sábado, 20 de octubre de 2012

Conflicto mapuche (Chile)

El conflicto mapuche o cuestión mapuche se refiere al surgimiento de organizaciones en representación de las comunidades mapuche, desde la vuelta de la democracia en Chile en las regiones de la Araucanía, que reclaman por una serie de reivindicaciones etnocentristas realizando medidas de hecho principalmente tomas por la fuerza de predios reivindicados -formalmente ilegales puesto que sus reclamos no están fundamentados en derechos personales sino en función de su etnia- caracterizados por la intimidación a propietarios y personal de tales predios preferentemente con ataques incendiarios y armados. Es un fenómeno principalmente de Chile, aunque también de Argentina. Sus demandas giran alrededor de tres ejes: la autonomía jurisdiccional (derecho propio), la ocupación de tierras (que las organizaciones reivindicantes llaman "recuperación"), pretensiones económicas (subsidios, indemnizaciones) y la identidad cultural. La "cuestión mapuche" ha generado debate y sus críticos sostienen no sólo la ilegitimidad jurídica de sus pretensiones sino que además señalan que la "identidad mapuche" usada por las organizaciones activistas carece de validez cultural significativa en el mundo contemporáneo -en base al común denominador mapuche moderno- y que más bien se trataría de una etiqueta instrumental para alcanzar objetivos políticos por parte de tales organizaciones.


A principios de la década de 1990, el Consejo de Todas las Tierras, organización mapuche fundada en 1990, llevó a cabo varias tomas simbólicas de tierras ancestrales mapuches en manos de privados. La respuesta del gobierno de Patricio Aylwin, primer presidente democrático en 17 años, fue la aplicación de la Ley de Seguridad Interior del Estado, que terminó con 141 mapuches condenados y con sus derechos políticos suspendidos.
 
Ley de Desarrollo Indígena 19.253
En 1993 se aprobó la Ley de Desarrollo Indígena 19.253. La nueva situación consagrada por esta ley, y que operaba con la cooperación de los principales referentes mapuches hasta 1997, sufrió una crisis, cuando la empresa ENDESA España comenzó la construcción de una segunda central hidroeléctrica en la zona del Alto Bío Bío (con el nombre de Ralco). Algunos de los mapuche-pehuenche que habitaban la zona se negaron a abandonar sus tierras, amparados en la nueva llación que exigía la autorización de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) para poder permutar tierras indígenas. Ante la negativa de este organismo gubernamental a aprobar dicha permuta, por ser atentatoria contra los derechos de los pehuenches, el Presidente Eduardo Frei destituyó al director de la CONADI y a la autoridad ambiental que también se oponía el megaproyecto. De esta manera, se inundaron miles de hectáreas de tierras y sitios sagrados para el pueblo mapuche-pehuenche de una manera totalmente autoritaria.
 
Explotación de plantaciones forestales
En la misma época, comenzaba la explotación de las plantaciones forestales sembradas a mediados del régimen militar, en predios que habían sido otorgados a las comunidades mapuches durante el gobierno de Salvador Allende, pero que posteriormente pasaron a manos de sectores económicos. Los intereses de las empresas madereras que explotan plantaciones forestales en territorio mapuche; el temor de los agricultores que explotan predios considerados como usurpados por las comunidades mapuche y el aumento de la violencia hacia fines de los años 1990 en la zona, motivaron al Senado a expresar en un informe su preocupación por la grave amenaza a la seguridad jurídica en la zona del conflicto (S 680-12). Sin embargo, este informe ha sido cuestionado, ya que contiene declaraciones de más de 15 agricultores afectados y sólo de un representante mapuche, y porque no profundiza en las causas del conflicto.
 
Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco - Malleco
Durante el gobierno de Ricardo Lagos, la respuesta estatal al conflicto mapuche adquirió dos vías principales.
Por un lado, a través de la represión policial de las acciones de los activistas mapuches, cuyo momento más crítico ocurrió en 2002. Durante una ocupación ilegal de tierras en el Fundo Santa Alicia en la comuna de Ercilla, Provincia de Malleco, el joven comunero Alex Lemun Saavedra perdió la vida por la acción de Carabineros de Chile, quienes hicieron uso de escopetas antimotines cargadas con balines de plomo.
Por otro lado, debido a los reiterados ataques a fundos de propiedad privada, mediante una operación de inteligencia llamada "Operación Paciencia", dirigida desde la Sub Secretaría del Interior, presidida por Jorge Correa Sutil, se sindicó y persiguió a la Coordinadora Arauco-Malleco como a una organización de carácter terrorista. Sus dirigentes fueron encarcelados en juicios que fueron cuestionados, como el llamado "Caso Loncos", donde los Lonkos Pascual Pichun y Aniceto Norin fueron condenados a 5 años y 1 día de prisión por "amenaza de incendio terrorista" y el "Caso Puluco-Pidenco", donde cuatro comuneros fueron condenados a 10 años y un día de prisión por "incendio terrorista".
Estos juicios han sido denunciados por la Organización de Naciones Unidas, a través de su Relator Especial para Pueblos Indígenas Rodolfo Stavenhagen, y por organizaciones como Amnistía Internacional, que los denuncian como juicios que presentan una legalidad cuestionable. Los hechos fueron denunciados a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por infracción al debido proceso, entre otras razones, consagrado en la Convención Interamericana de Derechos Humanos. Este órgano decretó la admisibilidad de la denuncia.
 
