viernes, 19 de octubre de 2012

Finlandia durante la Segunda Guerra Mundial: la Guerra de Invierno y la Guerra de Continuación


La Guerra de Invierno (en finés talvisota, en ruso Зимняя война, en sueco vinterkriget) estalló cuando la Unión Soviética atacó Finlandia el 30 de noviembre de 1939, tres meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Como consecuencia, la URSS fue expulsada de la Sociedad de Naciones el 14 de diciembre. Stalin había esperado conquistar el país entero para finales del año, pero la resistencia finlandesa frustró a las fuerzas soviéticas, quienes superaban en número a los fineses en tres a uno. Finlandia aguantó hasta marzo de 1940, cuando se firmó un tratado de paz cediendo cerca del 10% del territorio finés y el 20% de su capacidad industrial a la Unión Soviética.

El resultado de la guerra fue complejo. Aunque las fuerzas soviéticas pudieron finalmente atravesar la defensa finesa, ni la Unión Soviética ni Finlandia salieron ilesas del conflicto. Las pérdidas soviéticas en el frente fueron tremendas, y la posición internacional del país sufrió. Aún peor, la destreza combativa del Ejército Rojo fue puesta en cuestión, un hecho que contribuyó fuertemente a la decisión de Hitler de lanzar la Operación Barbarroja. Finalmente, las fuerzas soviéticas no cumplieron su objetivo primario de conquistar Finlandia, sólo lograron una secesión de los territorios de Petsamo, Salla y la mayor parte de Karelia. Por su parte, los fineses retuvieron su soberanía y atrajeron considerable buena voluntad internacional.

Los preparativos franco-británicos para apoyar a Finlandia a través del norte de Escandinavia (la campaña aliada en Noruega) fueron impedidos por el armisticio del 15 de marzo. Sin embargo, la misión siguió adelante con la nueva meta de ocupar las minas de hierro del norte de Suecia, provocando la invasión de Dinamarca y Noruega por parte de la Alemania Nazi el 9 de abril de 1940 (Operación Weserübung).

La Guerra de Invierno fue un desastre militar para la Unión Soviética. No obstante, Stalin aprendió de este fiasco y se dio cuenta de que el control político sobre el Ejército Rojo ya no era factible. Tras la Guerra de Invierno, el Kremlin inició el proceso de reinstaurar a oficiales calificados y modernizar a sus fuerzas, una decisión que permitiría a los soviéticos resistir la invasión alemana. Se podría discutir que ni los ejércitos de Francia, Gran Bretaña o EE. UU. habrían estado preparados para la guerra invernal, aunque esto está poco probado. En la Batalla del Bulge (o de las Ardenas) a finales de 1944, se pudo ver, sin embargo, a miles de soldados estadounidenses atrapados por un clima relativamente suave al lado del invierno nórdico.

Finlandia había formado parte del Reino de Suecia hasta que la Rusia zarista la conquistó en 1808 y la convirtió en un Estado colchón entre ambos reinos con la finalidad de proteger la capital rusa de la época, San Petersburgo.

La Carelia oriental (incluyendo el istmo carelio que sería el campo de batalla de la Guerra de Invierno) tenía unos antecedentes históricos distintos a los del resto de Finlandia. Fue posesión de la república rusa medieval de Nóvgorod (ver también Guerras sueco-novgorodenses) y más tarde del Estado de Moscú. En 1617 la Carelia Oriental llegó a encontrarse bajo dominio sueco. Durante el dominio sueco, esta región perdió toda la población rusa y carelia. En 1721, como resultado de la Gran Guerra del Norte, el istmo carelio regresó a manos rusas, hasta que un siglo más tarde, en 1809, el zar Alejandro I transfirió esta región al Gran Ducado de Finlandia.

Después de la Revolución rusa que llevó a los bolcheviques al poder, Finlandia se declaró independiente el 6 de diciembre de 1917. Se crearon fuertes lazos entre Alemania y Finlandia cuando el Imperio alemán ayudó clandestinamente a los fineses a obtener su independencia. Uno de los medios utilizados fue entrenar a fineses voluntarios, conocidos como Jäger, para enviarlos a luchar contra Rusia durante la Primera Guerra Mundial. La derrota alemana impidió el establecimiento de un príncipe alemán como Rey de Finlandia. Sin embargo, los lazos de unión entre ambos países siguieron siendo fuertes, incluso a pesar de que los fineses no miraban con buenos ojos el ascenso al poder de los nazis.

Por el contrario, las relaciones entre la Unión Soviética y Finlandia fueron frías y tensas desde el inicio. Dos intentos de rusificar Finlandia por parte de la Rusia zarista y la represión violenta de una rebelión socialista en Finlandia habían hecho que ambos países se miraran con desconfianza. Al prepararse Stalin para una inevitable guerra con la Alemania Nazi, se percató de que la frontera finesa (que cruza el istmo carelio) estaba a sólo 32 km de Leningrado, siendo una excelente base para una invasión germana. En 1932, la Unión Soviética firmó un tratado de no agresión con Finlandia, y en 1934 se reafirmó el tratado por diez años más.

