sábado, 15 de septiembre de 2012

La masacre de Katyn


La masacre de Katyń, también conocida como la masacre del bosque de Katyn (del polaco zbrodnia katyńska, literalmente 'Crimen de Katyń'), fue la ejecución en masa de militares e intelectuales polacos (muchos de ellos oficiales del ejército, hechos prisioneros de guerra) durante la Segunda Guerra Mundial. En el curso de la masacre, aproximadamente de 15.000[2] a 22.000[3] polacos, fueron asesinados en tres lugares de ejecución masiva durante la primavera de 1940.

El descubrimiento de las tumbas masivas por parte del oficial de la Wehrmacht (ejército alemán), Rudolf Christoph Freiherr von Gersdorff en unos bosques de Gneizdovo cercanos a la autopista que conduce a Smolensk en abril de 1943 condujo a la ruptura de las relaciones entre el gobierno polaco en el exilio, con sede en Londres, y la Unión Soviética.

Después de que las fuerzas de Heinz Guderian pasaran por el sector en julio de 1941 y aseguraran la zona de Smolensk, los bosques fueron revisados en busca de partisanos pero no se hallaron las tumbas. En 1942 miembros de la Organización Todt que trabajaban en el sector de la autopista fueron alertadas por un campesino de que en unos bosques había unas tumbas. Los prisioneros-esclavos dejaron una gran cruz de abedul en el lugar y el hecho pasó al olvido; sin embargo, una jauría de lobos comenzó a asolar la zona y el mando alemán destinó un destacamento para su eliminación internándose en los bosques de Katyn. Estos encontraron la gran cruz de abedul y una gran cantidad de huesos asomándose a flor del suelo, un médico forense los identificó como huesos humanos, al hurgar en la zona se encontró con que se trataba de una gran tumba colectiva. Esto hizo que la Cruz Roja Polaca interviniera en el lugar con el permiso del gobierno nazi y se estableciera que se trataba de alrededor de 4.143 oficiales del ejército polaco dados por desaparecidos durante la ocupación soviética de la zona. Se invitó a oficiales de los aliados y otros testigos para dejar testimonio de la autoría de los atentados que sindicaban a los soviéticos. El gobierno inglés demostró la culpabilidad del régimen nazi propugnando que se trataba de un montaje para desviar todas las culpabilidades a la URSS.

La masacre fue empleada profusamente con fines propagandísticos por el Ministerio de Propaganda del régimen nazi, anunciando su descubrimiento el 13 de abril de 1943, mientras que la URSS culpaba a las SS en Berlín de la autoría.

Trasfondo

En principio la expresión se refiere a la masacre de los oficiales polacos confinados en el campo de prisioneros de guerra de Kozielsk en el bosque de Katyn, cerca del pueblo de Gnezdovo, a poca distancia de Smolensk, en la Unión Soviética. Más recientemente la frase se ha venido asociando a la muerte de unos 22.000 ciudadanos polacos, prisioneros de guerra de los campos de Ostashkov, Kozielsk y Starobielsk y presos de las cárceles del oeste de Bielorrusia y Ucrania, asesinados por orden de Stalin en el bosque de Katyn y las prisiones de Kalinin, Járkov y otras ciudades soviéticas.

Muchos polacos habían sido hechos prisioneros de guerra tras la invasión y la derrota de Polonia por los nazis y la Unión Soviética a partir del 1 de septiembre de 1939, una semana después de la firma del pacto secreto Pacto Molotov-Ribbentrop o pacto entre Hitler y Stalin. Numerosos campos de prisioneros fueron usados para el internamiento de los polacos capturados, incluyendo los campos de Ostashkov, Kozielsk y Starobielsk. Los dos últimos se destinaron principalmente a oficiales, mientras que Ostashkov albergó, sobre todo, exploradores, policías y funcionarios de prisiones. En algunas zonas de ejecutó también a políticos disidentes soviéticos.

