jueves, 6 de septiembre de 2012

Métodos de tortura psicológica durante los interrogatorios en prisión


Los métodos psicológicos empleados durante los interrogatorios son aquellos que alteran los sentidos o la personalidad sin causar un dolor físico ni dejar secuelas físicas visibles. Esos métodos no físicos son muchos y su utilización es muy habitual. Incluyen:

- privación del sueño
- aislamiento celular
- miedo y humillación
- humillaciones sexuales y culturales graves
- recurso a amenazas y fobias para inducir el miedo a morir o a recibir
heridas
- recurso a “técnicas” como la desnudez forzada, la exposición a temperaturas glaciales, la privación de la luz, etc.

El Departamento de Estado norteamericano, en sus Country Reports on Human Rights Practices 2004, cita un informe en el que el US Committee for Human Rights enumera diversos métodos psicológicos que califica de tortura:

“...los métodos de tortura incluían [...] períodos de exposición prolongados, humillaciones como la desnudez forzada, el aislamiento en pequeñas ‘celdas disciplinarias’ en las que los prisioneros no podían estar de pie ni recostarse y donde podían estar detenidos durante varias semanas, forzados a acuclillarse o a permanecer sentados durante largos períodos...”

El Submarino

El ejemplo que mejor ilustra los métodos físicos que tienen consecuencias psicológicas es un método conocido bajo el nombre de “submarino”, término creado, en un principio, para designar una práctica muy corriente en América Latina en las décadas de 1 970 y 1 980.

Consiste en sumergir por la fuerza la cabeza de la víctima en el agua, a menudo mezclada con orina, heces, vómito y otras impurezas que puedan agregarse para incrementar el tormento.
Puede provocar una experiencia de “cuasi ahogamiento” durante la cual la víctima se asfixia, que se ha descrito como una de las experiencias más traumáticas que pueda sufrir un ser humano.Por lo general, las consecuencias físicas del submarino son de corta duración.

Al grave sufrimiento producido durante la práctica del submarino se suma, luego, el miedo, a menudo insoportable, de tener que volver a vivir esa experiencia.

Tambien existe una tortura similar, practicamente idéntica, llamada "waterboarding" o "chifflon".

Suscitar fobias

Otro método psicológico que suele emplearse en los interrogatorios es suscitar fobias en la víctima. Las fobias pueden ser culturales, y afectar a la población en su conjunto, o individuales. Orwell describió muy bien el aspecto individual de su empleo en su clásica novela 1984, donde se tortura al protagonista, Winston, en la “habitación 0”.
Sea individual o colectivo, el empleo de las fobias amplifica al máximo el sufrimiento psicológico, pues los elementos específicos para suscitar el miedo o el espanto se eligen en función de la persona interrogada.

El empleo de perros para provocar miedo a los detenidos de la prisión de Abu Ghraib se adaptaba al sabido terror que los musulmanes sienten por los perros; también explotaba el hecho de que estos consideran a los perros animales impuros. En otras culturas, por ejemplo, se ha empleado el miedo y el asco inspirados por los cerdos para atormentar a las víctimas.

Aislamiento celular

Un método utilizado en muchos países durante los interrogatorios de prisioneros es el aislamiento celular, es decir el aislamiento en una celda durante varios días consecutivos, con una estimulación ambiental mínima y prácticamente sin ninguna posibilidad de interacción social. El aislamiento durante períodos prolongados en una celda sería el tormento más difícil de tolerar según prisioneros particularmente endurecidos y acostumbrados a las condiciones rigurosas y los actos de violencia.
Los efectos del aislamiento celular se han documentado ampliamente. Según Grassian, en los casos graves:

“…los trastornos mentales de los prisioneros detenidos en esas condiciones […] [son] un estado de confusión y de agitación y presentan las características de un “delirio florido” [con] aspectos paranoicos y alucinatorios agudos así como una intensa agitación y una violencia ciega, impulsiva, a menudo dirigida contra sí mismos.”

