miércoles, 31 de octubre de 2012

Abraham Burg: "¡Un Estado judío no puede funcionar!"

Por Ari Shavit. AJN.- Abraham Burg, ex Presidente de la Knesset, ex Presidente de la Agencia Judía, ya no es sionista. En su nuevo libro, "Vencer a Hitler", compara a Israel con Alemania antes de la ascensión de los nazis al poder. Es partidario de abolir la Ley del Retorno, anular la definición de Israel como Estado judío. Considera que Israel debe deshacerse de armas nucleares y recomienda a los ciudadanos israelíes conseguir un pasaporte extranjero. Es decir, alguien que pueda hacerlo, como él. Mas info, clic en tìtulo -He leído tu nuevo libro, "Vencer a Hitler", como tu despedida del sionismo. ¿Me equivoco? ¿Aún eres sionista? -"Soy humano, soy judío y soy israelí. El sionismo fue una herramienta para pasarme de un acumulamiento judío a un acumulamiento israelí. Creo que fue Ben Gurión quien manifestó que el movimiento sionista fue el andamio para levantar la casa y posteriormente a la creación del Estado se lo debe desarmar". -En realidad, estás confirmando que ya no eres sionista. -"Desde el primer Congreso Sionista de Herzl ya prevaleció el sionismo de Ajad Haam. Pienso que el siglo XXI debe ser el siglo de Ajad Haam. Debemos dejar a Hertzl atrás y adoptar a Ajad Haam". -El sionismo es la creencia en la creación y la existencia de un Estado nacional judío. ¿Tú ya no crees en un Estado nacional judío? -"No en su actual definición. El Estado es a mi entender sólo un instrumento, una herramienta, un medio gentil indiferente por completo a la carga espiritual, mística o religiosa. Definir a Israel como Estado judío y agregarle las palabras escogido, florecimiento o redención, suena demasiado bombástico. Además, agregarle a todo eso el intento de mantener un sistema democrático, es imposible". -Lo que significa que ya no aceptas el tema de un Estado judío. -"No puede funcionar. Definir el Estado de Israel como Estado judío es la llave para su final. Estado judío es bombástico. Es un material muy explosivo". -¿Y un Estado judío-democrático? -"Para la gente suena muy cómodo esto; es bonito, es nostálgico, es retro. Brinda una sensación de plenitud. Pero judío-democrático es como nitroglicerina". -¿Se debe cambiar el himno nacional? -"El himno es un símbolo. Estaría dispuesto a comprar una realidad en la que todo esté bien y sólo el himno esté mal". -¿Se debe modificar la Ley del Retorno? -"Se debe abrir el diálogo. La Ley del Retorno es una ley apologética. Es un retrato paralelo a Hitler. Yo no deseo que Hitler defina mi identidad. Tanto democrática como humanísticamente la ley presenta una contradicción. La Ley del Retorno determina una ruptura de la alianza entre nosotros y el judaísmo de la diáspora y entre nosotros y los árabes". -¿Debemos disolver la Agencia Judía? -"Cuando fui Presidente de la Agencia Judía propuse cambiar el nombre de 'Agencia Judía para Eretz Israel' por el de 'Agencia Judía para la sociedad israelí'. Hay lugar para medios filantrópicos, pero el centro de su esencia debería ser cuidar de la generalidad de los ciudadanos de Israel, incluyendo a los ciudadanos árabes". -En tu libro escribes que si el sionismo es un sionismo catastrófico, tú no sólo eres post sionista sino que anti sionista. Yo opino que desde los años cuarenta el componente catastrófico forma parte inseparable del sionismo. Por eso, hoy eres anti sionista. -"Ajad Haam atacó a Herzl diciendo que la fuente de todo su sionismo radicaba en el antisemitismo. Él pensaba en algo diferente, en Israel como un centro espiritual. La línea de Ajad Haam no murió; ahora ha llegado su momento. Estamos en los últimos días del judaísmo comparativo. Nuestro sionismo comparativo nunca concibió el desastre". -Oye, no es sólo el asunto sionista. Tu libro es anti israelí en el sentido más profundo. Es un libro que demuestra desprecio por todo lo israelí. -"En mi infancia fui judío en los términos que aquí circundan: estudié en un Jeder, me enseñaron los maestros religiosos de entonces. Posteriormente, la mayor parte de mi vida fui israelí: idioma, señales, olores, gustos, lugares, todo. Hoy en día no me es suficiente. En la situación actual estoy mas allá de lo israelí. Dentro de las tres identidades que me componen – la humana, la judía y la israelí – siento que el fundamento israelí discrimina a las otras dos. Por eso, lo israelí no me es suficiente. Me siento obligado a volver a mi lugar judío. Pienso que las estructuras israelíes actuales son amenazas". -En todo caso, tu posición es conciliatoria y humanística. Pero dentro