lunes, 15 de octubre de 2012

¿Se pueden criticar las políticas israelíes sin ser antisemita?

Si todo ataque al Estado de Israel fuera un acto antisemita, todos los israelíes sin excepción seríamos antisemitas, no hay un sólo israelí que no critique a su propio país. Demasiadas veces se suele acusar a quién critica a Israel de hacerlo movido por un sentimiento antisemita. Es fácil tachar de antisemita a cualquiera que nos critique, pero se trata de un error irresponsable, puesto que quita efectividad a las acusaciones a los verdaderos actos antisemitas.
El problema es que aunque no todas las críticas a Israel son antisemitas, muchas sí lo son. Y a veces la línea divisoria entre antisionismo y antisemitismo no es tan obvia. Pero existen por lo menos tres tipos de casos en los cuales dicha línea es traspasada en forma distinguible:
1. Cuando las críticas están mezcladas con mitos antisemitas clásicos. Si se acusa a Israel de tomar la sangre de los niños no judíos para preparar panes ácimos (aunque parezca mentira, en el mundo musulmán el mito del libelo de sangre no ha desaparecido), de causar epidemias, terremotos u otros desastres naturales, de conspirar para provocar crisis económicas o dominar el mundo. En este caso se trata del viejo antisemitismo, intercambiando la palabra judío por israelí o sionista y los "Sabios de Sión" por "Gobierno de Israel" o "El Mossad".
2. Cuando las criticas son incondicionales. Si Israel conquista, está mal, pero si Israel se retira del territorio conquistado, sigue estando mal. Sea cual sea, la acción que tome el Estado de Israel, incluso si se trata de la acción opuesta a la previamente criticada, está mal también. Este tipo de casos son más difíciles de identificar que el primero, porque no se trata de un argumento aislado, sino de una suma de argumentos que en su conjunto demuestran un sentimiento de odio incondicional. Ese odio incondicional a Israel, está alimentado por el odio incondicional que lo precede, el antisemitismo. Sobre la naturaleza incondicional del antisemitismo y del antisionismo de corte antisemita, la cita de Gustavo Perednik resulta muy esclarecedora:
Los judíos fueron acusados por los nacionalistas de ser generadores del comunismo; por los comunistas de regir el capitalismo. Si viven en países no judíos, son acusados de dobles lealtades; si viven en el país judío, de ser racistas. Cuando gastan su dinero, se les reprocha ser ostentosos; cuando no lo gastan, ser avaros. Son tildados de cosmopolitas sin raíces o de chauvinistas empedernidos. Si se asimilan al medio, se les acusa de quintacolumnistas, si no, de recluirse en sí mismos.
Para los que odian a Israel en forma incondicional, la una única acción que el gobierno de Israel puede llevar a cabo sin ser criticado, es cruzarse de brazos cuando sus ciudadanos son atacados y dejar que los maten sin hacer nada al respecto, y a la larga, dejar que eliminen al Estado de Israel en su conjunto, (véase el punto número 3). Bajo la misma lógica, para estas personas, todo ataque a ciudadanos israelíes, ya sean militares o civiles, tanto en territorio ocupado como en el territorio reconocido internacionalmente, en época de tensión o en medio de una tregua, está siempre, en cualquiera de sus formas y bajo toda circunstancia, absolutamente justificado.
3. Cuando las críticas abogan por la eliminación del Estado de Israel. El que pide la eliminación del Estado de Israel, en la práctica pide la muerte violenta de cientos de miles de judíos y un nuevo exilio para varios millones. Quien apoya la expulsión de los judíos de Israel, no se diferencia de quienes apoyaron la expulsión de los judíos de otros países. Como decía Mario Haitman:
En los años cincuenta, en las calles de mi ciudad podían leerse pintadas que exigían 'judíos fuera, váyanse a Israel'. Hoy se pueden leer grafitis que exigen 'judíos fuera, váyanse de Israel'.
En conclusión, cualquier crítica a Israel que no caiga en ninguno de estos tres puntos, es una crítica legítima, con la que uno puede discrepar o estar de acuerdo. Fuente: http://espanaisrael.blogspot.com.es/2011/02/no-toda-critica-israel-es-antisemitismo.html

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