domingo, 7 de octubre de 2012

La gran purga de Stalin


La Gran Purga (en ruso: Большая чистка, transliterado como Bolsháya chistka), aunque más comúnmente conocida en Rusia como ежовщина (yezhóvschina o 'Era de Yezhov') fue el nombre dado a la serie de campañas de represión y persecución políticas llevadas a cabo en la Unión Soviética en el final de la década de 1930. Cientos de miles de miembros del Partido Comunista Soviético, socialistas, anarquistas y opositores fueron perseguidos o vigilados por la policía, además se llevaron a cabo juicios públicos, se enviaron a cientos de miles a campos de concentración y otros cientos de miles fueron ejecutados. La campaña de represión desatada en la Unión Soviética fue crucial para consolidar en el poder a Iósif Stalin. Si bien los soviéticos justificaron posteriormente esta cruenta medida, argumentando que se limpió el camino de elementos «saboteadores» o disidentes para la futura guerra con la Alemania Nazi, una gran cantidad de las víctimas eran miembros del Partido Comunista y líderes de las Fuerzas Armadas. Otros sectores de la sociedad que sufrieron la persecución fueron los profesionales, los kuláks (campesinos burgueses) y las minorías, que fueron vistas como una potencial «quinta columna». La gran mayoría de estas detenciones fueron llevadas a cabo por el Comisariado del Pueblo para asuntos internos, también conocido como el NKVD. Antes de la Gran Purga, el término «purga» era utilizado para expresar la expulsión masiva de miembros del Partido, la purga más grande de este tipo había ocurrido en 1933 con 400.000 personas expulsadas. Entre 1936 y 1956 al término se le añadió no sólo la expulsión sino el arresto, el cautiverio, la deportación y en algunos casos la ejecución. La Gran Purga se inició por la intención de la mayoría de los miembros del Politburó de eliminar toda posible fuente de oposición a la transición del socialismo al comunismo. De esta manera, se aseguraban que todos los miembros del partido seguirían las órdenes emanadas del centro. También eliminaron a posibles grupos subversivos como los kuláks, miembros de otros partidos, oficiales de la época zarista y finlandeses. [editar] Procesos de Moscú Entre 1936 y 1938 se llevaron a cabo tres juicios en Moscú donde fueron juzgados ex-miembros del Partido Comunista, que fueron acusados de conspirar con las naciones occidentales para asesinar a Stalin y a otros líderes soviéticos, así como para desintegrar la Unión Soviética y restaurar el capitalismo en Rusia. En el primer juicio, llevado a cabo en agosto de 1936, fueron acusados 16 presuntos miembros del llamado «Centro Terrorista Trotsky-Zinóviev», cuyos supuestos líderes eran Grigori Zinóviev y Lev Kámenev, dos prominentes miembros del Partido. Éstos fueron acusados de planear el asesinato de Serguéi Kírov, así como el de Stalin. Después de pasar 10 meses en los calabozos de la policía secreta, donde se realizaron simulacros de juicio, finalmente fueron juzgados públicamente, donde estos «confesaron». Todos fueron sentenciados a muerte y ejecutados. En enero de 1937, se llevó a cabo el segundo juicio en Moscú, donde fueron juzgados 17 miembros del Partido, de menor rango que los del juicio anterior, entre los juzgados se encontraban Karl Radek, Yuri Piatakov y Grigori Sokólnikov. Trece fueron sentenciados a muerte y fueron fusilados, mientras que el resto fueron enviados a campos de concentración, donde no sobrevivieron mucho tiempo. En el tercer juicio, llevado a cabo en marzo de 1938, fueron juzgadas 21 personas, acusadas de pertenecer a un supuesto bloque de «derechistas y trotskistas» supuestamente liderado por Nikolái Bujarin, antigua cabeza del Comintern, el ex-primer ministro Alekséi Rýkov, Christian Rakovski, Nikolái Krestinski y Génrij Yagoda, irónicamente Yagoda estuvo a cargo de las detenciones al inicio de la Gran Purga. Todos fueron encontrados culpables y fueron ejecutados. También se desarrolló un juicio militar secreto en junio de 1937, donde varios generales del Ejército Rojo, como Mijaíl Tujachevsky, fueron sentenciados y ejecutados. Si bien todos los acusados confesaron sus supuestos «crímenes», tras la disolución de la URSS en 1991 fue reconocido que los métodos utilizados para obtener esas «confesiones» consistían en golpear a los acusados diariamente, no dejarlos dormir y mantenerlos de pie y sin comida durante días y amenazarlos con arrestar y ejecutar a sus familias. De esta manera se provocaba el colapso nervioso del acusado, que finalmente cedía. Por ejemplo, se sabe que el hijo adolescente de Lev Kamenev fue arrestado y acusado de terrorismo con el objetivo de presionarlo a confesar. En otros casos, a militantes endurecidos en la persecución zarista (y poco impresionables con la tortura) se les convenció de aceptar la humillante confesión pública