lunes, 15 de octubre de 2012

Jean Meyer presentó su libro “La fábula del crimen ritual

Uno de los mitos que ha perseguido al pueblo judío desde los primeros años del Cristianismo, es la necesidad de usar la sangre de un niño varón cristiano para el pan ázimo de la Pascua, señaló el investigador Jean Meyer, al hablar sobre su más reciente publicación denominada La fábula del crimen ritual.
Acompañado por el historiador Enrique Krauze y de un nutrido público en la librería “Rosario Castellanos”, en la colonia Condesa de la capital del país, Meyer presentó la noche de este viernes esta obra que, dijo, documenta los orígenes del antijudaismo en Europa.
“Esta mentira habría desatado la difícil y sangrienta relación entre judíos y cristianos desde las Cruzadas y preparado el camino hacia el Holocausto nazi de la Segunda Guerra Mundial”, manifestó tras retomar este mito que ha perseguido al pueblo judío desde los primeros años del Cristianismo.
“Es la historia de siempre: un niño desaparece en Semana Santa, días después su cuerpo aparece lacerado, culpan a los judíos y corre la voz del ‘crimen ritual’ y se generaliza una condena religiosa a todo un pueblo” que, de acuerdo con Meyer, no hay “ningún texto sagrado judío que así lo prescriba”.
En el libro, el historiador de origen francés documenta el “crimen ritual”, que admitió desconocía hasta que sus investigaciones lo llevaron a descubrir la revista Civilitá Católica, que ya desde la curia romana se manifestaba antisemita.
El historiador señaló que lo que lo llevó a escribir La fabula del crimen ritual obedeció a una “motivación personal de sensibilización para comprender el texto y contexto del antijudaísmo”, pero también de su relación personal con Jules Issac, historiador judío apreciado por Meyer y; por el seno de la familia cristiana en el que creció.
“Yo me sentí con la obligación de contar esa historia”, declaró el también investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
Añadió que no pretendía “disculpar o lavar a la Iglesia católica sino comprender el contexto y sensibilizar sobre las injusticias que costaron la vida de millones de judíos”. Y si bien Meyer el antisemitismo sigue presente, confió en la buena relación judeo-cristiana. Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/cultura/70073.html

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