de tu apaciguamiento y humanidad desarrollas una relación muy obstinada hacia lo israelí y hacia los israelíes. Dices cosas muy duras sobre nosotros. -"Pienso que el libro es un cuento de amor; y el amor duele. Si hubiese escrito sobre Nicaragua no me hubiese importado tanto; pero vengo de un lugar dolorosamente insoportable. Veo a mi amor deshaciéndose frente a mis ojos, veo la sociedad, la casa donde crecí y mi lugar destruyéndose". -¿Amor? Tú escribes que el israelí entiende sólo fuerza. Si alguien hubiese escrito que el árabe entiende sólo fuerza hubiera sido considerado racista; y con justicia. -"Es imposible fragmentar una frase y decir que es todo el libro". -No es sólo un fragmento. Se repite varias veces. Tú dices que tenemos fuerza, mucha fuerza y sólo fuerza. Dices que Israel es un gueto sionista, imperialista y violento que cree sólo en sí mismo. -"Fíjate en la Guerra del Líbano. El pueblo regresó de la lucha, hubieron determinados logros, algunos fracasos, se descubrieron cosas. Hubiese esperado que algunas personas, incluso de la derecha, entiendan que aún cuando le permiten vencer, Tzáhal no vence; que la fuerza no es la solución. Pero entonces llegó el conflicto en Gaza y ¿cuál es el la agenda israelí sobre Gaza? Les castigaremos, los borraremos. Nada se aprendió. Absolutamente nada. Y no es sólo entre naciones. Observa las relaciones entre el hombre y el prójimo; escucha el diálogo íntimo, la aberrante violencia en las carreteras, las palabras de las mujeres golpeadas; mira cómo se ve la imagen de Israel". -Lo que tú afirmas es que el problema no reside sólo en la conquista de los territorios. A tu manera de ver, Israel en su totalidad es como una terrible mutación. -"La conquista es una pequeña parte del tema. Israel es una sociedad sumergida en el pánico. Para buscar la fuente de la obsesión por la fuerza y desterrarla, se debe comenzar por los temores. El miedo mayor, el miedo antiguo, es el de los seis millones de judíos asesinados en la Shoá". -Esa es la tesis del libro. No eres el primero en expresarla pero lo haces demasiado grave. Manifiestas que estamos inválidos espiritualmente, poseídos por el pánico y actuamos por la fuerza dado que Hitler nos ocasionó un profundo daño moral. -"Cierto". -Y yo afirmo en contra que tu descripción está distorsionada. Nosotros no vivimos en Islandia y nos imaginamos que estamos rodeados de nazis que en realidad desaparecieron hace 60 años. Nuestro entorno son amenazas reales. Somos uno de los países más amenazados del mundo. -"La verdadera escisión israelí está entre los que confían y los que temen. El gran triunfo de la derecha en la lucha por el alma política israelí fue conseguir adquirir de manera absoluta una paranoia definitiva. Acepto que hay dificultades, pero ¿acaso son absolutas? ¿Todo enemigo es Auschwitz? ¿Acaso todos en Hamás son criminales?" -Eres patrono y jactancioso, Abrum. No tienes empatía por los israelíes. Consideras a los judíos-israelíes como paranoicos; pero como se dice comúnmente, hay paranoicos que de verdad se persiguen. En momentos que ambos conversamos, Ahmedinayad manifiesta que nuestros días están contados; promete arrancarnos de la faz de la tierra. No, él no es Hitler; pero tampoco es un espejismo. Es una amenaza real. Él es el mundo verdadero - un mundo que deseas ignorar. -"La disyuntiva está en si el Estado de Israel es un país confiable o un país traumático. Yo afirmo que actualmente, en casi todas las dimensiones, el Estado de Israel es un país traumático; y ésta no es sólo una teoría. ¿Podría ser que nuestro enfrentamiento con Irán estaría mucho mejor si renováramos la capacidad en Israel de confiar en el resto del mundo? ¿No sería mejor que en lugar de ocuparnos nosotros solos del problema, lo hiciera un conglomerado mundial que comienza en las iglesias, continúa en los gobiernos y culmina en los ejércitos? En lugar de eso dicen 'No confiamos en el mundo, ellos nos abandonarán', y he aquí que Chamberlain regresa de Munich con el paraguas negro y nosotros los bombardeamos solos". Con respecto a los judeo-nazis -En tu libro no somos sólo víctimas de los nazis. En tu libro somos casi judeo-nazis. Te cuidas mucho. No dices realmente que Israel es la Alemania nazi, pero te acercas bastante. Dices que Israel es la Alemania pre-nazista. Israel es como era Alemania hasta la llegada de los nazis al poder. -"Es cierto. Comencé el libro desde lo más doloroso; como un duelo por la pérdida de Israel. Mientras escribía, la mayor parte del tiempo el libro se titulaba "Hitler venció". Estaba seguro