sábado, 17 de noviembre de 2012

Alfred Rosenberg, el ideólogo del nazismo

Alfred Rosenberg es considerado como el más importante ideólogo del nazismo. Es el autor de un libro muy importante en su momento, pues determinó las doctrinas racistas del III Reich: EL MITO DEL SIGLO XX.

Nacido en Estonia el 12 de enero de 1893, hijo de un zapatero, Alfred Rosenberg proveniente de una familia de germanos bálticos. Cursó estudios de arquitectura en Riga y en la Universidad de Moscú, donde se licenció en 1918. Al año siguiente emigró a la Alemania con su mentor, Ascheubner de Richter. Fue uno de los primeros miembros del Partido del Trabajo alemán y al afiliarse en 1919.
Desde su juventud defendió la pureza de la raza. Este pensamiento le llevó a rechazar a los bolcheviques, que conoció durante la Revolución de Octubre.

En febrero de 1918 se encontraba en Reval esperando la llegada del Ejército Imperial Alemán, con el objetivo de alistarse. No obstante, fue considerado “ruso” y fue rechazado. Luego viajó a Múnich, donde se reunió con rusos emigrantes opositores a los bolcheviques.

En 1919 conoció a Dietrich Eckart, quién le reclutó para la Sociedad Thule. Posteriormente ingresó al Deutscher Arbeiter Partei, con el número de ficha 625. En esos primeros días de agitación política, Eckart le presentó a Hitler, uniéndose al Partido Nazi poco después e iniciando su carrera política.

En marzo de 1923 comienza a trabajar como redactor en el periódico Volkischer Beobachter, actividad de realizará hasta diciembre de 1937. Admirador del fondo ideológico que subyacía bajo la unión del Reich, se convirtió en el líder del grupo de teóricos que defendían las premisas nazis. Sus teorías quedaron expuestas en “El mito del Siglo XX” de 1930. Desde 1929, había sido fundador del Frente de Lucha para la Cultura Alemana.

Con el golpe de Estado en la fábrica de cerveza de Munich en 1923, que condujo a la detención de Hitler, fue nombrado líder del movimiento nazi, hasta que Hitler fue puesto en libertad, aunque sólo en teoría, pues ese cargo fue ocupado en la práctica por Gregor Strasser. En 1929 fundó la Liga Militante de la cultura alemana (Deutsche Kampfund pieles Kultur) y al año siguiente, se convirtió en diputado y publicó su libro “El Mito del Siglo XX” (Der Mythus zwanzigsten des Jahrhunderts). Aquí abogó por una nueva religión de sangre que debía sustituir el cristianismo. Nació la idea de una raza superior, la raza aria, que era representada por los alemanes.

En 1933 fue ascendido a Jefe del Servicio de Asuntos Extranjeros de Partido Nazi. Desde este cargo se apropió de las obras de arte y otros enseres, pertenecientes a Museos y a colecciones privadas de judíos. Ese mismo año asume condición de Reichsleiter. En 1939 entra en contacto con Quisling y con el ejército noruego. Rosenberg fue en su juventud un gran líder mediático, influido por Houston Stewart Chamberlain en las doctrinas racistas del Übermensch (superhombre, inspirado en Friedrich Nietzsche) y en Gobineau.

Supo desde el principio encaminar su vida por cauces antimaterialistas y antimarxistas, conceptos que con gran sapiencia dominaba y a la vez odiaba. Comenzó en años posteriores a interesarse por el ocultismo, doctrina de la cual ya no se separaría jamás. En esta época viaja a Francia, Bélgica y Holanda.

En el país galo y a instancias de Hitler, se encargó de buscar todo tipo de material relacionado con las ideas y teorías políticas. Todo aquello que contradecía su pensamiento fue destruido o requisado. En 1941, el Reich le nombró titular del Ministerio de Territorios Ocupados del Este. Su mandato supuso la puesta en marcha de las teorías de Göring sobre la superioridad racial. En consecuencia se produjo la muerte y deportación de millones de personas.

El Dr. Alfred Rosenberg escapó hacia Holstein en mayo de 1945, pero fue detenido por la Policía Militar norteamericana, fue juzgado en Núremberg y condenado a muerte por crímenes contra la humanidad.

