domingo, 25 de noviembre de 2012

Amnistía Internacional: ¿Por qué calla el mundo ante la situación en Siria?

Ibrahim (nombre ficticio), albañil de 31 años, fue disparado por las fuerzas de seguridad sirias mientras participaba en una manifestación el pasado 3 de junio en la ciudad siria de Jebel al-Zawyah. Como él, miles de personas salieron a la calle a protestar pacíficamente ese día, pero el ejercito abrió fuego contra la multitud e Ibrahim cayó herido en el suelo. Luego, las fuerzas de seguridad se lo llevaron a un edificio cercano: “Me preguntaron: ¿quién es tu Dios? Alá, contesté. No, tu Dios es Bashar, me gritaron. Entonces me golpearon por detrás de la cabeza y perdí el conocimiento. Me desperté entre unos árboles y alguien me trajo al hospital”. Después de su liberación, Ibrahim llegó a Turquía, donde está siendo tratado de su herida mientras se pregunta: ¿Por qué calla el mundo? ¿Por qué nos dejan solos?

Ibrahim tuvo suerte. Desde que comenzaron las protestas, en Siria han muerto más de 1500 personas a manos de las fuerzas de seguridad. Se ha detenido a miles, y muchos permanecen recluidos en régimen de incomunicación. Los que consiguen huir, tratan de escapar a Turquía, en cuyas fronteras se encuentran atrapadas más de 7.000 personas solo en la provincia de Hatay, según las autoridades turcas. La realidad es que podrían ser muchas más; hasta 10.000 personas se agrupan en la frontera siria, esperando poder regresar a sus hogares o cruzar a Turquía.

Mientras miles de personas tratan de abandonar el país, las que permanecen en Siria continúan bajo la represión del presidente Bashar al-Assad. Especialmente preocupante es la muerte de varios menores de edad que participaban en manifestaciones. Incluso han salido a la luz grabaciones en vídeo de varios casos de adolescentes muertos tras sufrir palizas y heridas de bala. Es el caso de Thamer al Sahri, de 15 años, cuyo cadáver fue devuelto a su familia después de más de diez días desaparecido. En el cuerpo de Thamer se aprecian heridas de bala y la falta de un ojo y varios dientes. Según los informes, también tenía fracturado el cuello y una pierna.

Las manifestaciones para exigir reformas en Siria comenzaron en febrero de 2010 y desde mediados de marzo las fuerzas de seguridad sirias han llevado a cabo una campaña de violencia contra los manifestantes. Más de 1600 personas han muerto, incluidos más de 80 menores de edad. Se ha detenido a miles de personas, muchas de las cuales permanecen recluidas en régimen de incomunicación, bajo grave riesgo de ser torturados.

Es hora de que las autoridades sirias detengan esta sangrienta represión y que se investiguen las violaciones de derechos humanos cometidas, incluidos los asesinatos de manifestantes y las torturas de detenidos,  especialmente en el caso de menores de edad.

La Guerra Civil Siria es un conflicto en forma de una rebelión popular, enfrentamientos sociales y políticos, lucha armada y ataques terroristas que está ocurriendo en Siria. Se inició el 26 de enero de 2011, influida por otras protestas simultaneas en la región, exigiendo profundos cambios en los gobiernos y que han sido descritas como "sin precedentes". Como en Túnez, Egipto y Libia, parte de los manifestantes demandan más libertades y plena democracia, así como también un mayor respeto de los derechos humanos. De acuerdo a los Comités de Coordinación Local sirios, desde el comienzo de las manifestaciones, las tropas sirias y fuerzas de seguridad asesinaron unos 7.000 civiles, y otros miles resultaron heridos. Las bajas entre las fuerzas leales al gobierno por las acciones de los rebeldes superan los 2.000 fallecidos, según el gobierno sirio. También se encuentran detenidas o desaparecidas entre 9.000 y 15.000 personas. Además, 75.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus ciudades para buscar un refugio y huir de la represión, de las cuales 25.000 han emigrado a otros países.

Como respuesta a la mayor rebelión popular que tuvo lugar en el país, las fuerzas de seguridad sirias dispararon contra cientos de manifestantes, e hirieron a otros tantos. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, condenó el uso de fuerza contra los manifestantes catalogándola como "inaceptable".[60] A partir de abril de 2012, por decisión del Consejo de Seguridad, se desplegó en el país la Misión de Supervisión de las Naciones Unidas en Siria (UNMISS) para verificar el cese de la violencia y el cumplimiento del acuerdo de los seis puntos.

Muchos edificios simbólicos del poder, como la sede del Partido Baath y los tribunales, fueron incendiados por los manifestantes. El viernes, 18 de marzo durante las manifestaciones, varias miles de personas fueron detenidas en Damasco, Homs, Banias y sobre todo en Daraa. Las escuelas y los estadios de las ciudades fueron utilizados como centros de detención. Desde el 25 de marzo, a pesar de la represión y las concesiones del gobierno, el movimiento se extendió a las principales ciudades del país. Este tipo de protesta no tiene precedentes desde la masacre de Hama en 1982, donde se estima que fueron asesinadas entre 10.000 a 25.000 personas.