En abril de 1938, los soviéticos iniciaron negociaciones diplomáticas con Finlandia, con el objetivo de desarrollar una defensa unida contra Alemania. Poco a poco, las solicitudes soviéticas de intercambiar territorio con Finlandia se fueron convirtiendo en demandas, y un año después las negociaciones estaban estancadas, mientras que la situación política europea se deterioraba rápidamente.

El 23 de agosto de 1939, la Unión Soviética y Alemania firmaron el Pacto Molotov-Ribbentrop, que estipulaba que no habría agresión entre los dos países por diez años. Una cláusula secreta desglosaba el reparto de los países de la Europa Oriental entre los países firmantes. Finlandia quedó en la esfera de influencia soviética, mientras que Polonia debía ser dividida entre ambos. El 1 de septiembre del mismo año, Alemania invadió Polonia, y tres semanas después la Unión Soviética invadió desde el este. De acuerdo con el pacto germano-soviético, Polonia fue dividida. Soldados fineses durante la Guerra de Invierno.

En otoño de 1939, la Unión Soviética realizó su última demanda a Finlandia: la frontera debía replegarse 25 km atrás desde Leningrado; además debía permitir el establecimiento de una base naval en la península de Hanko por treinta años. La Unión Soviética ofrecía a cambio un área en Carelia el doble de extensa, pero menos desarrollada que el territorio demandado. El Presidente finés Urho Kekkonen declararía en septiembre de 1963: "Cuando hoy en día, 20 años después, nos ponemos en la posición de la Unión Soviética, a la luz de la invasión de Hitler en 1941, la preocupación que la Unión Soviética tenía, y debía tener, en relación con su seguridad al final de la década de los 30 se vuelve comprensible."

El gobierno finés rehusó aceptar las exigencias soviéticas. El 26 de noviembre tuvo lugar el Bombardeo de Mainila, en el que artillería soviética atacó varias zonas cerca de la aldea rusa de Mainila, anunciando luego que el ataque había sido finés y que varios soldados soviéticos habían muerto. Los soviéticos demandaron de nuevo que Finlandia replegara sus tropas 25 km atrás de la frontera y que pidiera disculpas por el incidente. Finlandia negó estar involucrada en él y rehusó pedir disculpas. La Unión Soviética declaró entonces que el Pacto de No Agresión de 1934 no seguía vigente y el 30 de noviembre atacó a Finlandia con 23 divisiones, sumando 450 000 hombres, alcanzando rápidamente la Línea Mannerheim.

Se formó entonces un gobierno títere en el pequeño territorio finés ocupado, en el pueblo fronterizo de Terijoki el 1 de diciembre, estableciéndose la República Democrática de Finlandia, con Otto Kuusinen como Jefe de Estado.

Desarrollo de las operaciones 
Inicio de la contienda

La táctica soviética era simple: se emplearían cuatro ejércitos bajo el mando de Kirill Meretskov, que atacarían la frontera finlandesa de más de 1200 km de longitud, siendo sus principales armas la superioridad numérica y la utilización abrumadora de tanques y aviones. El VII Ejército se lanzaría contra la línea Mannerheim de unos 130 km de longitud desde el Istmo de Carelia, y después de ocupar Viipuri se dirigiría a Helsinki, la capital finlandesa. El VIII Ejército atacaría a su vez desde la ribera oriental del lago Ladoga, mientras que el IX Ejército cruzaría más al norte, alcanzando rápidamente la costa oeste del país en Oulu, dividiendo Finlandia en dos. El XIV Ejército se encargaría de ocupar el puerto de Petsamo, al norte del país, que era considerado una potencial amenaza para el puerto ruso de Múrmansk si fuera ocupado por los enemigos de la Unión Soviética.

Finlandia sólo había tenido tiempo para movilizar a 180.000 hombres, pero los había entrenado en tácticas de guerrilla, en el uso de esquíes para desplazarse, había estudiado la geografía del futuro campo de batalla y obtenido trajes de camuflaje eficientes. El invierno de 1939 a 1940 fue extremadamente duro, con temperaturas de -40° C, que los fineses, sin embargo, podían soportar con mayor facilidad que los rusos. Conscientes de su inferioridad numérica, los fineses no se atrevieron a enfrentarse con los invasores soviéticos a campo abierto, sino que atacaban a los grupos enemigos aislados y hacían de las provisiones enemigas sus principales objetivos. En estos grupos aislados destacaban los francotiradores, los cuales causaban el terror entre las filas soviéticas, como el famoso Simo Häyhä, el cual en los 115 días de guerra llegó a eliminar hasta 505 soldados soviéticos.

A pesar de que existían muchos comunistas en Finlandia, el mal trato infligido a los fineses residentes en la Unión Soviética durante la Gran Purga de Stalin colocó a casi todos los fineses, sin importar su filiación política, contra el país invasor. Además, después de la guerra civil finlandesa, se habían dictado muchas leyes que redujeron la barrera entre los estratos de la sociedad. Este espíritu de unión entre los fineses fue llamado posteriormente el "Espíritu de la Guerra de Invierno", aunque cabe resaltar que a muchos comunistas no se les permitió alistarse en el ejército.

Mientras que el factor político influyó de forma positiva en la defensa finlandesa, en el caso soviético fue todo lo contrario. Los oficiales soviéticos eran extremadamente arrogantes, y aparentemente al mismo tiempo incompetentes, habiendo obtenido muchos el cargo gracias a sus conexiones políticas, más que por su destreza. Muchos de estos nuevos comandantes seguían las obsoletas tácticas de la Primera Guerra Mundial, y miedosos de hacer enfadar a los altos oficiales soviéticos, carecían de iniciativa, y en muchas ocasiones sufrieron grandes pérdidas al no retirarse de posiciones donde el sentido común les decía lo contrario, ya que no recibían la orden de hacerlo. Se estima que el 80% de los comandantes del Ejército Rojo fueron reemplazados durante la Gran Purga. Varios testimonios aseguran que entre los ejércitos rusos habían bandas de música, anticipando la celebración de una victoria rápida, y también aseguran que los soldados avanzaban despreocupados por el frente, cantando el himno nacional soviético, sin preocuparse por la resistencia finlandesa.

El Ejército Rojo no estaba bien equipado para la guerra en invierno, especialmente en los densos bosques; además muchos de los vehículos utilizados no habían sido probados a temperaturas extremas. De esta manera, tuvo que mantenerse a los vehículos encendidos las 24 horas del día para evitar que el combustible se congelara en el motor.

Todos estos contratiempos influyeron en que la fuerza de invasión soviética inicial de 200 000 hombres y 900 cañones, no pudo hacer frente a los 130 000 hombres y cañones desplegados por los defensores en el Istmo de Carelia. Los mil tanques soviéticos fueron muy mal empleados en la ofensiva y se perdieron muchos. Este fracaso es resaltado aún más al comprobarse la pobre preparación de los finlandeses. Muchos de los soldados finlandeses no tenían uniforme y tenían que vestir sus propias ropas y confeccionarse una insignia. Estos uniformes variados fueron bautizados el "modelo Cajander", en alusión al Primer Ministro finés Aimo Cajander. Sin embargo, la mala preparación de los soldados soviéticos enviados a Finlandia entregó muchas armas directamente a los finlandeses que, afortunadamente para ellos, utilizaban el mismo calibre. Así pues, el botín del enemigo fue esencial para mantener la resistencia finlandesa. Además, los líderes soviéticos sentían desconfianza de los soldados rusos que vivían cerca de Finlandia, así que para la invasión movilizaron a soldados del sur del país, menos habituados a pelear en la nieve y en los bosques árticos. El general Meretskov pensaba que la guerra sería corta, no pasando de una semana, por lo que no se molestó en vestir apropiadamente a la tropa. En cambio, la mayoría de la población finlandesa vivía fuera de las ciudades, por lo que ya disponía de ropa de invierno para soportar uno de los peores inviernos en la historia de Finlandia.

En cuanto a la guerra aérea, la Unión Soviética salió malparada también, ya que la fuerte defensa antiaérea finlandesa derribó a un número extremadamente alto de aviones soviéticos. Por ejemplo, para el día 105 de la guerra, la fuerza de cazas finlandeses D-XXI había derribado 120 bombarderos rusos y perdido sólo 12 cazas y 8 pilotos. En total, 684 aviones soviéticos fueron derribados durante la guerra, 240 por cazas finlandeses. Por su lado, Finlandia perdió 62 aviones.

En el norte, las divisiones soviéticas 103 y 52 lograron capturar el puerto de Petsamo con la ayuda de la artillería costera, pero al ir avanzando hacia Rovaniemi o Ravaniemi, la capital de Laponia, las bajas empezaron a aumentar dramáticamente, llegando a situarse en 42 bajas soviéticas por cada baja finlandesa. Más al sur, los soviéticos decidieron que la toma del pueblo de Suomussalmi era importante para el avance de la guerra en el centro de Finlandia, puesto que al conquistar el centro ferroviario de dicho centro poblado, se podría transportar rápidamente provisiones a las tropas del frente. Para ocupar este poblado se envió a la 163ª División, dotada de 17 000 hombres, una fuerza tres veces mayor a la de los finlandeses en la zona.

Desastres soviéticos

Continuando su marcha sobre Rovaniemi, las divisiones 103.ª y 52.ª fueron detenidas finalmente a más de 370 km de su objetivo, mientras que en el centro de Finlandia, las divisiones 88.ª y 122.ª, cuyo objetivo también era Rovaniemi, fueron detenidas 60 km adentro del país. Para diciembre era obvio que la invasión no iba a ser el paseo militar que inicialmente habían pensado. Sin embargo, a pesar de las fuertes bajas que los soviéticos habían sufrido, la mayor humillación faltaba por venir.