Este que ofrecemos a continuación como documento complementario es uno de sus más famosos discursos racistas y antivolcheviques. A pesar de las peticiones, NO VAMOS A PUBLICAR “EL MITO DEL SIGLO XX”, ya que, aunque pudiésemos en un momento dado hacernos con él, entendemos que esa obra está prohibida por la legislación española.
"Los judíos como amos de la Rusia Soviética." Discurso de Alfred Rosenberg.
Después de una introducción en que se describe la extensión de la revolución bolchevique por toda Europa, continúa el discurso con las palabras siguientes:

Si Dostoiewski explica en una de sus obras, que al final de la actual evolución serían los “judíos insolentes” los gobernantes, ha predicho lo que en Rusia resultó ser una realidad, y lo que se producirá en todo el mundo si los pueblos admiten sin contradicción las eternas provocaciones.

Entre las numerosas memorias políticas conocemos un solo caso en el cual un diplomático tuvo el valor de decir las cosas como son. Este fue el ex- embajador de Inglaterra en Berlín, Lord d’Abernon. En sus memorias ha indicado más de una vez, que en la Rusia soviética predomina el elemento judío, y cada día se asegura nuevas posiciones. Escribió, además, que justamente los más destacados judíos de Alemania mostraban simpatías hacia esa Rusia y sus judíos. Todo se hacía “en familia”, como expresaba un periódico judío en Berlín. En nuestra lucha no hemos dejado nunca de llamar la atención hacia el hecho de que todos los judíos que se encontraban en Rusia al estallar la Revolución, como: Trotzki, Zinoviev, Litvinoff, Steklov, Sverdlov, etc., no se encontraban allí por casualidad, sino que se habían concentrado desde todas partes del mundo para destruir al pueblo ruso, que hasta entonces había instintivamente repudiado a aquel pueblo.
NUESTROS DOCUMENTOS IRREFUTABLES
El año pasado demostramos en repetidas ocasiones desde este lugar, que las cosas, en el fondo no han cambiado, a pesar de los conflictos entre los mismos judíos, ya que es sabido que los parásitos se devoran unos a otros al multiplicarse. Por eso quisiera hacer algunas indicaciones documentadas, las cuales, a base de datos ruso-soviéticos, prueban fehacientemente la conspiración del judaísmo mundial, aun en el año 1936. Stalin, el jefe de la Tercera Internacional, no es judío ni ruso: es caucasiano. Pero toda su actuación está inspirada por su suegro; Lazarus Mosessohn Kaganovich. Este es el representante de Stalin, y en su ausencia se le tributan los mismos honores que a aquél, por orden del Gobierno soviético. Kaganovich gobierna casi absolutamente, pues, en todos los puestos importantes de la policía, de la política interior, del ejército rojo, del comercio exterior y de la diplomacia ha entrometido durante los últimos años a sus colaboradores judíos. Van enseguida algunos datos:

La organización que estaba encargada por el gobierno judío de extirpar a todos los rusos nacionales, era la “Tcheka”, o sea, la comisión extraordinaria para combatir la contrarrevolución. Como al poco tiempo la denominación “Tcheka” tuvo un sentido canallesco, fue cambiada por el de “Comisariato del Pueblo para Asuntos Internos”, o sea, la conocida G. P. U. El dirigente de esta institución siniestra es hoy día el judío Jagoda, su reemplazante, el judío Jacob Saulssohn Agranov.

LA ADMINISTRACIÓN PRINCIPAL DE LA SECCIÓN DE SEGURIDAD DEL ESTADO
Dirigente de la “Sección Especial”:
Gay, M. J.- Judío.
Dirigente de la “Economía Política”:
Mironov, L. G.- Judío.
Dirigente de la “Sección Extranjera”:
Slutzkij, A. A.- Judío.
Dirigente de los “Transportes”:
Schanin, Abraham Mosessohn.- Judío.
Dirigente de la “Sección antirreligiosa”:
Joffe, Josaias Leosohn (ex redactor de la revista “El Ateo”).- Judío.
Dirigente de la “Administración General de la Milicia”:
Bjelkij, Leo Nahumssohn.- Judío.
LA ADMINISTRACIÓN GENERAL DE LA DEFENSA EXTERIOR E INTERIOR

Dirigente de la “Administración General”:
Mogilskij, B. J.- Judío.

