jueves, 27 de septiembre de 2012

La dictadura de Alfredo Stroessner en Paraguay (1954-1989)


En 1954, con el apoyo del gobierno de EE.UU., un golpe de estado es instaló en Paraguay, una de las dictaduras más prolongadas de la historia del continente, organizada en torno de la figura del general Alfredo Stroessner. Una economía agrícola En la década de 1950, según los censos del periodo, más del 6% de la población paraguaya estaba compuesta por peones ruraless campesinos, mientras que sólo 1.500 propietarios eran los dueños del 85% de las tierras cultivables. Por su parte, la industria paraguaya era casi inexistente, y sólo se elaboraban algunos bienes derivados de la producción agropecuaria. Por el desarrollo del sistema fluvial y porque el 90% del comercio exterior se realizaba a través de los ríos, el Estado no había nececitado construir una red de ferrocarriles o de caminos, como en otros países de América Latina. La dictadura de Stroessner no intentó modificar esta situación. Durante su vigencia, no llevó adelante ninguna medida tendiente a fomentar el desarrollo industrial del país. Por otra parte, el reducido mercado interno —por entonces, Paraguay contaba sólo con 1.500.000 habitantes— desalentó los negocios industriales. Al mismo tiempo, las grandes facilidades otorgadas a los importadores y contrabandistas, provocaron que la escasa producción se llevara, adelante de un modo casi artesanal. Buscando algún tipo de apoyo, que diera le legitimidad a su gobierno entre los trabajadores rurales y campesinos, la dictadura llevó a cabo un plan basado en la creación de colonias agrarias en las tierras menos productivas del país. El plan significó el traslado de los campesinos más pobres hacia regiones distantes, y la venta al Estado, por parte de los grandes propietarios, de tierras sin mayor valor, a altos precios. La reforma no mejoró las condiciones de vida de los campesinos. Éstos carecían de recursos para poder cultivar sus tierras y muchos las vendieron inmmediatamente. Otros comenzaron a organizarse para defender sus derechos, en las denominadas “Ligas Agrarias”. La dictadura no toleró la actividad de estas organizaciones, la que fue duramente reprimida mediante el secuestro de sus dirigentes y la persecución de sus integrantes. 

La represión bajo la máscara democrática 

Si bien ¡a dictadura de Stroessner mantuvo formalmente algunas de las instituciones democráticas (por ejemplo, las elecciones), apoyó su política económica en una violenta represión. Se declaró el Estado de sitio permanente (que sólo era suspendido algunos días antes de las elecciones), se multiplicaron las torturas y las persecuciones policiales masivas y se organizó una red de espionaje que vigilaba y denunciaba a todo individuo sospechoso de actividades antigubernamentales. El autoritarismo y el conjunto de medidas represivas aplicadas por la dictadura, impidieron el desarrollo y organización de los opositores. Las dificultades para las actividades de los partidos políticos y la persecución emprendida contra los miembros de las Ligas Agrarias llevaron a que, a mediados de la década de 1960, se crearan algunas organizaciones que consideraron que la vía armada era el único camino para derrocar al dictador y llevar adelante los cambios necesarios para el establecimiento de una sociedad más justa e igualitaria. 

Estado de sitio: Suspensión de todos los derechos y garantías que otorga la Constitución. 

LA FARSA DEMOCRATICA: Hacia en 1962, en consonancia con el impulso que recibieron las reformas democráticas en América Latina, por la política de la Alianza para el Progreso, Stroessner buscó un candidato que le sirviera de opositor en las elecciones. Levantó por algunas horas el estado de sitio, para permitir algunos discursos del virtual oponente, y se hizo reelegir por otro período de 5 años. 

EL CAPITAL EXTRANJERO Y LA INFLUENCIA DE LOS EE.UU.: Apenas llegado a! gobierno, el dictador paraguayo sancionó -en 1955- una ley que establecía un trato aún más privilegiado al capital extranjero. Las empresas estadounidenses fueron las principales beneficiadas por la medida y, en poco tiempo, comenzaron a ejercer una fuerte influencia sobre las políticas de la dictadura. Un ejemplo de ello, fue la imposición de una comisión que asesoró al gobierno en materia económica. Al cabo de un tiempo de trabajo de esta comisión, las empresas estadounidenses pasaron a controlar casi por completo la agricultura y las finanzas del país. La explotación del Chaco paraguayo se realizaba por entero a través de compañías extranjeras (entre ellas, argentinas) que estaban autorizadas, incluso, a organizar su propia policía. 

