domingo, 21 de octubre de 2012

Dos pequeños pueblos de Polonia lograron evitar las deportaciones nazis

En la conferencia de Munich de 1938, Alemania recupera los Sudetes (zona fronteriza con Checoslovaquia) con el consentimiento de Francia y Gran Bretaña. La debilidad de los occidentales hizo crecerse a Hitler y dudar a Stalin. Las ideologí­as marxistas y nazi, diametralmente opuestas, convergí­an en intereses comunes y llegaron a un acuerdo. Los planes de Hitler pasaban por  la invasión de Polonia, pero tení­a que buscar pretextos que la justificasen; pues dicho y hecho, recuperar el corredor de Pomerania (en Prusia) y el puerto báltico de Danzing (antiguos territorios alemanes, ahora controlados por Polonia). Las pretensiones anexionistas de Alemania por el Oeste y de la Unión Soviética por el Este (parte de Polonia estuvo bajo control ruso), colocan a Varsovia en el centro del huracán. Ante la pasividad de Francia y Gran Bretaña, el 25 de agosto de 1939 los ministros de exteriores ruso, Molotov, y alemán, Ribbentrop, firma un pacto de no agresión… La sentencia de Polonia estaba firmada.


Además, en Polonia se establecieron 5 campos de exterminio: Chelmno, Belzec, Sobibor, Treblinka y Auschwitz-Birkenau. De las deportaciones masivas a los campos se libraron dos pequeños pueblos de Polonia (Rozvadow y Zbydniowie) gracias al ingenio de los médicos Lazowski y Watulewicz. Uno de sus paisanos, que iba a ser deportado a uno de los campos, les suplicó que hiciesen algo para evitarlo… ¿Qué podían hacer dos médicos de pueblo? Una guerra biológica defensiva.
Lazowski y Watulewicz habían comprobado que la prueba de Weil–Felix – utilizada para diagnosticar las infecciones por Rickettsias responsables del mortal tifus – daban falsos positivos con la bacteria Proteus OX19 que, aunque con efectos secundarios, no es mortal. Así que, decidieron inyectarle la bacteria Proteus OX19 y luego se envió una muestra de sangre a los alemanes para su análisis. La prueba de Weil-Felix dio positivo por tifus y el joven se salvó. Visto el éxito de este ensayo, decidieron propagar la infección a escala masiva en los pueblos de Rozvadow y Zbydniowie. Los alemanes, temiendo una epidemia de tifus, decidieron poner los pueblos en cuarentena y enviaron a su propio equipo médico a la zona.

Lazowski y Watulewicz pensaron que el equipo médico destaparía su engaño pero tuvieron suerte… El equipo estaba compuesto por un viejo médico y dos jóvenes enfermeros. Los polacos demostraron su hospitalidad ofreciendo en su honor un pantagruélico banquete e ingentes cantidades de vodka. El médico alemán, un poco afectado ya por el vodka, decidió que fuesen los bisoños enfermeros a inspeccionar el pueblo; éstos, con más miedo a la infección que ganas por hacer su trabajo, quedaron impresionados cuando los polacos les mostraron el último muerto por el tifus – era un anciano que había muerto por anemia -. El equipo médico quedó convencido y abandonaron el lugar . Así fue como Lazowski y Watulewicz salvaron a 8.000 personas de la deportación… y la muerte. Fuente: Historias de la historia

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