miércoles, 5 de septiembre de 2012

La escuela prusiana


El sistema educativo alemán tiene sus orígenes en la Edad Media, donde la educación se daba básicamente en los monasterios y servía para formar a las nuevas generaciones de clérigos o bien en las escuelas de latín para educar a la aristocracia y después a la clase alta adinerada.

Alemania introdujo la educación básica obligatoria en el siglo XVIII, dentro del espíritu de la "utilité" de la Ilustración, con el fin de formar ciudadanos útiles para el Estado. El Estado alemán que se destacó por su sistema escolar, fue Prusia.

En el Estado de Prusia (v.) del rey Federico Guillermo I aparece por primera vez en la historia la obligatoriedad escolar como base de un sistema docente muy unido a la organización estatal (Decreto de 1717, con otras medidas posteriores: Seminarios de formación para docentes, subvenciones, inspecciones, sociedades escolares alrededor de parroquias y municipios).

La estatalización se acentúa con Federico II (v.), con la Aufklärung (v. ILUSTRACIÓN), el despotismo (v.) y la política educativa del ministro Baron von Zedlitz; y culmina en el Código Civil General prusiano de 1794, que sanciona un sistema estatal de enseñanza de gran influjo en los demás Estados alemanes (contribuiría a insinuar y alentar una unidad alemana; y marcaría la enseñanza en A. con la impronta de una regionalización más o menos estatalizada).

El luteranismo ha tenido a lo largo de la historia alemana una gran influencia tanto en la cultura como en la educación. Martín Lutero era partidario de la educación obligatoria y a través suyo esta se expandió a lo largo del país. Durante el siglo XVIII, el Reino de Prusia fue uno de los primeros del mundo en introducir la educación primaria obligatoria y gratuita. Esta consistía en ocho años de Volksschule y proveía a los menores no solo de conocimientos académicos básicos (lectura, escritura y aritmética) sino también de una educación muy estricta basada en la disciplina, ética y obediencia. Los hijos de la aristocracia continuaban después de la Volksschule con la educación secundaria en una escuela privada. El resto de la población no tenía acceso a la educación secundaria.

La era prusiana (1814–1871)

En 1810, después de las Guerras Napoleónicas, Prusia introdujo un certificado estatal para ser profesor, el cual sirvió para mejorar la calidad de la educación considerablemente. El Abitur fue introducido en 1788 e implementado en todas las escuelas secundarias prusianas en 1812 y en el resto de Alemania en 1871.

Hacia 1870 los prusianos organizaron la Alemania naciente a su gusto. La instrucción y el espíritu militar se apoderaron de los niños en cuanto entraban en la escuela. Un manual de educación primaria les decía a los maestros cómo debían actuar: "¡Siéntese derecho! ¡Silencio! ¡Cállese la boca! ¡Manos arriba! ¡Las plumas bien rectas! ¡Enséñeme el cuaderno!". El maestro ordenaba y el alumno debía obedecer las órdenes de inmediato.

    "Si el maestro iba a ser el sargento de la nación, los profesores del Gymnasium, el instituto de secundaria, se movían envueltos en una nube de esplendor que era un reflejo no sólo de un profundo respeto por la educación, sino también de la jerarquización absoluta de la sociedad. Mal pagado, pobremente vestido y a menudo demasiado pobre para casarse, hasta el más humilde de ellos tenía derecho a que lo llamaran señor profesor, y los alumnos se dirigían a él en posición de firmes".

Thomas Mann escribió:

    "De niño me gustaba personificar el Estado en mi imaginación como si fuese un severo personaje de madera, con frac, barba negra y una estrella en el pecho, y con una mezcla de títulos militares y académicos que expresaba perfectamente su poder y su seriedad: era el General Doktor Von Staat".

Sin embargo, un colegial de la época, Hans Khon, recordaría:

    "La política -la austriaca, la europea, la turca o la asiática- nos interesaba muy poco, y no sabíamos nada de ella. La gente no viajaba como hoy, y en gran parte nuestro horizonte estaba definido por una educación clásica y la lengua alemana. El mundo vecino, el de los eslavos, nos era desconocido, aunque devorábamos las novelas de moda de Dostoievski y otros rusos".

 (Información extraída de Años de vértigo, 1900-1914, de Philipp Blom).

Imperio Alemán (1871–1918)

Durante el Imperio alemán el sistema escolar se centralizó para poder establecer estándares en el sistema educativo. Con este fin se crearon cuatro clases de escuelas:
- Gymnasium clásico de nueve años (latín, griego y una lengua moderna)
- Realgymnasium de nueve años (matemáticas, ciencias naturales, latín y lenguas modernas)
- Oberrealschule de nueve años (ciencias, matemáticas y lenguas modernas)
- Realschule de seis años (que no permitía la entrada a la universidad y más bien preparaba a los alumnos para una formación profesional técnica)

Al comienzo del siglo XX estos cuatro tipos de escuelas alcanzaron el mismo rango y privilegio, aunque no el mismo prestigio. En 1872 el Estado prusiano fundó las primeras escuelas secundarias para mujeres, permitiéndoles así el acceso a la educación superior.

