lunes, 1 de octubre de 2012

Caín y Abel: un análisis simbólico de la Biblia


La tradición afirma que los hebreos son un pueblo nómada semita que desciende de la "tribu de los Teraquitas", que encontramos tal vez a finales del III milenio aC. en la ciudad sumeria de Ur. En los primeros siglos del II milenio aC., Abram, hijo de Terac, emigró a Canaán, donde estableció una alianza con Elohim. Allí Abram adquirió el nombre por el que es más conocido: Abraham [Aber-hamon], es decir, "padre de multitudes" (o "padre de las naciones", según otros).
El relato bíblico se hace más detallado y prolijo a partir del nacimiento de Abraham (el "primer hebreo", según Génesis 14:13): sólo entonces el pueblo hebreo tiene plena consciencia de su singularidad histórica; y, a partir de Jacob/Israel, de su existencia como nación.
A los hebreos se les ha identificado con los "reyes pastores", "reyes extranjeros" o "reyes beduinos" de origen asiático (más conocidos como Hycksos) que, según Manetón, ocuparon el bajo Egipto a fines del Imperio Medio. Su florecimiento en Egipto, y su posterior expulsión por el faraón Ahmosis (fundador de la dinastía XVIII y del Nuevo Imperio), podría estar detrás del relato bíblico del Éxodo (en otro artículo de esta serie entraremos a fondo en esta cuestión).
Los hebreos serían asimismo los Khabiru de los que hablaban los mesopotámicos, o los Apiru que mencionan los egipcios. Los hebreos se instalaron en la tierra de Canaán en los últimos siglos del II milenio aC. En un principio (durante el período de los "Jueces") cada tribu luchó por separado contra cananeos y filisteos. Con su primer rey, Saúl (siglo XI aC.), el país se unificó para dar batalla con más energía a sus enemigos. En tiempos del rey David, coincidiendo con el debilitamiento de sus vecinos (hititas y egipcios), el reino unido de Judá-Israel vivió una época de esplendor que duró poco: sólo hasta la muerte de su hijo, el rey Salomón.
Pero, ¿qué nos puede decir la Biblia sobre los orígenes de este pueblo? La Biblia es un conjunto de "libros sagrados" ("biblioi hierai" la llamaban los griegos). Existen básicamente tres maneras de enfrentarse a las Sagradas Escrituras:

a) Considerar que se trata únicamente de un conjunto de mitos y leyendas sin valor histórico alguno.
b) Considerar que se trata de un libro plenamente histórico, del que cabe hacer una lectura literal.
c) Considerar que, si bien los hechos que exponen entran dentro del ámbito de lo legendario, de ellos se puede extraer una información valiosa si entendemos que detrás de la leyenda, y de sus símbolos, se ocultan tal vez eventos reales.

Estamos convencidos de que la tercera opción es la correcta. Y por ello, entraremos de lleno en el tema que da título a este artículo con el siguiente enfoque: la Biblia es una obra de una inmensa complejidad, de la que cabe hacer una lectura entre líneas, puesto que detrás de ciertos pasajes podemos hallar un simbolismo no exento de connotaciones históricas.
Léase este párrafo:

"Yo lo veo, mas no ahora; lo contemplo, mas no de cerca. De Jacob nace una estrella, y brota de Israel una vara que herirá a los caudillos de Moab y destruirá todos los hijos de Set" (Números 24:17).

Según el relato bíblico, la estirpe de Heber deriva de Set, el tercer hijo varón de Adán y Eva tras Caín y Abel:

"Adán todavía conoció de nuevo a su mujer; la cual parió un hijo, a quien puso por nombre Set, diciendo: 'Dios me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín'" (Génesis 4:25).