LA ADMINISTRACIÓN GENERAL DE LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN Y DE LOS DESTIERROS DE LA “NKWD”. (COMISARIATO INTERNO DE LA URSS)

Dirigente de la “Administración General”:
Bahrmann, Jakob M.-Judío.
Su representante:
Firin, Samuel Jakobsohn.- Judío.
Dirigente de los Campos de Concentración y de los Destierros en Soviet-Karelin, y al mismo tiempo dirigente del Campamento de Trabajos
forzados del “Mar Blanco” para prisioneros políticos:
Kogan, Samuel L.- Judío.
Subcomisario para Asuntos Internos y dirigente de la G. P. U. en la Ukrania Soviética:
Katznelsohn, S. B.- Judío.
Dirigente de los Campos de Concentración y de los Destierros de la región Norte:
Finkelstein.-Judío.
Dirigente del Campamento de Trabajos forzados en la isla Solowetzkij “Sion”:
Serpuchovskij.-Judío.
Dirigentes de la Administración de las Regiones en el Departamento de Moscú: Rappoport, Abrampolskij, Fachvilovitch, Schklajar, Selikmann, etc.

Esta es solamente una pequeña selección. De lo antedicho se deduce que la política interior se encuentra en manos y a cargo de un gremio, el cual está compuesto en más del 98 por ciento por judíos.

Al lado de este Comisario para Política se encuentra el Comisario para el Gobierno Interno. Está formado, según informe del diario ruso-soviético “Isvestia”, del 8 de abril de 1936, por un comité al cual pertenecen casi exclusivamente judíos. A continuación les doy algunos nombres y los puestos de los nombrados.

Weizer, Israel Jakobsohn.- Comisario del Pueblo del Comercio Interior de la URSS.
Lewensohn, M. A.- Representante del anterior.
Aronstamm, Gregor Nahumssohn.- Dirigente de la Inspección Comercial del Estado.
Beddeshskij, Samuel B.- Dirigente del Comercio del Estado en Utiles Escolares y de Escritorio.
Weschner, Lazarus Abrahamssohn.- Dirigente del Comercio del Estado en Artículos de lujo y tejidos.
Ganelin, Israel E.- Director del “Trust” de la crianza de porcinos de los Restaurantes Unidos de Moscú.
Gittis, Israel Abrahamssohn.- Dirigente de los Restaurantes Unidos de Moscú.
Goldmann, David M.- Dirigente de los Restaurantes Unidos del Distrito Danubiano.
Gordon, Lazarus G.- Director del Comercio Industrial del Distrito Moscú.
Gumnitzkij, Tejfel Leosohn.- Dirigente del Comercio Interior del Distrito Kalinin.
Gurevitch, Nachman Hirschsohn.- Comisario del Pueblo del Comercio Interior de la Rusia Blanca.
Guchmann, Salomon Isaaksohn.- Director del “Mostorg”.
Davidsohn, Benjamin A.- Dirigente de la Administración General de los remates locales.
Salinskij, Moses Isaaksohn.- Comisario del Pueblo del Comercio Interior de la República de los Tártaros.
Selenskij, Isaak Abrahamssohn.- Presidente del Presidio de la Central de Consumos de la U. R. S. S. y R. S. F. R.
Süssmann, G. A.- Dirigente del Comercio Interior del Distrito de Odessa.
Kaganovitch, Leo Nahumssohn.- Dirigente de la Sección de Kiev del “Sojusprodmag”.
Kaplan, Sophie.- Director del Trust de los Restaurantes del Frunsenkij en Moscú.

99% JUDÍOS EN EL COMERCIO

Kremin, Lazarus Isaaksohn.- Director del Comercio de alimentos de la Rusia Blanca.
Nodel, Wolf Abrahamssohn.- Redactor del diario “Sovjetskaja Torgovla”.
Smorgonskij, Efim Mosessohn.- Dirigente de la Representación del Comercio Interno de Bakú.
Chalamejser, H. L.- Director del Comercio de las mercaderías industriales de
Rostov sobre el Don.
Schinkarevski, Nahum J.- Director del Comercio Minorista en artículos
alimenticios del Estado.
Epstein, Meier Samuelssohn.- Dirigente del Comercio Interior de Moscú, etc.

Así es que la economía interna está dirigida por un comité que se compone en 99% por judíos. Se comprende, que al predominio en la economía interna y en la política interna, sigue en el tiempo del rearme de la milicia roja, también el predominio en la industria de armas. Este Comité de Control para el rearme de los judíos soviéticos se formó el 20 de abril de 1935 por orden del Consejo de los Comisarios del Pueblo, y el 10 de julio de 1936 se llevó a efecto. El periódico soviético “Sa Industrialisaziju” del 20 de abril de 1935 (Nº 92), e “Isvestia” del 11 de junio de 1936 (Nº 135), reproducen los nombres y los campos de acción de los miembros, de los cuales quiero dar solamente algunos nombres de judíos prominentes.

Kaganovich, Michael Mosessohn.- Representante Comisario del Pueblo, de la Industria del hierro, representante presidente de la Comisión de Consultación y Dirigente de la Administración General de la industria de aviones.

Ruchimovich, M. L.- Representante Comisario del Pueblo de la industria del hierro y Representativo director de la Comisión.
Gurevich, A. D.- Dirigente de la Administración General de la Industria metalúrgica.
Kagan, J. B.- Dirigente e Ingeniero Jefe de la Administración General de la Industria carbonera.
Israilovich, A. J.- Dirigente de la Administración General de la Industria de gas.
Ginsburg, S. S.- Dirigente de la Administración General de la Industria de edificación.

NOMBRES QUE TODOS DEBEN CONOCER
Galperin, E. J. – Ingeniero jefe de la industria química del nitrógeno.
Bitker, G. S.- Dirigente de la Administración de la industria del caucho.
Buskin, D. A.- Director de la fábrica de tractores de Tscheljabisk.
Fuchsmann, A. M.- Dirigente de la Administración General de la industria de coches ferrocarriles.
Alperovich, E. M.- Dirigente de la Administración General de la industria de máquinas para la fabricación de herramientas.
Slotschevski, Ilja Jesaiassohn.- Director de la fábrica metalúrgica de Makeewsk.
Granberg, Lipbim Isaagssohn.- Director de la fábrica metalúrgica “Dfershinski”, etc.

También en la administración de la industria de los armamentos el porcentaje de judíos llega a ser del 95% al 98%. El Comisariato del Pueblo para la Alimentación se compone igualmente de un 96% de judíos.

Según la ley religiosa “Talmud”, el judío no puede ser soldado. A causa de su falta de espíritu militar y estratégico, se encuentran pocos judíos en los puestos de oficiales y tropas del Ejército Rojo. El judaísmo mundial, a pesar de sus leyes religiosas, se siente orgulloso de dos “generales” judíos. Por lo demás, ha organizado el Gobierno ruso-soviético un servicio de espionaje, igualmente en manos de judíos soviéticos, que tiene por objeto espiar las manifestaciones del instinto nacional ruso. Esta es la causa de la formación de la renombrada “Administración Política del Ejército Rojo de Campesinos y Obreros”, y que representa un instrumento netamente judío. Al lado de cada comandante se encuentra un espía judío, que está dispuesto a entregar inmediatamente éste a la G. P. U. Esta organización política, que es la desestimación de la oficialidad rusa, se encuentra en manos del judío Jankel Gaviarnik de Kiev.

El cuadro no estaría completo si no se encontrara también toda la política externa del Estado soviético bajo la administración de judíos. Según informe del periódico oficioso “Isvestia” del 8 de mayo de 1936 (Nº 107), se formó en el Comisariato del Pueblo del Gobierno Exterior un Comité Consejero, a que pertenecen alrededor de 34 judíos.