La batalla de Jena

En 1806 las tropas napoleónicas humillaron al ejército prusiano en la batalla de Jena. Fue el comienzo de la educación pública. El filósofo prusiano Johann Fichte, en su famoso Discurso a la nación alemana, aseguró que la catástrofe era completa responsabilidad de la independencia de los alemanes: era necesario un pueblo sumiso y dominado por las consignas gubernamentales. Así, sugirió que el Estado “debía moldear a cada persona, y moldearla de tal manera que simplemente no pueda querer otra cosa distinta a la que el Estado desee que quiera”.
O, por aludir a otro filósofo defensor de la educación pública, Franz de Hovre, ésta debía ser "educación del Estado, educación por el Estado y educación para el Estado". Frase que demuestra la raíz fascista del modelo de educación pública, pues resulta casi idéntica a la que poco después pronunciaría Benito Mussolini: "Todo por el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado".

El Estado debía adoctrinar al pueblo llano para disciplinarlo y convertirlo en un instrumento al servicio de las aspiraciones de los políticos. De esta manera, tres años después de la batalla de Jena se instauró el sistema educativo alemán, cuyo objetivo declarado era la creación de cinco grupos sociales: a) soldados obedientes para el ejército, b) trabajadores obedientes para las minas, c) buenos súbditos para el Gobierno, d) empleados serviles para la industria y e) ciudadanos que pensaran de la misma manera en la mayoría de las materias.

Años más tarde, John Dewey, uno de los principales impulsores de la educación pública estadounidense, sentenciaría que "la gente independiente y autónoma es un anacronismo contraproductivo en la sociedad colectiva del futuro".

Este aborregamiento de la sociedad alemana era practicado en la Volkshochschule o Escuela del Pueblo, a la que acudía el 95% de la población. Se demoró la edad de alfabetización hasta los siete años, y se sustituyó el aprendizaje de las grafías por el de los fonemas. Con este método, los niños aprendían tarde y mal a leer, ya que eran incapaces de relacionar los sonidos con lo que estaba escrito.

John Dewey.Medio siglo después, y en EEUU, Dewey criticó la lectura por producir "pensadores" que no podían socializarse fácilmente. En este sentido, el propio Dewey recogía las ideas de uno de sus profesores, Stanley Hall, quien sostenía la siguiente opinión: "Hay que dejar de considerar la lectura un fetiche. Hay que dedicarle mucha menos atención".

Frente a esta "Escuela del Pueblo", el sistema prusiano creó otro tipo de centros donde se ofrecía una educación tradicional de mayor calidad; y los llamó, con una sinceridad pasmosa, Realschule, es decir, la "Escuela Auténtica". A estos colegios acudía poco más del 5% del alumnado, y su cometido era educar a los líderes del futuro. La Escuela del Pueblo creaba las masas colectivistas, y la Escuela Auténtica los generales que las comandarían.

De hecho, la mentalidad constructivista del sistema educativo prusiano podía observarse desde la misma infancia. Las guarderías recibieron el nombre de Kindergarten, esto es, "Jardín de niños". Su impulsor, el alemán Frederich Froebel, dejó claro que no se trataba de que los niños jugaran en un jardín, sino de que los profesores fueran los jardineros de niños convertidos en vegetales.

No es casual que todo este entramado intervencionista y estatalista fuera fruto de una guerra. En realidad, el Estado no es más que una guerra continua contra la sociedad. Por desgracia, ese modelo de Gobierno expansivo y educación adoctrinadora no quedó relegado a Alemania, sino que se extendió a EEUU y el resto de Europa.

No debemos caer en la retórica izquierdista y pensar que la educación pública se instituyó para proveer educación gratuita a los más necesitados. En el siglo XIX tanto las parroquias católicas y protestantes como la caridad privada cubrían perfectamente las necesidades de quienes querían estudiar.

Es más, si el objetivo del Estado hubiera sido ayudar a que los padres más desfavorecidos consiguieran proveer una buena educación a sus hijos, no tendría por qué haber creado todo un entramado de escuelas públicas, con programas reglados y asistencia universal obligatoria. La intención siempre fue, y sigue siendo, romper los lazos paterno-filiales para sustituirlos por lazos político-filiales a través de la inculcación de la ideología estatal.

Fuentes

1 comentario:

  1. Entiendo que Dewey defiende la escuela pública en el mismo sentido que fue creada para adoctrinar? Yo lo he oído referenciar muchas veces como un icono a seguir pues decía "Learning by doin" en contra del sistema actual vomitivo de conocimiento memorístico

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