El 5 de marzo de 1940, de acuerdo con una nota para Stalin preparada por Lavrenty Beria,[4] miembros del politburó soviético —Stalin, Vyacheslav Molotov, Lázar Kaganóvich, Mijaíl Kalinin, Kliment Voroshílov y Beria— firmaron una orden de ejecución de activistas «nacionalistas y contrarrevolucionarios» detenidos en campos y prisiones de la parte oeste ocupada de Ucrania y Bielorrusia. Esto provocó el asesinato de unos 22.000 ciudadanos polacos, incluyendo unos 15.000 prisioneros de guerra. La extensa definición de «acusado» incluyó un número significativo de miembros de la inteligencia polaca además de policías, reservistas y oficiales militares en activo.

El descubrimiento de la masacre precipitó la ruptura de las relaciones diplomáticas entre la Unión Soviética y el gobierno polaco en el exilio en Londres en 1943. La Unión Soviética negó las acusaciones hasta 1990, cuando el gobierno de Boris Yeltsin reconoció que el NKVD fue responsable de la matanza y su encubrimiento y entregó los documentos desclasificados.

Ejecución masiva

Los contornos de las fosas comunes fueron cubiertos con cuadros de caliza, como lápidas simbólicas.

El 19 de septiembre de 1939, el Comisario de Seguridad del Estado de primer rango, Lavrentri Pavlovich Beria (el comisario popular para asuntos internos), siguiendo órdenes de Stalin, llamó al Consejo del NKVD de la URSS para prisioneros de guerra e internos (dirigido por el Capitán de la Seguridad del Estado, Pyotr K. Sopruneko) y ordenó establecer campos para los prisioneros polacos. Fueron: Jukhnovo (estación de tren de Babynino), Yuzhe (Talitsy), Kozelsk, Kizelshchyna, Oranki, Ostashkov (Isla Stolbny en el lago Seliger, cerca de Ostashkov), Putyvli (estación de Tetkino), Starobielsk, Vologod (estación de Zaenikevo) y el campo de Gryazovets.

En el período entre el 3 de abril y el 19 de mayo de 1940, alrededor de 22.000 prisioneros de guerra y prisioneros comunes fueron asesinados. Cerca de 6.000 prisioneros de guerra del campo de Ostashkov, unos 4.000 del campo de Starobielsk, 4.500 del campo de Kozielsk y 7.000 prisioneros de la parte oeste de Bielorrusia y Ucrania.

Solo 395 prisioneros fueron salvados de la matanza. Fueron sacados de los campos de Yuknov y llevados a Gryazovets. Fueron los únicos que escaparon de la muerte.

Si bien los alemanes negaron conocer esta masacre hasta 1943, un informe británico de la Oficina de Relaciones Exteriores de la postguerra llega a sugerir que la matanza fue realizada por sugerencia o bajo complicidad alemana.

Metodología

Ofrenda de Lech Kaczyński, presidente de Polonia, septiembre de 2007. Kaczynski murió tres años después en un accidente de avión cuando se dirigía a conmemorar los sucesos.

Hasta el 99% de los prisioneros restantes fueron asesinados posteriormente. Las personas de Kozielsk lo fueron en el lugar habitual de ejecuciones en masa de Smolensko, llamado el bosque de Katyn. Las de Starobielsk, dentro de la prisión del NKVD de Járkov y los cuerpos fueron enterrados cerca de Pyatikhatki. Los oficiales de policía de Ostashkov fueron asesinados en la prisión del NKVD de Kalinin (Tver) y enterrados en Miednoje.

Durante la vista de Dimitrii S. Tokarev, anterior jefe de la Junta del Distrito del NKVD en Kalinin, se ofreció información detallada acerca de las ejecuciones en la prisión del NKVD de Kalinin.