que iba finalizando; pero lentamente fui descubriendo el aspecto de que no todo estaba perdido. Descubrí a mi padre como una alternativa judeo-alemána precursora en su época. Esos dos aspectos nutrieron el libro desde el principio hasta el final. Demasiado complicado para mí; muy doloroso; pero al fin y al cabo soy una persona optimista y también el epílogo es optimista". -El final es quizás optimista, pero el contenido compara Israel con Alemania y lo repite continuamente. ¿Esta comparación es justa? ¿Hay suficiente base para la analogía israelí-alemana? -"No es una ciencia exacta pero describiré algunos hábitos que hacen al monje: La enorme sensación de ofensa nacional; la sensación de rechazo del resto del mundo; los fracasos inexplicables en las guerras. Y como resultado de ello, la centralidad del militarismo en la identidad, el lugar de los oficiales de reserva en la sociedad, la cantidad de ciudadanos armados que caminan por las calles en Israel. ¿Hacia dónde se dirige ese enjambre de hombres armados? Los manifiestos callejeros que preconizan: ¡Fuera los árabes!". -Tú en realidad afirmas que entre nosotros existe el virus del nazismo. -"La expresión nazismo es muy compleja". Abraham Burg escribe en su nuevo libro: "En ocasiones me resulta difícil diferenciar entre el nacional-socialismo antiguo y otras teorías sociales nacionalistas de aquí y ahora. Hay diferencia entre decir nazi o decir nacional-socialista. Nazi es un ícono ultimativo; él se dirige entre nosotros hacia lugares infinitos y terminales”. -Dejemos a los nazis. ¿Tú temes que haya una incursión fascista en Israel? -"Yo pienso que ya está aquí". -¿Y piensas en realidad que los lemas racistas que aparecen en las paredes de Jerusalén son similares a los lemas de los años treinta en Alemania? -"Veo que nosotros no desechamos estas expresiones con toda la fuerza posible. Además, oigo las voces tajantes desde Sderot: 'Les destruiremos el barrio, les destruiremos la ciudad, los exterminaremos, los mataremos y los expulsaremos'. Actualmente en el Gobierno hay quien habla de trasladar poblaciones árabes. Cruzamos tantas líneas rojas en los últimos años. Entonces te preguntas a ti mismo cuáles serán las próximas líneas rojas que deberemos cruzar". -Tú preguntas y también respondes en el libro. "Yo creo - escribes – realmente percibo, que existe una gran posibilidad de que alguna futura Knesset en Israel...prohíba las relaciones sexuales con los árabes, evite por medios legales occidentales que los árabes empleen sirvientas o trabajadores judíos...como las leyes de Núrenberg...todo esto ocurrirá, y ya sucede". ¿No te apresuras, Abrum? -"Cuando ejercí como presidente de la Knesset escuchaba conversar a la gente. Llevé a cabo deliberaciones profundas con amigos de todas las concepciones políticas. Oí a pacifistas decir "...yo deseo la paz porque odio a los árabes, no los puedo ver y no los soporto...", y escuché a gente de la derecha pronunciar expresiones kahanistas. El kahanismo está en la Knesset. Lo rechazaron como partido pero tiene el diez, quizás el quince e incluso hasta el veinte por ciento del diálogo judío en la Knesset. Son asuntos difíciles. Son lugares devastadores". -Hay graves sucesos en Israel, indudablemente. Por supuesto en todo lo referente a los territorios conquistados. Pero se puede comparar con Francia en Argelia, se puede comparar con Holanda en la época colonial. En cambio tú sientes necesidad de referirte constantemente a Alemania. Hitler, Núrenberg. Quizás tú mismo estás afectado por una enfermedad que censuras. El trauma de los nazis te ha desequilibrado. En cada defecto israelí ves las huellas digitales de los nazis. -"Puede ser. Si así fuese, que importa. De igual forma le huyes a eso con fruición. Si quieres que nos comparemos con Holanda, quizás tengas algo que ocultar. Pregúntate a ti mismo a qué le temes". -Te lo diré con sinceridad. Creo que tenemos problemas morales y espirituales difíciles. Pero pienso que la comparación con Alemania, previo a la subida de los nazis al poder, no tiene razón de ser. Un ejemplo: Hay un problema serio con el lugar de Tzáhal en nuestras vidas, el lugar de los generales en nuestra política y en las relaciones en la escala política y militar. Pero tú comparas el militarismo israelí con el militarismo alemán y es una comparación fallida. Describes a Israel como una Esparta prusiana que vive de la espada, y no es el Israel que veo de afuera. Por supuesto que no en el 2007. -"Envidio tu capacidad de llamar a la realidad de la manera en que lo haces. Realmente