domingo, 28 de octubre de 2012

Alice Herz-Sommer, la última superviviente de los campos de concentración



"Vivo sola, pero no estoy sola porque mi vida está llena de música. La música me salvó la vida." Alice es la más antigua superviviente del Holocausto. Estuvo internada en el Theresienstadt; este fue un campo utilizado por los nazis (que eran tan retorcidos que meaban sacacorchos) como propaganda de lo bien que cuidaban a sus presos: podían tocar, pintar, escribir... bueno, podían no es la palabra correcta, o lo hacían o iban a parar al horno. También podían estar con sus hijos.

Alice tiene en la actualidad 107 o 108 años. No ha dejado de practicar a diario ni un solo día de su vida. Bueno, quizá cuando estuvo de parto o algo no practicaría, claro. 
"Cuando era joven prefería indudablemente a Schumann, es adorable. Ahora que soy mayor me encantan Beethoven y Schubert (...) La música de Beethoven es profundamente humana y universal y representa la infinitud."
"¿Todavía toca el piano?" "Durante cien años, a pesar de mis dos dedos mutilados voy a seguir tocando hasta la última hora."
Fue amiga de Kafka.


"Ayer, me preguntaba mi hermana: '¿Qué sería de la vida sin la música?' No supe qué responderle, para mí es inimaginable, no tengo ninguna respuesta para esa pregunta. Casualmente, el otro día leí una frase de Ray Charles 'When you get up in the morning, you must have a song', que viene a querer decir que cada mañana cuando te levantas, has de tener una canción, en la cabeza, en el oído, en el corazón. Tiene razón, creo que ni un solo día de mi vida me he levantado de la cama por la mañana sin que una melodía sonase en mi cabeza, en mi corazón."

Theresienstadt

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