Y LA “ALIANZA PARA EL PROGRESO” Antes de la Segunda Guerra Mundial, las Naciones de América Latina estaban vinculadas comercial y financieramente a Francia, Inglaterra y Alemania. Después de 1945, la situación cambió profundamente, ya que los Estados europeos quedaron en ruinas y tardaron varios años en recuperarse, mientras que EE.UU. se convirtió en la primera potencia del mundo capitalista, a partir de su triunfo político militar, su supremacía atómica, su creciente capacidad tecnológica y la introducción constante, en el mercado, de nuevos productos con los que era muy difícil competir. Así, pasó a ser el mayor inversor extranjero y accionista de empresas industriales y el principal consumidor de la producción local, para muchos países del continente. A comienzos de los años 60, asumiendo su nuevo protagonismo como centro del sistema capitalista mundial, EE. UU. propuso, a través de sus empresas, una nueva política para América Latina, conocida como la Alianza Para El Progreso. El objetivo principal de esta política era evitar estallidos revolucionarios como el de Cuba, para lo cual se hacía necesario fomentar el crecimiento económico del continente y favorecer la incorporación de los sectores excluidos de la participación ciudadana, a través de garantizar el pleno funcionamiento del sistema democrático. El crecimiento económico debía alcanzarse aplicando una reforma en la propiedad de las tierras, que sacara del estancamiento y el atraso a las zonas rurales y profundizando el proceso industrializador. Estos objetivos debían lograrse mediante la transferencia 20.000 millones de dólares a lo largo de diez años, mitad de los cuales provendría de EE.UU. y el resto inversiones privadas, que debían complementar los Estados latinoamericanos. Para llevar a cabo es reformas, los Estados debían conseguir más recursos a través de una reforma impositiva que permitiera mayor recaudación, cobrando más a los ricos y distribuir dichos recursos, facilitando el desarrollo de los sectores excluidos. Pronto, los objetivos de crecimiento económico y democratización pasaron a un segundo plano, ocupando un lugar preeminente la seguridad y la defensa del continente ante un posible avance del comunismo. Gran parte de los capitales dirigidos a Latinoamérica para su desarrollo económico, fueron utilizados por los ejércitos de los diferentes países, que se convirtieron en los garantes del orden social. 
  
Hay 58 casos registrados sobre niños apropiados durante la dictadura de Stroessner

El Movimiento Nacional de Víctimas de la Dictadura sostiene que la cifra rodea los 200 niños. Entre 1954 y 1989, durante el gobierno de Alfredo Stroesnner están registrados 58 casos de niños robados y apropiados, según una publicación de Página 12 de Argentina que cita como fuente a la Comisión de Derechos Humanos del Colectivo de Paraguayos residentes en Buenos Aires, la filial argentina del Movimiento Nacional de Víctimas de la Dictadura Stronista. “Hay documentados en nuestro organismo 58 casos de niños apropiados y estimamos que la cifra rodea los 200”, alertaron Victoria es el nombre de una mujer, hija de una paraguaya Victorina Godoy Viera, que recuperó su identidad en Argentina hace dos días con la ayuda de la Comisión de Derechos Humanos del Colectivo de Paraguayos residentes en Buenos Aires, la filial argentina del Movimiento Nacional de Víctimas de la Dictadura Stronista. La historia de Victorina y Victoria no es singular. “Esta es la cuarta joven hija de desaparecidos durante la dictadura stronista que hemos recuperado. Victorina Godoy Viera huyó de su Paraguay natal perseguida por la dictadura cívico-militar de Alfredo Stroessner. Pasó por Argentina y se estableció en Uruguay, donde militó con los Tupamaros. Allí, en 1972, fue secuestrada, y en cautiverio parió a dos hijos, la última en 1974. La más chica, una mujer, supo el miércoles, a los casi 40 años, que Victorina es su madre biológica, que está desaparecida y que a ella la apropiaron a los pocos días de haber nacido, en cautiverio. Victoria es la mujer que recuperó su identidad hace dos días con la ayuda de la Comisión de Derechos Humanos del Colectivo de Paraguayos residentes en Buenos Aires, la filial argentina del Movimiento Nacional de Víctimas de la Dictadura Stronista. “La joven madre y su hija fueron trasladadas, en distintas fechas y en distintos vuelos, a Paraguay y a la Argentina, respectivamente. Mientras Victorina continuaba su cautiverio en su país, su hija se hallaba inscripta como propia por un matrimonio civil en Buenos Aires, Argentina”, explicaron desde el colectivo a través de un comunicado: “Después de mucho recorrido pudimos ubicarla y entregarle su archivo biográfico familiar”, concluyeron. En el documento, además, advirtieron que la historia de Victorina y Victoria no es singular. “Esta es la cuarta joven hija de desaparecidos durante la dictadura stronista que hemos recuperado.

Fuentes

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