón de castidad no puede usarse más que durante unas horas, a lo más un par de días. De otra forma, la mujer que lo llevase moriría víctima de infecciones, abrasiones y laceraciones provocadas por el contacto con el metal. En realidad, el cinturón de castidad era utilizado por las mujeres como defensa contra la violación, en época de acuartelamiento de soldados, durante viajes y en estancias nocturnas en posadas. Su uso era más frecuente en enfermeras y religiosas que atendían heridos en los frentes de batalla para evitar las violaciones. De cualquier modo, el cinturón de castidad es en realidad una invención muy posterior a la Edad Media, como mínimo del Renacimiento, aunque lo cierto es que no existen referencias históricamente probadas anteriores al siglo XIX. Ninguno de los cinturones de castidad que existen fueron hechos en el medievo, todos los expuestos en museos fueron retirados tras comprobar que eran falsificaciones del siglo XIX. En la actualidad siguen existiendo en forma de juguetes eróticos y, en algunos casos, son hombres quienes se los ponen a sí mismos para luego ceder las llaves a su pareja.

¿Mito o realidad?
En la Academia de Hungría, situada en el Palazzo Falconieri de Roma, se exponen estos días reproducciones de todos los tipos de cinturones de castidad bajo el título La historia misteriosa de los cinturones de castidad. Mito y realidad. "Más mito que realidad porque las investigaciones históricas ya han demostrado que la historia de los cruzados y caballeros que habrían garantizado la integridad de sus mujeres gracias a un instrumento de tortura y sado-fetichismo ha sido en realidad, una gran mentira", dijo esta semana Sebestyen Terdik, uno de los comisarios de la muestra.
Observando de cerca de los cinturones de castidad resulta imposible imaginar a una mujer embutida en semejantes artilugios de metal pesados, duros y cortantes, algunos con agujeros estratégicamente colocados y otros sin ellos, cerrados con enormes candados, con los que ni siquiera podría caminar libremente, ni mucho menos sentarse. Además, según Terdik, los metales producirían sin lugar a dudas y con el pasar de los días terribles heridas y profundas lesionas a la epidermis con infecciones vaginales o anales tendentes a agravarse hasta provocar septicemias, en momentos de la historia que resultaría imposible curarlas.
Algunos estudiosos ingleses y americanos, como James Brundage, historiador de la sexualidad medieval, Felicity Riddy y Albrecht Classen y también el organizador de la muestra el húngaro Benedek Varga, director del Archivo y del Museo de Medicina de Budapest, ya expresaron sus dudas sobre la veracidad de estos objetos. Algunos de estos cinturones se expusieron en grandes museos, como el British Museum que desde 1846 exhibía un original y acabó por retirarlo por considerarlo un falso histórico.
El cinturón de castidad nace en la expresión latina del lenguaje teológico occidental en el siglo VI como símbolo religioso ligado al concepto de la conservación de pureza. Solo mil años después, en los siglos XV y XVI aparece en la lenguas europas también en el ámbito semántico de moralidad, virginidad, castidad y pureza, explica Terdik.
La dudas de su uso real se apoyan también en el hecho de que entre los siglos XIV y XVI no se encuentra ninguna alusión a los mismos en la sátira erótica de Bocaccio, Bardello o incluso de Rabelais, que trataron la sexualidad de la gente común, los celos y las artimañas para engañar a cónyuges y a amantes.
En 1548 aparece sin embargo, un cinturón de castidad en el catálogo del arsenal de la República de Venecia, que pertenecía Francisco II 'El Joven', tercer señor de Padua, quien tras enfrentarse en guerra con la República Serenísima, fue conducido a Venecia y estrangulado en la celda junto a su hijo en 1405. Según los investigadores, Venecia creó una leyenda denigratoria sobre Francisco II por utilizar para su mujer y para sus innumerables amantes cinturones de castidad, "un instrumento de tortura", y por tanto era "un señor sádico perverso y tirano" que legitimaba moralmente a Venecia a incorporarse Padua y a justificar el horrible crimen. El hecho de que Venecia definiera a su víctima como un "torturador" significa que el cinturón no era, desde luego, socialmente aceptado, comentó Terdik.
El cinturón de castidad reaparece en las obras satíricas y en las artes figurativas de los siglos XVI a XVII para demostrar la estupidez del hombre que le impone el cinturón a la mujer, mientras ella entrega las llaves a un varón joven, una escena repetida que entraña una moraleja: "A la mujer no se la puede tener encerrada".
En el siglo XVIII Voltaire usa el concepto de castidad como la estulticia del hombre y 30 años después uno de los padres de la Ilustración, Diderot, lo presenta como el símbolo de la oscuridad en el Medievo. Después, nadie lo discute.
Es en el siglo XIX cuando los cinturones, más refinados, pequeños y ligeros, son usados por algunas mujeres de Inglaterra y Francia para evitar la violencia carnal y como garantía de fidelidad, además de ser impuestos también a adolescentes de la clase media para evitar las masturbaciones nocturnas que, se creía, podían comportar enfermedades físicas y mentales.
Las funciones represoras que la Ilustración atribuía a la Edad Media entran sin embargo en la práctica en el siglo XIX.

En la actualidad
Cuenta Fjordman, un famoso bloguero noruego radicado en Trøndelag, que la cifra de denuncias de violación en Suecia se ha triplicado en tan sólo 20 años. Los casos de violación que implican a niños de edad inferior a los 15 años son seis veces – 6 – más frecuentes hoy de lo que lo eran hace una generación.
Según un nuevo estudio de Brå, el Consejo de Prevención del Crimen, en comparación con las personas nacidas en Suecia, es cuatro veces más probable que un violador conocido haya nacido en el extranjero. Los extranjeros residentes procedentes de Argelia, Libia, Marruecos y Túnez dominan el grupo de sospechosos de violación. Según estas estadísticas, casi la mitad de todos los autores materiales son inmigrantes.
En Noruega y Dinamarca, sabemos que los inmigrantes no occidentales, lo que significa con frecuencia musulmanes, están aplastantemente presentes en las estadísticas de violaciones.
En Oslo, Noruega, había inmigrantes involucrados en dos de cada tres denuncias de violación en el 2001. Las cifras de Dinamarca eran las mismas, e incluso superiores en la ciudad de Copenhague, con tres de cada cuatro denuncias de violación. Suecia tiene una población inmigrante más numerosa, incluyendo a la musulmana, que cualquier otro país del norte de Europa.
Es probable que las cifras sean al menos tan malas como las de sus vecinos escandinavos. La cifra real es probable por tanto que sea superior a lo que las autoridades informan ahora, puesto que no incluyen a la segunda generación de inmigrantes. La abogada Ann Christine Hjelm, que ha investigado los crímenes violentos en el tribunal superior de Svea, concluye que el 85% de los violadores procesados habían nacido en suelo exterior o de padres extranjeros.
Un grupo de adolescentes suecas ha diseñado un cinturón que exige dos manos para poderse quitar, con el que esperan disuadir a los violadores llegado el caso. “Es como un cinturón de castidad al revés”, declaraba a AFP Nadja Björk, una de las creadoras, de 19 años de edad, refiriéndose a que la que lo lleva es la que tiene el control, en lugar de ser controlada.
Björk y una de sus socias planean abrir ahora un negocio de producción masiva de los cinturones, y se encuentran actualmente en negociaciones con socios potenciales (…)

1 comentario:

  1. Para comprar cinturones de castidad hoy en día hay que recurrir a tiendas especializadas, por ejemplo en http://www.tiendafetichista.com venden cinturones de castidad para hombres y mujeres.

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