te envidio. Pero pienso que somos una sociedad que en sus sensaciones vive de la espada; mi espada es el ítem; envainada o fuera de ella. Y no así nomás nos comparo con Alemania, porque nuestra obligación de vivir empuñando constantemente la espada surge de Alemania. Lo que ellos nos quitaron en doce años de nazismo necesita una espada gigante". "Mira la cerca de seguridad. La cerca de separación es el muro contra la paranoia. Y ella nació en mí, en mi templo, en el Haim Ramón que habita dentro de mí. ¿Y cuál es el pensamiento? Que edificamos un gran muro y el problema de los palestinos se solucionará porque ya no los veremos más. El Movimiento Laborista siempre tuvo en cuenta la relación histórica y representó la cultura del diálogo; ahora existe una terrible mediocridad espiritual. La cerca marca físicamente el final de Europa; ella dice: "aquí termina Europa". Ella manifiesta que eres la posición más antigua de Europa y que el muro te separa de los bárbaros; como la Muralla Romana; como la Muralla China. Pero es todo tan patético. Esto es una declaración de divorcio a nuestra visión de ser parte integral de la región. Hay en todo esto síntomas de locura. Y justo en momentos en que Europa misma y el mundo han adelantado en forma significativa en internacionalizar la lección de la Shoá; y lograron un gran desenvolvimiento en la normativa de los pueblos. Pero nosotros no estamos allá. Nosotros estamos con nuestros temores. He aquí el desastre". -La verdad que eres un europeísta devoto. Vives en Nataf (una población cercana a Jerusalén) pero eres todo Bruselas. Un profeta de Bruselas. -"Totalmente. Totalmente. A mi parecer, la Unión Europea es una utopía bíblica. No sé cuanto va a durar pero es fabulosa. Es absolutamente judía”. -Y esa conmoción tuya por Europa no es casual, dado que una de las cosas extraordinarias en tu libro es que el sabra Abrum Burg le dá la espalda al hecho de ser sabra y se conecta estrechamente con un romanticismo "yeke". Israel sionista se desprende de tu libro como una exclamación ordinaria, en tanto el judaísmo alemán es el ideal y el ejemplo. -"Yo no digo que le doy la espalda al hecho de ser sabra, sino que me dirijo hacia otra dirección. Es cierto. Totalmente. El judaísmo alemán es el lugar que me hacía falta y hacia allí me dirijo". -Tú describes mil años extraordinarios de judaísmo alemán. Pero eso terminó en Auschwitz, Abrum, eso condujo a Auschwitz. Tu romanticismo "yeke" es comprensible pero fraudulento. -"¿Existe algún romanticismo estable? ¿Tu romanticismo es estable?". -Mi israelismo no es romántico; al contrario, es agresivo; proviene de un entendimiento imprescindible. Tú garabateas esa obligación; sentimentalmente prefieres el camino de Dresden a Manhattan que el enfrentamiento con el destino judeo-israelí. -"Nosotros no queremos aceptarlo pero la Golá existe desde el comienzo de nuestra existencia. Abraham descubrió a Dios fuera de los límites de la Tierra de Israel. Jacob concibió las tribus fuera de los límites de Israel. Las tribus se convirtieron en pueblo fuera de los límites de Israel. Las Tablas de la Ley se entregaron fuera de los límites de Israel. Como israelíes y sionistas ignoramos estos hechos totalmente. Anulamos la Golá. Pero afirmo que así como hubo algo extraordinario en el judaísmo alemán, también en América crearon un potencial para algo fabuloso. Fijaron una situación en la que el gentil (goy) puede ser mi padre y mi madre y mi hijo y mi socio. Allí el gentil no rechaza sino que abraza. Fue a consecuencia de ellos que se creó la vivencia judía de la incorporación; no unión pero tampoco aislamiento. Esas son cosas que me faltan aquí. Acá el gentil es como fue en el gueto: hostil". -¿Tu sostienes que nosotros nos ahogamos aquí por falta de aire? -"Por supuesto. Ya estamos muertos. No nos avisaron pero estamos muertos. Esto ya no funciona. No va más". -¿Y tú ves en el judaísmo americano la dimensión espiritual y la efervescencia cultural que no encuentras acá? -"Claramente. En Israel no hay una literatura judía importante; en Estados Unidos existe. Aquí no tengo con quien hablar. La comunidad religiosa en la que estuve – ya no pertenezco a ella. A la comunidad laica, no conseguí llegar. No tengo con quien hablar. Estoy sentado frente a ti y tampoco me entiendes. Estás adosado al frente chauvinista nacional". -No es completamente cierto. Soy consciente de la riqueza judía a la que te refieres. Pero también admito que el análisis sionista básico es real. Sin Israel no hay futuro para la civilización judía no ortodoxa. -"Toma