Como había sido planeado, la 163.ª División soviética, en su mayoría soldados mongoles, avanzaron hacia Suomussalmi en noviembre de 1939. El 11 de diciembre empezaron a ser atacados por guerrilleros finlandeses, y debido a su despreocupado avance, sin proteger sus flancos, pudieron ser cercados por una fuerza menor. Para el 30 de diciembre, la 163ª División había sido aniquilada.

La 44,ª División de Infantería soviética también llegó a las cercanías de Suomussalmi, más o menos en la misma fecha en que la 163.ª División estaba siendo cercada. En el llamado "Incidente de Raatteentie", ocurrido durante la Batalla de Suomussalmi, la 44.ª División (cerca de 25.000 ucranianos) marchó por la angosta carretera de Raate directo hacia una emboscada finlandesa, donde una unidad llamada "Osasto Kontula" (de 300 hombres) bloqueó el paso de la división, mientras el coronel finlandés Siilasvuo y su división de 6000 hombres los atacaron por la retaguardia, dividiendo la división desplegada a lo largo de la carretera en secciones pequeñas, llamadas motti en finlandés, destruyéndola una por una. El 8 de enero, los supervivientes de la 44ª División se retiraron y terminó la batalla de Suomussalmi. En ambos ataques de Suomussalmi, los finlandeses cortaron los suministros soviéticos, por lo que al quinto día sin comida y a temperaturas de -40° C, los soldados soviéticos se empezaron a lanzar desordenadamente contra los hostigadores finlandeses, muriendo cientos debido a esto. Si bien cayeron 800 hombres de 6300 finlandeses, los soviéticos perdieron 23 000. Además Finlandia capturó 43 tanques, 71 cañones de artillería y antiaéreos, 29 cañones antitanques, tractores, 260 camiones, 1170 caballos y muchas armas, municiones y material médico.

Fin de la guerra

Después del invierno, Suecia y Alemania presionaron a Finlandia para que negociara la paz. El 29 de enero, los finlandeses recibieron una carta de Moscú, donde se declaraba que el gobierno soviético no se oponía a firmar un tratado para concluir la guerra. Finlandia aceptó, pero las condiciones impuestas eran tan duras que las rechazaron, ya que en ese momento el Ejército Rojo sólo había penetrado unos pocos kilómetros en territorio finés.

Cuando la noticia de Suomussalmi llegó al Kremlin, Stalin furioso había cambiado el mando de la guerra y nombrado a Semión Timoshenko como nuevo comandante. El 1 de febrero se reinició la ofensiva, esta vez con 600 000 soldados descansados o traídos de otros lugares. En esta ocasión, el apoyo de la artillería fue abrumador y exagerado, aunque logró el efecto deseado. Los cansados defensores finlandeses fueron sobrepasados, y a inicios de marzo la línea Mannerheim fue finalmente quebrada, dejando el campo libre a la ocupación soviética.

En este punto Inglaterra y Francia ofrecieron ayuda (100 000 ingleses y 35 000 franceses, concretamente), siendo enviados el 20 de marzo 15 000 soldados, llegando el resto después. Los aliados exigieron dos condiciones para enviar la ayuda:

- Finlandia debía solicitar oficialmente la ayuda. - Noruega y Suecia deberían permitir el paso de las tropas inglesas y francesas por el norte de sus territorios.

Se ha sugerido que la verdadera intención de esta ayuda tardía era ocupar el norte de Suecia y los puertos noruegos, privando a Alemania del acero, además de presionar a los dos países ocupados a unirse al bando aliado. Finlandia jamás respondió a esta oferta, ya que el gobierno finés se dio cuenta de que la ayuda jamás llegaría a tiempo para salvar a su país. Territorios cedidos a la Unión Soviética por Finlandia en 1940.

El 12 de febrero, los rusos presentaron sus demandas de nuevo, esta vez no sólo exigían a la ciudad de Hanko, sino que también querían el Istmo de Carelia y el norte del lago Ladoga. El 13 de febrero, el canciller finés viajó a Suecia a solicitar ayuda inmediata, pero los suecos se negaron. El 3 de marzo Finlandia declaró que accedería a firmar la paz si se permitía conservar Viipuri y Sortavala, obteniendo una respuesta negativa. El 8 de marzo una delegación finesa se trasladó a Moscú a redactar el tratado de paz, que fue firmado finalmente el 13 de marzo de 1940. A las 11 de la mañana de ese día finalizó la guerra.