Observemos que los compiladores bíblicos hacen partir de Adán y Eva dos linajes: el primero tendría inicio en CAÍN, y continuaría con Henoc, Irad, Mahujael, Matusael y Lamec (que a su vez tendría como hijos a Jabel, Jubal y Tubal, tres patriarcas civilizadores). El segundo linaje es el de SET, y estaría compuesto por los siguientes patriarcas: Set, Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Henoc, Matusalén, Lamec y Noé (que tuvo a Sem, Cam y Jafet).
Veamos ambos linajes ordenados según sus analogías fonéticas (en negrita):

Linaje de Caín / Linaje de Set:

Caín / Set
Henoc / Enós
Irad / Cainán
Mahujael / Mahaleel
Matusael / Jared
Lamec / Henoc
- - / Matusalén
- - / Lamec
- - / Noé

Jabel* / Sem*
Jubal* / Cam*
Tubal* / Jafet*
* Hijos de Lamec y de Noé, respectivamente.

Como parece evidente, ambos linajes tienen sospechosas analogías. La semejanza parece clara: Caín-Cainán, Henoc, Matusael-Matusalén, Lamec (nótese también: Irad-Jared, y Mahujael-Mahaleel). Según parece, la tradición yahvista y la sacerdotal establecieron dos linajes: desde Adán, por CAÍN, hasta los tres hijos de Lamec; y desde Adán, por SET, hasta los tres hijos de Noé (respectivamente). Pero un análisis cuidadoso de ambas líneas genealógicas indicaría que en realidad existió un solo linaje, que partiría de Set (recordemos que en éste encontramos a Cainán).
Al repasar la obra de Josefo, esta presunción parece incluso más evidente que en la Biblia. Aquél, en su obra "Antigüedades de los Judíos", establece una genealogía en todo idéntica a la de las Sagradas Escrituras, salvo algunas diferencias de detalle en los nombres de los patriarcas: Enós es Enoc, Cainán es Cainás, Maholaleel es Maruel (o Malael), Henoc (hijo de Jared) es Enoc, y Matusala es Matusalén.
La línea genealógica, de acuerdo con Flavio Josefo, es como sigue: SET, Enoc, Cainás, Maruel (o Malael), Jared, Enoc, Matusalén, Lamec y Noé. Por lo que se refiere al linaje de Caín, es el siguiente (en paréntesis el equivalente bíblico): CAÍN, Enoc (Henoc), Jared (Irad), Maruel (Mahujael), Matusalén (Matusael) y Lamec. En definitiva, podemos observar que es igual que el anterior (desde Cainás hasta Lamec), salvo que Enoc ocupa el lugar de Maruel, y viceversa. Ello parece probar que, efectivamente, estamos hablando de un solo y único linaje que, si acaso, podría haberse dividido en dos ramas.
En definitiva, la Biblia nos dice:

a) Caín y Set formaron dos linajes diferentes, los cuales tuvieron aproximadamente los mismos patriarcas.
b) Sem, antepasado de los hebreos, deriva de la estirpe de Set.
c) Y (en Números 24:17) la Biblia desmarca a los hebreos de la estirpe de Set, que un poco más adelante confunde con la de Caín: "Dirigió asimismo su vista hacia el cainita, y pronunció este oráculo: 'Fuerte sin duda es tu morada; mas aunque pongas tu habitación sobre una roca, y .seas escogido del linaje de Caín, ¿por cuánto tiempo podrás permanecer en ese estado? Porque has de ser presa del asirio'" (Números 24:21-22).