al israelí más ferviente. Moshé Dayan, por ejemplo. Quita de él todos los Abraham Burg posibles. Israelí neto, sin personajes molestos como yo, sin bondadosos; nada de nada. ¿Tú estás tan seguro que a largo plazo este "vivir por vivir" existirá? Por otro lado piensa en los soñadores. Martín Buber, George Steiner. Tú dirás que estos soñadores no llegarán a ningún lugar. Pero mi experiencia histórica dice que los soñadores llegan más lejos que los soldados". -En realidad preparas instrumentos diaspóricos. -"Yo vivo con ellos desde que nací. ¿Qué significa cuando digo en la plegaria 'Por nuestros pecados fuimos exilados de nuestra tierra'? En la historia judía la existencia espiritual es eterna y la existencia política es temporaria”. -En este sentido eres esencialmente no sionista, dado que la energía requerida para crear y desarrollar este lugar es inmensa. Tú dices que está prohibido dar todo por este lugar. -"No existe el israelí pleno; existe el judío pleno. El israelí es medio judío. El judaísmo siempre preparó alternativas. El error estratégico del sionismo fue el hecho de anular alternativas. El sionismo creo aquí una estructura que las partes más importantes de ella son ilusiones ópticas. ¿Tú realmente piensas que podrá existir aquí un ser indiferente, agnóstico, tel aviveño, post kibutziano? Eso no sucederá. El israelismo tiene sólo cuerpo; no tiene alma. En todo caso migajas de alma. Ari, tú estás muerto espiritualmente. Tienes solamente un cuerpo israelí. Si continúas así, ya no serás". -Abrum, el israelismo es mucho más rico; tiene energía, efervescencia, matices y fertilidad. Pero tú huíste del israelismo. Desertaste de él. Fuiste israelí mucho más que yo. Y ya no lo eres. -"No lo soy. Pienso que lo no-israelí no es la alternativa a toda la existencia judía de dos mil años a la que me refiero. Por eso escribí mi libro. Porque yo no puedo dejar este mundo mintiéndome a mí mismo. Te dije: No hay existencia judía sin concepciones; no hay una cosa así. Y aquí por supuesto no existen. Pero lo que es peor, es que no hay fuerzas que desde adentro reproduzcan las concepciones. Por ello me dirijo hacia el mundo y hacia el judaísmo. Porque el judío es el primer post modernista. El judío es el primer globalizador". -Y ahora en realidad eres globalizador. Te diriges realmente hacia el mundo. Sacas un pasaporte francés y votas como ciudadano francés en las elecciones presidenciales de Francia. -"Ya declaré: soy ciudadano del mundo. Es mi jerarquía de identidades: ciudadano del mundo, posteriormente judío y sólo después israelí. Siento una pesada responsabilidad por la paz en el mundo. Sarkozy es, a mi entender, una amenaza para la paz del mundo. Por eso voté en su contra". -¿Eres francés? -"En muchos sentidos soy europeo y desde mi punto de vista, el israelí forma parte de Europa". -Pero no es así. Aún no. Tú eres una personalidad pública israelí que participa en elecciones para la presidencia de Francia como francés. Es un hecho de grandes proporciones; la acción de un judío anterior al sionismo. Un acto que un inglés o un holandés no hubiesen hecho. -"Cierto. Es sólo judío. Me voy adelantando a la situación del judío". -¿Tú propones a todo ciudadano israelí conseguir un pasaporte extranjero? -"Todo aquel que pueda". -Pero así, también así, disuelves la mutua responsabilidad judía. Juegas con la proliferación de pasaportes y el acrecentamiento de tus identidades que no le están permitidos a muchos otros. Tú rompes con algo muy básico. -"Esos son tus temores. Yo te estoy proponiendo que no temas. Eso es lo que digo en mi libro: yo les propongo a todos dejar de temer". -Pero tú no eres sólo el libro, Abrum; eres el hombre fuera del libro, y hay una contradicción entre el concepto de pureza del hombre que escribió el libro y la vida política que has experimentado aquí. -"Es una pregunta terrible. Horrible pero cierta. Parte de estos años viví en la mentira. Durante muchos años no fui yo. En el comienzo de mi carrera política tenía la energía de luchar por la separación de la religión del Estado y por la paz. Tenía el espíritu exacto del Profesor Yeshayahu Leibovitch sobre mis alas. Esos fueron mis verdaderos años. Ese era yo. Pero después durante muchos años fui un “Mapainik” cualquiera (del partido MAPAI, fundado por Ben Gurión). Estuve allí para poder ser; pero ya no era yo. Me decepcioné de sus posturas". -En el libro te descubres ideológicamente. Quien fuera parte del sistema aparece como un intrigante. ¿Esta actitud subversiva siempre estuvo oculta en ti, o se materializó sólo