De acuerdo con Tokarev, los fusilamientos empezaban por la tarde y terminaban al amanecer. El primer transporte, el 4 de abril de 1940, trajo 390 personas, y los verdugos se encontraron con un trabajo duro por tener que matar a tantas personas en una sola noche. Los siguientes transportes no trajeron más de 250 personas. Las ejecuciones fueron realizadas con pistolas Walther PPK y municiones de fabricación alemana suministradas por Moscú. La idea era culpar al régimen nazi de las ejecuciones en el futuro.

Las ejecuciones fueron metódicas. Después de revisar la información personal del condenado, éste era esposado y llevado a una celda aislada. Los sonidos de las ejecuciones eran enmascarados con máquinas ruidosas (tal vez ventiladores) durante la noche. Tras ser metida en la celda, se disparaba inmediatamente a la nuca de la víctima. Su cuerpo era sacado por la puerta de enfrente y depositado en uno de los cinco o seis vagones que esperaban, de donde era cogido el siguiente condenado. El procedimiento se desarrollaba cada noche, excepto en la fiesta del 1 de mayo.

Cerca de Smolensk, los polacos, con las manos atadas a la espalda, eran conducidos a las fosas y matados con un tiro en la nuca. Los cuerpos fueron enterrados en forma de pilas de 5 filas de 500 cadáveres y a muchos no se les quitó el uniforme ni las pertenencias, las pilas fueron cubiertas con una delgada capa de 3 m de tierra. Entre los muertos, se encontraron desde almirantes, generales hasta incluso a capellanes.

Apoyo a la versión soviética

Un gran número de historiadores, juristas, políticos y publicistas hoy en día se acogen a la versión oficial soviética. En particular, los historiadores Yuri Zhukov y Aleksandr Kolesnik[8] apoyan y exponen argumentos sobre la no responsabilidad del lado soviético. Conocidos partidarios de la versión soviética son: el vicepresidente del Comité de la Duma Estatal para asuntos constitucionales y de la construcción, miembro de la fracción del Partido Comunista de la Federación Rusa (PKFR) V. I. Ilyujin; el líder de la fracción «Gran Rusia» (Velikaya Rossia) A. N. Savelyev, los publicistas A. B. Shirokorad y Yu. Mujin, los politólogos V. N. Shved y S. E. Strygin, así como el Ph. D. en ciencias históricas Yu. M. Slobodkin.

Los partidarios de la versión soviética en particular afirman que la ejecución de los polacos fue una acción planificada de exterminio de la aristocracia polaca y de los judíos polacos por parte de los alemanes en 1941. Parte de dicha acción fue la llamada «Masacre de los profesores de Lvov» (1941), reconocida como delito de las tropas de ocupación alemanas. De otro lado, si la ejecución de los polacos hubiera sido perpetrada por el Comisariado del pueblo para asuntos internos (NKVD), este asunto hubiera sido utilizado de manera inmediata por Nikita Jrushchov en el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) para la desmitificación del culto a la personalidad de Stalin. Aseveran también que los documentos descubiertos en 1990 y luego publicados oficialmente en 2010 son falsos y que fueron fabricados por fuerzas enemigas de la URSS con el objeto de desacreditar al Estado de los sóviets.

El 19 de abril de 2010, en la Duma Estatal el PKFR organizó una mesa redonda sobre el tema «Katyn – aspectos jurídicos y políticos». En este acto participaron los más importantes partidarios de la versión soviética de la masacre de Katyn. Como resultado del trabajo realizado se redactó una carta al presidente de Rusia Dmitri Medvédev, en la cual se declara que «el contenido y la circunstancias del hallazgo de los principales documentos sobre los cuales se construye la versión 'polaca', ponen en duda su verdadera autenticidad, y dan fundadas razones para hablar de una falsificación, por parte de A. N. Yakovlev, D. A. Volkogonov y otros funcionarios de alto rango gubernamental y partidista, de hechos históricos asociados a la tragedia de Katyn».