Criminalización del movimiento social mapuche

Existen desacuerdos sobre la neutralidad en el punto de vista de la versión actual de este artículo o sección.

Cartel mapuche
Diversas organizaciones mapuches han denunciado vigorosamente la criminalización de su lucha social. Junto con esta escalación, han sido denunciados ataques a menores de edad en las comunidades mapuches. El 30 de octubre del año 2007, el menor de 13 años Patricio Queipul Millanao resultó herido en el tórax por al menos seis municiones de Carabineros, quienes dispararon sus escopetas antimotines. Este hecho se suma al de Daniela Ñancupil, de 13 años, baleada en extrañas circunstancias por carabineros, en enero de 2001, y luego, en 2002, fue secuestrada e interrogada por sujetos de civil, quienes la vendaron y la amenazaron para que desistiera de sus acciones legales.
 
Manifestación mapuche
Las demandas de los mapuche están ligadas a la recuperación de los territorios de los que afirman ser herederos ancestrales. Se autodenominan presos políticos aquellos mapuches que han sido juzgados y condenados mediante la Ley Antiterrorista creada durante el gobierno militar, que endurece las penas correspondientes a delitos comunes, cuando se configura el tipo de terrorismo (en particular el delito de incendio, que puede alcanzar a 10 años de cárcel al aplicársele la legislación antiterrorista).
 
Reacción de organizaciones por derechos humanos
Por su parte, en marzo de 2007, el Comité de Derechos Humanos, órgano encargado de la supervigilancia del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, en sus observaciones al informe de Chile, también denunció las prácticas criminalizadoras contra el movimiento social mapuche.
En este sentido, instó al Estado chileno a modificar la Ley N° 18.314 (conocida como ley antiterrorista). Además, en relación a los artículos 1 y 27 del Pacto, el Comité lamentó la información de que las "tierras antiguas" continúan en peligro debido a la expansión forestal y megaproyectos de infraestructura y energía, expresando que el Estado chileno debía realizar todos los esfuerzos posibles para que sus negociaciones con las comunidades indígenas lleven efectivamente a encontrar una solución que respete los derechos sobre las tierras de estas comunidades de conformidad con los artículos 1, párrafo 2, y 27 del Pacto, debiendo agilizar los trámites con el fin de que queden reconocidas tales tierras ancestrales, debidamente demarcadas.
También exhortó al Estado chileno a efectuar consultas con las comunidades indígenas antes de conceder licencias para la explotación económica de las tierras objeto de controversia y garantizar que en ningún caso la explotación de que se trate atente contra los derechos reconocidos en el Pacto. En 2004, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ya había formulado observaciones en el mismo sentido.
 
Reclamo del derecho de autodeterminación
Varias organizaciones mapuche están reclamando el reconocimiento del derecho de autodeterminación que les corresponde en su calidad de pueblos, según reconoce la Carta de Naciones Unidas.[12] Con la adopción de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 13 de septiembre de 2007, la comunidad internacional ha reconocido expresamente el carácter de pueblos de los indígenas, como ya lo afirmara el Relator Especial de Naciones Unidas Miguel Alfonso Martínez, quien en su estudio encargado por la ONU, sostuvo que “no he podido hallar argumento jurídico suficiente para que pueda defenderse la idea de que los indígenas han perdido su personalidad indígena internacional como naciones/pueblos”.
Si bien la amplitud de la autonomía y beneficios reclamados varían entre los distintos sectores mapuche, muchas de las organizaciones mapuches que la reclaman, la relacionan y la piden de la misma forma que la autonomía obtenida por el pueblo inuit en Groenlandia, desde la década de 1990; o como los beneficios obtenidos por los indígenas de Bolivia a partir de la más reciente elección de un presidente aymara en ese país (Evo Morales). Además, organizaciones mapuches como Wallmapuwen han entablado vínculos con el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), proponiendo replicar el sistema de comunidades autónomas en Chile, así como el reconocimiento de los pueblos indígenas en la constitución (caso similar al del reconocimiento de las administraciones y lenguas regionales en España).