ahora? -"Estaba allí pero no con semejante realce. Estaba muda. Mis últimos años se caracterizaron por vivir fácilmente la vida. Si no lo dices, lo serás. Si callo, llegaré lejos. Me sentía cómodo en el consenso, en la adhesión, en el estímulo y en el oficialismo. Pero al final fui un intrigante en contra mío. Esto es peor todavía. Sabía lo que pensaba y no hice nada con ello. Hasta que un buen día ya no pude más. Me levanté y me fui". -Y ahora, que ya estás liberado de las limitaciones políticas, vas con el Leibovitch interno tuyo hasta el final. Tú describes los atentados selectivos como asesinatos. Expresas alegría por el hecho que el nieto de tu madre no es un piloto combatiente que mata a gente inocente. Tú defines la conquista como anschluss (anexión) israelí. ¿Anschluss israelí? -"Eso es lo que hacemos allí. ¿Qué tenemos que hacer allí? ¿Qué quieres decir? ¿Es humanismo? ¿Es la Cruz Roja?" -¿Y los atentados selectivos son asesinatos? -"Alguno de ellos, por supuesto". -¿Nos estamos arrastrando a crímenes de guerra? -"No queda otro camino que verlo así. Especialmente si no hay perspectivas de diálogo. El israelí es en estos casos demasiado tranquilo; un árabe más, un árabe menos; todo en orden. Pero al final la pila se va amontonando. El número de víctimas inocentes es tan grande que será imposible sostenerlo. Entonces nuestra explosión, la de ellos y la del mundo será interminable. Lo veo frente a mis ojos. Veo el montón de cuerpos palestinos cruzando el muro que establecimos para no verlos más". -Tú no eres sólo Leibovich; eres también Ghandi. Piensas que la respuesta cierta para la Shoá no fue Mordejai Anilevich sino Mahatma Ghandi. -"Yo creo en la teoría de la no-violencia. No pienso que creer en la no-violencia es ser un incrédulo. Para mí Ghandi es lo más judío que hay. Él expresa una postura judía muy antigua. Igual a Yohanán Ben Zakai, que antes del destierro solicitó de Roma recibir a Yavne y a sus sabios; no Jerusalén, no el Templo, no la soberanía. Yavne y sus sabios". -Hay una expresión política actual a tu posición contraria. Tú cres en el desarme de Israel de armas nucleares. -"Por supuesto, ciertamente. El día del desarme nuclear será el día más importante en la vida del Estado de Israel. Será el día en el que lograremos la negociación óptima con nuestros vecinos y no necesitaremos más las bombas. Esa debería ser nuestra ambición. Soy muy optimista. Comencé el libro con un duelo, pero lo concluyo con optimismo". El israelismo como crueldad -Abrum, tu libro es el de un hombre que brega por la paz. De casi un pacifista. ¿Cómo es posible que al abandonar la política, un hombre de paz como tú intente comprar del Gobierno una empresa que produce repuestos para tanques? -"Hoy soy un hombre de negocios. Me ocupo del tema de empresas. Saneamiento de empresas. Privatización. Yo amo esta ocupación y estoy bien en ella. Uno de mis proyectos principales ha sido adquirir una empresa de acero en Ashkelón en la cual el 40% del mismo se utiliza para la producción de armamentos. Mi intención era cerrar esa línea de producción y ampliar la incorporación del acero al mundo de la aeronáutica civil. Yo nunca seré responsable de la producción de armas. El desafío que enfrenté fue ocupar un lugar que produce lanzas y triturarlas para fabricar azadas". -Esa negociación despertó interrogantes difíciles. Originó la investigación del Veedor del Estado y la investigación de la policía. Pero no deseo preguntar sobre la dimensión delictiva dado que el caso se cerró y resultaste inocente de toda culpa. Quiero preguntar ¿cómo es posible que un político que se autodenominó anti tacherista y enemigo acérrimo de la privatización, abandona la carrera política y lo primero que hace es tratar de lograr ganancias espectaculares de la privatización? -"Yo realizé una acción anti tacherista por excelencia. El Estado vendió mal pero yo quise comprar bien. El Estado ocasionó daños a los trabajadores y yo quise ocuparme de sus derechos. Quise mostrar un modelo diferente de cooperación entre trabajadores y patrones. Por eso pienso que es un error que el Estado de Israel se apoderó de mi negociación. Cuando abandoné la política la tentación fue muy grande. Pude ocupar diferentes cargos. Me propusieron de todo: ven, abre puertas, cierra puertas. Pero dije que no. Me dirigí a la vieja industria; a la periferia. Hoy produzco maíz en Jatzor Haglilit. Muéstrame otro como yo que llega de la política y realiza un trabajo como este, que no se sitúa en ciudades futuristas, que no se sienta en lugares aristocráticos y