De modo que la suerte de 160 millones de rusos y de otros pueblos de la Unión soviética se encuentra en manos de judíos, también en lo referente al comercio exterior. No hay duda alguna de que los embajadores bolcheviques son judíos en gran parte. Claro está que en muchos casos tuvo que tomarse consideraciones con algunos pueblos; además, había muchos judíos que eran aptos para el servicio interno, pero no utilizables para el exterior, porque muy fácilmente habrían podido provocar una corriente antisemítica. Sin tener que dar nombres, podemos afirmar que entre los principales representantes soviéticos se encuentran siete rusos, tres armenios y 16 judíos. Se encuentran éstos bajo las órdenes directas del no menos conocido Comisario del Exterior de la Rusia Soviética, el judío Lítvinoff (Wallach, Finkelstein). Este señor fue expulsado de Londres a raiz de ciertos negocios ilícitos. Uno de los mayores triunfos del judaísmo internacional fue entonces el hecho de que el mismo Litvinoff hablara en representación de la Rusia soviética y del judaísmo internacional en Ginebra y qué más que esto, aquel expulsado de Inglaterra fuera llevado al Palacio de St. James, en Londres, en el año 1936 para actuar como juez en las llamadas violaciones de Alemania, cuando este país en su legitimo derecho de seguridad, en vista del pacto franco-soviético ocupó la Renania para colocarla bajo su proteccion.

Esta exposición es sólo una pequeña parte de las bajezas que ocurren en la política mundial. Estadistas y filósofos que observen este fenómeno, tendrán que darse cuenta de que el Gobierno de la Rusia soviética trabaja por medio de judíos para intereses judíos y que el dinero soviético, que rueda por el mundo para fomentar la destrucción completa de la cultura, es robado al pueblo ruso.

No se puede, por lo tanto, combatir con resultados favorables el marxismo y bolchevismo si exceptuamos al judío de esta lucha. Todos aquellos intentos de evitar la idea fundamental, a la larga no tendrán resultados. Los “buenos judíos”, que los amigos de los judíos dan como ejemplo, son sólo excepciones que se presentan debido a los centenares de años de convivencia. En su fundamento, el bolchevismo es la forma de la revolución mundial judía, es el intento de tomar venganza en el siempre diferente carácter de los europeos. Lo que los judíos han hecho en España, al destruir cientos de iglesias, al asesinar la mejor parte del pueblo español, es la venganza judía por haber expulsado el Rey Fernando e Isabel a los judíos del país. Mas, ellos no los expulsaron totalmente, ya que creyeron evitar esto mediante el bautizo de los judíos.
Los descendientes de los judíos bautizados, llamados “marranos”, fueron los jefes de la revolución liberal y son ahora relevados por el Gobierno de los judíos soviéticos.

Nosotros hemos caracterizado al principio la táctica que le permitía en parte la victoria a la revolución bolchevique. Igual que la táctica política es dirigida desde una central judía, como también los métodos de intromisión intelectual, cuyo objeto es traer consigo el embrutecimiento y el cambio de todas las ideas del mundo. Algunos ejemplos:

La ideología mundial del soviet judío declara no conocer el problema racial y que entre las razas no existen diferencias; mas, el mismo bolchevismo arma metódicamente a los negros para conseguir un levantamiento contra la raza blanca. Hace poco comunicaba un transmisor de Moscú, como un triunfo, el acuerdo de un congreso de negros de Estados Unidos, cuyo objeto principal era preparar un levantamiento general de la raza negra contra los opresores blancos.

Además, el bolchevismo niega el principio del pueblo como base cultural y política de la vida humana. Ha dado expresión a este principio, en el pueblo que él gobierna, eliminando el nombre de Rusia y llamándolo Unión Soviética, o mejor, Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. Sin embargo, la propaganda soviética reconoce como existente los instintos raciales en las distintas naciones, exaltándolos, creyendo así conseguir destruir la organización actual. El trabajo bolchevique para conseguir el amotinamiento en la India y en las Filipinas lleva el nombre de «Liberación de los pueblos oprimidos». El objeto final de la política de fuerza bolchevique es la liberación de un pueblo de los actuales señores, pero sólo para caer después bajo una de las más brutales dictaduras, o sea el soviet.

El bolchevismo declara ser el mortal enemigo del capitalismo. En verdad, los bolcheviques han sido alimentados con los millones provenientes de los judíos y el comunismo ha demostrado en miles de casos, que si en verdad es un  movimiento de destrucción del capital nacional, al mismo tiempo es un instrumento para entregar las propiedades expropiadas a los judíos. En la Rusia soviética no gobierna el obrero o el campesino, sino el capital estatal, dirigido por los judíos.

