martes, 11 de septiembre de 2012

La economía del fraude

Sobrevivir al bombardeo mediático al que estamos siendo sometidos, entender que ha ocurrido, como nos está afectando y porqué, es parte de nuestras inquietudes como trabajadores.


En el año 2004, dos años antes de su fallecimiento, John Kenneth Galbraith publicó “La economía del fraude inocente”, escrito con una sutil ironía y desde la perspectiva de alguien, como lo fue siempre, a quién no le importaba ser políticamente incorrecto.

Anticipándose a nuestra realidad, denuncia los porqués de determinados “escándalos corporativos”. Su lectura, que os aconsejamos, evidencia ahora noticias de portada, provocadas por algunos gestores de Cajas de Ahorro y que han afectado a instituciones de las que procedemos, sic: “Este fraude tiene ciertos aspectos ceremoniales aceptados: uno de ellos es el llamado consejo de administración, un cuerpo seleccionado por la dirección y completamente subordinado a ella, al que, sin embargo, se escucha como si fuera la voz de los accionistas. Los consejos de administración están constituidos por personas (más allá de la necesaria presencia de una o dos mujeres, en su mayoría hombres) que requieren solamente un conocimiento superficial de la empresa; con raras excepciones se trata de un grupo dócil en el que la dirección puede confiar. Mediando unos honorarios y alguna comida, la dirección informa de forma rutinaria a los miembros del consejo sobre cuestiones que ya han sido decididas en otras instancias. La aprobación se da por hecha, incluso en el caso de las remuneraciones para la dirección, remuneraciones que la dirección misma se ha encargado de establecer. No resulta entonces sorprendente que éstas puedan llegar a ser especialmente generosas. En la primavera de 2001, durante un período de debilidad del mercado de valores, el New York Times, al que nadie considera una publicación de carácter radical, publicó toda una página sobre el contraste entre la caída de precios de las acciones y el aumento de las retribuciones a los directivos, que en ocasiones podían ascender a varios millones de dólares al año. Estas retribuciones (incluidas las llamadas stock options, el derecho a adquirir acciones de la empresa a precios favorables) eran aprobadas por los sumisos consejos.”

Este ensayo se ocupa de cómo la economía y los grandes sistemas económicos y políticos cultivan su propia versión de la verdad de acuerdo con las presiones pecuniarias y las modas políticas de la época, y de los problemas que plantea el hecho de que esa versión no tenga necesariamente relación con lo que ocurre en realidad.

Fuente: asipa

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