Las condiciones del Tratado de Paz de Moscú fueron las siguientes:

- Se cedía todo el istmo de Carelia y el territorio al norte del lago Ladoga, incluyendo las ciudades de Viipuri, Käkisalmi y Sortavala. - Se cedía un área cerca de Salla y Kuusamo con el objetivo de proteger el ferrocarril de Murmansk. - Se cedía la parte occidental de la isla Kalastajasaarento, al norte de Petsamo. - Se cedían las islas orientales del Golfo de Finlandia, incluyendo Suursaari. - Hanko estaría ocupada por la Unión Soviética treinta años y además se reservarían el derecho de instalar bases militares.

Otras condiciones establecían que los soviéticos podrían cruzar libremente por Petsamo para llegar a Noruega. Finlandia tuvo asimismo que reconstruir ciertos ferrocarriles destruidos y regalar las máquinas y los vagones para los mismos, así como camas, equipo médico, medicinas, etc. Además no podía formar alianzas con bloques opuestos a la Unión Soviética.

La reacción finlandesa ante las duras condiciones impuestas por la Unión Soviética fue de asombro. Las victorias de diciembre les habían hecho creer que podían derrotar al país agresor, y muy pocos finlandeses se dieron cuenta de lo cerca que estaba su ejército de ser destruido en marzo de 1940. Ese 13 de marzo las banderas finlandesas fueron izadas a media asta.

Consecuencias

Los finlandeses declararon haber perdido 25 000 hombres y haber sufrido 55 000 heridos. Las cifras soviéticas fueron retocadas; la única cifra oficial que se puede aproximar a la realidad es la que dio Nikita Jrushchov en sus memorias: unos 270 000 soldados. Finlandia perdió el 10% de su territorio, con unos 450 000 habitantes, que prefirieron irse, dejando desierta la región conquistada, que fue repoblada con rusos. También perdió el 17% de su sistema ferroviario, el 10% de las zonas de agricultura, el 11% de los bosques y el 17% de su capacidad eléctrica.

La República Democrática de Finlandia fue convertida en la República Socialista Soviética Carelo-Finesa, y Otto Kuusinen pasó a ser su canciller hasta 1956, cuando fue anexada a la República Socialista Federativa Soviética de Rusia.

La Guerra de Invierno es considerada muy importante en el desarrollo de la historia contemporánea, ya que tuvo las siguientes consecuencias:

- Finlandia mantuvo su autonomía y se mantuvo al oeste del Telón de Acero, sin pertenecer nunca al bloque soviético durante la Guerra Fría.

- Stalin se dio cuenta de la ineficiencia de su ejército al seleccionar a sus comandantes de acuerdo a su trasfondo político, y de esta manera reinstituyó en su cargo a oficiales destituidos durante la Gran Purga, sólo por no ser entusiastas comunistas, como Konstantín Rokosovski. Además se percató de lo atrasado de las técnicas y máquinas de guerra soviéticas, lo que lo motivó a reformar al Ejército Rojo. Dicha reforma colocó al ejército en una mejor posición para afrontar la futura invasión germana de 1941.

- Hitler se dio cuenta también de la debilidad de la Unión Soviética y se convenció a sí mismo de que no debía esperar hasta 1945 para atacarla.

La Guerra de Continuación (finlandés: jatkosota, sueco: fortsättningskriget), del 25 de junio de 1941 al 19 de setiembre de 1944, fue una de las dos guerras libradas entre Finlandia y la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial.

El Reino Unido declaró la guerra a Finlandia el 6 de diciembre de 1941, pero no participó en la misma activamente. Alemania intervino mediante el envío de material de guerra vital y cooperación militar con el bando finlandés. Los EE. UU. no lucharon ni declararon la guerra contra ninguno de los dos bandos, pero dieron a la Unión Soviética ayuda masiva a varios niveles, dirigida oficialmente a colaborar en el esfuerzo de guerra soviético contra Alemania. La guerra acabó formalmente con los Tratados de paz de París en 1947.

La Guerra de Continuación (o Segunda Guerra ruso-finlandesa), recibió su nombre en Finlandia ya durante la guerra, con el fin de dejar claro su carácter de continuación de la Guerra de Invierno (o Primera Guerra ruso-finlandesa) de 1939–1940, el intento de Iósif Stalin de ocupar Finlandia basándose en el Pacto Ribbentrop-Mólotov firmado entre Stalin y Hitler en 1939. En ese contexto, siempre se ha considerado como una guerra separada de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, la Unión Soviética explicó la guerra como uno más de los frentes de la Gran Guerra Patriótica librada contra la Alemania nazi y sus aliados.. Alemania a su vez veía las operaciones en la región como parte de su esfuerzo de guerra conjunto durante la Segunda Guerra Mundial.

Aunque la Guerra de Continuación se luchó en un área periférica de la Segunda Guerra Mundial e implicando a cantidades relativamente pequeñas de tropas, su historia es interesante ya que plantea dudas tanto sobre la sabiduría convencional acerca de la certeza moral de los Aliados como sobre la teoría de la Paz Democrática, según la cual los países democráticos no se declaran la guerra los unos a los otros: al contrario que durante la Guerra de Invierno, el Reino Unido y sus dominios declararon la guerra a Finlandia el 6 de diciembre de 1941, aunque la única acción de guerra británica en suelo finlandés fue un ataque mediante aviones Fairey Swordfish contra buques alemanes atracados en el puerto finlandés de Petsamo, en el norte. Existen pruebas de que el servicio de inteligencia finlandés participó de forma efectiva en las acciones alemanas contra los convoyes británicos con destino a Murmansk.