Entre 2010 y 2011 se produjeron una serie de huelgas de hambre de comuneros mapuches presos en cárceles chilenas, para protestar contra las condiciones en que se llevaban los procesos judiciales en su contra, principalmente por la aplicación de la ley antiterrorista, y por los dobles enjuiciamientos a los que se veían sometidos, pues por los mismos hechos se llevaban procesos paralelos en la Justicia ordinaria y en la Justicia Militar.
Las huelgas comenzaron el 12 de julio del año 2010, con un grupo de comuneros mapuches que se encontraban en prisión preventiva, algunos por más de un año y medio, todos acusados de infringir la legislación antiterrorista. En un comienzo los huelguistas sumaban 23 personas, aunque con el paso de los días llegaron a ser 34. Tras 82 días, 23 comuneros mapuches de Concepción, Lebu y Temuco llegaron a acuerdo con el Gobierno y finalizaron la huelga de hambre, según lo comunicó el arzobispo de Concepción, monseñor Ricardo Ezzati, la noche del 1 de octubre de 2010. 10 de los 11 huelguistas de Angol decidieron continuar la huelga.  El 8 de octubre la mayoría de ellos decide terminar la huelga, tras llegar a un nuevo acuerdo con el gobierno.[6] Finalmente, el 12 de octubre de 2010 el menor de edad Luis Marileo, quien era el último mapuche en la huelga, depone la medida de presión.
El 15 de marzo de 2011 Héctor Llaitul, José Huenuche, Ramón Llanquileo y Jonathan Huillical retomaron la huelga de hambre. Los cuatro suman condenas de 85 años de presidio, en parte por crímenes por los que fueron absueltos por la Justicia militar chilena. El 9 de julio de 2011 depusieron la huelga, tras 87 días sin ingerir alimentos. 

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, dijo este martes que la huelga de hambre que llevan a cabo cuatro presos mapuches desde hace cincuenta días es ilegítima y aseguró que el Gobierno hará que se cumpla la ley y no cederá ante las presiones.
“La huelga no es legítima y no va a quebrar nuestra línea, que es que se cumpla el Estado de derecho. Si el poder judicial condena a alguien, debe cumplirse ese fallo”, manifestó Piñera en una entrevista con una emisora radial en Temuco, en la sureña región de La Araucanía.
Piñera viajó hoy al corazón del denominado conflicto mapuche, que enfrenta a esa etnia con agricultores y empresas forestales por la propiedad de tierras que consideran ancestrales.
El gobernante rechazó el uso de la huelga de hambre como medida de presión con el argumento de que si todos los reclusos recurrieran al ayuno, “sería el término del Estado de derecho”.
Los huelguistas son Paulino Levipán, de 19 años, y Daniel Leminao, de 18, que exigen la anulación del juicio en el que fueron condenados a diez años y un día de prisión por homicidio frustrado contra un carabinero y a otros 541 días por porte ilegal de arma de fuego.
En tanto, los hermanos Rodrigo y Eric Montoya, de 19 y 20 años, están en prisión preventiva a la espera de ser juzgados por homicidio frustrado a Carabineros.
Los jóvenes fueron trasladados la semana pasada desde la cárcel de Angol hasta el hospital de Concepción, a 515 kilómetros al sur de Santiago, tras haber perdido cada uno entre 9 y 13 kilos de peso.
Piñera aseguró que una de sus prioridades es garantizar la paz a los ciudadanos de La Araucanía que “viven en constante hostigamiento y violencia” debido al conflicto indígena.
“Desgraciadamente no puedo asegurar que no va a haber nuevos atentados, pero sí puedo asegurar que haré todo lo que esté a mi alcance para que el Estado de derecho pueda imponerse en La Araucanía”, manifestó.
El presidente participó en Temuco en la primera sesión de trabajo del Área de Desarrollo Indígena (ADI) de Ercilla y posteriormente se desplazó a este sector de La Araucanía, uno de los más castigados por la violencia en el marco del conflicto mapuche.
De hecho, un grupo de mapuches se enfrentó con Carabineros en un paso a nivel en la comuna de Ercilla, adonde los comuneros habían llegado con lienzos y pancartas contra la visita de Piñera.
Los disturbios obligaron a cortar el tránsito de una carretera y la policía empleó carros lanzaagua. Al menos ocho manifestantes fueron detenidos, según medios electrónicos regionales. (EFE)
 
Tres de los cuatro comuneros mapuches detenidos y en huelga de hambre desde hace 54 días retornarán a la cárcel de Angol tras permanecer una semana hospitalizados. Los detenidos se negaron a recibir alimentos.
Fuentes

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