Privación del sueño

Se utiliza como método de interrogación en muchos contextos y desde hace siglos. Los romanos ya la utilizaban para sacar información a sus enemigos, bajo el nombre de tormentum vigilæ o tormentum insomniæ, y en la actualidad se la sigue empleando corrientemente.
Por lo general, se suele mantener despiertos a los detenidos durante varios días; cuando finalmente se los autoriza a dormirse, se los despierta de forma repentina y se los interroga, a menudo de manera brutal. Se los puede privar del sueño de diversas maneras, por ejemplo, con guardias golpeando toda la noche los barrotes de las celdas con sus porras.
Suele suceder que se fuerce a los detenidos a adoptar posiciones dolorosas: permanecer de pie contra un muro, acuclillarse, o adoptar cualquier otra postura que se vuelve rápidamente incómoda y que impide el sueño reparador.

También ocurre que los interrogadores despierten a los detenidos en cuanto estos cierran los ojos.

Por lo general, la privación del sueño se utiliza junto con otros métodos psicológicos, en especial el encapuchamiento, la desnudez y el empleo de diversos instrumentos de contención. Para impedir que los prisioneros se duerman, se siguen empleando los viejos métodos comprobados, como pasar de manera repetida un disco rayado o hacer sonar interminablemente un sonido repetitivo durante horas o días

Los que han padecido la privación prolongada del sueño la han descrito como una experiencia horrorosa. Menachem Begin, ex Primer Ministro israelí (1977-98), describió de la siguiente manera su experiencia de privación del sueño cuando fue prisionero de la KGB en la Unión Soviética:

“En la cabeza del prisionero interrogado, comienza a formarse una bruma. Está mentalmente agotado, sus piernas flaquean y tiene un solo deseo: dormir, dormir sólo un poco, no levantarse, acostarse, descansar, olvidar. Cualquier persona que conozca este deseo sabe, también, que no hay comparación posible con el hambre ni con la sed… Conocí a prisioneros que firmaron lo que les obligaban a firmar sólo para obtener lo que el interrogador les había prometido. Y no les había prometido la libertad.
Les había prometido —si firmaban— que podrían dormir sin ser despertados… Y, después de firmar, nada en el mundo podría hacerles correr de nuevo el riesgo de pasar noches y días semejantes.”

Métodos acumulativos practicados durante un período prolongado

También es importante tomar en consideración otros factores cuando se examina el empleo de métodos puramente psicológicos durante los interrogatorios.
Algunos métodos psicológicos empleados por los interrogadores son, en efecto, métodos comprobados de tortura, pero por lo general se los utiliza de manera puntual, y no sistemática.

Un típico ejemplo es “el simulacro de ejecución”, un método conocido por ser extremadamente traumático y que consiste en hacerles vivir a los prisioneros lo que ellos creen que es su última hora. Otro de los métodos empleados por los torturadores es obligar a ver cómo se somete a seres queridos a actos sexuales.

Comúnmente, los métodos psicológicos antes descritos, como la privación del sueño y el aislamiento celular, no se utilizan solos, sino que se practican de manera alternada o acumulada. Es frecuente que se los combine con otros métodos “no físicos”, que pueden parecer insignificantes si se los evalúa individualmente, pero cuya constante repetición y acumulación en el tiempo crean un contexto. Algunos ejemplos:

- burlas constantes;
- insultos;
- intimidaciones;
- insultos al honor de un miembro de la familia;
- escupir en el plato del detenido
- humillaciones menores (siempre en relación con los valores culturales);
- actos de acoso menores;
- exasperación reiterada provocada adrede;
- luz artificial las veinticuatro horas del día;
- ausencia de intimidad causada deliberadamente para ofender las sensibilidades;
- amenazas verbales de continuar con los maltratos (realistas o no);
- vejaciones reiteradas, en sí menores, pero ampliadas de manera desmesurada por el contexto;
- etc.

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