miércoles, 5 de septiembre de 2012

Saqueo y trabajo precario


Las instituciones financieras buscan “hacer dinero” sin producir nada tangible en beneficio de la sociedad. Reciben ganancias extraordinarias bajo la forma de intereses de préstamos, dividendos y otros ingresos en concepto de posesión de acciones, y de beneficios producidos por lucrativas operaciones especulativas. Fortalecidas tras la “depuración” que significa la actual crisis económica, manifiesta en el crecimento de la brecha económica en los países “desarrollados”, estas élites del dinero están tomando el control de todo lo que sea posible comprar y vender en el mundo. Meros empleados de la banca internacional, cual repúblicas bananeras, los gobiernos de norte a sur sostienen el discurso único de la globalización capitalista que se seguirá apoyando, aún más, en el modelo de saqueo y guerras.
El neoliberalismo globalizó los procesos de producción de bienes y servicios, lo cual provocó que las empresas multinacionales se afincaran en países con mano de obra barata (y necesitada) por lo tanto dispuesta a ocupar puestos de trabajo precarizado. En Argentina, durante la década de los `90, las condiciones de trabajo empeoraron a causa de la flexibilización laboral que forzó una adecuación del mercado de trabajo a las necesidades del modelo de acumulación. Es así como se extendieron y afianzaron las diferentes modalidades de contratación a corto plazo, provocando una alta rotación de empleados, sin cobertura laboral ni social y con altos riesgos de desempleo. Pero podemos pensar la idea de precariedad no sólo asociada a las paupérrimas condiciones de trabajo, sino también como algo que nos quebranta colectivamente cuando nuestra individualidad no nos permite construir con otros/as nuevas formas de habitar el mundo; o cuando el culto a la imagen, propagado sin cansancio desde los medios hegemónicos de comunicación, nos desvía la atención fuera de lo que realmente importa. También cuando aceptamos como un orden natural las jerarquías que nos impone la sociedad, la desigualdad que genera el mercado , la apatía del Estado en cuestiones sociales o el hambre y la necesidad de los que nos rodean.  Fuentes: iconoclasistas.com.ar

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