miércoles, 17 de octubre de 2012

Un ex-jefe de un campo de concentración vive apaciblemente en Argentina

Por Raúl Kollmann.
600 mil personas, la gran mayoría opositores al nazismo, gitanos y unos 25 mil judíos, fueron asesinados en el campo de concentración de Jasenovac, en Croacia, durante el régimen colaboracionista con Adolf Hitler. El jefe de ese campo de concentración, Dinko Sakic, vive tranquilamente en Santa Teresita y huyó de la Justicia durante 50 años. Sakic fue prácticamente el más joven de los jefes de campos de concentración, ya que en la época tenía 20 años, pero asumió el comando por ser cuñado del anterior jefe --Maks Luburic--, que fue trasladado. A Sakic se le imputa también la participación en fusilamientos en los que él mismo disparaba, así como ejecuciones por medio de horcas construidas en el Jasenovac. El titular para América latina del Centro Simón Wiesenthal, Sergio Widder, señaló a Página/12 que "indudablemente nosotros consideramos a Sakic como un feroz criminal de guerra". "Telenoche", el noticiero de Canal 13, ubicó a Sakic en una vivienda típica de Santa Teresita, donde convive con su esposa. No tiene ocupación fija y parece cobrar una pensión o jubilación que le permite llevar una vida apacible. Ante las preguntas del periodista, Sakic fue cambiando sus respuestas. Primero dijo que no estuvo en el campo de concentración de Jasenovac, después que había pasado alguna vez, posteriormente reconoció que estuvo en el campo durante dos meses y finalmente que estuvo durante un par de años. Dijo que no fue comandante, sino director, y que durante su mandato los guardias no podían ni tocar a los prisioneros. La documentación es contundente: según estableció la Comisión sobre Crímenes cometidos por los Ocupantes y Colaboracionistas el 2 de abril de 1947, Dinko Sakic es considerado --como lo señala el Centro Wiesenthal-- uno de los peores criminales de guerra prófugos "por haber participado en la matanza de decenas de miles de personas, torturas brutales, y asesinatos atroces". Por ejemplo, el 4 de julio de 1944 un joven estudiante de apellido Volner intentó fugarse del campo de Jasenovac. El muchacho fue muerto a balazos, pero de inmediato se buscaron supuestos cómplices. Dos muchachos, uno de 16 y otro de 17 años, fueron ejecutados personalmente por Sakic delante de todos los prisioneros y como si esto fuera poco ordenó el fusilamiento de otras 25 personas como represalia del intento de fuga. Los periodistas de "Telenoche" viajaron a Croacia y encontraron a varios testigos. Lilian Ivanisevic recordó a Sakic como un degollador y rechazó uno de los argumentos del genocida: "Jasenovac no era un campo de trabajo. La prueba está en que yo apenas tenía seis años y estaba allí, al igual que miles de niños, la mayoría de los cuales murieron". Mihajlo Maric recuerda a Sakic como "una bestia salvaje", que recorría el campo de concentración en un caballo blanco y "nos golpeaba con la fusta". Por último Milan Busac, del Museo sobre el Holocausto, exhibió un libro gigantesco que a manera de guía telefónica registra el nombre de los niños que murieron en el campo que comandaba Sakic. El dictamen de la comisión que investigó los crímenes cometidos en Jasenovac es claro: "Dinko Sakic fue culpable de la muerte de miles y miles de prisioneros, que perdieron sus vidas a través de torturas brutales y masacres atroces. Sobre esta base, Dinko Sakic, que está prófugo en el exterior, debe ser apresado y sometido a juicio en este país". El informe está fechado en Belgrado, el 2 de abril de 1947, hace 51 años y 5 días. ¿Cómo entró? Por R. K. Aunque no está del todo clara la forma en la que el criminal de guerra Dinko Sakic ingresó al país, lo más probable es que haya llegado junto con quien fuera presidente del régimen genocida y colaboracionista croata, Ante Pavelic. Este amigo de Hitler tuvo protección de Juan Domingo Perón y uno de sus colaboradores, Milo Bogetic, fue guardaespaldas y amigo de Isabel Perón. La forma en que entró Sakic tiene su importancia. Sus amigos colaboracionistas ingresaron con nombre falso y si Sakic entró de igual manera puede ser expulsado del país. También la Cancillería podría tomar una medida unilateral de echar a Sakic de la Argentina. El Centro Simon Wiesenthal reclama que Sakic sea juzgado, pero habrá que ver qué país pide su extradición. Croatas y serbios protagonizan una interminable guerra en la que no están ausentes las matanzas contra civiles y hasta el momento nadie parece interesado en hacer pagar a Sakic por sus asesinatos.Fuente: Página 12

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