hace lo imposible para poder pagar mensualmente el sueldo a 600 obreros". -No es exacto que hayas decidido no abrir puertas o cerrarlas. En el proyecto conjunto con David Appel (influyente hombre de negocios israelí), debías abrirle las puertas para que pueda difundir el proyecto de su isla griega en el sur de Italia. -"Ese proyecto no quedó en nada. Incluso no hubo ninguna oportunidad financiera. Pero si hubiese salido algo – ¿qué pasaría? Por el hecho que 20 personas no simpatizan con David Appel debería ser rechazado? ¿Por el hecho de que en la Corte de Justicia digan cosas horribles sobre él sin ningún fundamento? Esa es una violencia que no soporto. Es sencillamente crueldad; el israelismo como crueldad. Y eso es algo que nos gusta mucho. Vende muchos periódicos". -¿Las afirmaciones contra ti por el acero en Ashkelón y por el tema David Appel es parte de la crueldad social israelí? -"Existe aquí una sociedad decapitadora. Primero te colgaremos y cuando expires aclararemos el porqué. Vivimos actualmente en los años cincuenta de los Estados Unidos. En la época macartista. Pensar que todo es corrupción nos llevó al macartismo. Es importante fijar los límites. Antes hurtábamos del gallinero, hoy en día es imposible hacerlo. Antes le preguntábamos a una mujer ¿cuando tú dices que no a qué te refieres? y actualmente está prohibido acosar sexualmente. Pero la forma en que se hizo, el estilo, la vulgaridad, el populismo, la artificialidad, la incapacidad del acusado de tratar de probar su inocencia". -Pero tú sabes responder a un ataque. He aquí que Salai Meridor, también ex Presidente de la Agencia Judía, determinó que es injusto que ustedes dos gocen del privilegio de un automóvil con chofer de por vida, y tú vas a los Tribunales para luchar con todas tus fuerzas por este privilegio. -"Como Presidente de la Agencia Judía en el pasado me corresponden derechos de pensionado como tú gozas de los derechos de jubilación. Un día, de repente, me avisan que se acabó. Piensa si a ti te hubiese correspondido recibir el diario Haaretz gratis hasta la jubilación y Amós Shoken (Director de Haaretz) de repente te lo quita. ¿No vas a luchar? ¿No protestarás ante la comisión de los trabajadores? ¿Acaso toda persona tiene el derecho de luchar cuando le quitan algo, y sólo Abraham Burg no lo tiene? ¿Porqué? ¿Porque sí? Todo ello es insignificante desde el punto de vista del dinero. Pero a nivel de principios me saca de mis cabales". -Se trata de doscientos mil shekel. Y se habla de tu conducta que el juez consideró vergonzosa. Y se trata de que a pesar de que tú hablas muy altivamente sobre la ética, no consigues divisar el daño moral que produces en los últimos diez años desde que abandonaste la Agencia Judía y viajas a tus negocios privados por todo el país, mientras un chofer de la Agencia Judía te lleva a todos los lugares. Y sobre todo porque actualmente estás tan alejado de todo lo que la Agencia Judía representa. -"Tengo lo que decir con respecto a lo dicho por el juez. Pero no le responderé. No transformaré violencia en violencia. Se trata del derecho básico del hombre. El derecho a recibir legalmente la pensión estipulada. -¿Valió la pena? Lo que quedará impreso en la conciencia es que Salai Meridor fue honesto y sencillo y Abrum Burg ávido de placeres que ambiciona privilegios. -"Lo que queda de todo ello es que me siento bien conmigo mismo. Todo el que se siente cómodo con la violencia secreta o las cuchilladas ocultas o quiere ser sicario descubierto o encubierto – que lo consiga. Está todo bien. Yo no voy a educar al mundo. Para mí lo esencial es que me sienta bien conmigo mismo". -Pero hay aquí un interrogante que te acompaña durante años. Te expresas en forma impresionante. No sólo brillante, sino ético. Ahora llegas y escribes un libro totalmente moralista. Pero tu accionar en el mundo es diferente. En tu vida política fuiste sofisticado, falso y venenoso, y también en los negocios estás lejos de ser un santo. El abismo entre tus palabras y tus hechos es preocupante. -"La diferencia está en el que observa. Yo no me pregunto cómo me ve Ari Shavit. Yo ya terminé con el mundo en el que me importaba lo que piensas tú de mí. Vivo en el mundo en el que me interesa lo que yo pienso de mí. Durante muchos años viví con el complejo del qué dirán. Este complejo me ha llevado a lugares errados; a lugares donde el abismo es inmenso entre mi yo interno y mi yo externo. Hoy vivo con mi propia verdad". -Quizás las cosas se unifican. Tú realmente eres un hombre de paz que rechaza el israelí militarista, el