sábado, 15 de septiembre de 2012

Henry Ford: un nazi americano

 
 
Desde antes de que la extrema derecha ascendiera al poder en Alemania, cuando el país se encontraba en ruinas tras la Primera Guerra Mundial, ya había un hombre tan famoso como poderoso al cual los incipientes Nazis de aquél entonces volteaban para obtener de él inspiración y ayuda. Pero este hombre no era un alemán, ni siquiera era un europeo. Era un industrial norteamericano cuyos talentos innovadores en el área industrial nadie pone en tela de duda. Pero su innegable genio en las áreas de manufactura y administración de negocios terminaron siendo opacados por una faceta obscura en su personalidad. Hablamos de Henry Ford, el empresario norteamericano que hizo realidad la producción en serie de automóviles bajo el revolucionario concepto de la división del trabajo llevándole a cada trabajador a su área asignada -por medio de una banda móvil o una cadena transportadora- las piezas sobre las cuales debía efectuar una operación de ensamble, siempre la misma operación para cada trabajador especializándolo en su propia área:
 
Él fue el verdadero creador de la línea de ensamble. A él se le debe el abaratamiento de los costos de producción para permitirle a las masas la adquisición de productos que de otro modo habrían estado fuera del alcance de muchos. Su primer éxito fue el carro modelo “T”, tras lo cual su emporio industrial empezó a crecer a pasos agigantados. Continúa leyendo aquí

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