Mientras las protestas continúan, el gobierno sirio utiliza diversas tácticas, como el envío de tropas militares con tanques y helicópteros artillados, así como también francotiradores para disparar a cualquier persona que camine por las calles. Las órdenes del ejército sirio es de realizar fuego real contra los manifestantes. Los soldados que se nieguen a acatar dichas órdenes son ejecutados por el propio ejército sirio, en un escenario similar al de la guerra civil libia. Desertores del ejército sirio han informado de la matanza de cientos de soldados por negarse a disparar contra los manifestantes. y también han denunciado que se realizan violaciones en masa. Miles de soldados iraníes y mercenarios de Hezbollah ingresaron a territorio sirio para ayudar al ejército, y son estos los que llevan a cabo gran parte de las ejecuciones en masa de soldados.

Durante el transcurso del mes de mayo, el ejército sirio ejecutó asedios a las ciudades de Banias, Hama, Homs, Daraa, Talkalakh, Latakia, Al Midan y Duma y varias otras ciudades. Los servicios de agua y electricidad fueron cortadas en la ciudades sitiadas, al tiempo que las fuerzas de seguridad confiscaban la harina y los alimentos. Como consecuencia de estas medidas, algunas ciudades se encuentran a punto de enfrentar hambruna.

En junio, las fuerzas leales al gobierno de al-Assad lanzaron un asedio en Jisr-al Shughour. Miles de residentes locales huyeron de la represión del régimen de Bashar al-Assad por temor a ser víctimas de una masacre proporcional a la masacre de Hama. Más de 25.000 sirios se marcharon a Turquía, Líbano y Jordania, donde debieron crearse varios campos de refugiados para atenderles.[80]
La ciudad más duramente castigada ha sido Homs, "capital" de la rebelión, que ha sufrido una masacre a manos de las tropas del ejército.
La posición de Rusia
Es vergonzoso que la comunidad internacional siga estando dividida sobre Siria, sin tener en cuenta todas las pruebas de la escala y la gravedad de los abusos contra los derechos humanos que se están cometiendo en el país y mirando de hecho hacia otro lado mientras la población civil sufre la peor parte. Hasta ahora, Rusia ha bloqueado todos los esfuerzos internacionales para detener las violaciones de derechos humanos en Siria. Mientras tanto, las muertes se cuentan por centenares solo en las últimas semanas.

Desde que estallaron las manifestaciones, en febrero de 2011, más de 12.000 personas han perdido la vida en Siria, si bien las cifras reales son mucho más elevadas. Se ha detenido a millares de personas, y se cree que muchas, si no la mayoría, han sufrido tortura y otros malos tratos. Además, centenares de personas han muerto bajo custodia. En todo este tiempo, Amnistía Internacional ha seguido recibiendo información sobre homicidios ilegítimos, más detenciones y reclusión en condiciones que constituyen desaparición forzada, un instrumento característico del régimen sirio, utilizado durante décadas para actuar selectivamente contra miles de activistas y disidentes y al mismo tiempo sumir en un estado de desesperación y miedo a sus familias, y que ha afectado a miles de personas desde que comenzó el conflicto.

Dado que las autoridades sirias hacen caso omiso de los continuos llamamientos a parar la represión, la comunidad internacional debe actuar. Rusia, país clave por sus relaciones con Siria, y miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ha ejercido repetidamente su derecho a veto en relación a las resoluciones encaminadas a detener la violencia en Siria.

Mientras Rusia continúa bloqueando las iniciativas internacionales dirigidas a encontrar una solución efectiva a la situación, la población siria sigue sufriendo un ciclo sangriento de represión y abusos. Muchas de las armas suministradas en el pasado por Rusia y otros país se están utilizando en los ataques actuales. A pesar de que ha trascendido que las autoridades rusas no suscribirán nuevos contratos de armas con el gobierno de Bachar al Assad en el futuro inmediato, esta medida no servirá de nada si al mismo tiempo siguen cumpliendo los contratos existentes.
Por otra parte, cada vez llegan más informes de abusos cometidos por la oposición armada, por lo que Amnistía Internacional ha vuelto a pedir a todos los gobiernos que puedan estar considerando suministrar armas al Ejército Sirio Libre o a otros grupos armados de oposición, que lleven antes a cabo una rigurosa evaluación de riesgos basada en información objetiva, con el fin de garantizar que no existe un riesgo sustancial de que esas armas se utilicen para cometer o facilitar violaciones graves de derechos humanos, incluidos delitos de derecho internacional.

En Siria se están cometiendo crímenes de guerra y contra la humanidad. Por ello, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debe referir la situación de Siria al fiscal de la Corte Penal Internacional, así como imponer un embargo de armas y congelar los bienes del presidente al Assad y de sus colaboradores próximos. Además, se debe asegurar que la Misión de Supervisión de Naciones Unidas en Siria esté dotada de un componente de derechos humanos y que los observadores tengan la capacidad y los medios necesarios para proteger a las víctimas y testigos.

Fuentes

No hay comentarios:

Publicar un comentario