martes, 23 de octubre de 2012

Pena de muerte por tuitear opiniones

Situaciones como la de expresar ideas propias o la disconformdidad con otras se encuentran rigurosamente controladas y penalizadas por los códigos de conducta en algunos países islámicos que entienden la sharia como normativa judicial. 

Para el joven periodista saudí Hamza Kashgari, hacer lo que muchos jóvenes occidentales suelen hacer en Twitter a diario para manifestar sus pensamientos o protestas, puede conllevarle la pena de muerte. 

A causa de unos mensajes escritos en la red social refiriéndose al profeta Mahoma de manera provocativa según algunos, desencadenó una cadena de reaccciones que lo podrían llevar al banquillo de ejecuciones, según lo dictado por la ley de su país, Arabia Saudita.

Kashgari es acusado de apostasía (renegar de su fe). Varios clérigos saudíes han acusado de esta falta al periodista, e incluso, el propio Rey Abdalá ha solicitado al Ministro del Interior que detengan al joven y le exijan responsabilidades.

Las acusaciones a las que se enfrenta este periodista que trabaja para el diario Al-Bilad y tuiteaba desde su cuenta @hmzmz_ comenzaron cuando notó que luego de tuitear algunas frases sueltas comenzó a recibir amenazas de muerte de parte de otros usuarios de la red social, que consideraban ofensivos sus dichos sobre el profeta Mahoma.

Hamza escribió durante la celebración del aniversario de nacimiento del profeta Mahoma lo siguiente, según tradujeron varios medios saudíes:

”En tu cumpleaños, diré que amé al rebelde que está en ti, que siempre me inspiró. Pero no me gusta tu aureola de santidad  y no te bendeciré”.
 “En tu cumpleaños,  te veo por todas partes. Diré que amo algunas cosas de ti, pero que odio algunas y que no entiendo muchas otras” .
 “En tu cumpleaños, no me arrodillaré ante ti y no besaré tus manos. Te daré la mano de igual a igual, te sonreiré de la misma forma con la que tú me sonríes y me dirigiré a ti solamente como a un amigo, nada más”.

A pesar de que luego de las amenazas decidió borrar los mensajes, éstos ya habían sido leídos por miles de personas y la denuncia ya comenzaba a circular. Miles de saudíes pidieron públicamente que se le aplique la Sharía (Código de conducta de la Ley Musulmana), por la cual Hamza debería ser condenado a muerte.

La Sharía es la base legal de conducta de todos los musulmanes y a pesar de que en los escritos antiguos está considerada como un acto de conciencia personal (autocastigo), los principales países de Medio Oriente la adoptan como su código de conducta penal. Arabia Saudita es uno de los países donde se vive bajo la doctrina de la Sharía de manera extrema. 

Kashgari de 23 años y en peligro de ser condenado a muerte en su país, decidió huir pero su vuelo hacia Nueva Zelanda hizo escala en Kuala Lumpur, Malasia, donde fue detenido y extraditado nuevamente a Arabia Saudita.

Antes de ser detenido, desde Malasia comentó al periódico The Daily Beast que veía sus acciones como parte de un proceso hacia la libertad: “Estaba pidiendo mi derecho a practicar los derechos humanos más básicos, la libertad de expresión y de pensamiento, así que nada fue en vano”.

En Arabia Saudita raramente se le permite declarar o defender su postura a un acusado por este tipo de acciones, por lo que la carátula de “condenado a muerte” podría ser confirmada en los próximos días así como también su ejecución.

La apostasía, el delito por el cual es acusado Kashgari, se define en el Islam como el rechazo en palabras o actos del Islam por parte de quien ha sido su seguidor. La apostasía del Islam es objeto de controversia, ya que a pesar de que para muchos musulmanes, sobre todo desde una perspectiva rigurosa, es condenable con la pena de muerte según la Sharía aplicable en varios países (Arabia Saudita, Kuwait, Mauritania, Sudán, Afganistán hasta el 2001), para otros no debe ser castigada. Hay muchos otros países islámicos que sancionan penalmente la apostasía, aunque no prevén la pena de muerte. 

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