Durante el conflicto, Finlandia actuó en coordinación con Alemania contra la Unión Soviética, la cual a su vez estaba aliada con el Reino Unido y los Estados Unidos de América durante la mayoría del periodo. El recuerdo de la Guerra de Invierno de 1939 contra la URSS y la incapacidad aliada para apoyar a los finlandeses fueron las causas principales de la alianza con Alemania.

Dicha alianza fue escasamente discutida en Finlandia, y un amplio consenso en el país apoya la idea de que, de no haberse producido, los finlandeses no habrían sobrevivido a la guerra como estado independiente. Aunque la sabiduría convencional entre los nativos que crecieron entre los 60 y 70 (en pleno auge de las relaciones amistosas entre Finlandia y la URSS) afirma que la Guerra de Continuación fue un error finlandés, la opinión actual es que no había nada que Finlandia pudiera haber hecho para evitar ni la Guerra de Invierno ni la Guerra de Continuación, por lo menos en los años inmediatamente anteriores a ambas.

Los grandes eventos durante la Segunda Guerra Mundial y el curso de la guerra en general tuvieron un impacto significativo en la Guerra de Continuación:

- La invasión alemana de la Unión Soviética (Operación Barbarroja) está íntimamente relacionada con el principio de la guerra.
- La invasión aliada de Francia (Batalla de Normandía) estaba coordinada con la Cuarta Ofensiva Estratégica soviética, dirigida principalmente contra Finlandia (9 de junio al 15 de julio de 1944), desembocó en una alianza militar de cinco semanas entre Finlandia y Alemania (26 de junio al 4 de agosto de 1944).
- La carrera hacia Berlín entre estadounidenses y rusos al final de la Segunda Guerra Mundial supuso el fin de la Guerra de Continuación, al convertir en irrelevante el escenario de Europa del Norte.

Motivos de la Guerra

A diferencia de la Guerra de Invierno, que fue una guerra de agresión soviética contra Finlandia, la Guerra de Continuación fue una guerra de agresión a cargo de los fineses,[3] [4] en un intento de rectificar el resultado de la Guerra de Invierno y prevenir una posible agresión soviética. En Finlandia existe un debate sobre si Finlandia tenía alguna opción realista de no unirse a Alemania en la Operación Barbarroja, y sobre cuánto estaban moralmente justificadas las operaciones finesas. Sin embargo, existe consenso sobre que uno de los objetivos principales fineses fue el intento de recuperar el territorio perdido en la Guerra de Invierno.

El objetivo principal de Finlandia durante la Segunda Guerra Mundial fue sobrevivir a la guerra como un Estado democrático independiente, capaz de mantener su soberanía en un entorno políticamente hostil. Específicamente, en la Guerra de Continuación Finlandia pretendió revertir las pérdidas territoriales sufridas en el Tratado de Paz de Moscú, en marzo de 1940, así como, extendiendo su territorio hacia el este, conseguir más tierra no-finesa que defender en precaución de un nuevo ataque soviético. Asimismo, algunos pequeños grupos nacionalistas defendían la ideología de la Gran Finlandia. El esfuerzo finés durante la Segunda Guerra Mundial fue exitoso en cuanto al primer y principal objetivo, si bien el precio fue muy alto en vidas humanas, reparaciones de guerra, pérdidas territoriales, erosión del prestigio internacional y subsiguiente acomodo a las perspectivas estratégicas soviéticas. La alianza germano-finesa fue diferente a la mayoría de alianzas de Alemania con el resto de países del Eje, como ejemplifica la participación de judíos fineses en la lucha contra la Unión Soviética.

Los objetivos bélicos de la Unión Soviética son más complicados de valorar. Se ha argumentado que la política soviética en Finlandia puede encuadrarse en el marco de una estrategia defensiva construida a base de una serie de medidas defensivas: la partición de Polonia con Alemania, la anexión de Lituania, Letonia y el intento de ocupación de Finlandia en la Guerra de Invierno pueden ser vistas como elementos de la construcción de una zona de seguridad ante la amenaza proveniente de las potencias capitalistas de Europa Occidental; similar al establecimiento de Estados satélite soviéticos a través del Pacto de Varsovia o el Acuerdo de Amistad, Cooperación y Asistencia suscrito con la Finlandia de posguerra. En consecuencia, tras el ataque alemán a la Unión Soviética (Operación Barbarroja), el ataque del Ejército Rojo sobre Finlandia es visto a veces como un intento por proteger a la población soviética: a través del control de Finlandia se eliminaban las amenazas sobre Leningrado (la antigua capital imperial rusa San Petersburgo) y el importante puerto de Múrmansk.

