sábado, 15 de septiembre de 2012

La destrucción del Amazonas


Greenpeace presenta un informe en el que revela que las grandes marcas de la moda, la comida y el deporte están impulsando involuntariamente la deforestación de la selva amazónica.

Humo de incendios para despejar tierras para ganadería o agricultura. El crecimiento de la ganadería es responsable de la mayoría de la deforestación de Brasil y también la mayor fuente de emisiones de efecto invernadero.

Después de una investigación de tres años en medio del auge de la industria ganadera brasilera- la fuente más grande de deforestación en el mundo y la principal fuente de emisiones de dióxido de carbono en Brasil - Greenpeace descubrió que algunas de las marcas mundialmente conocidas podrían estar implicadas en la amplia deforestación de la selva amazónica. La investigación también revela cómo el gobierno brasileño financia la destrucción y está socavando sus propios esfuerzos para hacer frente a la crisis climática mundial.

El nuevo informe de Greenpeace "Sacrificando el Amazonas" vincula a la carne, el cuero y otros productos procedentes de los ranchos de ganado que participan en la deforestación ilegal, la invasión de las tierras indígenas y la esclavitud en el Brasil con grandes marcas como Adidas / Reebok, Timberland, Geox, Carrefour, Eurostar, Honda, Gucci, IKEA, Kraft, Clarks, Nike, Tesco y Wal-Mart.

Los investigadores de Greenpeace también revelaron que el gobierno de Brasil tiene un interés personal en la expansión de la industria ganadera, ya que es accionista de tres de los gigantes de ganado del país - Bertin, Marfrig y JBS - que se encargan de alimentar la destrucción de enormes extensiones del Amazonas.

Las lagunas de Lula

El gobierno del presidente brasilero Lula prevé que la cuota del país en el mercado mundial de carne se duplicará para 2018. Según afirma, este también será el año en que reducirán la deforestación en un 72 %. La expansión del sector ganadero amenaza con socavar la capacidad del gobierno para cumplir con su promesa. Brasil es el cuarto mayor contaminador climático en el mundo, con la mayoría de sus emisiones climáticas procedentes del desmonte y la quema de la selva amazónica.

"Al financiar la destrucción de la Amazonía para el ganado, el gobierno del Presidente Lula está socavando su propios compromisos con el clima, así como el esfuerzo mundial para hacer frente a la crisis climática", dijo Andre Muggiati, coordinador de la campaña de Amazonas de Greenpeace Brasil. "Si quiere ser parte de la solución del clima, el gobierno de Lula debe salirse de su affaire con la industria ganadera, y comprometerse a poner fin a la deforestación amazónica. De lo contrario, será culpable de la catástrofe climática global que resultará", añadió.

Greenpeace está pidiendo a los gobiernos del mundo desarrollado que proporcionen 140 millones de dólares al año para hacer frente a la crisis climática, y de esta manera financiar medidas de mitigación y adaptación en los países en desarrollo. De este fondo, aproximadamente $ 40 mil millones al año deben designarse para la protección de los bosques. Los fondos serían proporcionados a cambio de un compromiso para detener la deforestación para 2015 en la Amazonía y en el mundo para 2020.

Los dirigentes del mundo deben tomar una responsabilidad personal para acordar un fuerte pacto global en la Cumbre de Naciones Unidas sobre el clima en Copenhague en diciembre de 2009, con el fin de evitar un cambio climático catastrófico. La deforestación tropical representa aproximadamente el 20% de las emisiones globales de gases invernadero, más que todo el sector del transporte mundial, por lo que cualquier acuerdo debería hacer frente a la deforestación con eficacia. Fuente: Greenpeace

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