miércoles, 10 de octubre de 2012

Empresas norteamericanas que colaboraron con la Alemania nazi


En un ensayo de reciente publicación (editorial Hiru) del belga Jacques R. Pauwels, algunas importantes empresas norteamericanas colaboraron activamente con la Alemania nazi: 
“Hoy muchas empresas alemanas que colaboraron activamente con los nazis y las SS, continúan haciendo magníficos negocios gracias a los norteamericanos, no sólo en Alemania, sino en toda Europa y el resto del mundo. Un buen ejemplo es IG-Farben, gran empresa alemana que apoyó a Hitler con gran devoción y obtuvo grandes sumas de dinero por parte de las SS. Con la venta del gas venenoso “Zyklon-B” fabricado en su planta de Degesch, el gas de las cámaras de Auschwitz. De hecho, los americanos llevaron a IG-Farben a los tribunales, pero los responsables principales de la empresa salieron con condenas “tan ligeras que hubieran contentado a un ladrón de gallinas”, como afirmó el acusador Josiah Dubois. La gran empresa se dividió en un cierto número de “empresas sucesoras” (Nachjolgegesellschaften), pero de forma tan superficial que la propiedad y el poder corporativo se mantuvieron, a pesar de las demandas populares de drásticas reformas. A los directores de IG-farben también se les permitió continuar trabajando en esas empresas sucesoras, con la ayuda de banqueros y economistas como Josef Abs y Ludwung Erhard, que antes habían hecho un trabajo útil para el régimen nazi. Las principales de esas llamadas “nuevas empresas”, Bayer, Hoechst y BASF, continúan hoy día ganando dinero para los anónimos accionistas que solían cobrar dividendos de IG-Farben. Otras empresas que colaboraron estrechamente con las SS fueron, AEG, Siemens, Daimler Benz y BMW, en otras palabras, la crême de la crême de la industria alemana actual. No sin razón algunos alemanes se quejan de que la forma de desmantelar el nazismo que practicaron los americanos, permitió al “pez grande” deslizarse fácilmente a través de los agujeros de la red (…)
“Los americanos sabían bien que durante la época del Tercer Reich la élite industrial alemana se había guiado por el lema “los negocios, como siempre”. Después de todo, las grandes corporaciones americanas también habían sabido beneficiarse de la guerra. Además los líderes americanos veían en las grandes empresas alemanas los socios indispensables para la construcción de la nueva Alemania, en la que la propiedad privada y la libre empresa serían sacrosantas como en los Estados Unidos. El pasado nazi de las principales de estas firmas se ocultó bajo la alfombra, porque la ardua tarea que prometía ser la reconstrucción del país presumiblemente no podría llevarse a cabo sin la ayuda de estos “expertos”. Todos los que pidieron las cabezas de los financieros de Hitler, de los responsables de IG-Farben, del fabricante de armas Krupp, etc. fueron denunciados como enemigos de la libre empresa, como comunistas.(…)
La planta de Coca Cola en Essen, por ejemplo, prosperó a cuenta de la guerra, porque sus ventas y operaciones de embotellado subieron considerablemente cuando la subsidiaria alemana siguió a la victoriosa Wehrmacht a los países ocupados, como Francia y Bélgica. Cuando fue imposible importar el sirope de Coke de los estados Unidos, después de Pwearl Harbor, continuó haciendo negocio con una nueva bebida refrescante, Fanta, de la que se vendieron en 1943 casi tres millones de cajas. La conducta de Coca Cola durante la guerra en tierras del enemigo nazi no fue muy compatible con su imagen en los Estados Unidos, donde la bebida refrescante de Atlanta “simbolizaba la libertad de América y todas las cosas buenas por las que luchaban los soldados americanos”. La conexión de Coca Cola con la esvástica es un ejemplo sin importancia de las actividades de las corporaciones americanas en la Alemania nazi, al menos comparado con empresas como IBM, ITT, Ford y General Motors. (…)
“De acuerdo con Edwin Black, autor de un reciente estudio muy completo sobre las actividades de IBM en la Alemania nazi, la tecnología de esta empresa americana capacitó a los nazis par que su maquinaria de guera fuera “metódica, veloz y eficiente”. Black señala que IBM, vía su subsidiaria alemana Dehomag, no sólo puso el relámpago en la Blitzkrieg, sino que su tecnología de tarjetas perforadas, precursora del ordenador, también capacitó a los nazis para una “persecución automatizada”. IBM se dice que “puso los fantásticos números al holocausto”, porque suministró al régimen de Hitler las calculadoras Hollerith y otros equipos que se usaron para “generar listas de judíos y otras víctimas, que se usaron para su deportación” (…)
ITT, dirigida por el filofascista Sosthenes Behn, había adquirido la cuarta parte de las acciones de la fábrica de aviones Focke-Wulf en los años treinta y por tanto estuvo involucrada durante la guerra -al menos indirectamente- en la construcción de cazas que derribaron cientos de aviones aliados (…)
“Sin los sofisticados equipos de comunicaciones suministrados por ITT en los primeros pasos de la guerra Alemania no habría sido capaz de infligir a sus enemigos las mortales derrotas con lo que se conoció como Blitzkrieg, que necesitaba ataques altamente sincronizados por aire y por tierra. Después de Peral Harbor ITT suministró a Alemania los sistemas de comunicación más avanzados, en detrimento de los americanos, cuyo código diplomático fue descifrado por los nazis con la ayuda de estos equipos.(…)
Las fábricas alemanas de General Motors se convirtieron enteramente en productoras de equipos bélicos tras la reunión de Hotler y Göring con el ejecutivo de la GM Mooney, el 19 y 20 de septiembre de 1939 en Berlín. El resultado fue que la factoría Opel de Brandenburgo, fundada en 1935, pasó a producir el “Blitz”, modelo de camión para la Wehrmacht, mientras que la Opel de Rüsselsheim comenzó a trabajar principalmente para la Luftwaffe. Hubo un momento en que General Motors y Ford juntas fabricaron no menos de la mitad de la producción de tanques en Alemania. (…)
“Muy poca gente sabe que Gm, Ford, ITT y otros gigantes de las corporaciones americanas funcionaron durante la guerra como una especie de “arsenal del nazismo”. Estas empresas naturalmente siempre se han mantenido mudas acerca de este delicado tema.(…) Fuente: segundaera