nacionalista y el prepotente. Pero cuando te contactas nuevamente con lo judío no te unes sólo al judío espiritual sino al judío del dinero. -"Es cierto. La vida no es sólo ser un pionero con la azada y el soldado valiente en la Puerta de los Leones de Jerusalén. La vida es también ser comerciante en Varsovia. Definitivamente es un compendio más rico de la vida". -Y de todas maneras, no renunciaste a la política. Eres amigo cercano de Olmert. ¿Aún después de la Guerra del Líbano lo sigues apoyando? -"Lo que sucedió con Ehud Olmert es una gran tragedia. De toda la generación un poco mayor que yo, él es el más talentoso, el más experimentado. Existe entre nosotros un afecto muy grande. Yo lo aprecio muchísimo. Es una persona muy humana con principios muy elevados en sus relaciones con el prójimo y con su familia. Pero su capacidad de sacar su fuerza a la acción se convirtió en imposible por la declaración de la guerra. El pensamiento estilo Bush de que la guerra es la primera opción, es un error que daña todas las otras esencias de Olmert. Yo le sigo implorando que lo repare en el gran drama político; Hamás o Siria o la iniciativa saudita. Yo le digo - No te atrincheres en el error. De lo descompuesto aún puede surgir el gran arreglo". -Y entre los candidatos del laborismo ¿a quién apoyas? -"A Barak" -¿Porqué? -"Ya una vez demostró que está dispuesto a pasar el rubicón israelí. Y aquí habrán muchos rubicones por ser cruzados. Su capacidad para hacerlo es muy importante para mí". -¿Te ves regresando a la política? -"Pregunta abierta. Sólo en el 2010 comenzará una nueva política en Israel. Después que la generación Olmert-Barak-Bibi finalice, le tocará el turno a una nueva que vendrá de los institutos, de la academia y del arte. Entonces puede ser que allí tenga lugar”. -¿Un lugar en la oficina del Primer Ministro? -"Alguna vez anhelé fervientemente ser Primer Ministro. Ardía como un fuego en mis entrañas. No sabía que quería hacer allí pero quería llegar. Actualmente digo que tengo que correr muchas maratones para que eso llegue". -Pero tú estás en esa maratón. -"Toda la vida". Hermano y desertor Nos conocimos hace exactamente 25 años en Jerusalén. Abrum y yo formábamos parte de un pequeño grupo de soldados y oficiales de reserva que se manifestó en contra de la Primera Guerra del Líbano. "Soldados en contra del silencio", nos llamaban. Muy pronto Abrum nos fue arrebatado. En la gran manifestación por la masacre de Sabra y Shatila, él fue la estrella e inmediatamente se dirigió a la política. Al comienzo fue muy allegado a Shimón Peres. Posteriormente la gran promesa de los jóvenes de Avodá. Después Presidente de la Agencia Judía, Presidente de la Knesset y candidato a Presidente del Partido Laborista. Entonces, de repente, hace tres años, se fue. Se complicó en negocios de privatización problemáticos y fallidos. Fue criticado por el periodismo, censurado por el Veedor del Estado, investigado por la policía. En todo este tiempo escribió un libro. Todo este tiempo redactaba las expresiones vigorosas de "Vencer a Hitler". Burg no es conciente de ello, pero desde su punto de vista, el libro que promociona en la Semana del Libro de Israel es una profecía. Para otros el libro será difícil de definir. Contiene profundos pensamientos sobre Israel y el sionismo, hay en él una constante comparación entre Israel y Alemania. Hay una aguda crítica sobre la ejecución de Eichmann. Contiene pensamientos acerca del judaísmo en la era de la globalización y hay en él memorias sobre su padre. El fugitivo de Dresden, Yosef Burg, le brinda al libro cierta ternura que no se esconde tras las furiosas frases de su hijo. Antes de la culminación del optimismo, Abrum trata de convertir el responso en un Aleluya, pero el intento no convence demasiado. El Israel de "Vencer a Hitler" es un Israel muy difícil, imperialista, poderoso, cerrado, superficial, envalentonado y carente de inspiración. El libro personalmente me sulfuró. Lo considero el dar la espalda de un colega israelí hacia el israelismo común de ambos. Vi en él un ataque unilateral y falto de empatía hacia la vivencia israelí. De todas maneras, el diálogo con Abrum fue emocionante. Imposible ignorar lo que tiene. Imposible ignorar su caudal de información o la precisión o la capacidad de tocar los puntos con verdades dolorosas. Quizás por ello nos enerva. Amigo y devorador; hermano y desertor. Fuente: Haaretz/Traducción: Lea Dassa, exclusiva para Argentina.co.il. Fuente: www.prensajudia.com

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