insistiendo que este paso era necesario para que la URSS subsistiera y que la nueva situación les obligaba a aceptar la dictadura de Stalin como "un mal necesario" al cual deberían someterse por el bien del comunismo; estos acusados, no obstante, también eran ejecutados invariablemente después de su confesión pública. Por su parte, Zinóviev y Kámenev demandaron una garantía de parte del Politburó, de que si «confesaban», su vida y la de sus familiares sería respetada. En una reunión con Stalin, Kliment Voroshílov y Yezhov, estas garantías les fueron dadas. Sin embargo, Stalin rompió su promesa, ya que no sólo mandó ejecutar a los acusados, sino que varios familiares de los mismos también fueron fusilados. Nikolái Bujarin también «confesó» solicitando garantías, esta vez sólo para su familia. Si bien ningún familiar suyo fue ejecutado, su esposa Anna Lárina fue enviada a un campo de trabajo, aunque sobrevivió y escribió las memorias de ella y de su espos En mayo de 1937, se estableció en Estados Unidos la Comisión de Investigación de los cargos hechos contra León Trotsky en los Juicios de Moscú, también conocida como la «Comisión Dewey», presidida por John Dewey, cuya objetivo era el de limpiar el nombre de Trotsky. Aunque dicha comisión jamás fue imparcial, llevó detalles a la luz pública que demostraban que algunos cargos de los Juicios de Moscú no podían ser verdaderos. Por ejemplo, Georgi Piatakov había testificado que en diciembre de 1935 había viajado a Oslo para «recibir instrucciones terroristas» de Trotsky. La Comisión Dewey demostró que ese viaje nunca tuvo lugar. Otro acusado, Iván Smirnov, «confesó» haber participado en el asesinato de Sergéi Kírov, pero luego se demostró que en esa fecha el propio Smirnov llevaba un año en prisión e incomunicado. La Comisión Dewey publicó sus hallazgos en un libro de 422 páginas titulado Inocente. Sus conclusiones declaraban inocentes a todos los condenados en los Juicios de Moscú. En su sumario, la Comisión escribió: «Sin evidencia extrínseca, la Comisión encuentra: * Que la conducta de los Juicios de Moscú fue de tal manera que cualquier persona sin prejuicios queda convencida que no se intentó conocer la verdad. * Que mientras que las confesiones deben tomarse con la más seria consideración, la confesiones contienen imposibilidades que convencen a la Comisión de su falsedad, sin importar los medios bajo las que se obtuvieron. * Que Trotsky nunca instruyó a ninguno de los acusados en los Juicios de Moscú para entablar acuerdos con potencias extranjeras en perjuicio de la Unión Soviética [y] que Trotsky nunca recomendó, planeó, o intentó la restauración del capitalismo en dicho país». La Comisión concluye: «Encontramos que los Juicios de Moscú fueron montajes». No obstante, el embajador de EE. UU. en Moscú J.E. Davies afirmó que los juicios eran completamente legales y los cargos eran reales. [editar] Purga del ejército Artículo principal: Caso de la Organización Militar Trotskista Anti-Soviética. La purga del Ejército Rojo se inició con la aparición de documentos que evidenciaban la existencia de correspondencia entre el Mariscal Mijaíl Tujachevsky y miembros del OKW (Oberkommando der Wehrmacht, Alto Mando de la Wehrmacht), el Alto Mando alemán. Actualmente se maneja la hipótesis de que dichos documentos fueron falsificados por orden de Reinhard Heydrich. Dichos documentos falsos llegarían a manos soviéticas a través de Edvard Beneš, presidente de Checoslovaquia. Sin embargo, para el momento en que los documentos supuestamente se falsificaron, dos miembros del grupo de Tujachevsky ya estaban presos, lo que debilita un poco la hipótesis de la correspondencia, restándole legitimidad a la purga. Además, en los juicios, las cartas no fueron utilizadas como evidencia, sino las confesiones de los militares. En total, 3 de los 5 mariscales, 13 de los 15 comandantes de ejércitos, 8 de los 9 almirantes, 50 de los 57 generales de los cuerpos de ejército, 154 de los 186 generales de división, todos los comisarios del ejército y 25 de los 28 comisarios de los cuerpos de ejército, de la Unión Soviética fueron juzgados y condenados. Esta purga dentro del Ejército Rojo, eliminó a comandantes con experiencia siendo remplazados por oficiales leales políticamente pero de capacidad militar dudosa. El ejército quedó desorganizado completamente y, según los analistas, Hitler tomó nota de esta aparente debilidad organizativa soviética a la hora de trazar sus planes para la Operación Barbarroja, la invasión alemana de Rusia de 1941. El oficial de inteligencia soviético Víktor Suvórov escribió en La Limpieza que el impacto de la Gran Purga en el ejército no fue tan grave como la propaganda soviética lo hizo ver. Aseguraba que sólo un tercio de las víctimas eran oficiales militares, el otro tercio eran comisarios políticos y el