¿Qué quiere decir todo ello? ¿Se trata de una contradicción o, en su lugar, hemos de entender que el Génesis está expresando un mensaje simbólico?
La Biblia es una obra cuajada de simbolismos, que podemos encontrar en la etimología del nombre de los patriarcas. Por ejemplo, Caín derivaría de "qûn", que en hebreo significa "forjar el hierro"; Nod (país donde se dirigió Caín tras ser expulsado del Edén) significa literalmente "deambular"; Abel significaría "lamentación-duelo"; y, lo que es más significativo, Set no sería otra cosa que "transgresión-pecado" (raíz de la que derivaría el nombre del "principe de las tinieblas": Satán). Esta connotación se ajusta a la lectura más bien negativa que los egipcios hacían del dios homónimo (Seth), archienemigo del "príncipe de la luz" (Osiris) y de su hijo Horus.
En definitiva, hemos de entender que el hecho de que los hebreos (así como el resto de las naciones) desciendan de Set expresaría que todos los seres humanos descienden del pecado: ¿comer del fruto que otorga la sabiduría? Entiéndase que eso es, en definitiva, lo que significa "Caín": las artes de la civilización (la sabiduría). Fue la civilización (el herrero, el agricultor) la que mató la vida simple que llevaban los "reyes pastores", antepasados de los hebreos (idea expresada por la ocupación de Abel, que era pastor). Josefo lo explica de la siguiente manera:

"Dios se regocijó más con este último sacrificio [el de Abel, el pastor], porque era más honrado con lo que crecía espontáneamente en la naturaleza, que con lo que era producto de la invención de un hombre avaro [Caín, el agricultor y herrero]" (Antigüedades de los Judíos, capítulo II, # 1).

La historia de Caín y Abel sería una explicación fabulada de la sustitución del modo de vida nómada de los primeros hebreos, en favor de hábitos más sedentarios y urbanos. Caín podría expresar las artes de la civilización (consideradas corruptas por los sacerdotes hebreos), que se imponen a la simplicidad de los pastores, más que la envidia del hermano despechado, tal como nos daría a entender la mera interpretación literal de este pasaje.
Todas las culturas que habitualmente han sido consideradas una "cuna de la civilización" (Egipto, Sumeria, China) entran en el saco bíblico de los hijos de Cam, y éste -como sabemos- fue maldecido por Noé. Mientras que los egipcios otorgaban un tinte positivo al dios que introdujo la civilización en la Tierra (Osiris), el clero hebreo demoniza a Caín, el patriarca que aportó las artes (la metalurgia, la vida urbana, la música, pero también la guerra). ¿Explicaría ello el que los hebreos pretendieran distinguirse de la estirpe de Caín (homologable, como hemos visto, a la de Set)?
Creemos que la Biblia es un "emblema" del pueblo hebreo, que pretende, fundamentalmente, mantener su cohesión y su espíritu combativo en un ambiente hostil (el territorio cananeo, rodeado de poderosos enemigos) y en unos tiempos turbulentos. El simbolismo de algunos de los capítulos del Génesis apunta a una idea muy sencilla: la vida en la Tierra era mejor cuando la gente vivía una vida simple, y todavía no se había instalado en poblados y en ciudades. Cuando la tierra no había sido repartida, y no existían ni leyes ni reyes. Cuando Elohim (literalmente "los dioses", porque es el plural de El, "dios") señoreaba sobre una sociedad no corrompida todavía por las artes de la civilización.
En este esquema mental, está claro que cabe establecer dos linajes: el de Sem y el de Set. El primero está ligado al pasado incorrupto del pueblo hebreo (Sem significa "el nombre, la esencia, el honor de Dios"); el segundo al presente impío de la vida hebrea en Canaán (recordemos que Set significa "transgresión-pecado"). Por supuesto, los piadosos hebreos se alinean con los primeros, y los corruptos cananeos (los hijos de Caín) con los segundos.
Cabe hacer otra lectura: los descendientes de Sem y de Set se tratarían en realidad de dos pueblos diferenciados (¿Eden y Nod?), tal vez expresados por los hebreos semitas y los cananeos camitas o, ¿por qué no?, por dos ramas de un mismo pueblo (¿los bíblicos Sem y Set?), en una de las cuales cabría integrar a los hebreos. En todo caso, ello no deja de ser una especulación. Retengamos, sin embargo, la idea de que el Génesis podría estar expresando, en sus primeros capítulos, el mensaje simbólico de la victoria de la civilización sobre el modo de vida nómada de los primeros hebreos. Fuente: gestae.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario