domingo, 28 de octubre de 2012

Drancy, la antesala de Auschwitz

“Cuando llegué a Drancy, tuve la impresión de entrar en el infierno… y eso a pesar de que ya había vivido parte del infierno”. Annette Kracjer es una de los 4.000 niños y niñas de la redada del Velódromo de Invierno, la primera en la que se detuvo a familias enteras de judíos en julio de 1942. Setenta años después, sentada en el aula didáctica del Memorial de la Shoah de Drancy, relata con precisión escalofriante su experiencia.
 
Campo de concentración de Drancy
Annette, que entonces tenía 12 años, fue detenida junto a su madre y su hermana Léa, de 14. Pasaron por el Velódromo, antes de ser trasladada al campo de internamiento de Pithiviers, a 80 kilómetros de París, el 19 de julio. El 31 de agosto, las autoridades deportaron a los padres de familia. El 3 de agosto, a las madres. Los niños llegaron “huérfanos sin saberlo” a Drancy el 15 de agosto”.
A los dos días de llegar se llevaron a un primer grupo de niños. “Oímos los llantos. Sabíamos que éramos los siguientes”. La noche siguiente, Annette miraba por el ventanal cómo rapaban a los pequeños antes de mandarlos a Auschwitz, cuando apareció una prima que trabajaba en la secretaria judía del campo y las rescató. 
Durante un mes, las hermanas permanecieron con ella en las dependencias de los internos residentes. En realidad, las dos pequeñas se encontraban desde el principio en una lista de 32 niños que debían ser liberados, porque su padre trabajaba en una explotación agrícola alemana a cambio de una protección para su familia. Pero la lista se perdió “entre comillas” y la nueva no llegó al campo hasta el 23 de septiembre. “Cuando pasaron lista solo respondimos ‘¡presente!’ mi hermana y yo.
 Los demás ya no estaban”, recuerda. “Abandonamos Drancy solas, las dos, en ese gran autobús vacío, con la cabeza llena de piojos, la sarna generalizada y una mirada extraña. En esas condiciones abandoné el campo, al que nunca he vuelto hasta hoy”.

"Pasados casi 70 años desde el fin del conflicto, el homenaje se desplaza al fin in situ, a uno de los lugares más simbólicos de la persecución: el campo de internamiento de Drancy, situado a apenas 15 km al norte de París.
 Por él pasaron la gran mayoría de los 76.000 judíos de Francia deportados a los campos de exterminio nazis. El presidente de la República, François Hollande, inaugura hoy el Memorial de la Shoah de Drancy, situado frente al antiguo campo, que actualmente sirve de vivienda social. (...)

El campo se ubicaba en los edificios de La Cité de la Muette, construida entre 1931 y 1937. Era originalmente “un proyecto pionero de vivienda colectiva destinada a mejorar la vida de los vecinos”, recuerda Fredj. La obra, sin embargo, se estancó, y los alemanes, que ocuparon la mitad norte de Francia a partir de 1940, la convirtieron en campo de internamiento judío, primero “con una lógica de exclusión de la sociedad”.
 En el otoño de 1941 se tomó la decisión de la solución final y a partir del verano de 1942 se convirtió en “la antecámara de la muerte”, según la expresión de Philippe Allouche, director de la Fundación para la Memoria de la Shoah.
De los 76.000 judíos deportados desde Francia durante la contienda, unos 63.000 lo fueron desde Drancy, a menudo procedentes de otros centros del país. Hasta el año 1943, el campo fue gestionado por los franceses, antes de pasar el mando a los alemanes. Salían entre dos y tres convoyes semanales: “los lunes, los jueves y los sábados y siempre eran 1.000”, según recuerda Annette Krajcner, superviviente del campo. El último convoy de deportados salió el 17 de agosto de 1944, apenas unos días antes de la Liberación de París."          
 

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