tercio restante eran agentes de la NKVD con rangos militares. Da por ejemplo el caso del Ministro de Asuntos Navales, Mijaíl Frinovsky, que llevaba el rango militar de Comandante de Ejército de Primer Rango, aunque nunca había prestado servicio militar. [editar] La purga en el Politburó Artículo principal: Politburó del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. Resolución del Politburó firmada por Stalin, donde se ordenaba la ejecución de 346 enemigos del poder soviético. Fechada en enero de 1940. Durante la Gran Purga, fueron ejecutados casi todos los bolcheviques que habían tenido un función importante en la Revolución de octubre o en el gobierno de Lenin. De los seis miembros del Politburó original, sólo Stalin sobrevivió, cuatro fueron ejecutados y Trotsky fue asesinado en su exilio en México en 1940. De los seis miembros del Politburó de Lenin, cuatro fueron ejecutados, Mijaíl Tomsky se suicidó, mientras que Stalin, Mólotov y Mijaíl Kalinin continuaron viviendo. De los 1.966 delegados del XVII Congreso del Partido Comunista celebrado en 1934, 1.108 fueron arrestados y casi todos murieron ejecutados o en prisión, tras sufrir dentro el trato brutal habitual. [editar] Purga en el Komintern Otro grupo que fue objeto prioritario de la represión estalinista fue el constituido por los numerosos dirigentes y simples miembros de partidos comunistas extranjeros refugiados en la URSS, así como los cuadros del Komintern (la Internacional comunista). Dirigentes como el húngaro Béla Kun (famoso por las atrocidades que cometió en Crimea durante la Guerra Civil rusa) o el alemán Heinz Neumann fueron ejecutados sin juicio en compañía de miles de camaradas anónimos, la mayoría de los cuales desaparecieron sin dejar rastro. Stalin llegó al extremo de convocar en Moscú, con cualquier pretexto, a militantes que residían en el extranjero, con el objeto de arrestarlos a su regreso y, acto seguido, ejecutarlos. Esta táctica fue utilizada igualmente para purgar a los miembros del NKVD que pertenecían a su sección exterior (los servicios de espionaje), y que, lógicamente, prestaban servicio (tanto con cobertura legal de tipo diplomático o periodístico como aquellos llamados ilegales) en los países donde desarrollaban su actividad de espionaje. Por lo que, en aquellos tiempos, normalmente una orden de regreso a la patria era la antesala de la muerte. Los que, desobedeciendo las órdenes recibidas, decidieron resistirse a acudir voluntariamente al matadero fueron perseguidos con saña por escuadrones especiales de asesinos del NKVD especialmente encargados de ejecutar en el extranjero a estos desertores, misión que normalmente culminaban con éxito, siendo ayudados en estas acciones por los aparatos locales del Partido Comunista del país donde se había refugiado el traidor perseguido. [editar] Purga de refugiados En 1939 las autoridades soviéticas entregaron a la Gestapo nazi a aquellos refugiados comunistas alemanes, polacos y húngaros que habían buscado refugio en la Unión Soviética. Esta entrega fue un resultado colateral del pacto de no agresión nazi-soviético, así como la ocupación conjunta de Polonia, la ocupación soviética de los países bálticos, de la Besarabia y Bucovina rumana y el ataque a Finlandia por la URSS y supuso, para sus víctimas, pasar del sistema de represivo de la NKVD y las redes de capos "gulag" (los entregados eran los supervivientes no ejecutados de las purgas del Komintern, en muchos casos familiares de dirigentes ya fusilados) a los campos de concentración nazis dirigidos por las SS, donde la mayoría de ellos terminaron siendo ejecutados o víctimas de las espantosas condiciones de vida reinantes en los mismos. La militante comunista alemana Margarette Buber-Neumann, superviviente de este proceso, relata en un libro de memorias sus estremecedores experiencias como prisionera en los campos de concentración de ambas dictaduras. [editar] Caída de Yezhov Para 1938, Stalin y su camarilla ya se habían dado cuenta de que las purgas estaban descontroladas. Yezhov fue sustituido de su puesto como jefe de la NKVD, aunque siguió siendo Comisario del Agua y Transporte. El nuevo jefe de la NKVD fue Lavrenti Beria, paisano de Stalin, e inmediatamente inició una purga dentro del NKVD, siendo sustituidos de sus cargos los hombres de confianza de su antecesor. El propio Yezhov y la gran mayoría de sus más cercanos colaboradores, todos altos oficiales del NKVD, fueron a su vez ejecutados antes de acabar el año. EL 17 de noviembre de ese mismo año, el Sovmin y el Comité Central del PCUS de la Unión Soviética emitieron un decreto, que fue firmado por Beria, que puso fin a las persecuciones masivas. Sin embargo, las persecuciones a pequeña escala no se detuvieron hasta la muerte de Stalin en 1953.

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