Otras empresas que se beneficiaron del nazismo

Chase Bank, ahora JP Morgan Chase, uno de sus accionistas J.D. Rockefeller fundó los experimentos eugenésicos antes de la guerra. JP Morgan Chase ayudó a los nazis a recaudar unos U$$20 millones de dolares. Los marcos alemanes financiados para las operaciones militares provenía de los judíos que habian huído de Alemania y Austria, de hecho su negocio creció luego de la "Noche de los cristales rotos" donde los judíos fueron abatidos por diferentes grupos. JP Morgan Chas también congeló las cuentas de los judíos franceses en la Francia Ocupada antes de que los nazis se lo pidieran.


Kodak, cuando se piensa en esta empresa nos viene el recuerdo de las fotos familiares y recuerdos de alguna grabación, sin embargo hay que entender que Kodak utilizó mano de obra esclava en sus filial alemana. Las empresas de Kodak europeas en los países neutrales realizó negocios con los nazis, ya que no sólo les proporcionaba sus productos sino que valiosas divisas. La filial portugesa envío sus beneficios a la de La Haya, que estaba ocupada por los nazis, donde diversificaron sus negocios produciendo gatillos detonadores y otros elementos militares.

 
Allianz, una de las mayores financieras del mundo, fundada en 1890 en Alemania no sorprende que haya sido una de los mayores aseguradoras durante el nazismo involucrandose directamente con el régimen. Su consejero delegado, Kurt Schmitt, también era el Ministro de Economía de Hitler, y la compañía aseguró las instalaciones y personal de Auschwitz. La empresa trabajó estrechamente con el gobierno nazi para localizar las pólizas de seguro de los judíos alemanes enviados a los campos de la muerte y, durante la guerra, aseguró las propiedades de las que despojaron a esos mismos judíos en nombre de los nazis.



Novartis, fundada gracias a la fusión de Ciba y Sandoz. En 1933 Ciba la filial alemana, despidió a todo su personal y los sustituyó por personal más "ario". Mientras Sandoz hacía lo mismo con su presidente. Las empresas diseñaron fármacos y químicos para los nazis. Bayer, aunque conocida por sus orígenes como una subdivisión del productor que fabricó el gas Zyklon B gas utilizado en las cámaras de gas nazis. Novartis confesó su culpabilidad y aportó, como otras tantas, U$$15 millones de dólares a un fondo de compensación suizo para las víctimas de aquella época.


Nestlé en el año 2000 aportó U$$15 millones de dólares por el reclamo de sobrevientes judíos y organizaciones judías que le reclamaban utilizar mano de obra esclava en sus empresas. La empresa admitió que en 1947 utilizó mano de obra forzada. Nestlé contribuyó a la fundación del regimen nazi en Suiza y ababó ganando un contrato muy lucrativo, siendo el suministrador de todo el chocolote del ejército alemán durante la segunda guerra mundial.


BMW admitió que utilizó más de 30.000 trabjadores forzados durante la guerra. Prisioneros de guerra, trabajadores esclavos y presos de los campos de concentración produjeron los motores para la Luftwaffe. BMW concentrada en la fabricación de aviones y motocicletas no tenía otro objetivo que proveer de maquinaria de guerra al nazismo.



General Electric en 1946 recibió una multa del gobierno estadounidense debido a sus nefastas actividades durante la guerra. Junto con Krupp, empresa productora alemana, subió el precio del carburo de wolframio de forma intencional. Material vital para la producción militar. Obstaculizando el esfuerzo por ganar la guerra y aumentando los costes de la misma. General Electric compró acciones de Siemens, convirtiéndose en cómplice la utilización de mano de obra esclava para la construcción de las cámaras de gas donde muchos de sus trabajadores murieron.
Fuente: p-d-o.com.ar

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