Trasfondo 
Antes de la Segunda Guerra Mundial

Aunque la Carelia Oriental nunca ha sido parte de Finlandia, una significativa parte de sus habitantes eran étnicamente fineses, de religión ortodoxa. Tras la declaración de independencia finesa, algunas voces pidieron la anexión de Carelia Oriental, para así "rescatarla de la opresión". Esta corriente de opinión se tradujo en unas pocas incursiones en el área (Expedición Viena y Expedición Aunus), que no pasaron de ser ineficaces tentativas. Finlandia expuso sin éxito muchas veces sus demandas sobre la cuestión de Carelia Oriental ante la Sociedad de Naciones.

En círculos de opinión no izquierdistas, el papel del Imperio Alemán en la victoria del Gobierno “blanco” sobre los rebeldes socialistas durante la Guerra Civil Finesa fue ampliamente celebrado, a pesar de que muchos prefirieran el apoyo británico o sueco sobre el alemán. La política de seguridad de la Finlandia independiente se centró primero en la consecución de un cordón sanitario, en el cual las nuevas naciones independientes de Polonia, Lituania, Letonia, Estonia, y Finlandia habrían formado una alianza defensiva contra URSS, pero, tras el fracaso de las negociaciones, Finlandia recurrió a la Sociedad de Naciones en busca de seguridad. Los contactos con las naciones escandinavas no obtuvieron, asimismo, más que pequeños éxitos. En 1932, Finlandia y la Unión Soviética firmaron un pacto de no-agresión, pero incluso los analistas contemporáneos lo consideraron poco fiable y eficaz.

El acuerdo de paz de 1920 comenzó a ser roto por la Unión Soviética en 1937, terminando con la navegación de buques fineses entre el lago Ladoga y el golfo de Finlandia a través del río Neva. El libre uso de esta ruta para buques mercantes había sido uno de los puntos del acuerdo.

El Pacto Molotov-Ribbentrop y la Guerra de Invierno

El Pacto Molotov-Ribbentrop en 1939 permitió a la Unión Soviética presionar a Lituania, Letonia, Estonia y Finlandia. Los tres países bálticos pronto cedieron a las demandas soviéticas, terminando por ser ocupados, pero Finlandia continuó rechazando las condiciones exigidas por la Unión Soviética. Como resultado, el 30 de noviembre de 1939 comenzó la Guerra de Invierno. La condena de la Sociedad de Naciones y de la mayoría de países de todo el mundo no tuvo repercusión sobre la política soviética. Se planeó ofrecer ayuda internacional a Finlandia, pero de hecho poca de ella acabó por materializarse.

El Tratado de Paz de Moscú de 1940, que puso fin a la Guerra de Invierno, fue percibido como una gran injusticia. Se perdió un quinto de la industria del país y el 11% de la tierra cultivable. El 12% de la población finesa tuvo que emigrar al lado finés de la nueva frontera. Se cedió el uso de Hanko a la Unión Soviética como base militar. Sin embargo, Finlandia consiguió que la Unión Soviética debiese renunciar a sus planes iniciales, anexionarse el país entero.

La paz transitoria

El Tratado de Paz de Moscú, de 1940, fue un shock para los fineses. Fue percibido como la confirmación del fracaso de la política exterior finesa, que estaba basada en garantías multilaterales de apoyo. Se buscó entonces suscribir tratados bilaterales y suavizar relaciones tradicionalmente tensas, como con la Unión Soviética y el Tercer Reich alemán. La opinión pública finesa anhelaba la recuperación de la Carelia finesa, y puso sus esperanzas en la conferencia de paz que se suponía vendría a continuación de la Guerra Mundial. El término Välirauha ("Paz Transitoria") se hizo popular una vez fueron anunciadas las duras condiciones de la paz.

A pesar de la firma del tratado de paz, el estado de guerra y la censura no fueron revocados, dada la cada vez mayor amplitud de la guerra mundial en curso, las dificultades con el suministro de alimentos, y el mal estado del ejército finés. Esto permitió que el presidente finés, Kyösti Kallio, pudiera pedir al mariscal de campo Carl Gustaf Emil Mannerheim que permaneciera como comandante en jefe y supervisase el rearme y los trabajos de fortificación. Durante 1940, Finlandia recibió material adquirido y donado durante y justo después de la Guerra de Invierno. Los gastos militares ascendieron en 1940 al 45% del presupuesto nacional. Un tratado de comercio de material militar con el Reino Unido no tuvo apenas efecto, dada la ocupación alemana de Noruega y Dinamarca.

Alemania atacó Dinamarca y Noruega el 9 de abril de 1940 (Operación Weserübung). Finlandia, como Suecia, no fue ocupada, pero ambas quedaron rodeadas por la Alemania nazi y la Unión Soviética. Desde mayo de 1940, Finlandia emprendió una campaña para restablecer las buenas relaciones con Alemania. La prensa finesa no sólo no criticó la política de la Alemania nazi, sino que incluso tomó parte activa en apoyo de sus puntos de vista. La disidencia fue censurada, y tras la Batalla de Francia, la campaña se intensificó.