El bolchevismo declara querer implantar en todos los Estados la dictadura del proletariado. Pero donde no lo puede conseguir, como en el caso de Francia, toma tinte democrático. Él acentúa cantando la “Marsellesa” su amor por el tricolor francés y declarando a la Social-Democracia como traidora del capitalismo, consigue formar un partido semiburgués, el llamado Frente Popular, con cuya ayuda obtiene un Gabinete de transición análogo al de Kerenski, punto de partida para un terror judío-bolchevique, semejante al de Madrid, Barcelona y Moscú.

El bolchevismo declara ser antimilitarista y en todas partes se presenta como predicador del pacifismo y de la paz mundial. Al mismo tiempo arma la Unió Soviética uno de los más grandes ejércitos del mundo, expropia a cientos de miles de campesinos finlandeses y rusos blancos en la frontera del Este y construye ahí fortalezas, caminos y campos para la aviación militar, para el caso de ganar la revolución bolchevique en la Europa occidental, poder avanzar con su ejército soviético dirigido por judíos. Este objeto tiene el pacto militar franco-judío-soviético, igual que al tratar con la Checoslovaquia, en cuyo territorio con ayuda rusa se han construido más o menos 50 campos de aviación, que están al cuidado bolchevique y que servirán como subestaciones en un ataque contra Europa. Tratan de conseguir que el pueblo rumano siga su ejemplo, para que el territorio rumano sirva como territorio de pasada para un ejército soviético, o por lo menos que Bucarest no proteste cuando las bandadas de aviones de Moscú pasen sobre Rumania para llegar a la Checoslovaquia, el buque nodriza para la aviación del soviet judío.

Así, el lema de la Rusia soviética de la paz mundial es la frescura más grande contra los pueblos y el representante de esta sinvergonzonería es el judío Litvinoff, el cual con su gente paga la revolución bolchevique de todos los Estados. Y en Ginebra sólo habla de las «intenciones de paz de la Unión Soviética».

En lugar del militarismo nacional ha entrado a actuar el doble militarismo del judaísmo internacional, personificado por un lado por el proletariado armado y por otro lado por el enorme ejército de la Rusia Soviética, como peligro externo de todos los pueblos de Europa y Asia. El bolchevismobolchevismo. declara luchar por la libertad de clases de los campesinos y obreros y hacer después la paz. En realidad, el fin que persigue es formar una dictadura judía y un tipo de burguesía como existe actualmente en Rusia y como existirá en todos los Estados en que triunfe el

OPIO

Toda esta propaganda ha sido paralizante de la inteligencia y del espíritu de la humanidad. Los malhechores sin escrúpulos han sido los herederos de millones, y hoy flamean los símbolos de la destrucción del mundo por todas partes. Mientras que miles de antorchas de la paz y de la luchaNacionalsocialismo no trajo al pueblo alemán libertad, sino que lo estrechó con disciplina y deberes. Esta fantochería liberal olvida lo siguiente: La revolución por la libertad ilimitada trajo consigo la anarquía judía bolchevique. La Revolución Nacionalsocialista fue una revolución, no de ilimitada libertad, sino de un volver en sí. Fue una revolución de deberes y la elección voluntaria de estos deberes constituye nuestra libertad. caballerosa llevaron el fuego desde Olimpia a Berlín, llevan estos delincuentes las antorchas encendidas de la destrucción por todos los pueblos del mundo, lanzando con ello un duro reto a todos aquellos que aun tienen valor de defender su cultura, su pasado glorioso y la grandeza de su porvenir. Muchos críticos han dicho que el

Se habla nuevamente mucho de Europa y de su cultura occidental. Moscú ha declarado la guerra a muerte a esta cultura y a sus defensores. La existencia y el futuro de Europa es sostenida ahora únicamente por Berlín. Nosotros estamos convencidos que si cada nación, a su manera, reconoce sus deberes hacia el pasado y el porvenir, se puede evitar en último momento el peligro bolchevique.
Los alemanes estamos orgullosos de que el bolchevismo y los rufianes judíos hayan encontrado en nuestro Führer y en nuestro movimiento su más acérrimo enemigo. Hacemos la promesa que mientras nosotros y nuestros descendientes vivan, nunca más se desarrollarán en Alemania.

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