En junio de 2010 Viktor Ilyujin declaró[11] que ha podido recaudar pruebas de la falsificación de algunos documentos claves sobre la masacre de Katyn, en particular de la carta de Lavrenti Beria N° 794/B y de la nota de Shelepin a Jrushchov del 3 de marzo de 1959. Según su información, en la creación de estos documentos estuvieron involucrados el ex director del Archivo Estatal Ruso R. G. Pijoy, el ministro de prensa e información de Rusia M. N. Poltoranin y el primer vicedirector de la Agencia de Seguridad del presidente de Rusia G. G. Rogozin.

Los aliados conocían los hechos

El Archivo Nacional de Estados Unidos ha recopilado y hecho públicos cerca de 1.000 documentos sobre la masacre de Katyn, en la que la Unión Soviética ejecutó en secreto a cerca de 22.000 polacos en la primavera de 1940.
La documentación revela que los aliados sabían que los autores de la matanza eran los soviéticos, aunque oficialmente culparon a los nazis para no dañar su alianza con Stalin.

Este lunes por la tarde tuvo lugar la ceremonia de inauguración de la página de internet donde estos documentos pueden ser revisados.
Al acto asistieron varios congresistas norteamericanos, representantes de la Embajada de Polonia en Washington y algunos descendientes de las víctimas.

Además de varias cartas e informes oficiales, en la página web pueden encontrarse fotografías aéreas de los lugares donde el ejército soviético llevó a cabo las ejecuciones. Para Polonia, siempre ha sido una reivindicación histórica que se reconociese la autoría de la URSS en uno de los capítulos más negros de su historia.

Según el director del Archivo Nacional polaco, Wladislaw Stepniak, el momento elegido para la divulgación de estos archivos tiene que ver con la próxima campaña electoral en Estados Unidos. La iniciativa de publicar los documentos proviene de la congresista norteamericana de origen polaco Marcy Kaptur, y aunque hace muchos años que se solicitó la desclasificación de información, "se ha hecho ahora, tras la visita del candidato Romney y en un momento de distanciamiento con la administración Obama", dice Stepniak.

Los 318 expedientes ponen de manifiesto que, en comunicaciones privadas, Roosevelt y Churchill sabían a ciencia cierta que la matanza de polacos fue orden de Stalin. Los mensajes en clave enviados por prisioneros de guerra aliados que habían visto las fosas comunes en los bosques de Katyn y Smolensk, pero la Unión Soviética culpó a los nazis hasta que en 1990 finalmente Rusia reconoció lo ocurrido.

Durante varias noches, varios pelotones de fusilamiento ejecutaron metódicamente a unos 22.000 prisioneros de guerra de Polonia entre los que había militares de alto rango, profesores universitarios, científicos, escritores e incluso un príncipe. Se tardó varios días en completar la matanza porque sólo había unos pocos camiones disponibles para transportar los cadáveres.

En 1951 se puso en marcha la Comisión Madden, encargada de esclarecer los hechos, pero la repentina muerte de Stalin y el estallido de la guerra de Corea impidieron que el caso llegase a un tribunal internacional.

El profesor de historia polaco Wojciech Materski cree que "algunos de estos documentos ya eran conocidos, lo importante es que ahora estén todos en el mismo sitio y que sean accesibles al público; además, son importantes no sólo para cualquier estudioso de la historia polaca, sino también para los historiadores británicos y estadounidenses, que tienen ahí la prueba de que los gobiernos de esos países miraron para otro lado y enterraron la memoria de Katyn por intereses políticos".

Se da la circunstancia de que en abril de 2010, el entonces presidente polaco Lech Kaczynski falleció junto al jefe del Ejército y otras personalidades políticas de Polonia en un accidente de avión en esa misma zona. El accidente tuvo lugar al estrellarse el aparato en medio de una densa niebla cuando los mandatarios polacos regresaban de un homenaje a las víctimas de Katyn.

Fuentes
wikipedia
El Mundo

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