La implementación del Tratado de Moscú generó problemas. La devolución forzada de maquinaria evacuada y locomotoras, y la inflexibilidad en torno a cuestiones que podrían haber aliviado dificultades creadas por la nueva delimitación fronteriza, como derechos de pesca o el uso del canal de Saimaa, aumentaron la desconfianza sobre los objetivos reales de la Unión Soviética.

Mientras tanto, y no siendo ello conocido por Finlandia, Adolf Hitler había comenzado a planear la invasión de la Unión Soviética (Operación Barbarroja). Antes de la Guerra de Invierno, no se había mostrado interesado en Finlandia, pero ahora comenzó a considerar el valor del país como base de operaciones, y quizás también la utilidad del Ejército finés. En las primeras semanas de agosto, el temor alemán a un previsible e inminente ataque soviético sobre Finlandia llevó a Hitler a levantar el embargo de armas. Se iniciaron negociaciones concernientes a la obtención de derechos de paso de tropas alemanas a través de Finlandia a cambio de armas y material diverso. Para el Tercer Reich, esto fue una violación del Pacto Molotov-Ribbentrop, como también fue para Finlandia una ruptura del Tratado de Paz de Moscú. Los negociadores soviéticos habían insistido en que el acuerdo de transferencia de tropas a Hanko no debía ser publicado, haciendo así sencillo para los fineses el mantener en secreto el acuerdo de tránsito de tropas con Alemania hasta la llegada de las primeras unidades alemanas.

El camino a la guerra

Las negociaciones en torno a los derechos mineros sobre el níquel de Petsamo habían obtenido escasos avances durante seis meses, cuando el Ministro de Asuntos Exteriores soviético anunció, en enero de 1941, que las negociaciones debían ser concluidas rápidamente. El mismo día, la Unión Soviética interrumpió el suministro de grano a Finlandia. El embajador soviético Zotov fue llamado a consultas el 18 de enero y los boletines de la radio soviética comenzaron a atacar a Finlandia. Los alemanes destacados en el norte de Noruega informaron el 1 de febrero de que la Unión Soviética había reunido un grupo de 500 barcos de pesca en Múrmansk, capaces de transportar una división. Hitler ordenó a las tropas en Noruega ocupar Petsamo (Operación Renntier) inmediatamente si la Unión Soviética atacaba a Finlandia.

Los fineses ofrecieron la mitad de la explotación minera a los soviéticos y pidieron garantías de que no se fomentaría ninguna agitación antigubernamental en las minas. La oferta no satisfizo a los soviéticos, y cuando Mannerheim declaró que ofrecer cualquier concesión adicional pondría en peligro la defensa del país y amenazó con dimitir en tal caso, los fineses decidieron dejar en suspenso las negociaciones al no ver ningún movimiento en las posiciones soviéticas.

Tras el fracaso de las negociaciones sobre el níquel, las actividades diplomáticas se interrumpieron durante unos pocos meses. En este período sí pudo verse, en cambio, un incremento del interés alemán en Finlandia.

2 comentarios:

  1. Quisiera agregar que prácticamente el inicio de la Operación Barbarroja se da en Aland, y luego si se expande por Escandinavia. Tambien que uno de los conflictos que debilitó a las fuerzas soviéticas fue el conflicto generado en Lahti por las fuerzas alemanas en 1937, exactamente dos años antes de la firma del pacto finés-soviético.

    ResponderEliminar
  2. Durante la Segunda Guerra Mundial, Finlandia luchó contra la Unión Soviética en dos ocasiones: la Guerra de Invierno (1939-1940) —apoyada en pequeña medida por voluntarios de Suecia—, como respuesta a la agresión e invasión por parte de la Unión Soviética, que buscaba expandirse después de invadir las repúblicas bálticas, y de nuevo en la Guerra de Continuación de (1941-1944) —con apoyo considerable de Alemania nazi—, tras haber sido abandonada por los países Aliados de la Segunda Guerra Mundial en su lucha contra la Unión Soviética. A este conflicto siguió la Guerra de Laponia (1944-1945), en la que Finlandia expulsó a los alemanes del norte de Finlandia.

    Los tratados firmados en 1947 y 1948 con la Unión Soviética tuvieron como consecuencia una serie de compromisos políticos, así como concesiones territoriales. Finlandia perdió más del 10 % de su territorio y su segunda ciudad, Viipuri. Además, un número considerable de personas tuvo que ser evacuado y realojado en otras partes del país (ver República Socialista Soviética Carelo-Finesa). A pesar de las concesiones políticas y territoriales, así como de las indemnizaciones de guerra impuestas, Finlandia nunca fue ocupada por los soviéticos y permaneció al oeste del llamado Telón de acero

    ResponderEliminar